Haciendo cursos

17/03/2012

Una vista poco habitual de la antigua casa de aduanas

Como de costumbre escribo desde Dublín. Hoy es el importante día de san Patricio. Hasta donde yo sé, es un día que consiste en un desfile y en emborracharse. A mí me resulta más interesante lo de que algunas calles del centro de Dublín se cierren al tráfico y la sensación de pisar trozos de asfalto imposibles. Los irlandeses tienen el desfile por un gran acontecimiento y este año me he enterado de que las organizaciones que desfilan tienen que pagar por hacerlo. Cada localidad tiene su propio desfile, que en algunos lugares de la Irlanda rural se limita a cuatro músicos y un tractor. Las celebraciones y  festividades en la Europa mediterránea son bastante más exageradas y es por ello que a mí esto de san Patricio nunca me ha parecido gran cosa. En especial lo siento por los que vienen a la verde isla desde los Estados Unidos, en cuya costa occidental hay ciudades donde la comunidad irlandesa monta desfiles a lo grande y de verdad.

Esta semana me la he pasado haciendo cursos. Todo empezó el sábado pasado en que asistí a un monográfico de biología en el cual no aprendí gran cosa, excepto el importante dato de que una mujer embarazada debe acudir al hospital cuando las contracciones ocurren cada diez minutos. También supe de la tradición que existió hace unos años y ahora está en desuso, de enterrar la placenta bajo un árbol y de la posibilidad de defecación simultánea a causa de la anestesia epidural, que en algunos casos supone que un embarazo acabe en otro. Juego de palabras imposible en inglés con el que mi mente se entretuvo.

Los siete hábitos de la gente altamente efectiva

Luego el lunes y el martes nos trajeron a una señorita australiana de la casa, que trabaja en Yanquilandia, para que nos diera un curso sobre productividad. Está todo basado en el sistema de los “siete hábitos de la gente altamente productiva” según traducción que encuentro en Internet, aunque a mí esos adverbios que acaban en -mente me provoquen cierta alergia. A toda la gente le ha parecido maravilloso y yo he dicho que también. No sé si soy el único cínico o si somos mayoría, tendré que estar atento a otras señales. En cualquier caso, ya dijo Cervantes (y antes Plinio) que no hay libro tan malo que no tenga algo bueno, así que puestos a sacar algo de provecho me he quedado con el diagrama de las tareas importantes y urgentes que copio aquí en su versión más minimalista, pero que se puede encontrar en diferentes variantes en la biblioteca universal.

Tareas urgentes, importantes y las que no lo son

Muchas veces, hay un momento luminoso en el que uno consigue encajar varias piezas que trasteaban en la propia mente. Me recuerdo claramente diciendo en mi empleo anterior “lo urgente no nos deja tiempo para lo importante”. Básicamente, el autor del libro, un calvorota proactivo sucesor de los vendedores de crecepelo y veneno de serpiente del Lejano Oeste y del Dale Carnegie de “cómo ganar amigos e influir en las personas”, monta su teoría a partir de qué hacer y cómo optimizar el uso que hacemos del tiempo en las tareas. El truco es asignar mucho tiempo a lo que es importante pero no parece urgente.

El esquema en conjunto es una serie de obviedades que es muy difícil adoptar en conjunto, ya que cada cual tiene una serie de carencias con respecto al mismo. Algunas de las actividades me parecían excesivas, como lo de escribir un manifiesto personal. Al final, creo que se corre el riesgo de acabar robotizado. Creo que mi interés principal está en aproximarme a la felicidad más que a la efectividad y muchas veces ambos destinos están en direcciones opuestas. En fin, un pequeño producto más del universo cultural estadounidense, con su ficción de libertad, su sueño americano y su industria de la autoayuda, pero del que siempre podemos aprender algo.

De hecho, inspirado por las palabras del telepredicador, me dio por ponerme a hacer cosas que había postergado, por ejemplo el interesante curso sobre Model Thinking de la Universidad de Míchigan. Con el subidón de inspiración del evangelista de la productividad, una tarde me puse a ver cinco o seis clases después de cenar. Esto del model thinking me gusta mucho. De hecho, creo que gran parte de las cosas que sé, son esquemas de procesos tan grandes que no se pueden saber como es debido. Por eso nunca he relacionado el ajedrez con la ingeniería. Me gustó volverme a encontrar con el modelo de segregación de Schelling, pero más encontrar un gráfico con el modelo de la burbuja especulativa en el precio de los tulipanes que se dio en los Países Bajos en 1636-37, de la que tanto he oído hablar pero que nunca había percibido visualmente.

Burbuja de los tulipanes

Dice el profesor Page que dirige el curso, que quienes piensan siguiendo modelos obtienen mejores resultados que quienes no. Respecto al nuevo apartamento, he hecho tantas gráficas con las tablas de amortización que espero cumplir lo que indica la teoría. Eso sí, con los papeleos no ayuda, ya que me acaban de rechazar un certificado por tener el deneí caducado. Mira que son quisquillosos. Total, por cuatro añitos de nada…


Lo de mi primo

11/03/2012

Países con los que las empresas de Estados Unidos no pueden trabajar

Mi primo trabajaba para una multinacional estadounidense de los medicamentos. Las farmacéuticas, los malos de la película. De hecho, hace unas semanas lo despidieron. No sé si fue cuando el Gobierno abarató el despido. Me alegro de que haya tenido la suerte de encontrar un trabajo parecido en quince días. Tengo curiosidad por saber si sigue creyendo las cosas que me decía o si alguna vez las creyó.

Porque me dijo varias veces que el medicamento de marca es superior al genérico. Que su empresa los producía siguiendo estrictos controles de calidad, mientras que los medicamentos genéricos se producían en plantas de la India y luego se metían en sacos y que aunque el principio activo fuera en principio el mismo (y válgame la redundancia), la calidad acababa resultando peor. Una de los ejemplos curiosos que dio es que los gobiernos incentivan la denominación de origen en los vinos y los quesos, mientras que buscan ahorrar costes con los medicamentos genéricos. No sé si era idea suya o de la industria, pero me parecía curiosa.

De todos modos nunca me convenció, yo creo que en esto de los medicamentos hay mucha tontería y mucho oligopolio y mucha corrupción por los pasillos y que el ácido acetilsalicílico es ácido acetilsalicilico. Como ya he dicho, para mí las empresas como la anterior empleadora de mi primo son un poco los malos de la película, aunque se trata de un mercado muy complejo y entiendo la necesidad de que sean rentables para que tengan incentivos en la búsqueda de nuevos medicamentos.

Pero lo de mi primo lo entiendo menos. Esa identificación de sus ideas con las de la empresa. Supongo que sería sincera, si hasta las ponía en el Facebook. Sin embargo yo, que también he trabajado para varias multinacionales estadounidenses, siempre he separado mucho mis intereses de los de mis empleadores y mis opiniones personales de la política de la empresa. Nunca creí que los ordenadores de la empresa para la que trabajaba en 2003 fueran los mejores del mundo (y tampoco lo creyeron los consumidores, que de hecho los expulsaron de ese mercado), pero mi lealtad de mercenario hace que yo defienda los intereses de quien me paga incluso aún cuando creo que sus normas son absurdas o contraproducentes o contrarias al propio interés de la empresa.

En mi anterior trabajo, la primera tarea que me dieron fue enviar una serie de ficheros con documentación a unos abogados, para ir judicialmente a por unos clientes. Pronto me di cuenta de que íbamos a perder todos los casos y no por ello dejé de enviarlos, que era mi cometido. Al final fui ralentizando el proceso, pero más que nada porque se incrementaron mis funciones y no tenía tiempo para seguir haciéndolo. Me quedaron bastantes sin enviar y es triste pensar que has ahorrado un montón de dinero a la empresa por falta de tiempo, o incluso por pereza.

A veces puede haber discrepancias políticas entre la empresa y el individuo. Por ejemplo, en la misma empresa nos dieron la tarjeta adjunta, para que bloquearamos cualquier contrato o transacción en el que apareciera alguno de los paíes en ella inscritos. Los más malos del mundo eran Birmania, Cuba, Irán y Sudán. Creo que el primero y el último han mejorado sus relaciones con los EEUU en los últimos dos años, pero seguro que Cuba e Irán siguen en la lista negra, negrísima del eje del mal.

A mí todo esto me parece una tontería, viniendo de compañías que trabajan con la República Popular China, pero mi ética profesional está por delante de mi opinión de que el bloqueo estadounidense a Cuba es una de las razones que han consolidado la dictadura castrista e impedido que los cubanos hayan podido acceder a la democracia y a las mejoras económicas desde hace decenios. Eso sí, ninguna operación que tenga que ver con Cuba va a pasar por mis manos y llegar más lejos. A mí me pagan por hacer eso, y eso es lo que hago. Ellos verán.


Señales contrarias

16/01/2012

Mañana voy a ir a un apartamento para echarle un vistazo, con la intención de comprarlo. En Irlanda, un apartamento o sea un apartment es el equivalente a un piso en España. Algunos habrán aprendido la palabra flat como propia del inglés británico y que apartment es la versión estadounidense. Esto debió de ser así hasta hace algunos años, pero por su connotación han dejado claramente de ser sinónimas.

Dublín: la diferencia entre flats y apartments

En Dublín (y por lo que veo en las noticias de Sky News, en el Reino Unido es bastante parecido) flats son los council flats. Unos bloques de viviendas que el ayuntamiento construyó en los años cincuenta y sesenta para las clases desfavorecidas. Quienes los ocupan pagan un alquiler bastante bajo, pero tienen los problemas inherentes a la construcción de posguerra. Será por eso que quienes quieren vender pisos elegantes han sacado a pasear la palabra yanqui de relumbrón.

Es menester decir aquí que, a diferencia de España donde una parte muy importante de la población vive en régimen de copropiedad horizontal, las familias de clase media irlandesas tienen todas su casa con jardincito. Hasta la aparición de los apartments en la década de 1990, habitar un edificio de viviendas era, simplificando, “de pobres”. Lo digo por si algún español viene por las islas Británicas y al comentar a sus interlocutores que vive con su familia en un flat no entiende su mirada o incluso el elogio de que hable un inglés tan notable proviniendo de un entorno tan difícil.

Y hoy me he dado cuenta de que para lo del piso de mañana no tengo que hacer nada especial. Hasta la fecha las únicas viviendas que había tenido interés en ver eran para alquilar. Pero claro, en las visitas a casas para alquilar uno intenta dar sensación de solvencia, sobre todo si las muestran a varios candidatos a inquilinos a la vez, que esa es una fea y eficiente  costumbre en esta ciudad. En cambio, aquí al propietario le da bastante igual lo solvente que uno sea mientras lo sea su banco durante las pocas semanas en que tarda en hacerse el papeleo. No es que tenga ninguna estrategia específica con el de la inmobiliaria, pero supongo que fingir un cierto interés pero muy condicionado al precio final debe de ser la correcta.

Si seré ingenuo que nunca me había percatado de este juego de señales contrarias.


Más beneficencia: hoy una idea interesante

27/12/2011

La catedral católica de Dublín es un edificio neoclásico relativamente feo para mi gusto que está en la trasera un tanto sórdida de la calle principal de la ciudad, esa que lleva el nombre del libertador Daniel O’Connell. No es una de las dos hermosas catedrales que los viajeros de paso verán: esas dos son protestantes.

Leo en las noticias irlandesas que el personal de la catedral (no sé exactamente a quién se refiere) va a recoger los regalos de navidad que no hayan gustado a sus receptores, para dárselos a otra gente que no ha recibido ninguno. Me parece una iniciativa curiosa. No es que sea muy partidario de la beneficencia y tampoco casi nada del concepto del regalo, pero me parece una forma sensata de redistribuir recursos. También me imagino resultados absurdos, como para qué puede querer un sintecho un jarrón feo, pero en fin, espero que les lleven cosas útiles y si son feas que sea ropa.

Irlanda es el país de la beneficencia, charity le llaman ellos. Hace poco salió en los medios que de los países de Europa era el más caritativo y que estaba en segundo puesto en el escalafón mundial, por detrás de los Estados Unidos. La verdad es que no creo que ni yanquis ni irlandeses sean mejores personas que la gente de otros lados. De hecho, en otros sitios la gente acepta mejor tener impuestos más elevados para cubrir necesidades sociales que aquí se dejan a la iniciativa individual. Uno se siente muy bien pagando impuestos que suponen el 20% de sus ingresos  y dando el 1% o menos libremente a organizaciones o pobres individuales. En Suecia la gente paga el 40% y no va colgándose medallas. No hay sistema perfecto, pero me gusta ponerlo en contexto.

Hace algunos meses dije que iba a contar varias historias de beneficencia y que la primera tendría que ver con la mendicidad y aquí va: Mi primer empleo en Dublín fue en una hamburguesería donde ganaba 4.5 libras irlandesas por hora antes de las 12 de la noche y 5 después. La conversión de la libra irlandesa al euro se estableció en 1.27 euros por libra, o sea que más o menos teniendolas todas en cuenta la hora de trabajo me salía a unos 6 euros, algo menos. Trabajaba unas 7 horas al día.

Había un mendigo que se sentaba en el puente de O’Connell y solía venir a cambiar las monedas por billetes. Normalmente traía unas 70-80 libras, y en los días de navidad más de 120. La vida es muy compleja y hay muchos matices para analizarlo todo, pero creo que es difícil que quien trabaja y paga impuestos sea muy partidario de dar dinero a otros que se limitan a dar pena en un puente si ve que ganan el doble que uno. Este es un ejemplo directo que yo he visto con mis ojos, y me temo que estos afectan más a las actitudes personales que los que uno recibe a través de los medios de información. Si encima hubiera sabido, y nunca tuve constancia, que este mendigo recibía subsidios del estado, mi falta de solidaridad hubiera sido aún mayor. Mi falta de solidaridad no se traduce en odio hacia la persona o hacia el sistema, sino simplemente en no dar dinero a mendigos.

El dinero simpre le viene bien a uno, en cambio no tengo ningún prejuicio a la hora de dar cosas viejas, que voy a tirar o que no me sirven, pero eso enlaza con la siguiente historia, si la cuento algún día.


Dos culturas, dos mujeres

23/12/2011

Hillary y Aung San Suu Kyi

Hoy hemos hecho muy poquita cosa en el trabajo. De hecho, he llegado media hora tarde y nos hemos ido hora y media antes de la hora de referencia (el horario es más que flexible, lo cual está bien, aunque yo tiendo a cumplir el de referencia a rajatabla). Lo malo es que luego me ha tocado esperar el autobús cuarenta minutos con un frío que pelaba, aunque eso ha sido el preludio de la mejor ducha caliente del mundo.

Lo mejor que hemos hecho esta mañana ha sido estar de charloteo sobre la navidad, las diferencias culturales y tal y cual. En un momento mi jefa ha contado lo abrumador que le resultó la primera vez que fue al cuartel general de la empresa en los EEUU, donde toda la gente es tan enfática, energética, proactiva, extrovertida y tantas cosas más. Decía que el tercer día ya sólo quería estar sola. Estoy hablando de una mujer que yo considero muy extrovertida.

Parte de nuestro equipo está en Bangalore y otra parte en Hong Kong y ella decía que si para nosotros lo de los yanquis ya supone un choque, pues para los asiáticos tiene que ser cosa espectacular.

Y luego hace un rato me he encontrado esta foto de Hillary Clinton con Aung San Suu Kyi en Birmania, que me parece que lo dice todo. Yo creo que cualquier dirigente europeo que se encontrara con ella guardaría una especie de silencio reverencial “Oh, estoy ante Aung San Suu Kyi, vaya ejemplo de dignidad y lo que ha sufrido esta mujer: todo un símbolo” y en cambio la ministra gringa tiene todo el aspecto de una cheerleader gritando “You look greeeat!”


Krimmena, lo oculto

22/12/2011

"Krimmena" de Kavafis en un mural de Leiden, Países Bajos (Wikipedia)

Ya hace más de siete años, cuando vivía en La Haya, me acerqué con Joaquín a Leiden a echar un vistazo. Recuerdo un molino muy grande cerca de la estación y la gente recorriendo en barca los canales. Otra cosa curiosa es que en las paredes de las casas había murales con poemas en diferentes idiomas.

Con la cámara de Joaquín (por aquel entonces yo no tenía) le echamos una foto a un poema de Cavafis. Luego yo lo subí a la Wikipedia y desde entonces adorna la entrada del poeta griego, lo cual no sé si es buena señal. Tiendo a pensar que mala, porque eso es que la página no se está modificando y creciendo tanto como debería wiki-wiki.

Algo que en 2004 era bastante más difícil que ahora. He buscado el texto en Internet (y lo he encontrado). Aunque no se sepa nada de griego ni mucho del alfabeto heleno puede apreciarse por la fotografía que sin duda es el mismo:

Κρυμμένα

Aπ’ όσα έκαμα κι απ’ όσα είπα
να μη ζητήσουνε να βρουν ποιος ήμουν.
Εμπόδιο στέκονταν και μεταμόρφωνε
τες πράξεις και τον τρόπο της ζωής μου.
Εμπόδιο στέκονταν και σταματούσε με
πολλές φορές που πήγαινα να  πω.
Οι πιο απαρατήρητές μου πράξεις
και τα γραψίματά μου τα πιο σκεπασμένα —
από εκεί μονάχα θα με νιώσουν.
Aλλά ίσως δεν αξίζει να καταβληθεί
τόση φροντίς και τόσος κόπος να με μάθουν.
Κατόπι — στην τελειοτέρα κοινωνία —
κανένας άλλος καμωμένος σαν εμένα
βέβαια θα φανεί κ’ ελεύθερα θα κάμει.

Luego he intentado traducirlo con Google Translate, que daba un engendro:

Oculto

Del mismo nombre “lo que hice y de lo que dije
no tratan de encontrar quién era yo.
Un obstáculo se levantó y transformó
los actos y la forma de mi vida.
Un obstáculo se levantó y se detuvo con
muchas veces que me iba a decir.
Los actos más desapercibido de mi
y mi forma de escribir la mayoría de los cubiertos -
a partir de ahí sólo se siente.
Pero tal vez no vale la pena pagar
frontis y por lo tanto tan difícil de aprender con el.
Wake – a la mejor sociedad -
kamomenos nadie como yo
Por supuesto parece t ‘lo hará libremente

Así que me he puesto a buscar una traducción decente y me encontré con esta:

Lo oculto

Por cuanto hice y por cuanto dije
que no traten de encontrar quién era yo.
Un obstáculo se alzaba y transformaba
mis acciones y mi modo de vivir.
Un obstáculo se alzaba y me detenía
muchas veces cuando iba a hablar.
Mis acciones más inobservadas
y mis escritos más ocultos
-sólo por allí me entenderán.
Mas acaso no vale la pena gastar
tanta atención y tanto esfuerzo para conocerme.
Más tarde -en la sociedad más perfecta-
algún otro, hecho como yo,
ciertamente surgirá y actuará libremente.

Hay otras que no se parecen nada como esta de Pedro Bádenas de la Peña que aparece incompleta en el libro Kavafis: una biografía de Robert Lidell.

Que no intenten descubrir quién fui
por cuanto hice y cuanto dije.
[...............................................]
Mis acciones más ocultas
y mis escritos más secretos-
sólo por ellos me entenderán.
Mas no merezca quizá la pena gastar
tanta atención y tanto esfuerzo para conocerme.
Después -en una sociedad más perfecta-
seguro que algún otro, hecho a mi medida,
surgirá y obrará con libertad.

Y esta otra que también he encontrado por Internet sin buscar demasiado:

Lo oculto

Nunca descubrirán quién fui
en lo que hice o he dicho.
Algo ahí tergiversa
los hechos de mi vida, sus fines.
Algo que me detenía muchas veces
cuando iba a hablar.
Sólo en mis hechos más oscuros
y en mis escritos secretos;
sólo en ellos puede comprendérseme.
Quizá de todas formas no merezca la pena
tal cuidado, tal esfuerzo en ocultarme.
Cuando el tiempo pase, en una sociedad mejor,
habrá seguramente personas creadas como yo
y actuarán libremente.

Espero que mirar al poema como a un poliedro les haya servido para desvelar lo que tiene de oculto.


El quinto santo

21/12/2011

Hoy es el día de santo Tomás, que a pesar de no ser una festividad de las oficiales tiene una gran importancia en la provincia de Guipúzcoa. Es el día de la chapela, la chistorra y el chacolí. Un día como este hace muchos años Chomin, profesor de lengua española y francés de la educación general básica nos dijo en clase:

“Sanes” hay muchos, pero santos sólo hay cuatro: santo Tomás, santo Tomé, santo Toribio y santo Domingo.

Y él debía de saberlo bien, pues Domingo era su nombre. El descubrimiento tardío de esta correspondencia, que no sé si ese anterior o posterior a la frase, me ha dado mucho que pensar sobre la multiculturalidad en tiempos posteriores. Y también la sentencia de los cuatro santos, que es una de las pocas frases literales que me ha quedado de la escuela.

Mezclando ideas en un momento de distracción hoy he llegado a la conclusión de que debe de haber quizá un san, pero probablemente un santo Tobías.


Llegó el frío del invierno

13/12/2011

Esta mañana me descolgué del autobús en la parada habitual y en lo que atravesaba el páramo de la autovía comenzó a lloverme aguanieve primero y a caerme nieveagua después. El viento gélido me hizo arrepentirme de haberme quitado la barba, como casi todas las veces, y constaté -a la fuerza ahorcan- que era como si el invierno ya hubiera llegado a este lugar.

El año pasado por estas fechas ya había visto placas de hielo como losas. Acababa de dejar mi anterior empleo y esa cálida alegría coincidio con un temporal de frío y nieve que hizo que ni los tranvías pudieran circular. Tuve que comprar una impresora para mi contrato nuevo y me tocó volver patinando con la caja desde el centro.

A lo mejor este año el invierno llegó justo después del jálogüin, el día primero de noviembre, cuando levantaron el arbol navideño en el centro comercial de los pabellones. O puede que  cualquier día de estos fines de semana alocados en los que fue imposible pisar varias calles de esta capital sin ser atropellado por las hordas de consumistas insensatos; entre ellos mi compañera Juana, con quien discuto a diario de lunes a viernes, pero siempre menos de un cuarto de hora.

Hoy hemos hablado de la navidad y los regalos, de la organización y todo eso. A mí se me ha ocurrido que la vida privada es aquella que no requiere de organización. Para ella en cambio, es la que se puede organizar por completo. De ese choque de trenes de juguete ha salido que a ambos nos gustan las listas: a ella para sistematizar todas sus tareas y a mí, como era previsible, por unir en ellas cosas que en principio nada tienen que ver entre sí.

Luego me enteré de que Pat murió el domingo y no por esperada fue una noticia menos triste. Me consuela pensar que aunque su modo de vida fuera el de tantos y su muerte tan estadísticamente probable, él vivió de verdad la vida en que creía y con ella fue feliz. Muchos han intentado transformar todas las estructuras del mundo para acabar llegando a las cosas sencillas, buenas o malas. Descanse en paz. Jodido frío del invierno.


Primero vinieron por los periodistas

09/12/2011

Seguramente por el tipo de vida que uno ha hecho, es probable que a la edad de veinticinco años ya supiera más cosas que la mayoría de la gente. Hablo de datos de esos a los que se llama “cultura general” no me pidan que haga un guiso, ni que conduzca un automóvil, ni que cosa un botón… a esto lleva la especialización y la pereza de uno para adentrarse en terreno hostil. Si esta crisis o la que viene se lleva por delante la sociedad de la información, me tendré que arrepentir.

El caso es que en la década que va de esa edad hasta hoy he aprendido otras muchas cosas y sin embargo no dejo de caer en el sesgo de operar como si todos supieramos las mismas. En ese y en el dicho aquel de “ignorante es el que no sabe lo que yo aprendí anteayer”.

Hace siete u ocho años un amigo me comentó que el, para nosotros, más famoso poema de Brecht no era de Brecht. De hecho ni siquiera es un poema, sino la reelaboración de un sermón del pastor Martin Niemöller. Es una idea que Niemöller expresó en muchas ocasiones, por lo cual ni siquiera hay una versión auténtica. Una que copio de la wikipedia dice así:

Alemán Español
Als die Nazis die Kommunisten holten,
habe ich geschwiegen;
ich war ja kein Kommunist.Als sie die Sozialdemokraten einsperrten,
habe ich geschwiegen;
ich war ja kein Sozialdemokrat.Als sie die Gewerkschafter holten,
habe ich nicht protestiert;
ich war ja kein Gewerkschafter.Als sie die Juden holten,
habe ich nicht protestiert;
ich war ja kein Jude.Als sie mich holten,
gab es keinen mehr, der protestieren konnte.
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

De hecho, esta versión que resuena en mi cabeza que empieza con un “primero vinieron por los comunistas” y termina con un “hoy han venido a por mí / ya era demasiado tarde” que no por apócrifo me resulta menos conmovedor. Estoy seguro de que el texto lo vi por primera vez en una octavilla que recogí por la calle. Tuvo que ser en 1982 ó 1983.

El caso es que aunque esto sea contrario a toda lógica, yo vivo en la convicción de que todo el mundo conoce el texto de toda la vida y que todo el mundo sabe ya que es de Martin Niemöller y no de Bertolt Brecht. Craso error.


La fiesta de navidad

06/12/2011

El viernes pasado se celebró la fiesta de navidad de mi empresa. Era 2 de diciembre pero ¿qué más dará?. Este año vi el primer arbolito navideño el día 1 de noviembre, en un centro comercial que tengo cerca del trabajo. La navidad ha pasado de ser un día a ser una semana, luego casi dos, después un mes y ahora se acerca al trimestre. Son las necesidades de la economía, supongo.

La fiesta de navidad de la empresa se celebra a principios de diciembre por razones económicas (cuanto más tarde es más caro) y también de aforo (en la navidad del calendario, mucha gente parte hacia sus familias y no están dispuestos a renunciar a eso por tan importante acto social). Creo que en España cada vez se va extendiendo más esta tradición de la cena de navidad de la empresa, y creo que no me equivoco si digo que es una cosa yanqui y que lo español de toda la vida era el lote o cesta con productos navideños; pero tampoco me sorprendería si me dicen que hay lugares en Iberia en los que se lleva haciendo décadas.

En la compañía para la que trabajaba en 2006 se montó un tinglaodoo espectacula. Trajeron a decenas de empleados desde todas las oficinas de Europa: tres días a tutiplén con todos los gastos pagados, vuelos, hoteles y lo que se les ocurriera gastar de la tarjeta de la empresa, más tres días no trabajados por la jeró. Para los que vivíamos en la ciudad del cuartel general no fue nada especial. Nos invitaban a cenar a un hotel, pero yo no lo hice por dos razones. Una es que me dan pereza estas cosas y la otra era que había que ir con esmóquin. No dispongo de tan selecta prenda, pero en aquellos días descubrí que a) se puede adquirir uno por 300 euros b) se puede alquilar para una noche por 70 euros. Como soy más dado al análisis coste-beneficio que a la ostentación pensé para mis adentros ¡vaya invitación para cenar de los cojones! y excusé mi ausencia.

Pero el detalle del esmóquin y el dineral que supuso traer a toda la gente de cada oficina europea a finales del 2006 da un poco la dimensión de cómo estaba el patio financiero antes del estallido de la burbuja de las hipotecas basura en los EEUU. En agosto de 2007 la compañía tuvo que vender su cartera de hipotecas estadounidenses a 42 céntimos el dólar y pocas semanas después se canceló la cena de navidad de 2007 y ya no volvió a haber. Lo que cambian las cosas de un año para otro. Alguno que se habia comprado el esmoquin pensando en amortizarlo a lo largo de varios años lo habrá tenido que llevar a las bodas y los bautizos. Por cierto, la prestigiosa financiera yanqui entró en quiebra en algún momento de 2009. ¡Ah, los esmóquines!

Este año tampoco he ido a la fiesta de mi nueva empresa. Como compañía tecnológica son en apariencia menos capullos, aunque el dinero siempre sea el dinero. Aquí entre mis razones sigue destacando la pereza, pero le voy a sumar el que llevo más de dos años sin probar alcohol y el que no tengo casi nada en común con mis nuevos compañeros (o debería decir compañeras pues el mujerío es muy mayoritario). En realidad tengo más razones por si estas me fallan y en algún momento dado me veo acorralado y en la perspectiva de tener que asistir:

Tengo dudas de que una compañía deba apoyar festividades de tipo religioso. No soy muy radical con eso y por eso no tengo la convicción, sino la duda. A la vez, estoy en contra de que las compañías intenten inmiscuirse en la vida privada de las empleados con actividades fuera del horario laboral. Agradezco el gesto si es sincero, pero creo que también puede formar parte de una estrategia de fidelización que no casa con mi espíritu mercenario. Este año se ha reforzado mi fe en estas creencias con lo que le ha sucedido a una chica que trabaja en mi equipo, que quería ir a la fiesta.

Resulta que como está contratada a través de una agencia, no tenía derecho a la cena gratuita, pero ella estaba dispuesta a pagársela. Eso ya me parece mal, porque somos menos de cuarenta en la oficina y no creo que haya muchos eventuales, así que ya podían haber sacado el dinero de algún lado. Luego se ha enfadado cuando se ha enterado de que además, la compañía iba a dar cinco cupones para bebidas alcohólicas sólo a los empleados, y a ella de nuevo le tocaba pagarse la priva. Yo no tengo mucha idea de esto del espíritu navideño pero sí la sensación de que no se puede hacer mucho peor. De hecho, al final del puro cabreo, la chica ni ha ido.

Porque en la vida hay muchas desigualdades, y somos bastante eficientes camuflándolas. Sólo hay que ver que al consejero-delegado, que ganará millones y que vino a visitarnos, todo el mundo lo llamaba John y no señor Johnson. Pero si en un fiestorro navideño haces obvio lo de que hay individuos alfa e individuos beta, es que te lo has montado muy mal.

También me parece un poco ingenuo no saber de qué va la historia, cuando aunque hagas lo mismo que todos en realidad te han contratado a través de una ETT. El abuelo tenía razón cuando escribió que las relaciones humanas las determinan las relaciones con los medios de producción o algo de eso.

Hay que leer más a Marx y menos a Walt Disney.


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