Pegatina en contra de pagar por el agua

03/03/2012

Dublín (03-03-2012)

Hace un par de semanas escribí largo y tendido sobre los impuestos a los que estamos sujetos los residentes en la República de Irlanda. No fue un texto escrito con mucha precisión, pero creo que da una buena idea de la presión fiscal que existe sobre los ciudadanos de a pie. Comparado con España, se pagan más impuestos en algunas áreas y menos en otras. En general, el modelo describe una sociedad que es más individualista que la española.

Apunté que se lleva un cierto tiempo intentando implantar el lógico impuesto sobre el agua que se consume. Durante los dos inviernos anteriores al de 2011-12 hubo problemas de suministro en Dublín. La gente se queda perpleja de que haya problemas de suministro de agua, con todo lo que llueve. Pero el agua potable no depende meramente de la pluviosidad, sino de que existan buenas  infraestructuras como embalses, depuradoras, canalizaciones y de que personas como ingenieros, operarios de mantenimiento y gestores tomen las medidas adecuadas. El estado del suministro de agua no es envidiable y en parte hay que culpar a los propios consumidores. Cuando hiela hay gente que deja el grifo corriendo continuamente para que no se le congele el agua en las tuberías. En gran medida lo hacen porque no pagan nada y esto hay que corregirlo.

No sé en qué punto está el plan, pero hoy he visto la primera pegatina que llamaba a boicotear el cobro del consumo. Luego he visto que en Madrid querían privatizar parte del servicio de aguas. En general estoy bastante en contra de que intervenga el sector privado en algo que viene a ser uno de los mejores ejemplos de monopolio natural (imposibilidad de auténtica competencia ya que no se puede duplicar la red de embalses y canalizaciones). También como neoliberal soy un fracaso.

La otra movida de estos días tiene que ver con las basuras. La recogida se privatizó debido a la incapacidad del ayuntamiento de Dublín de cobrar a la gente por el servicio. Se han puesto a ello varias empresas privadas, que han dicho que al que no pague no le van a recoger la basura, y luego varios políticos han terciado diciendo que bueno, que no se pongan así, que hay mucha crisis y que sean comprensivos.

En mi provincia de origen, los independentistas vascos están intentado llevar a cabo una política de basuras de corte norcoreano, basada en el reciclaje de absolutamente todo, la recogida selectiva programada en función de tipo de residuo y día de la semana y la no incineración. Un modo como otro cualquiera de regresar al paleolítico pre-español.

Ambos conceptos fracasan notablemente debido a que en mi humilde opinión no alcanzan a entender la doble naturaleza de la recogida de basuras. Por un lado se trata de un bien privado y justo es que tenga que pagar aquel que quiera que se le recoja su basura. Por otro lado, es un bien público, ya que a nadie le interesa que la basura de los que no quieren pagar acabe en la vía pública.

El caso es que he leído que durante muchos años algunos políticos animaban a los ciudadanos a no pagar la tasa de basuras. En general, el concepto que tengo de la recaudación de impuestos es muy bajo. Mi solución es relativamente sencilla en teoría. Vincular una serie de impuestos a la propiedad de la vivienda, impedir que se puedan hacer transacciones si las cuentas no estan al día e iniciar las acciones para un posible embargo tras varios años consecutivos de impagos a no ser que se salde la deuda. Me parece que esto no acaba de casar con la concepción irlandesa de la propiedad de tierras e inmuebles, que al parecer es un derecho más intocable que en otros lugares, en los que estaría más sujeto a la utilidad social. Para mí la prueba de esto son la cantidad de solares vacíos y de casas en ruina que hay en Dublín, debido precisamente a que sus propietarios no están obligados a pagar nada. Pónganles impuestos y ya verían como se regeneraban esas zonas.


Estos días de febrero

22/02/2012

Ayer en el supermercado que hay cerca del trabajo

Voy a continuar con un nuevo artículo de la serie Hibernia e Hispania. Aprovecho para destacar algunas de esas diferencias entre estos dos países, tan supuestamente católicos que no tienen casi nada en común.

Yo nunca he sabido muy bien cómo iba lo de la semana santa. Que solía ser por marzo o abril sí, y que eran unas vacaciones a mitad de camino entre las navidades y el verano, pero cuando me enteré de lo del primer domingo tras la primera luna llena después del equinocio ya tenía unas barbas bastante pobladas.

El caso es que en función de estas fechas se determinan otras (cuaresma, carnaval) que tienen diferente aceptación en los dos países que nos ocupan. Dejo a un lado el Día de los enamorados, del que ya hablé el año pasado, y que también es bastante distinto en un lado y en el otro. Me voy a poner con los últimos tres días.

Los carnavales, por ejemplo, en Irlanda no existen. O apenas existen. O no son lo que son en España. Y no me refiero a Santa Cruz de Tenerife, ni a Cádiz, ni siquiera a Ciudad Rodrigo o a Tolosa. Es que no se pueden comparar con los de ningún pueblucho o aldea de la península Ibérica. Nothing, niente, nada. Se disfraza la gente en el Halloween y algo en Nochevieja, incluso se suelen hacer fiestas de disfraces (fancy dress parties) en cualquier momento, pero carnavales aquí no hay.

Ayer fue el martes de carnaval. En inglés bueno de Inglaterra se conoce como Shrove Tuesday (en inglés antiguo había un verbo shrive), pero en EEUU lo conocen más por la forma francesa de Mardi Gras (martes gordo, mientras que para nosotros el gordo es el jueves anterior) supongo que por la influencia de Nueva Orleans. En Irlanda en cambio se le conoce como Pancake Tuesday, es decir, “el martes de los panqueques”. “Panqueque” me parece una palabra un poco mexicana. Yo a estas cosas siempre las he conocido por el gabachismo crêpe.

Y luego hoy es el miércoles de ceniza. El primero que pasé en Dublín me sorprendió la cantidad de gente que iba con su mancha en la frente por la calle. Tuve que ver a varios para caer en la cuenta de que esto era algo de lo que había oído hablar, pero como una cosa vieja. En lo que yo viví en España nunca vi esto, aunque supiera que existía. Luego hace unos años, comentándolo con un compañero de trabajo español (más bien conservador, de un pueblo pequeño de Extremadura) nos dijo que aquí era exactamente igual que en España.

Como se sabe, hay muchos mundos en este mundo y hay muchas Españas. Yo no me he movido mucho con gentes religiosas y provengo de una región más moderna que la media en ese y otros sentidos. Muchas de mis comparaciones Hibernia-Hispania son en realidad comparaciones del condado de Dublín y la provincia de Guipúzcoa. A la gente le hace gracia cuando le digo que mi town es una mezcla de Ballimun y Swords.

Ya sabéis. Irlanda: los carnavales no existen, el martes comes crêpes y el miércoles puedes salir al trabajo sin lavarte la cara.


Impuestos irlandeses

15/02/2012

No te registres, no pagues

La última vez que escribimos se nos ocurrió iniciar una nueva categoría: “Hibernia e Hispania. Está destinada a albergar los comentarios sobre diferencias que hay entre los dos, entre Irlanda y España. Como como mis experiencias son más municipales que nacionales, a veces no son sino comparaciones entre la comarcas españolas que conozco y la de Dublín, pero algo habrá de extensible al conjunto.

También la última vez pusimos una fotografía de un letrero que allá abajo estaría destinado a no durar demasiado. Hoy en cambio voy a poner uno que, en cambio, en España pocos osarían poner y con ese pretexto iniciar una serie de comparaciones muy breves que quizá desarrolle en entradas independientes.

El cartel de la imagen que encabeza esta entrada dice Household Tax: Don’t Register Don’t Pay (Impuesto sobre la vivienda, no te registres no pagues). Se refiere a un nuevo impuesto que ha salido este año y que grava las viviendas. Simple y llanamente, cien euros por vivienda. El gobierno ha dicho que con el tiempo intentarán hacerlo algo mejor para que una choza no tenga que pagar lo mismo que un castillo. Al parecer no hay en el país nada similar al catastro ni hasta ahora se pagaba algo equivalente al Impuesto de Bienes Inmuebles o la contribución urbana.

Lo peor que le veo al impuesto es su regresividad, pero viniendo de otro lugar, me parece lo más natural del mundo que una vivienda pague impuestos. Es una forma fácil de recaudar (la casa no se va a escapar) y justa, ya que una casa recibe servicios públicos (iluminación, transporte público…) y los que tienen casas suelen ser más ricos y tener más ingresos que los que no. Hubo cierta discusión sobre si lo tenía que pagar el propietario o el inquilino y al final se impuso lo que me parece más lógico, que es que lo hiciera el propietario y luego ya se lo repercutirá en el alquiler al inquilino si puede. A mí esto me parece obvio, pero no lo es tanto si se tiene en cuenta otro de los impuestos que veremos a continuación: la licencia de televisión. También su implantación ha sido un poco chapucera, a través de una página en Internet en la que los propietarios se tienen que registrar y en la que pueden pagar con tarjeta de crédito. No está claro aún qué les ocurrirá a los que no lo hagan. Puede que como con la licencia de televisión pase un poco de todo. En cualquier caso por aquí hay “libertarios” al estilo estadounidense que son capaces de manifestarse contra algo así. Esta tribu política no tiene muchos miembros en España.

Aparte del nuevo impuesto sobre la vivienda, en Dublín se paga por la recogida de basuras. Es algo así como 140 euros al año y el servicio se ha ido privatizando en los últimos años, con diferentes compañías que cubren diferentes zonas. La recogida solía ser una vez por semana y uno iba almacenando la basura en casa (normalmente en un cubo en el patio) hasta que tocara. Ahora las compañías privadas ofrecen tarifas por cada cubo que se llevan. Cuando llegué esto me pareció tercermundista, pero al parecer muy difícil de mejorar manteniendo el precio en una ciudad compuesta sobre todo de viviendas unifamiliares.

En cambio, hasta ahora no se paga nada por el agua. El agua es gratuita en todo el país. Parece que va a dejar de serlo pronto, y pronto quiere decir 2014, pero cuesta mucho tiempo y dinero instalar contadores en todo el país y poner en marcha la empresa que gestione el asunto. Me parece correcto que se cobre el consumo y sobre todo que se penalice el derroche. En los últimos años ha habido episodios de escasez de agua debido a la ineficencia. Los necios se sorprendían con el argumento de que llueve mucho. Más llueve en el Congo. La disponibilidad de agua potable depende sobre todo de la eficacia en la gestión y de las infraestructuras que se acometan y de que las que ya existen se mantengan como es debido.

La licencia de televisión es una de esas cosas culturalmente difíciles de aceptar. Son unos 160 euros al año, sirven para financiar la televisión pública RTÉ y está obligado a pagarlos  quien viva en una casa y tenga un televisor. Ni siquiera se libra uno no teniendo televisor si la casa tiene antena. Si no la paga corre el riesgo de que aparezca un inspector y le multe o tenga que pasar por el juzgado. Últimamente quieren cambiarla por una licencia de retransmisiones para cobrar a todas las viviendas, ya que el gobierno ha detectado que hay mucha gente que ya no tiene televisores. A mí esta tasa me parece totalmente injusta, en especial cuando he vivido alquilado en lugares en los que no tenía televisor pero tenía una antena que no podía retirar. Hay una leyenda urbana que dice que ningún español ha pagado nunca la TV licence. Como toda leyenda tiene su parte de verdad.

El impuesto más famoso de Irlanda es el impuesto de sociedades (corporation tax). Es tan bajo en relación con el del resto de países de la UE (alrededor del 12%) que fue el gran motor del periodo del llamado “tigre celta“. Competencia desleal para algunos, una necesidad en una región periférica e históricamente desfavorecida para otros. Creo que en España ahora está alrededor del 28%.

El equivalente al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas español se llama income tax y es mucho más regresivo que el IRPF. Una pequeña parte de los ingresos esta exenta, después hasta 32.000 euros de renta anual se paga el 22% y de ahí en adelante el 46%. Esto se deduce de la nómina directamente todos los meses. No hay declaración ni nada parecido.

Si uno tiene ahorros que le generen intereses en el banco, sobre este interés el Estado cobra un impuesto sobre los rendimientos del capital del 27%. Este impuesto se llama DIRT, que ahora no me acuerdo de lo que es pero en inglés suena gracioso. Para la mayoría de la gente este puede ser un ejemplo en el que las rentas del capital paguen más que las del trabajo, ahora que tan en boga está decir que es al contrario.

Probablemente el impuesto que más nos afecta a todos cotidianamente es el Impuesto sobre el Valor Añadido (Value Added Tax). Desde enero de 2012 está en el 23%, mientras que en España se paga el 18%.

Los impuestos especiales sobre el alcohol y el tabaco son mucho más elevados. No hay una botella de vino más barata de 6 euros y las de licores comienzan por los 18. Creo que un paquete de cigarrillos cuesta unos 8 euros. Hablo aproximadamente porque de estas cosas no consumo. Como no me he molestado en contrastar la información imprecisa que acabo de dar voy a compensarlo con la historia de la palabra off-licence. Hasta hace pocos años no se podía comprar alcohol más que en unos establecimientos destinados específicamente a tal efecto y llamados off-licence. Muchos extranjeros se preguntaban por qué se llamaban off y no on. Off parece como si quisiera decir que la tienda está “fuera de licencia”, “sin licencia”. El off quiere decir que la licencia es para vender alcohol que se puede consumir fuera del local, a diferencia de la que tienen los pubs.

También la gasolina es más cara. Relacionado con los automóviles, el impuesto de la circulación (motor tax) que no sé cómo se calcula. La mayoría de la gente que me ha comentado algo sobre esto paga unos 600 euros al año. Para conducir todo es más caro. Los propios autos, los seguros. Eso sí, no existe la mafia esa de las autoescuelas que hay en España ni ponen tantas multas de tráfico. No sé si hay causalidad pero la mortalidad en carretera también es más alta.

Por último en lo relativo a los impuestos que se pagan al comprar una vivienda, se paga un impuesto llamado stamp duty que supone el 1% del valor del inmueble. Al explicar a una española que aquí no había gastos de notario ni nada de todo eso me dijo que mejor, así más barato, ya que en España se te pueden meter en casa unos ocupas, llega la policía y aunque te presentes con las escrituras no los van a echar. Aquí los desahucios forman parte integrante de la tradición del país (léase sobre la Gran Hambruna). A quien no paga su alquiler lo echan en un mes. Ni reliquias medievales como los contratos de renta antigua.

En conjunto parece que la presión fiscal tiene que ser más baja. Para las empresas seguro y para las personas físicas creo que depende de si fuman y beben. Este país recauda de forma diferente y por conceptos diferentes y también ofrece a sus habitantes servicios diferentes. Eso puede ser un buen motivo para otra entrada.


Puertos y memorias

13/02/2012

Dublín: alrededores del distrito financiero

Cerca de mi barrio hay un establecimiento por delante del cual paso a menudo. Ahora es una especie de restaurante, pero recuerdo que en el pasado fue un pub. También tuvo en uno de sus laterales el primer Starbucks que he visto quebrar. El caso es que como gran parte del distrito financiero, el edificio que lo alberga fue en el pasado almacén de zona portuaria. De hecho, conserva en la fachada un letrero grabado en piedra que dice:

HIS MAJESTY’S

EXCISE STORE

1821

El letrero

Que me parece que quiere decir “Depósito Fiscal de Su Majestad (1821)” en un contexto aduanero, por oposición al “depósito franco”. Hay un depósito franco en una anécdota de mi infancia que traigo a colación por oportuna: A principios de los años ochenta poco a poco y más en unas regiones que en otras, se iba desmantelando en España la simbología del franquismo. Cuando iba a San Sebastián en autobús veía un enorme edificio del puerto de Pasajes en el que escrito en mayúsculas enormes se indicaba “DEPÓSITO FRANCO” que yo entendía que se refería al dictador. Con el tiempo aquello desapareció y yo lo entendí como el signo de los tiempos. Se podrá disculpar en un niño de diez años.

El caso es que en 1821 Su Majestad se refiere a Jorge IV del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, que reinaba las islas británicas y sus dominios desde el año anterior. Algo más de 100 años después (1922) la mayor parte de la isla de Irlanda alcanzó la independencia y aunque ya han pasado noventa años desde entonces el cartel sigue allí sin que parezca que le haya molestado a nadie. En realidad la toponimia urbana de Dublín está repleta de nombres que reflejan el pasado compartido. De las seis o siete naciones  a las que llamo anglosajonas blancas (título que mis amigos irlandeses me disputan) son los propios irlandeses los que responden más al nacionalismo de tipo germánico, y en cambio, al menos los del sur de la isla, son bastante humildes y pragmáticos en comparación con los nacionalistas de España. Tanto los españoles como de la periferia.

Si España volviera a ser una república, tal y como están las cosas, un letrero así duraría dos telediarios. Si cualquier región de España se independizara, tres cuartos de lo mismo… en cambio en Dublín sólo por la zona de los muelles tenemos Britain Quay, Sir John Rogerson Quay y Hanover Quay, que no se refiere a la ciudad alemana como tal, sino al nombre de la casa real británica.

Los anglos en general no encajan en el nacionalismo del manual. Incluso los términos “nacionalismo inglés” y “nacionalismo estadounidense” suenan bastante raros. Serán imperialistas, pero eso es otra cosa. En 1848, los Estados Unidos se quedaron con la mitad de México, no sintieron esa necesidad de identificar estado y cultura a través de los topónimos y por eso allí tenemos Los Ángeles, San Francisco y Santa Fe.

La presencia inglesa en Escocia, Gales e Irlanda ha sido del mismo tipo. Desde luego y del mismo modo, el nacionalismo irlandés se entiende mucho mejor como una contingencia histórica que como desde un punto de vista esencialista. Sobre todo, analizarlo desde el esencialismo etnolingüístico es estar abocado al fracaso. Los nacionalistas vascos y catalanes vienen a Irlanda de vacaciones y se interesan por el gaélico ante la perplejidad de los nativos de la isla, incluídos los más acérrimos fenianos. Por su parte, a ellos les sorprende el desinterés de sus hermanos colonizados, mientras que se comunican con ellos en lenguas de colonización.

Yo vivía cerca de un puerto y ahora vivo cerca de otro. Tiene que haber cosas parecidas y cosas diferentes.


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 112 seguidores