Uno pone una entrada con este título y tiene la sensación de estar troleando a los que llegan a través de los buscadores. Pelirrojas otro día. Hoy vengo a contar algo que hace mucho tiempo que me sorprendió y a lo que ya casi me he acostumbrado. El acicate para estas líneas me lo ha dado el paseo que hice el otro día junto al aeropuerto de Dublín, zona de prados en la que suelen verse bastantes conejos. Me encontré con uno junto a un edificio anejo a la Terminal 2 y me acerqué a tomarle un retrato.
Como puede verse en las imágenes, no era un animal nada temeroso. Me puse a dos metros de él mientras mascaba hierba. Mi impresión es que en España para rato uno puede acercarse tanto a un bicho así. Pero no se trata sólo de los roedores. Las gaviotas, los gorriones, las palomas, los cuervos y las urracas, todos ellos en Irlanda permiten que el ser humano se les acerque bastante más de lo que lo hacen en España. Esto no es precisamente una diferencia cultural, pero es algo que me ha llamado la atención y me pregunto cuál es la razón de que la fauna silvestre (nota mental: una entrada riéndose de los que traducen wildlife como vida salvaje) de este país tenga tan poco miedo de la amenaza humana.
¿Tendrá que ver con la evolución separada en la isla y el continente, tendrá que ver con la selección natural y la influencia de la actividad humana (densidad de población, caza) sobre la misma, estarán los bichos atontados en esta capital?
Otra pintada artística que hay en mi barrio. Esta queda enfrente del edificio del banco Citi, antes llamado Citibank, uno que tiene un paraguas como logotipo. No sé si son precisamente sus empleados los que tienen mal karma y deben reciclarse de su vida de escoria o si sirve para cualquiera que lleve traje y maletín a la oficina.
¿Podría, por favor, la persona que actualmente se encuentra en posesión de estas dos obras de arte ponerse en contacto con xxx@xxx.com para discutir la propiedad del espacio visual, la propiedad pública de NAMA y su condicion de gilipollas coleccionista de arte?
Esta pintada ya la vi ayer. Hoy simplemente le tomé la fotografía. Está tomada enfrente de un edificio que ya ni siquiera está en construcción y al que me he referido varias veces como “armazón” o “esqueleto”.
Lo que iba a ser la sede central del Anglo-Irish Bank
El edificio en cuestión estaba llamado a ser la sede central del Anglo-Irish Bank, cuya quiebra estrepitosa supuso uno de los hitos de la actual crisis en Irlanda, esa que comenzó allá por 2007-2008. El banco y el edificio pasaron a ser propiedad del NAMA (National Asset Management Agency – Agencia Nacional de Gestión de Activos) que es el “banco malo” que se creo para ir gestionando la desgracia del país.
La galería que había en el lugar hace cosa de un mes
Lo último que he leído, hace unas semanas, es que el edificio lo va a comprar el Central Bank of Ireland, que es el banco que hacía el dinero (el equivalente a lo que en España sería el Banco de España). El aviso que traducimos más arriba tiene que ver con el hecho de que hace un mes había en el lugar varias pinturas, expresión de guerrilla art, que por lo que entendí eran críticas con el estado político-financiero de las cosas.
Primer ministro: Enda Kenny
Por ejemplo, el actual taoiseach (primer ministro) aparecía en no muy buena forma.
Varias
La verdad es que no comprendí la mayoría de los paneles, aunque en ellos pudiera ver motivos que me resultaban conocidos como Krusty, el payaso de la serie televisiva “Los Simpson”, la bandera nacional, o el pincho y la estatua de Jim Larkin que hay en la calle O’Connell.
Et in Hibernia ego
Pero hubo cositas que me gustaron como el Arcadia tornado Hibernia de “et in Hibernia ego”.
Irlanda bucólica
El caso es que me puse a investigar un poco y resulta que las frases que aparecen en las imágenes son versos tomados de un poema de Yeats “Septiembre 1913″. La frase “La Irlanda romántica ha muerto, está con O’Leary en la tumba” se refiere a un O’Leary antiguo y no al director de Ryanair ni a nadie relacionado con el Anglo-Irish Bank.
Héroes de la lucha por la independencia
Robert Emmet y Wolfe Tone son nombres que uno encontrará en cualquier libro de Historia de Irlanda que se precie.
La balsa de la Medusa de Géricault y el logo del Anglo-Irish
Recuerdo un libro de Historia del Arte que tuve en el cual La balsa de la Medusa de Géricault aparecía como ejemplo de composición triangular. No sé si es casualidad que el triángulo apunte hacia arriba, hacia el edificio en construcción detenida, al igual que lo hace la flecha que era el logotipo del Anglo-Irish Bank.
Gansos salvajes
No sé si los gansos de Yeats tienen algo que ver con la leyenda de los hijos de Lir.
Cathleen Ni Houlihan 2.0.
Yo descubrí a Yeats en “El bucle melancólico” de Juaristi. Creo recordar que en él hay un capítulo que lleva el nombre de Cathleen Ní Houlihan “la vieja que pasó llorando”, la obra del poeta irlandés. Luego volví a verla aquí, en billetes antiguos y ahora en la pared que relatamos.
Versos eternos, problemas actuales
Algunas de las imágenes parecen hechas a propósito para denunciar situaciones de la realidad de hoy, como el de la juventud abocada a emigrar a falta de empleos o los abusos sexuales de eclesiásticos a menores, así como su ocultación por parte de la jerarquía católica, secretos a voces que sólo han podido salir a la luz en los últimos años.
Cosas surrealistas
También de otras situaciones, como la regulación peculiar del aborto o el final del periodo histórico conocido como del “Tigre Celta”
Feto tigre
He encontrado un vídeo en el que los autores muestran el proceso de instalación de las pinturas.
Me encantan los agujeros que deja para las ventanas de los vecinos el anuncio de Nokia frente al puente de O’Connell en pleno centro de Dublín. Si de conectar gente se trata, por lo menos que puedan gritar a la calle como debe hacerse. Creo recordar que en otros tiempos esta peculiar valla publicitaria la ocupaba un anuncio del famoso licor Baileys.
Es curioso que mi Samsung Galaxy me deja tirado a veces por culpa de la batería y otras porque la pantalla se pone negra en medio de una conversación (me cuesta horrores recargar el móvil porque no me deja meter los números de la tarjeta de prepago). Fuck the smartphones.
En cambio, si necesito estar localizable recurro a meter la tarjeta sim al teléfono que nunca falla, siempre coge cobertura, tiene un sonido espectacular y le dura la batería una semana: mi viejo Nokia de 2007.
Esta fotografía la tomé hace algunas semanas. En la zona de la cafetería de la universidad más prestigiosa de Dublín, Trinity College, había una exposición sobre ciencia y alimentos. Esta instalación en concreto contenía una serie de alambiques en los que se destilaba el licor de diferentes frutas. Luego, había un micrófono en cada uno de los recipientes de modo que cada vez que caía una gota el sonido se amplificaba por toda la sala. El sonido de cada vidrio es ligeramente diferente y entre la oscuridad de la sala, el colorido de los licores y el continuo goteo musical quedaba un efecto bastante curioso.
La vida empieza a mejorar en Dublín alrededor del equinocio primaveral y el cambio al horario de verano. Los cuatro meses invernales y su falta de luz se hacen demasiado largos. Ha sido una suerte librar del trabajo un viernes. Así hemos podido dedicarnos a otros menesteres. Como parece que nuestro anhelado apartamento se complica, nos hemos acercado a ver otra casa en venta, que quedaba relativamente cerca y por la que sólo pedían un puñado de miles de euros más.
En principio una casa es mejor elección, sobre todo a causa del espacio; pero también más arriesgada. A saber los miles de años que tienen esos cimientos y si la humedad se ha impregnado en los muros más allá de toda solución. Por otra parte a mí siempre me ha gustado la seguridad psicológica de vivir en un piso alto al que no hay acceso desde la calle y también está bien tener menos espacio para no acabar llenándolo de basura prescindible. Cuando más pequeño más fácil limpiar. Muchos pros y contras, pero lo más sabio es hacer caso a una voz de mujer que decía que esa casa era “un no absoluto”.
Concierto música tradicional iraní
Y luego, tras una parada para comer kebab, nos hemos ido al centro a ver un concierto que organizaban la Embajada de Irán y la Chester Beatty Library. Música tradicional iraní para celebrar el Noruz, el año nuevo persa. La actuación ha comenzado con la presentación del conjunto y luego unas palabras en persa del cantante en las que sólo hemos entendido la palabra “Indostán” o “Hindustán” pero que han comenzado a hipnotizarnos. La lengua tiene una sonoridad muy bonita, aunque sea lo único que podamos juzgar.
La actuación nos ha gustado mucho. Creo que más de la mitad del público eran iraníes y había toda la gama, desde las mujeres con velo a una chavala monísima en minifalda y todos los hombres con esos trajes sin corbata estilo años setenta (no sé mucho de moda, pero me evocan eso). Es fácil entrar en trance con ese tipo de melodía repetitiva, yo lo he visto como flamenco pero con menos estructura. Algunas escalas eran casi idénticas a las del flamenco, pero era como si las cantara Um Joltún. Los temas eran conocidos por el público, pero no estoy seguro si por la melodía o por ser poemas notorios de la tradición lírica persa. El cantante, que creo que se llama Bamdad Falahati era un prodigio. Me ha parecido que estaba bastante más inspirado que los músicos, que no es que estuvieran nada mal. Los instrumentos eran de lo más parecido a un sitar, una vihuela y un arpa. Creo que los nombres son tar, tanbur y santur, pero lo he estado investigando ahora y hay algunas variantes parecidas de cada uno de ellos.
Una vista poco habitual de la antigua casa de aduanas
Como de costumbre escribo desde Dublín. Hoy es el importante día de san Patricio. Hasta donde yo sé, es un día que consiste en un desfile y en emborracharse. A mí me resulta más interesante lo de que algunas calles del centro de Dublín se cierren al tráfico y la sensación de pisar trozos de asfalto imposibles. Los irlandeses tienen el desfile por un gran acontecimiento y este año me he enterado de que las organizaciones que desfilan tienen que pagar por hacerlo. Cada localidad tiene su propio desfile, que en algunos lugares de la Irlanda rural se limita a cuatro músicos y un tractor. Las celebraciones y festividades en la Europa mediterránea son bastante más exageradas y es por ello que a mí esto de san Patricio nunca me ha parecido gran cosa. En especial lo siento por los que vienen a la verde isla desde los Estados Unidos, en cuya costa occidental hay ciudades donde la comunidad irlandesa monta desfiles a lo grande y de verdad.
Esta semana me la he pasado haciendo cursos. Todo empezó el sábado pasado en que asistí a un monográfico de biología en el cual no aprendí gran cosa, excepto el importante dato de que una mujer embarazada debe acudir al hospital cuando las contracciones ocurren cada diez minutos. También supe de la tradición que existió hace unos años y ahora está en desuso, de enterrar la placenta bajo un árbol y de la posibilidad de defecación simultánea a causa de la anestesia epidural, que en algunos casos supone que un embarazo acabe en otro. Juego de palabras imposible en inglés con el que mi mente se entretuvo.
Los siete hábitos de la gente altamente efectiva
Luego el lunes y el martes nos trajeron a una señorita australiana de la casa, que trabaja en Yanquilandia, para que nos diera un curso sobre productividad. Está todo basado en el sistema de los “siete hábitos de la gente altamente productiva” según traducción que encuentro en Internet, aunque a mí esos adverbios que acaban en -mente me provoquen cierta alergia. A toda la gente le ha parecido maravilloso y yo he dicho que también. No sé si soy el único cínico o si somos mayoría, tendré que estar atento a otras señales. En cualquier caso, ya dijo Cervantes (y antes Plinio) que no hay libro tan malo que no tenga algo bueno, así que puestos a sacar algo de provecho me he quedado con el diagrama de las tareas importantes y urgentes que copio aquí en su versión más minimalista, pero que se puede encontrar en diferentes variantes en la biblioteca universal.
Tareas urgentes, importantes y las que no lo son
Muchas veces, hay un momento luminoso en el que uno consigue encajar varias piezas que trasteaban en la propia mente. Me recuerdo claramente diciendo en mi empleo anterior “lo urgente no nos deja tiempo para lo importante”. Básicamente, el autor del libro, un calvorota proactivo sucesor de los vendedores de crecepelo y veneno de serpiente del Lejano Oeste y del Dale Carnegie de “cómo ganar amigos e influir en las personas”, monta su teoría a partir de qué hacer y cómo optimizar el uso que hacemos del tiempo en las tareas. El truco es asignar mucho tiempo a lo que es importante pero no parece urgente.
El esquema en conjunto es una serie de obviedades que es muy difícil adoptar en conjunto, ya que cada cual tiene una serie de carencias con respecto al mismo. Algunas de las actividades me parecían excesivas, como lo de escribir un manifiesto personal. Al final, creo que se corre el riesgo de acabar robotizado. Creo que mi interés principal está en aproximarme a la felicidad más que a la efectividad y muchas veces ambos destinos están en direcciones opuestas. En fin, un pequeño producto más del universo cultural estadounidense, con su ficción de libertad, su sueño americano y su industria de la autoayuda, pero del que siempre podemos aprender algo.
De hecho, inspirado por las palabras del telepredicador, me dio por ponerme a hacer cosas que había postergado, por ejemplo el interesante curso sobre Model Thinking de la Universidad de Míchigan. Con el subidón de inspiración del evangelista de la productividad, una tarde me puse a ver cinco o seis clases después de cenar. Esto del model thinking me gusta mucho. De hecho, creo que gran parte de las cosas que sé, son esquemas de procesos tan grandes que no se pueden saber como es debido. Por eso nunca he relacionado el ajedrez con la ingeniería. Me gustó volverme a encontrar con el modelo de segregación de Schelling, pero más encontrar un gráfico con el modelo de la burbuja especulativa en el precio de los tulipanes que se dio en los Países Bajos en 1636-37, de la que tanto he oído hablar pero que nunca había percibido visualmente.
Burbuja de los tulipanes
Dice el profesor Page que dirige el curso, que quienes piensan siguiendo modelos obtienen mejores resultados que quienes no. Respecto al nuevo apartamento, he hecho tantas gráficas con las tablas de amortización que espero cumplir lo que indica la teoría. Eso sí, con los papeleos no ayuda, ya que me acaban de rechazar un certificado por tener el deneí caducado. Mira que son quisquillosos. Total, por cuatro añitos de nada…
Finalmente y aunque he mantenido la intención durante años, no ha sido antes que hoy el día en que he conocido un Ikea, lugar mítico que en los últimos años parece ocupar el puesto del país de Jauja en el imaginario colectivo de la clase media-baja. Creo que todos los establecimientos de Ikea por esos mundos siguen un poco el mismo patrón, así que quizá pueda decir que ya estuve allí y allá y acullá y acá también.
El Ikea de Dublín está en un lugar remoto para los que sólo sabemos desenvolvernos por el centro. Una línea de autobús -la trece- atraviesa el remozado barrio chungo de Ballimun y te deja relativamente cerca. Sólo hay que atravesar un descampado y una carretera de circunvalación. Se ve mucha gente deportista, con chándal y eso.
El sitio es enorme: no esperaba menos. Ya desde el principio te ponen baratijas al alcance de la mano. Hemos empezado a buscar nuestro sofá con gran atención e intentando maximizar y encontrar la elección perfecta computando dimensiones, precios, colores, detalles. Las discusiones eran un poco complicadas debido a los nombres difíciles de recordar o pronunciar y al final hemos acabado llamándolos “el que era como el negro, pero en gris” y cosas así.
Los diseñadores del espacio comercial han mostrado un gran talento al poner en práctica la habilidad de desorientar sin que se note. Es muy complicado caminar en línea recta hacia el lugar al que uno quiere. Al final acaba en otra habitación piloto sin salida.
En un momento hemos hecho un alto y nos hemos acercado a la cantina. Curiosos los carritos para las bandejas, pero el sistema falla un poco si la gente en vez de ser sueca es irlandesa y los va dejando por donde le da la gana. Tenía la intención de conocer las famosas albóndigas, que estaban más que decentes pero que no hay color si se comparan con las de mi vieja. Es verdad lo de que se puede almorzar por un precio módico. Como espero no tener que ir muchas veces he arramblado con más de lo que debía y luego lo he regado con diferentes refrescos (se paga por el vaso, y luego rellenarlo las veces que uno quiera sale gratis). El refresco hecho a partir del arándano rojo llamado lingonsylt ha sido la elección exótica que colmaba el vaso.
En la mesa de al lado había una vieja a la que su hija había abandonado “un momento” para irse a comprar y había pasado más de hora y media y no había vuelto, la hijaputa. Hemos pedido que den un aviso por megafonía. Pobre vieja y qué enfermedad la de la peña.
Luego de vuelta a la faena de la cinta métrica y de la visión espacial, pero al final no hemos comprado nada así que algo habremos hecho bien. Al salir me impresionó el lugar en el que la gente recoge las cajas antes de pagarlas y llevarlas a casa a jugar al bricolaje. También un sitio en el que se podían adquirir productos alimenticios suecos a precios muy competitivos. Incluso vi un par de puestos en los que se podían comprar helados y perritos calientes por cincuenta céntimos, precios inéditos en la vieja y sucia ciudad.
Cerca de mi barrio hay un establecimiento por delante del cual paso a menudo. Ahora es una especie de restaurante, pero recuerdo que en el pasado fue un pub. También tuvo en uno de sus laterales el primer Starbucks que he visto quebrar. El caso es que como gran parte del distrito financiero, el edificio que lo alberga fue en el pasado almacén de zona portuaria. De hecho, conserva en la fachada un letrero grabado en piedra que dice:
HIS MAJESTY’S
EXCISE STORE
1821
El letrero
Que me parece que quiere decir “Depósito Fiscal de Su Majestad (1821)” en un contexto aduanero, por oposición al “depósito franco”. Hay un depósito franco en una anécdota de mi infancia que traigo a colación por oportuna: A principios de los años ochenta poco a poco y más en unas regiones que en otras, se iba desmantelando en España la simbología del franquismo. Cuando iba a San Sebastián en autobús veía un enorme edificio del puerto de Pasajes en el que escrito en mayúsculas enormes se indicaba “DEPÓSITO FRANCO” que yo entendía que se refería al dictador. Con el tiempo aquello desapareció y yo lo entendí como el signo de los tiempos. Se podrá disculpar en un niño de diez años.
El caso es que en 1821 Su Majestad se refiere a Jorge IV del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, que reinaba las islas británicas y sus dominios desde el año anterior. Algo más de 100 años después (1922) la mayor parte de la isla de Irlanda alcanzó la independencia y aunque ya han pasado noventa años desde entonces el cartel sigue allí sin que parezca que le haya molestado a nadie. En realidad la toponimia urbana de Dublín está repleta de nombres que reflejan el pasado compartido. De las seis o siete naciones a las que llamo anglosajonas blancas (título que mis amigos irlandeses me disputan) son los propios irlandeses los que responden más al nacionalismo de tipo germánico, y en cambio, al menos los del sur de la isla, son bastante humildes y pragmáticos en comparación con los nacionalistas de España. Tanto los españoles como de la periferia.
Si España volviera a ser una república, tal y como están las cosas, un letrero así duraría dos telediarios. Si cualquier región de España se independizara, tres cuartos de lo mismo… en cambio en Dublín sólo por la zona de los muelles tenemos Britain Quay, Sir John Rogerson Quay y Hanover Quay, que no se refiere a la ciudad alemana como tal, sino al nombre de la casa real británica.
Los anglos en general no encajan en el nacionalismo del manual. Incluso los términos “nacionalismo inglés” y “nacionalismo estadounidense” suenan bastante raros. Serán imperialistas, pero eso es otra cosa. En 1848, los Estados Unidos se quedaron con la mitad de México, no sintieron esa necesidad de identificar estado y cultura a través de los topónimos y por eso allí tenemos Los Ángeles, San Francisco y Santa Fe.
La presencia inglesa en Escocia, Gales e Irlanda ha sido del mismo tipo. Desde luego y del mismo modo, el nacionalismo irlandés se entiende mucho mejor como una contingencia histórica que como desde un punto de vista esencialista. Sobre todo, analizarlo desde el esencialismo etnolingüístico es estar abocado al fracaso. Los nacionalistas vascos y catalanes vienen a Irlanda de vacaciones y se interesan por el gaélico ante la perplejidad de los nativos de la isla, incluídos los más acérrimos fenianos. Por su parte, a ellos les sorprende el desinterés de sus hermanos colonizados, mientras que se comunican con ellos en lenguas de colonización.
Yo vivía cerca de un puerto y ahora vivo cerca de otro. Tiene que haber cosas parecidas y cosas diferentes.
Como en mi barrio hay muchas vallas de obras inconclusas, los artistas callejeros encuentran lienzos a tutiplén en los que plasmar su arte de guerrilla. Hubo un tipo que colocaba máscaras de yeso que representaban su rostro, supongo, o un rostro sin más en diferentes rincones. Hay otras de mayor crítica social, como corresponde a un distrito financiero. Poemas, pintadas, logotipos ficticios, eslóganes, garabatos…
Ayer me encontré con una preciosidad que podría haber pasado inadvertida. Junto a la parada del tranvía, en una valla publicitaria de un conjunto residencial, en cuya publicidad se indica que el mismo se encuentra “en el corazón de la ciudad” (IN THE HEART OF THE CITY) o algo así, alguien ha dibujado unos niños pescando apoyandos en diferentes letras de la palabra HEART (corazón) . El cebo de sus anzuelos es medio corazón como pieza de puzle.
The evolution of Barney 9gag.com/gag/4270792 via @9GAG Acabo de descubrir cómo se llama Pablo Mármol en inglés. Doy por concluida la semana. 2 days ago