Domingo social

22/01/2012

El Porter House, un clásico

En raras ocasiones consagro una jornada completa a la vida social, pero debo apresurarme. Por un azar esta mañana, en busca de un café, nos topamos con unos compañeros de trabajo de la que manda. Alemana ella, israelí él. Compartimos un desayuno en el que el tema de conversación fue Bobby Fischer que, no es sorpresa, debe de ser bastante conocido en Israel. No me gusta que mi dueña informe a otras personas de mi afición al juego rey ya que eso me obliga a conversaciones en las que no me siento cómodo, a causa de mi injusta ventaja. Este Ehud de Tel Aviv me ha caído simpático. Al menos en apariencia teníamos opiniones similares sobre el conflicto palestinoisraelí y ambos nos defendemos  so oder so en alemán. Como ellos me preguntaron sobre Fischer y Kaspárov yo le pregunté si su familia hablaba yidis. Me dijo que sus abuelos sí y que también checo y rumano. Que el yidis aún se oye no sólo en Nueva York, sino también en Israel; pero que el ladino está extinguido. En cambio mucha gente habla español, aunque son sobre todo argentinos. Él me preguntó si entendía el ladino y yo dije que bastante bien, y que no es demasiado difícil para los españoles que hayan leído a los clásicos. Aunque, ahora que lo pienso, éstos también son una especie en extinción.

Luego me he ido al centro yo solito a comer un bento con Carlos. La sopa de miso me salva la vida en invierno. Curiosamente, el menú del día incluía faisán, que es una carne que hacía lustros que no cataba. Con eso y mi poquito de sushi me he quedado más contento que unas pascuas y hemos salido a echar un café con Lothar, Óscar y Edmundo que habían estado comiendo en un restaurante vegetariano de los hare krishna. No se ha perdido el arte, pero sí el placer de conversar. Hacía mucho que no oía a varias personas hablando de asuntos generales y tocando varios palos a la vez. No sé si es porque ahora trabajo y como casi todos los días con mujeres. Diría que sus preocupaciones son más inmediatas y tienen que ver más con intereses que con ideales. Parte será la visión machista del mundo, pero vayan a comer una semana con mis colegas y me cuentan.

2012: el año del dragón

Cuando marchaba para casa se me ha ocurrido llamar al Cañita, al que a ratos tengo abandonado, pero es que me lleva por el camino del mal. Él tenía su clase de tango un rato después así que hemos decidido vernos aunque fuera media hora. De camino a la cita y antes de llegar a una esquina muy cara para mí, me he encontrado con las celebraciones del Año Nuevo chino. Un escenario rojo como la bandera nacional, ornado con faroles como aquella linterna de la película de Zhang Yimou en el que sonaba una música oriental muy bonita e iban apareciendo varias princesas y algún príncipe vestidos con trajes coloridos; puestos de comida china y todo tipo de baratijas de las que produce la gran fábrica del mundo.

Mariposas

Esperando a ese gran hombre me he percatado de que en algunos árboles había unas mariposas gigantescas de ornamento. No sé si esto tendrá que ver con la festividad china, pero he supuesto que sí. Después hemos dado una vuelta conversando sobre el tango, las posibilidades remotas de abandonar la isla en estos tiempos difíciles y las hipotecas. Nos hemos vuelto a pasar por las celebraciones chinas, donde había una exhibición de tai chi. Luego nos hemos encontrado con mi amiguete Michael que andaba en el pluriempleo de músico callejero y hemos estado un rato de charla. Tengo que juntarme pronto con la gente de mi antiguo empleo. Nos hemos zafado de esa pesadilla dublinesa que son los recaudadores de donaciones para causas nobles. Y después, como he caminado tanto a lo largo del día, he hecho lo que casi nunca: volver a casa en tranvía.


China a través del objetivo de John Thomson (1868-1872)

19/11/2011
Catálogo oficial

El jueves inauguraban en la sala de exposiciones temporales de la Chester Beatty Library la exposición “China through the lens of John Thomson (1868-1872)“. Mientras nosotros nos ocupábamos en nuestra revolución gloriosa y el sexenio revolucionario, este caballero escocés andaba recorriendo China con su cámara fotográfica, registrando escenas de aquel imperio con las que publicar cuatro volumenes sobre “China y sus gentes” que vieron la luz entre 1873 y 1874.

John Thomson (Edimburgo 1837-1921), viajero, geógrafo y fotógrafo escocés, es supongo un producto de la ciudad que gracias a la industralización y el desarrollo científico y de las artes se convirtió en “la Atenas del norte” durante el siglo XIX. Viajó a Singapur, desde dónde pudo recorrer extensivamente Malasia, Sumatra, Ceilán, la India, Siam, Camboya y Vietnam. Con sus fotografías camboyanas publicó su primer libro The antiquities of Cambodia (Edimburgo: Edmonston & Douglas, 1867).

Se estableció en Hong Kong en 1868 y desde allí viajó hizo varios viajes, cuatro concretamente, por las regiones costeras  de China incluída la isla de Formosa y también por el interior, hasta llegar a Pekín. En 1872 volvió a Gran Bretaña, donde públicó el material recogido durante su viaje y llevó una vida más convencional como fotógrafo (a excepción de un viaje a Chipre en 1878) hasta su muerte en 1921 a los 84 años de edad.

Thomson por China

Algunos de los lugares de China en los que Thomson hizo sus retratos han cambiado su nombre por otro completamente distinto (Amoy es ahora Xiamen) y en otras ocasiones la transliteración pinyín es diferente a la grafía que solía utilizarse en el siglo XIX (Foochow-Fuzhou, Swatow-Shantou, Hankow-Hankou, Nigpo-Nigbo, Nanking-Nanjing). Otras formas cuya transliteración oficial también ha cambiado suelen mantener su topónimo tradicional, al menos en español (Pekín-Beijing, Cantón-Guangzhou).

La exposición estará abierta hasta el 26 de febrero de 2012. Las fotografías que la componen pueden encontrarse en la red de redes, pero verlas todas juntas en gran tamaño y con paneles explicativos de diferentes aspectos de la sociedad y la cultura china del siglo XIX no deja de ser toda una experiencia. Por lo que leo es una exposición itinerante que ya ha sido vista en Pekín y diferentes ciudades británicas. Una diferencia con estas ediciones anteriores puede ser que la Chester Beatty ha sacado de su colección varios objetos que se exponen en medio de la sala.

Joyas de la China, complementos de la exposición

Una de las fotografías más interesantes es aquella en la que el propio Thomson aparece por equivocación junto a dos soldados manchúes. El no solía tomar imágenes de sí mismo. Tan sólo recuerdo otra en la que aparece junto a un cañón en el arsenal de Nankín.

John Thomson junto a dos soldados manchúes

Respecto al resto de las fotografías, a mí me gusta la de la novia manchú que ilustra el catálogo de la exposición. Hay algunos paisajes de Hong Kong y otros lugares, de entre los cuales haría notar aquellos en las que las velas de los juncos aparecen desplegadas en el mar, pero me temo que el blanco y negro de aquel tiempo no le da al paisaje lo que necesitamos para poder disfrutarlo como hacemos hoy día con el color. Destacan los retratos de la gente de la época. Thomson llegó a relacionarse con lo más granado de la sociedad china y hay fotografías como la que le hace al príncipe Gong o a diferentes ministros, pero también a monjes y mercaderes o a trabajadores humildes como pueden ser aguadores, esmaltadores y portadores de sedán. Hay varios grupos de niños y familias y algún que otro artista suelto. Todo muy interesante para volver la vista atrás y conocer el pasado del gigante que visitamos en 2001, cuando éramos más jóvenes y más ignorantes que ahora.


Mandela y el Dalai Lama

05/10/2011

Mandela y el Dalai Lama en 1996 (AP Photo/Sasa Kralj)

La única noticia que me puso a pensar ayer fue la de que el Dalai Lama renunciaba a ir a Suráfrica para celebrar el 80 aniversario de Desmond Tutú, debido a que el gobierno surafricano no le había concedido un visado. Desmond Tutú por su parte, declaraba que “el gobierno actual es peor que el del apartheid“, porque en los tiempos del racismo institucional un podía esperarse algo así. Entre bambalinas todo el mundo cree que lo que se cuece son las presiones de la República Popular de China.

Si se puede identificar el actual sistema político surafricano con alguien, es sin duda con Nelson Mandela. Aunque el venerable anciano ya no participa de los asuntos políticos, él es sin duda quien mejor encarna el tránsito entre la etapa del gobierno de los blancos, en la que pasó 27 años en prisión y la primera Suráfrica democrática, de la que fue presidente. Curiosamente, la historia será benigna con él y le recordará por su sacrificio en la cárcel y no por sus errores de gobierno, como por ejemplo una política sanitaria nefasta que permitió que su país se convirtiera en la primera potencia mundial del sida. En gran medida es arbitrario e injusto que se le juzgue por los veintesiete años en los que fue un hombre y no por los cinco en los que fue presidente. El valor del mito frente a la realidad.

También el Dalai Lama tiene para su imagen la fortuna de ser marioneta de la lucha entre China y Occidente por la hegemonía mundial. A nadie se le ocurre recordar que el Tíbet fue hasta los años cincuenta del siglo XX una teocracia feudal, regida por monjes que influían más sobre la vida de los infelices campesinos en mayor medida de lo que, por ejemplo hoy, lo hacen los clérigos iraníes sobre su plebe. El Dalai Lama estaba destinado a continuar esta dictadura absurda de la espiritualidad, el atraso económico y las condiciones de vida miserable. Los chinos no son capaces de entender que algunos tibetanos no les agradezcan la liberación, del mismo modo que en Occidente no se entiende que una mujer libre decida llevar el velo islámico. El budismo es una religión tan falsa como cualquier otra y con el mismo potencial destructivo. No entiendo por qué no aparece más en los medios occidentales lo que ocurre en Sri Lanka.

Luces y sombras del Dalai Lama y de Mandela, dos iconos del buenismo que campa por el mundo posmoderno.


Caligrafía china y tecnología

30/08/2011

He visto una noticia en la página de la BBC. Dice que en China están preocupados porque la generación de internet lleva muy mal lo de la caligrafía.

Si entendiera algo más sería un gran aficionado a la caligrafía china, que me parece muy bonita y que esconde muchas historias interesantes. De hecho, me regalaron materiales para practicar este arte, pero hay que reconocer que si uno ya es malísimo con las letras del alfabeto latino, no puede esperar alcanzar demasiado con los ideogramas.

En la actualidad son rarísimas las ocasiones en las que tomo el bolígrafo, aunque es probable que escriba a diario más letras que durante toda mi formación escolar.

Mi madre solía afearme mi mala letra. A mí eso me dejaba bastante indiferente, ya que no aspiraba a obtener un empleo de amanuense. Los cambios tecnológicos me han dado la razón. Tecleo bastante deprisa y con pocos fallos y lo que me suele sorprender es que la gente no mejore su técnica mecanográfica. Para mí, la caligráfica queda totalmente en un segundo plano.

Y por la misma razón, no entiendo ahora lo de estos chinos. Si los chinitos no aprenden caligrafía, tampoco sé yo cómo hacer fuego ni como obtener agua. La profusión de cerillas y grifos nos ha convertido a muchos en inútiles en estas dos funciones básicas para la conservación de la vida.

Y parece que nadie protesta. No sé.


Todo será de China

14/07/2011

Escéptico nos envió hace unos días esta viñeta de Forges, que juega con el tema clásico de la amenaza amarilla. Por algunas razones históricas en las que no ahondaré, los tópicos negativos contra los chinos (y el uso común de ese gentilicio en España incluye a muchos que no lo son) están más tolerados que los que se usan con relación a otros grupos.

El caso es que me llegó el mismo día que había leído una entrevista a Henry Kissinger en Der Spiegel. Kissinger será uno de los más malos, pero quizá por eso es uno de los más inteligentes. En pocas líneas se nota. Yo traduzco un par de preguntas y el que quiera saber más que aprenda inglés o mandarín, según más le convenga:

SPIEGEL: ¿Tienen los chinos en la actualidad la percepción de estar volviendo a su antigua gloria?

Kissinger: A menudo se describe a China como una “potencia emergente”. pero ellos no se ven a sí mismos como una potencia emergente ya que, durante 18 de los últimos 20 siglos, su PIB fue el mayor del mundo. Ellos perciben el último siglo y medio como una aberración y una humillación.

SPIEGEL: Cuando China interviene en otros países, parece que sólo le interesan sus intereses comerciales o los recursos naturales. A diferencia de los Estados Unidos, Pekín no ha desarrollado aún tendencias ideológicas de misionero.

Kissinger: Los estadounidenses creen que se  puede cambiar a la gente por conversión y que todo el mundo es un americano potencial. Los chinos también creen que sus valores son universales, pero no creen que uno pueda convertirse en chino a no ser que lo sea de nacimiento.

Hay algunas ideas interesantes más. Es una entrevista muy breve, pero no tiene desperdicio. Quizá algunas de estas ideas me sirva para reemplazar la refutada anécdota sobre Zhou Enlai y la Revolución Francesa.


Cuentos chinos

22/06/2011

¡¡¡Hola alfanje!!! ¿Cómo estás? ¿te acuerdas que te comenté que estaba dudando de si ir o no a Japón? Resulta que hemos anulado el viaje y ahora nos vamos a China, y he pensado que me puedes hacer algunas recomendaciones, ¿no? Solamente la compañía vuela a Pekín, pero nos gustaría ir también al sur, las distancias son enormes, ¿cómo está el tema de moverse por allí? ¿en avión?, ¿qué tal los trenes? ¡¡¡cuéntame cositas porfaaaaaaa!!! ¡¡¡un beso grande!!!

marzo 2001

Bueno, te cuento un poco. Lamento que no podré ser de mucha utilidad, ya que estuve allí en marzo de 2001 y como ya sabes en China ha habido cambios brutales en estos diez años. No llegué a conocer la China rural, aunque hace un par de años estuve pensando en ir a dar una vuelta por Yunnán.

Yo lo que vi del país fue: Pekín, Xi’an, Nanjing, Shanghai, Hong-Kong y Macao.

Transporte: Todos los recorridos fueron en tren, excepto de Shanghai a Hong-Kong (avión) y Hong-Kong a Macao (barco). Hoy en día me imagino que habrá algo parecido a las líneas de bajo coste (allí volamos con Dragon Air, pero con un billete stand-by) y la red ferroviaria también se ha extendido (ahora se puede llegar en tren al Tíbet, cosa que antes no). El tren me pareció muy digno, los he visto peores en Europa. (mírate esta página, a mí me sirvió mucho para viajar en tren por Ucrania y Vietnam)

Consejos que te puedo dar: En Pekín, cuando vayas a la Muralla China, vete a Simatai, que era agreste y mucho mejor que Badaling y otros sitios turísticos. Para ver el Palacio de Verano nos hizo falta un día entero y quizá no me gustó tanto. Xi’an y los guerreros de terracota: a mí me encantó y de hecho fui hace un par de años a Londres con la excusa de una exposición, pero no sé si es algo para todo el mundo, al fin y al cabo habrá quien diga que son trozos de barro en zanjas….el barrio musulmán de la ciudad me pareció muy interesante. Nanjing no es una ciudad que tenga nada especial, aparte de una historia impresionante que a mí me sigue estremeciendo. Shanghai es la ciudad china que más se  parece a una capital europea, así que todo depende de lo que vayas buscando. Macao no me convenció mucho, yo iba buscando algo de cultura ibérica (portuguesa) y apenas la puedes encontrar, la gente va por los casinos. Hong-Kong es una locura, muy interesante por la mezcla de oriente y occidente, pero no te quedes en las Chunking Mansions como hicimos nosotros, todo lo malo pasa allí. Los rascacielos son más impresionantes que los de Nueva York. Si te quedas con pena de no ir a Tokio, puedes pasarte por ahí….. yo si vuelvo algún día, seguramente volaría allí e iría sólo a Yunnán y el sureste, a ver ese mundo de las minorías étnicas que se está extinguiendo, si no lo ha hecho ya, pero para recorrer esa zona hace falta tiempo.Otra gente hace el crucero del Yang-tsé, que también requiere una semana al menos.

Algunas veces he escrito cosas sueltas sobre China, que no sé si te podrán ayudar. También puse unas fotos en FB que supongo que puedes ver (no controlo mucho eso de los accesos y quién ve qué).

El mejor consejo que puedo darte es que leas muchísimo antes de ir. Yo decidí ir con un amigo dos semanas antes y no tenía ni idea de lo que iba a encontrarme allí, ni sabía por ejemplo la diferencia entre el confucioísmo y el taoísmo, ni qué había en cada ciudad, ni nada de nada. En ese sentido, lamento no haber sacado más partido del viaje. Yo que tú por lo menos me compraría una guía de viaje, una Lonely Planet o una de esas y me intentaría empapar de todo. Te puedo recomendar un blog muy bueno, que yo llevo siguiendo unos años: es el blog de chinochano, que es un periodista aragonés que lleva diez años viviendo en Pekín. Seguro que ahí puedes encontrar muchísima información.

Si necesitas algo más, ya sabes: pregunta. Te llamo un día y así me cuentas que tal te va todo.

Besos y suerte.

alfanje

P.S. a China, ¡qué envidia!


Nankín

08/12/2010

 

Nankín en China

Tengo que rescatar un cuaderno con notas de mi viaje por China, porque hay cosas que tengo olvidadas casi por completo. Probablemente lo que más, haya sido el paso por la Nankín, la capital del sur (Nanjing, Nanking, 南京). Mis recuerdos se limitan a llegar en tren desde Xi’an y contemplar desde el vagón la enormidad del Yang-tsé, que encontramos alojamiento en un edificio alto que era de una universidad; que cerca había un garito con un ambiente un tanto extraño en el que la clientela era una mezcla de jóvenes chinos pudientes y estudiantes extranjeros. Me resultaba extraño porque mezclaba música pop con la actuación en directo de un hombre que tocaba la guitarra clásica. Una cerveza costaba unos 15 yuanes (algo menos de 2€), lo que parecía carísimo comparado con los precios que veía.

Recuerdo un trozo de la muralla y una pagoda peculiar, pero no ir a ver el mausoleo de Sun Yat-en y calcular mal la inmensidad de la ciudad en el mapa y que Antoñito y yo nos perdimos y el acabó llegando a las estribaciones de la muralla púrpura y que yo, casi por casualidad, me encontré con el Memorial de la Masacre de Nankín, sobre la que había leído sucintamente en la guía de viaje. Por aquellos tiempos yo era totalmente ignorante en asuntos de la Historia de China, a diferencia de ahora que soy casi totalmente ignorante, y acababa de descubrir lo que en inglés suelen llamar The Rape of Nanking, y que ni la palabra rapto ni violación transmiten en toda su intensidad.

Allí pasé un mal rato leyendo las atrocidades perpetradas por los soldados japoneses, contemplando los monumentos desgarradores y paseando por una zona acristalada en la que se preservan centenares si no milesde restos óseos. De entre los visitantes una mujer china, casi anciana, lloraba a gritos acompañada por sus familiares que la sujetaban. El rato no fue un buen trago, pero tengo que decir que no se me quedó grabado en la memoria de las emociones como si hubiera visto Mathausen. No sé si es la falta de educación sentimental, la distancia entre oriente y occidente, o que lo reciente que me resultaba el descubrimiento de lo que había acontecido en 1937 bloqueaban en mí una empatía mayor con la historia, con sus protagonistas y con sus legatarios.

Pero cuando uno pasa por un sitio, ese sitio es ya parte de su historia. Al menos si pasa on los ojos abiertos, y desde entonces, ya hace más de nueve años, siempre que tengo la ocasión de ver o leer algo sobre esa parte de la segunda guerra sinojaponesa, lo hago. Por ejemplo, en 2007, me desagradó lo que leí en unos paneles del museo Yūshūkan de Tokio, enclavado en el polémico santuario de Yasukuni. Algo de un negacionismo que en Alemania hoy no sería posible y que sigue lastrando las relaciones entre Japón y sus vecinos.

 

Ciudad de vida y muerte

En las últimas semanas he visto dos películas sobre la masacre: una  es Ciudad de vida y muerte, de 2009, muy estética y a la que creo que no se le puede alegar mucho ni desde el punto de vista cinematográfico ni desde el histórico-político. Muy recomendable. La otra, siendo peor, es Black Sun: The Nanking Massacre, una película de Hong-Kong de 1994. Me falta por ver John Rabe, que es bastante nueva y tiene buenas críticas.

De Black Sun:The Nanking Massacre, me han sorprendido un par de técnicas. Mezcla trozos de rodaje histórico con la película, para meter el contexto con calzador, nada de sugerir, es así. Hay trozos muy crudos y relativamente mal hechos (no sé si para bien o para mal), como cuando a una mujer embarazada le sacan el feto a bayonetazos; y relativamente,  la intención política es mucho menos sutil que en Ciudad de vida y muerte.

 

Black Sun: La masacre de Nankín

Me llamó la atención un momento en el que un japonés le dice al alemán John Rabe. “Nosotros entendemos lo que hicieron con los judíos, espero que nos entiendan a nosotros”, que es un comentario bastante improbable en diciembre de 1937 y que supongo que tiene la intención de meter al espectador occidental u occidentalizado en un contexto de referencia que pueda entender. A mí me parece una pequeña chapuza.

A lo mejor, si encuentro mi cuaderno y algunas fotografías que tengo sin escanear, puedo recuperar algún recuerdo agradable, porque a día de hoy una ciudad vibrante como Nankín me ha quedado en el recuerdo sólo como el escenario de la masacre.


Shangai (2010)

10/10/2010

Shangai (2010)

He estado viendo esta, que va de la parte de la Segunda Guerra Mundial que llamamos Segunda Guerra Sino-Japonesa. Me ha apetecido verla porque su escenario es el Shangái de 1941. Como estuve en la ciudad hace unos años me resultaba interesante la idea de ver la ambientación. Luego he leído que es todo cartón piedra y que en realidad se rodó en Bangkok. Hay un par de tomas interesantes que muestran el puerto y el paseo fluvial (el Bund), pero en general es una película de interiores. Me recuerda en ese sentido a The Good German, otra película que también tuve muchas ganas de ver y que me defradó.

El argumento, flojillo, típica trama de espías, con japoneses, chinos, yanquis y nazis alemanes en la ciudad internacional. Un casino, un fumadero de opio, recepción en la embajada y escenas de cierta acción en los muelles. Como era de esperar el filme peca de la falacia del historiador y en mi opinión no lo salva ni Gong Li de quien hace muchos años que soy admirador devoto.

Tampoco me ha convencido al interpretación de John Cusack. Ken Watanabe si que ha estado más que decente. Como es bien sabido esto es todo totalmente subjetivo y depende de filias, fobias y de la sensación que dejaron en la retina peliculas anteriores.

Al final estas peliculillas me sirven para despertar mi curiosidad de investigar algún aspecto que me haya quedado poco claro del contexto histórico en el que se basan. Pero poco más.


Desarrollo político y económico en China (2003)

20/08/2010

Lipset define “democracia”, en el contexto de una sociedad compleja como “un sistema político que de forma regular y constitucional, proporciona oportunidades para cambiar a los gobernantes”.

En principio, China no cumple este requisito ya que la Constitución de la Republica Popular sigue asignando un papel rector al Partido Comunista y como es sabido el nivel de pluralismo tolerado es mínimo, independientemente de que existan elecciones locales desde los ochenta (década que, por otra parte, concluyó con la matanza de Tian An Men). Este tipo de elecciones forman parte de la tradición leninista del “soviet” a través de instituciones de democracia indirecta en las que se aplica el llamado “centralismo democrático”.1 Parece que hay que entender las bienintencionadas declaraciones del funcionario de Naciones Unidas, Fukuda-Parr, en el contexto diplomático de su cargo.

De todas formas hay una serie de cambios socio-económicos que se están produciendo en China y que, según Lipset, sí que aumentarían la probabilidad de que se diera una democracia.2

La riqueza del país, en términos de crecimiento del PIB y PIB per cápita está aumentando considerablemente. La industrialización y las nuevas tecnologías ocupan a un porcentaje cada vez mayor de la población. Unido a ello, el gigante asiático, que aún es un país eminentemente rural, está sufriendo una transformación demográfica y su población muestra cada vez un perfil más urbano y, por otra parte, la instrucción pública ha alcanzado éxitos notables.3

Esta serie de factores son las variables intermedias a través de las que el efecto causal del desarrollo económico operaría, de forma indirecta, sobre la democracia política. Ya que, a medida que la economía se desarrolla se va haciendo más compleja y su administración a través de las instituciones de la dictadura se hace más difícil (Maravall 1994: 5).

Como consecuencia de todos estos cambios socioeconómicos, podría producirse un cambio en los valores que estimulara la democracia. Este salto de las condiciones materiales a los valores morales, es preciso en tanto en cuanto la legitimidad de un régimen es una magnitud de orden afectivo y valorativo (Lipset 2001: 130).

Para Dahl “cuanto más éxito tienen [las dictaduras] en transformar la economía (y con ella, de forma inevitable, la sociedad) tanto más amenazadas estarán por el fracaso político.4 Por lo que es previsible que China pudiera seguir la senda de España, Chile o Corea del Sur.

Una razón complementaria por la que la economía afecta a las dictaduras es que suelen basar su legitimidad en el rendimiento más que en la ideología, por lo cual resultan más vulnerables a las crisis económicas (Maravall 1994:6). Esto sugiere la idea de la destrucción del régimen autoritario en dos tiempos. Al principio garantiza la estabilidad política y se vale de ciertas ventajas para mejorar la situación económica5 (esto haría evolucionar a la sociedad de modo que aumentan los factores objetivos que favorecen la democracia). En la segunda fase, se produce una crisis en la cual la sociedad ve amenazadas las mejoras que el país ha conseguido (y a la vez el régimen pierde aquella legitimidad instrumental), con lo cual se entra de lleno en la fase de transición.

Ciertamente en los regímenes comunistas se da una mezcla de legitimación ideológica y de legitimación en el rendimiento (principalmente orientada hacia la educación, la salud), en la que la base ideológica parece más importante que en otros regímenes de tipo autoritario De todos modos, quizá este sea un escenario posible para China, y el camino hacia la democracia lo tenga que pavimentar una crisis que interrumpa el espectacular ciclo de crecimiento económico en el que se haya inmersa.

Existen ya estudios respecto del rendimiento de democracias y dictaduras en situaciones de crisis, la mayoría de los cuales muestra que “en un periodo de crisis económica profunda los resultados de las dictaduras no fueron mejores” (Maravall 1994:24).

Curiosamente las democracias han ofrecido un rendimiento económico menor en países culturales cohesionados, mientras que los resultados de las dictaduras fueron comparativamente mejores en países polarizados entre etnias, razas y religiones.6 El 92% de la población china pertenece a la etnia Han, pero el 8% restante supone una cantidad considerable de personas en un país con más de 1.200 millones de habitantes.

Fukuda-Parr puede estar cometiendo un error de “alargamiento de concepto” cuando, por último, dice que “diferentes países tienen diferente concepto de democracia” y que “China puede tener su propio modelo de democracia”, ya que si se analizan detenidamente las características del modelo chino, aún dista mucho de los requisitos considerados aceptables por los teóricos y las sociedades democráticas.

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1 Este tipo de “pseudodemocracia” también se da, por ejemplo, en Cuba.

2 Para Lipset el desarrollo económico tan sólo facilitaría la democracia, y siempre habría excepciones. No se trataría de una causa suficiente y la relación no excluiría la posibilidad de involuciones de los regímenes políticos a pesar del desarrollo económico (Maravall 1994: 4)

3 Esta característica, la instrucción, es para Lipset “el factor más importante entre los que dan respuestas democráticas y los demás”(Lipset 2001:123). Por motivos ideológicos, los regímenes autoritarios de tipo comunista siempre han favorecido la cultura popular, el alcance de la cultura por las masas. Quizá sea un factor que haya contribuido a su caída y por ello, hoy en día, sólo nos encontramos con un puñado de casos de estos regímenes.

4 Dahl, “La Poliarquía” p.78.

5 Maravall cita: ausencia de ciclos electorales, menor rependencia del apoyo popular, menor vulnerabilidad frente a las presiones de los grupos de interés y menor rotación de los responsables políticos (Maravall 1994:21). En consecuencia “En la medida que un Estado domina una sociedad civil cuyos derechos y libertades están restringidos, los gobiernos tendrán una capacidad mayor de llevar a cabo sus decisiones. El único requisito para que su política económica sea eficiente es que tales decisiones sean las correctas” (ibidem).

6 Nelson, J “The Politics of Adjustment in the Third World” 1990.


Postal de Macao

29/06/2010

Largo del Senado (Macao)

Macao, 20-06-2010

¿Qué tal va todo señor?

Te juro que me he metido la mayor sesión de sauna turística de la Historia. Qué calor, cuánta humedad, pero cómo me gusta Macao.
Es como dar un salto en el tiempo y en el espacio. No termino de creerme del todo que esto sea China, pero sí, desde hace 10 años volvió al redil. Hoy no he pisado Taipa que es donde están los casinos porque tenía bastantes cosas pendientes en la península.
No sé si tendrás algún sello macaense en tu colección, de todos modos ahí van dos.

Un abrazo.

Sellos de Macao

Hoy me he encontrado en el buzón con dos postales. Una de San Petersburgo que no era para mí y esta de Macao, que me manda mi corresponsal en la zona. La imagen del Largo del Senado me ha recordado mi paso por la ciudad en marzo de 2001. En realidad, sólo fueron unas horas ya que fuimos y volvimos en el día en el transbordador desde Hong-Kong.

Es verdad lo de que es un lugar fuera del tiempo y el espacio. Ese empedrado que se ve en la postal, se puede encontrar también en Río de Janeiro y en Lisboa. Recuerdo andar por la fortaleza y en la fachada de la catedral de San Pablo. Las muchas pastelerías y alfayaterías. La mayoría de los chinos que viven en Macao no hablan ni entienden el portugués. Creo recordar que a pesar de tener su propia moneda, aceptaban los dólares de Hong-Kong. Vimos algunos de los famosos casinos, pero la mayor parte de la diversión estuvo en ver el cruce de oriente y occidente y ese trozo extraño de Iberia allá tan lejos.


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