Antiguas postales eslovenas

13/12/2011

Postales antiguas y coloreadas. De Eslovenia antes de que fuera independiente y antes de que fuera parte de Yugoslavia. Tiempos en que el territorio se repartía entre el Imperio Austrohúngaro y el Reino de Italia. Este tipo de objetos antiguos, con cierto valor histórico y relativamente poco coste económico me gustán más que a un tonto un lápiz. Si tuviera algo más de dinero y bastante más tiempo me pasaría el tiempo de rastro en rastro,  y eso que hoy día se puede hacer mucho desde el teclado.

El año pasado, después de visitar el país alpino (y no balcánico), me puse a investigar cosas. Entre los resultados de esa búsqueda almacené varios artículos y un foro en el que los participantes compartían fotografías y postales antiguas. Tomé muchas de ellas y puede ser momento de presentarlas en sociedad. Había diversas formas de hacerlo: por lugares, por tipos y puede que haga algo de cada cosa. De momento comienzo con una serie coloreada compuesta por imágenes de lugares en los que estuvimos.

Piran - Pirano

Piran (en italiano: Pirano), uno de los tres municipios bilingües italoeslovenos.

Liubliana

Liubliana, en esloveno Ljubljana y en alemán Laibach, la capital del país dominada por su castillo.

Río Ljubljanica

El río Ljubljanica a la vera del cual y cerca del lugar que muestra esta postal, se encuentra hoy día la embajada de España.

El lago Bled y su isla

Bled, llamada Veldes en alemán, con su lago glaciar y la única isla que poseen los eslovenos.

Lago Bled

Castillo de Bled

Bled (Veldes)

Lo que hoy sería el centro urbano de Bled, aunque por desgracia hay unos cuantos edificios feos a la orilla del lago.

Lago Bohinj, cerca de Bled - Wocheinersee bei Veldes

La iglesia que hay junto al lago Bohinj, frente al escenario de un bocadillo de jamón y queso y un chapuzón en el que recuerdo como uno de los mejores días en el país.

Vintgar

La garganta de Vintgar, cerquita de Bled. Un bonito paseo por una pasarela desde que se contemplan infinidad de tonalidades verdes y azules del agua.

Cascada

Cascada en Bled, al final de la garganta de Vintgar.


Dos fotos de Bled

17/11/2011

Mi hermana me envió estas fotos por correo electrónico poco después de volver de Eslovenia en 2005. El lago Bled, con la única isla eslovena en su interior, y la garganta de Víntgar. Ahí me entró la curiosidad y las ganas de pasarme por la antigua república yugoslava, proyecto que finalmente se cumplió cinco años más tarde.

Lago Bled

Garganta de Vintgar

… y me envió una postal del lago Bohinj.


Liubliana, ciudad de dragones

11/01/2011

Así que aquel mismo 2 de julio, tras haber recorrido la distancia entre el aeropuerto de Treviso y la frontera eslovena, con nuestra parada para comer en Pirán y otra más fugaz para ver el castillo de Predjama, acabamos llegando a Liubliana por la tarde. Creo que nos complicamos innecesariamente con el sentido del tráfico. El hotel que habíamos reservado no estaba exactamente en el centro, pero sólo había un paseo de cosa de un cuarto de hora. Tras aposentarnos salimos a pasear para hacer una toma de contacto con la capital. Por pura casualidad, en la calle que escogimos para llegar al centro se encuentra uno de los edificios más bonitos que hay en la ciudad, el del Banco Cooperativo de Crédito (Zadružna gospodarska banka).

 

Fachada del Banco Cooperativo de Crédito

También en la misma calle había otros edificios art nouveau muy interesantes y que me recordaban a Praga. De allí llegamos a la plaza de Prešeren, donde están el puente triple que atraviesa el río Ljubljanica, del que toma la ciudad su nombre esloveno: Ljubljana. Hay quien dice que esta palabra tiene que ver etimológicamente con “aluvión”. La ciudad formó parte del Imperio Austrohúngaro hasta 1918, y su nombre en aleman es también el mismo que el del río: Laibach. Como se sabe, en Alemania Bach es el  apellido de algunos músicos y el nombre de cualquier arroyo.

 

Puente triple: al fondo la casa Hauptmann, a la derecha la estatua de Prešeren

En la plaza de Prešeren (Prešernov trg) había una de esas performances modernas de arte de calle. Una grúa amarilla y enorme de cuyo gancho colgaba la figura de un angelito y gente haciendo cosas extrañas, con música y fuego debajo. Seguimos hacia la alargada Mestni trg, plaza de la ciudad que en realidad es una calle. Por allí nos encontramos con la chupitería Hijo de Puta, que como suponía y he podido comprobar después por internet es todo un foco de atención para los españoles de paso.

Mestni trg

Había un ambiente muy animado por las calles, con terrazas de verano a la vera del río y muchas actividades musicales y de teatro por todos los rincones. Vimos, entre otras cosas, unos mariachis mexicanos. Es una lastima que hayamos tenido un día tan cansado y que el sueño nos venciera. Hemos tenido que irnos pronto a dormir.

 

Puente del dragón y castillo

Al día siguiente nos hemos levantado relativamente tarde y tras desayunar nos hemos puesto rumbo al castillo que domina la ciudad. Hemos bajado al centro por otra ruta, atravesando el puente del dragón (Zmajski most), y en lugar de subir por el funicular lo hemos hecho por las escaleras. No es mucho trecho y creo que nos ha dado más fatiga el calor que los escalones. La vista de la ciudad desde arriba es espléndida en un día soleado. No había demasiados turistas, pero sí muchos séquitos de boda. He visto al menos tres trajes blancos de novias diferentes, así que entiendo que este debe de ser el lugar obligatorio que existe en todas las ciudades y al que las parejas nupciales vienen a retratarse.

 

Liubliana vista desde el castillo

Había algún museo y se podía subir a la torre más alta, en la que ondea la bandera verdiblanca con el escudo del castillo y el dragón, que es la enseña de la ciudad, pero hemos prescindido de todo ello. Sólo hemos entrado a una exposición gratuita y a una tienda de recuerdos para comprar postales. Había cosas de madera muy bonitas y sobre todo me han gustado las tapas de las colmenas, aunque no he comprado ninguna. En el patio del castillo había una iniciativa muy interesante del municipio, que sacaba las bibliotecas a la calle. Hemos hojeado un libro con fotografías de los lugares a los que pensamos ir.

 

Patio del castillo

Después de otro pequeño paseo por las alturas, esta vez por fuera del patio del castillo, hemos acabado bajando a la ciudad por otra ruta en parte diferente, pero que al final se ha unido al primer camino que tomamos. Abajo en la ciudad, mucha animación. Un mercadillo muy grande con productos de los que no encontramos en las islas británicas. Hemos sacado un litro de zumo de manzana de una máquina expendedora. También hay máquinas asi para la leche fresca. En este lugar sí que tuve la sensación de que era cierto lo que dicen de que los eslovenos son gente de campo o muy apegada al campo.

 

Río Ljubljanica

Luego, para la hora de comer las calles se pusieron desiertas y calurosas. Paseamos por las mismas calles del día anterior y apreciamos con mayor luz y detalle algunos de los edificios que nos habían pasado inadvertidos. Por ejemplo la casa Hauptmann. Tras varias vueltas nos acabamos sentando en un restaurante que se llamaba Sokol (águila), comida muy mediterránea. Y después de comer dimos un paseo por el río, hasta el puente cerca del cual se encuentra la embajada española. Algunos chavales saltaban al río desde el puente, otros andaban de un lado para otro en lancha. A un lado del puente había otro puesto de la biblioteca municipal ambulante.

 

Casa Hauptmann

Luego hemos vuelto despacito por zonas menos concurridas de la ciudad. Hemos visto una curiosa pirámide de unos tres metros de altura y hemos llegado a la plaza de la Revolución Francesa. Nuestra intención era ver el Alemania-Argentina en la terraza de un bar. Mi acompañante quedó muy contenta del resultado y yo feliz de no tener que oír las tonterías de Maradona ante una hipotética semifinal frente a España. Luego el día se ha puesto un poco peor. Hemos dado otro paseo y frente a un bar indicaba en quince idiomas que su nombre era “En el semáforo” ,  nos hemos encontrado con una manifestación del orgullo gay, que ha sido un carnaval desenfadado para alegrar un día que se estaba poniendo gris y anodino. La troupe ha subido al castillo, y lo han engalanado con una bandera multicolor.

 

Castillo y bandera del arcoiris

Cuando ya atardecía nos ha apetecido estirar las piernas e ir a ver el parque Tívoli ese que quedaba relativamente cerca de nuestro hotel. Para llegar allí pasamos por la plaza de la República, donde se encontraba un edificio alto y feo, pero de importancia arquitectónica; y también la sede de la cámara baja del parlamento esloveno.

 

Parlamento de Eslovenia

Para llegar al parque Tívoli tuvimos que cruzar corriendo una carretera de entidad, pero una vez allí el riesgo pareció merecer la pena. Una zona verde muy tranquila a la que la gente va a para pasear, hacer deporte o sacar a pasear a los perros.  Tras dar una vuelta tomamos el que parecía el camino principal que llevaba a una especie de mansión.

Casa del Parque Tívoli

El castillo se ve a lo lejos. Aprovechamos los penúltimos rayos del sol. Había una exposición muy interesante en el parque, con paneles que mostraban el pasado y el presente arquitectónico de  Liubliana. Puede ver cosas como el interior del edificio del Banco Cooperativo de Crédito y recoger algunos datos interesantes sobre Jože Plečnik, arquitecto al que tanto debe la ciudad.

 

El castillo de Liubliana desde el parque Tívoli

Luego hemos vuelto al centro para cenar, pasando por delante de la iglesia ortodoxa serbia, que como tantas otras está dedicada a los santos Cirilo y Metodio. Esa zona del parque Tívoli es zona de embajadas. La iglesia ortodoxa está justo al lado de la embajada de Serbia, otras que vemos son las de Alemania y la de los Estados Unidos. Los edificios son muy señoriales y elegantes y tienen un aspecto que no se asociaría mucho a sus funciones administrativas.

 

Embajada estadounidense

En nuestro regreso al centro hubo de nuevo teatro callejero y arte de vanguardia. Compramos un quebab cerca de la plaza de Preseren y nos dispusimos a zampárnoslo sentados en las escaleras de la iglesia, para así poder contemplar la función, pero el número de curiosos era tal que decidimos huir con el bocado a otra parte.

Galería Nacional

Cuando anocheció nos dio tiempo a tomar algo en las terrazas que había junto al río. Volvimos a ver a los mariachis y comenzamos a ver el España – Paraguay en unas pantallas gigantes que habían instalado a tal efecto. Nos retiramos en el descanso y acabamos de sufrir con los penaltis fallados y todo lo demás en la habitación del hotel. El 3 de julio fue un buen día, incluso por el fútbol.

Anochece en Liubliana


Radovljica

25/10/2010

Radovljica es otro de los pueblecitos que exploramos en tierras de Eslovenia. Eso fue saliendo de Bled para ir más cerca de los Alpes. Tiene el municipio de Radovljica unos dieciocho mil habitantes, aunque como en el caso de muchos otros municipios eslovenos, la población de Radovljica propiamente dicha es bastante menor, ya que el municipio lo conforma en su caso junto con otros 51 núcleos de población menores.

Junto a esta construcción típica, dejamos el auto.

Estacionamos el vehículo cerca de la Gostilna Kunstelj, que tiene una terraza con una buena vista hacia las montañas y un curioso edificio justo enfrente. Desde allí en un pequeño paseo se llega a la plaza mayor, Linhartov trg, que lleva su nombre en honor de Anton Tomaž Linhart, escritor e historiador esloveno del siglo XIX. Exponente del protonacionalismo eslavo en una forma que se llamo austroeslavismo.

Plaza de Linhart (Linhartov trg)

La plaza es de forma alargada, rasgo típico de la zona que ya hemos destacado hablando de las de Škofja Loka y Kranj.

Linhartov trg

En la plaza existe un museo dedicado a la apicultura, que comparte edificio con la escuela de música en una mansión llamada Thurn, que antiguamente era el castillo de Orenburg. La apicultura es una actividad muy importante en Eslovenia y una de los recuerdos típicos a la venta que más me gustaron fueron los paneles decorativos de las colmenas (panjske končnice). El edificio tiene bonitos relieves y estucos.

Museo de Apicultura (plaza de Linhart)

Plaza

El paseo por el pueblo resultó tranquilo y agradable. No había mucha gente por las calles en aquella mañana de julio. Nos deleitamos con los frescos de las fachadas, las flores y algún que otro gato.

Fresco, flores y gatos

Como lugar elevado, había buenas vistas de las localidades vecinas. Nuestro libro recomendaba Brezje y Kropa, a las que no tuvimos tiempo de ir.

Paisaje

Al final de la plaza se encontraban la iglesia de San Pedro y su rectoría (Župnijska Cerkev Sv Petra), de estílo gótico. Decía nuestro libro guía que estaba hecha a imagen y semejanza de la de Kranj. No soy muy aficionado a las iglesias, pero no me pareció mal.

Iglesia

Casa Šivec (Šivčeva Hiša)

Una de las casas más bonitas de la plaza es la que se encuentra en el nº22: la Casa Šivec, del siglo XVI. Es una mezcla de varios estilos arquitectónicos. En la actualidad alberga una galería de arte en su sótano. El fresco de la fachada muestra al buen samaritano haciendo sus obras de caridad.

Estatua

Luego volvimos a la plaza y estuvimos callejeando un rato por calles hasta llegar a un aserradero donde había una gata con su camada de gatitos. Alrededor del centro urbano se abre el espacios y hay unos cuantos huertos. Debe de ser verdad lo que dicen de que los eslovenos siguen muy e contacto con la naturaleza y que los que no provienen del agro mantienen el contacto con sus núcleos rurales de origen.

Un avión

Tras ese par de horas en Radovljica proseguimos camino hacia por Jesenice hacia Zgornja Radovna, donde nos aposentamos pisar los Alpes Julianos durante los siguientes días.

Huertos


Pirán – Pirano

25/08/2010

Tras aterrizar en Treviso tomamos el coche y nos pusimos en dirección a la frontera. La autopista es muy buena y se llega en menos de dos horas. El paisaje véneto es aburrido. Como afortunadamente es una región rica, el panorama es más bien industrial para deleite de sus habitantes e infortunio del turista. Todo cambia llegando a Trieste. Nunca se llega a Trieste, la ciudad está muy por debajo del nivel al que cruza la carretera. Se adivina el puerto natural. Es ya zona de cultura y tradición eslovena. Me encanta el nombre esloveno de la ciudad con sus cuatro consonantes: Trst.

Cruzamos la frontera por el sur en Spodnje Skofje. Procedimos a adquirir la preceptiva viñeta. (Hay que pagar 15 euros por una semana si se quieren utilizar las carreteras eslovenas. Como nosotros estaremos 10 días tenemos que comprar la viñeta mensual, que cuesta lo mismo que dos semanales: 30 euros). Es una pequeña pegatina azul que se adhiere a la luna del coche. Lo primero que hicimos fue una foto junto a un mapa del país.

Después nos confundimos un poco con las carreteras. Pasarmos por un lado de Koper (Capodistria, el cabo de Istria) sin detenernos y llegamos a Pirán por el lado que no esperábamos, desde Portorož (Portorose, el puerto de las rosas).

Paseo marítimo

Estacionar el auto en Pirán es muy complicado, pero hay unos aparcamientos de pago a la entrada de la ciudad. Una vez depositado el coche, vamos caminando por un paseo marítimo de cemento, donde algunas mujeres toman el sol sobre sus toallas. El agua está clara, pero el fondo parece rocoso. Definitivamente Pirán no tiene las mejores playas del mundo. Tampoco es algo que se pueda decir de Eslovenia , ya que tiene una línea de costa diminuta y unas aguas territoriales de extensión minúscula, las cuales además se disputa con su vecina Croacia.

Puerto

Llegando al centro del pueblo pasamos por delante de la estación de autobuses. Empiezo a ver los primeros carteles bilingües y coches con la bandera de Noruega (no exactamente, el escudo de Pirán es casi igual). La carretera es estrecha y pasa muy cerca del agua. El puerto de embarcaciones de recreo está al lado mismo de la plaza mayor. La sensación es un déjà-vu. Es otra de las ciudades litorales de la antigua República de Venecia. Habiendo recorrido la costa adriática desde Zadar hasta Dubróvnik. no queda duda al respecto. Es un estilo dálmata-croata-veneciano-italianizado, que por las arquitecturas de los estados y las guerras del siglo XX hoy ha quedado dentro de las fronteras de Eslovenia. Sin duda no es lo más típicamente esloveno que existe, aunque los eslovenos deben de estar muy contentos de tenerlo. Muchos vienen de vacaciones a sus tres pueblecitos costeros.

Plaza Mayor (Tartinijev trg)

La plaza es amplia. Hay un edificio imponente con aspecto de teatro que alberga la oficina de información turística. Y otra serie de casas que tienen el aspecto de antiguas viviendas de pescadores pero que hoy son restaurantes de turistas. Un par de palos grandes, una especie de cucañas plantadas en el medio. En la base piedra que los sustenta  se encuentra San Jorge matando al dragón, también puede verse en la plaza algún que otro león de San Marcos. Nos hacemos con un helado y algunos folletos turísticos y seguimos caminando junto al puerto.

La carretera pasa por Pirán pegada al puerto

El día es muy caluroso y de un calor húmedo y pegajoso además. Tiene uno en Pirán una sensación como de falta de espacio. Al parecer las plazas hoteleras se llenan rápido y mucha gente recurre a Portoroz, que tiene mayor capacidad.

Estatua de sirena en el espigón

La verdad es que Pirán es una especie de península, como una especie de Gibraltar diminuto. Muy pronto llegamos a su vértice. Hay un espigón de piedras y una estatua de algo que puede ser una sirena y que me gustó más que la de Copenhague. Comimos en uno de los restaurantes que hay frente al mar.

Sol y firmamento en un portal (Gregorčičeva ulica)

Calle pintoresca (Gregorčičeva ulica)

Después volvimos callejeando por las callejuelas angostas en las que uno se protege del calor. Pasamos por una plaza interior que había entre las calles y acabamos llegando de nuevo a la plaza mayor: Muy cerca de la casa veneciana, que es una maravilla de estuco rojo.

Casa veneciana

Ahora subimos la cuesta, para ver qué tal es la vista desde arriba. Se llega rápido, hay una iglesia y algún que otro monumento. Miramos a los lados y vemos Italia y Croacia y tengo que pensar en la línea imaginaria que separa la frontera marítima de estos países, en aguas que están al alcance de la vista.

Barco

Castillo

Mirando hacia atrás se ve el castillo. En un patio, los muchachos estaban preparando el escenario y la megafonía para un concierto. La vegetación es abundante y mediterránea.

Acantilado

Hacia adelante se ve el mar. A la derecha la vista es un pequeño acantilado. Hacia la izquierda una plantación de tejados como un Dubróvnik desordenado. Algunos barcos dejan surcos de plata en el tablero azulado del Adriático.

Tejados

Luego bajamos por una callecita muy estrecha y empedrada, con un caño que debe de recoger el agua de lluvia, cuando llueva. Desembocamos en otra que se lleva el nombre de Garibaldi y veo un gesto hermoso en el hecho de que el proceso nacionalizador no haya sido totalmente irrespetuoso con el otro. ¿Será porque la República Socialista de Yugoslavia quiso ver en Garibaldi un precursor de las revoluciones del proletariado? No estoy seguro, hay otras calles con nombres italianos. Este pueblo no se puede entender sin la cultura latina.

Callejuela

La placa dice Garibaldijeva ulica y Calle Giuseppe Garibaldi (en algunos dialectos del norte de Italia utilizan la palabra calle, como en español: lo habrán visto quienes hayan estado en Venecia). Holanda estaba jugando con Brasil mientras volvíamos por donde habíamos venido en busca del vehículo. Más pronto que tarde descartamos la visita a las cuevas, por aquello de la hora. Sí que paramos para ver el castillo de Predjama, y de allí seguimos hasta Liubliana.


Calle en italiano

19/08/2010

Calle Garibaldi

Cuando estuve en Venecia, vi que a algunos canales más estrechos los llamaban “calle”. Así, con la palabra que es la misma que la calle en español. En italiano llaman strada a lo que se llama calle en España. Es de la misma familia que estrada, palabra que nosotros hemos dejado de utilizar.

Me quedé con la idea de que era un paso acuático, pero sin estar seguro del todo. Luego, el mes pasado en Pirán (en italiano, Pirano), uno de los municipios bilingües de Eslovenia, vi que había una calle que se llamaba Calle Giuseppe Garibaldi. Era más bien una callejuela. Con eso he tenido que cambiar mi idea preconcebida. Tenía oido que los dialectos del norte de Italia se parecen más al español.

Esta mañana he preguntado a una compañera de trabajo que es de esa zona… bueno, de algo más al norte tirando para los Alpes, y me dice que en su pueblo no se utiliza la palabra, pero que a causa de la fama veneciana se conoce en todo el norte de Italia. Quizá no en el sur.

Definición de calle

Al final lo mejor es mirar en el diccionario, así que  lo he buscado, y me encuentro con que calle es un “sendero estrecho y difícil sobre alturas y montes”. Con esto no se explica uno lo de las calles de Venecia, que a menos altura no pueden estar, si no es recurriendo a la raíz, que es, en sentido más amplio, vía.

Pero la definición me ha parecido precisa para el caso piranés. El letrero de la  calle Garibaldi / Garibaldijeva ulica de Pirán se encontraba al final de este camino,  que bajaba de una iglesia en lo alto de un cerro. Lo ilustro para que se vea que el diccionario acierta en lo de sentiero stretto ed aspro sopra altura e monti.

Callejuela


Kranj

17/08/2010

Kranj está a unos pocos minutos de carretera de Škofja Loka y será la segunda parada que hagamos entre Liubliana y Bled. Como llegamos en domingo, estaba muy tranquilo y ni siquiera había que echar monedas en el parquímetro. Estacionamos muy cerca un puente que pasa por encima del cañón del Kroka y lleva a la parte vieja de la ciudad. Me sigue pareciendo muy extraño traducir literalmente eso de “ciudad vieja” que se dice en otras lenguas (staro mestno).

Kranj (Eslovenia). Cañón del río Kroka

La ciudad se encuentra en un promontorio en el lugar en el que el río Kroka vierte sus aguas al Sava, el río que nos maravilló por nacer aquí tan cerca del Adriático y morir en cambio en el mar Negro. La parte vieja de la ciudad se encuentra en esa colina, que debió de ser una buena posición defensiva desde tiempos antiguos. Hoy día la ciudad ha crecido y trasciende sus límites antiguos, extendiéndose más allá de ambos ríos.

Calle de Prešeren desde la Plaza Mayor

Nosotros dejamos el cañón para el final. Al cruzar el puente peatonal se ve una caída notable. Hay otro puente, de madera, más abajo. Es un día plomizo y húmedo en el que la atmósfera está tan cargada y hace tanto calor que uno casi desea que llueva para que se limpie el aire, aunque la lluvia no vaya muy bien con las vacaciones.

Plaza Mayor (Glavni trg) Fuente de San Juan Nepomuceno. Al fondo la Iglesia de San Canciano

Caminando unos pocos metros se llega a la Plaza Mayor (Glavni trg). Cerca de la fuente de San Juan Nepomuceno, el santo bohemio que veíamos por doquiera que fuésemos en Silesia, hay una oficina de turismo. Allí me he entretenido con unos folletos que hablan del complejo de túneles que hay por debajo de la ciudad. Túneles cuya función original era defensiva y que hoy día son atracción turística. Más terreno calizo y kárstico.

Monumento a la Revolución (1959-61). Maistrov trg. Kranj

Despues hemos continuado por la calle de Prešeren, casi vacía, hasta llegar a una zona de construcciones algo más moderna. En la plaza de Maister (Maistrov trg) hemos visto el monumento a la revolución, en el estilo otrora vanguardista y hoy relativamente tosco y desagradable del realismo socialista. En la plaza hay un liceo de estilo clásico y otras construcciones de hormigón y colorido cristal con las que contrasta.

Gimnazija - como el Gimnasium alemán y no como el gimnasio español

También hay un mapa en relieve de la ciudad. Es uno de esos para que los ciegos puedan palpar sus calles y edificios y que tanto me gustan. En él se aprecia el cauce de los dos ríos, el puente que cruzamos la calle por la que vinimos y el cañón que recorreremos.

Mapa de Kranj

Volvemos por donde vinimos, ya que aquí se acaba ya lo que fue la ciudad antigua. Queremos llegar al otro extremo, donde está la iglesia de la Peste y donde tiene que haber un mirador a la confluencia de los dos ríos.

Prešernova ulica

Hay pequeñas casitas del estilo que yo suelo llamar austrohúngaro. Para mí, que crecí en una ciudad-dormitorio, y hoy habito un apartamento son casas como de muñecas o de cuento. Por hablar del pasado germánico de la ciudad diremos que su nombre en alemán es Krainburg y siguiendo con la toponimia, que Kranj da nombre a la región de Kranjska, que tradicinalmente en español es Carniola, debido a que el nombre latino de Kranj es Carnium.

Kranj

Volviendo a la Plaza Mayor no nos encontramos a nadie, lo desapacible del tiempo hace que la gente se quede en sus casas y no parece que haya muchos turistas. Los camareros de los bares que hay frente a la iglesia de san Canciano, están recogiendo las mesas y las sillas, porque aunque es mediodía ya se ve que no va a ser un buen día para el negocio.

Escaparate de una librería

A mí me encanta fisgar en las librerías, aunque no entienda ni papas del idioma de los libros. Me entrego a la conjetura. En una librería encontré un diccionario esloveno-húngaro, útil para que los habitantes de Hodoš y Dobrovnik se entiendan con los otros eslovenos. También unos textos selectos de Marat y el Fausto de Goethe, aunque sobre todo llamó mi atención la vieja máquina de escribir, gracias a la cual descubrí que los eslovenos emplean el espacio en que nosotros tenemos la eñe para colocar su ce y su ese con acento circunflejo invertido y que colocan la zeta tocada con el mismo sombrero encima, a la derecha de la pe.

Kleparstvo - Fontanería (me encanta la tipografía antigua)

En la plaza vemos desde fuera los monumentos más notables: la iglesia, el museo que anuncia las antiguas tumbas eslavas. Un poco más adelante hay una casa pintada de un irreal color de rosa y al fondo vemos una enorme pintura mural en la fachada de la iglesia de la Peste.

Cankarjeva ulica

A la izquierda de la iglesia hay unos columpios en los que los niños juegan y a unos pocos metros está el mirador. La vista es más bien decepcionante. Una ciudad industrial da a sus habitantes la riqueza que le quita al paisaje y es por eso que la mayor parte de nosotros vivimos en lugares de escaso valor estético y puede que no sea justo quejarse. Vemos las fábricas y los almacenes. Antes de que las aguas del Kroka se junten con las del Sava deberán pasar por una represa que tiene aspecto de producir fea y necesaria electricidad.

Iglesia de la Plaga

Volviendo hacia la plaza para salir de Kranj, salgo a un lateral para tomar una fotografía de la vista hacia el oeste, donde hay un bonito cerro que domina la ciudad y desde el que debe de haber buenas vistas de la misma.

kranj

Por último, antes de irnos, bajamos al cañón del Kroka, que así ha excavado su camino en este terreno moldeable. Hay unos paneles que indican un recorrido así como la flora y fauna que uno puede encontrarse en el lugar. Después de bajar, comenzó la lluvia y no completamos el recorrido. Tan sólo llegamos al lugar en el que el camino se abre algo más, en lo que creo que se conoce como una llanura aluvial. Acaso por la inclemencia del tiempo, no nos maravillo, aunque no deja de ser el mejor cañón de Kranj. A quienes hayan visto la garganta de Vintgar les sabrá a poco.

Una orilla de cañón del Kroka

Y tras esta pequeña parada proseguimos el camino hacia Bled…


Škofja Loka

09/08/2010

Río Selščica

Saliendo de Liubliana hacia Bled nos dio por hacer parada en Škofja Loka. No habíamos oído hablar del lugar, pero venía indicado en los mapas como un lugar pintoresco y me puse a leer su historia. “La parte vieja de la ciudad está protegida por su valor artístico e histórico” es el tipo de frase que suena bien en el oído del turista.

Iglesia de Santa Ana

Škofja Loka significa “prado del obispo”. Veo alguna similitud entre Škofja y la palabra latina episcopus, pero no se me hubiera ocurrido nunca sin la ayuda del libro. Por cierto, el primer lugar donde nos hicimos una foto en Eslovenia fue  junto a un mapa de las carreteras del país en Škofije, que también será cosa episcopal. Hay otro Škofije, pero me refiero al que está cerca del mar y la frontera italiana de Trieste.

Puente Capuchino

Al parecer Škofja Loka es uno de las poblaciones más antiguas de Eslovenia. Está habitada desde el siglo X. Se encuentra en el punto donde dos ríos se funden (el Poljanščica o Poljanska y el Selščica o Selška) conformando el que a partir de allí se llama Sora. El emperador Otón II entregó los valles de ambos afluentes a los obispos de Freising en el año 973. Y luego su historia viene marcada por guerras contra los condes de Celje, el asedio de los turcos, un terremoto, varios incendios y el paso a la corona de los Habsburgo en 1803. Creo que estoy contando bastante para la escasa hora y media que pasamos en el lugar. La excusa del texto de esta entrada era poner las fotografías de aquel 4 de julio soleado.

Casa Homan

Nuestro recorrido fue sencillo. Estacionamos el auto detrás de la iglesia de santa Ana y atravesamos el puente capuchino, donde se encuentra la estatua del obispo. Por una calle estrecha se llega a la calle o plaza principal Mestni trg. En este momento quisiera hacer un inciso. Del mismo modo que en España lo habitual es encontrarse con la plaza mayor, que suele ser cuadrada o rectangular y en la que se encuentra el ayuntamiento o una iglesia principal; y de que entre Silesia y la Galicia centroeuropea es habitual el Ring/rynek/ринок, un rectángulo de mayor tamaño aún, en medio del cual se encuentra el ayuntamiento; observo que en varios lugares de Eslovenia, la plaza principal es alargada, de modo que se puede considerar tanto una plaza, como una calle más ancha.

Mestni trg

La palabra eslovena para decir plaza, trg, es la misma que en serbocroata. Para un latino es fascinante esta concentración consonántica. He observado que los algunos negocios pequeños, del estilo de tiendas de ultramarinos, se llamaban trgovina. Hay alguna asociación de ideas entre la plaza y el comercio. Por ejemplo, en alemán Markt es plaza y mercado. Incluso en el pueblo de mi infancia he oido decir a las mujeres que iban “a la plaza a hacer la compra”, y eso que el mercado municipal de abastos era un edificio cerrado que no se encontraba en ninguna plaza, Por completar la digresión, diremos que en inglés las plazas se llaman square, aunque a veces sean redondas. Aunque si es una plaza de más postín y queda delante de un edificio principal, utilizan la glamurosa palabra española: the plaza. Si la  Mestni trg de Škofja Loka, es una calle o una plaza no lo sé decir. Supongo que tiene que ver más con su función que con su forma. Como tiene árboles, quizá “alameda” sea un término adecuado.

Casa en Mestni trg

En la plaza además de algunos restaurantes, hay un par de casas que nos llamaron la atención. Una es la casa Homan, en cuya fachada hay unos frescos en los que aparecen San Cristóbal y un soldado. En toda la Alta Carniola (Gorenjska) se ven estos frescos, y el  santo patrón de los conductores es uno de sus protagonistas habituales. De hecho se conservan algunas supersticiones, como la de que si uno ve al santo se libra de la muerte por ese día.

Castillo de Loka

Después subimos al castillo, hoy museo. La subida no es muy pronunciada y la vista desde arriba tampoco es demasiado especial. Además del museo, que no visitamos, hay unos jardines, una casa rural típica, que también puede visitarse por el módico precio de un euro y entre las rarezas veraniegas, un trineo. Creo que soy alérgico al polen de alguno de los árboles que había por allí, porque me dio un ataque de estornudar que no es una cosa normal.

Casa típica

Tras descender la cuesta, volvimos por donde habíamos venido, dispuestos a proseguir camino. Antes de llegar a Bled teníamos prevista otra parada en Kranj.

Saliendo de Škofja Loka


Postal de Eslovenia

30/07/2010

Hace cinco años escaneé esta postal del lago Bohinj que envió mi hermana. No la envió desde allí (yo sí que estuve pegando sellos en Bohinjska Bistrica) sino desde Liubliana. Me gusta porque es una hermosa vista del lago que circundamos. Se ve junto a la orilla la iglesia de Ribčev Laz, no lejos de donde me pegué un baño. y se ve también parte de las faldas de Pršivec, ascensión fallida que pronto relataré. Debo decir que el lago Bohinj me pareció mucho más interesante que el de Bled. Más agreste y menos desarrollado para el turismo. Me sorprendió mucho el dato de que ambos formaban parte del mismo glacial y ver la animación que reflejaba la evolución y desaparición del mismo en el museo del castillo de Bled.

Ljubljana 29/06/05

No verás la postal hasta que vuelvas de Alemania, de todas formas espero que te sorprenda tanto como a nosotros Eslovenia.

Pršivec


El castillo de Predjama

29/07/2010

Castillo de Predjama

El día 2 llegamos a Predjama y nos dio tiempo a echar un vistazo a su imponente castillo. Haciendo caso a nuestra guía de viaje no entramos. Decía que el interior no vale la pena, pero más bien fue debido a que habíamos llegado a Treviso tras un vuelo de más de dos horas y llevábamos recorrido todo lo que separa el aeropuerto de la ciudad véneta de la frontera. Luego una parada en Pirán para comer y se nos habían hecho las cinco y pico y todavía nos faltaba un trecho para llegar a Liubliana.

En esloveno se dice Predjamski grad o Grad Predjama. He observado que en algunos sitios lo traducen a otras lenguas como castillo de Predjamski, que debe de ser incorrecto, porque entiendo que -ski es el genitivo. Me parece curiosa esta palabra grad, que en otras lenguas eslavas en lugar de castillo significa ciudad y que nosotros solemos convertir en -grado del mismo modo que el -burg germánico en -burgo. (Leningrado, San Petersburgo). El burg germánico también es a veces fuerte o castillo y de hecho, el nombre alemán del castillo de Predjama es Höhlenburg Lueg, algo así como castillo de las cuevas de Lueg, en referencia a la familia Luegger a la que pertenecía.

La carretera que lleva al castillo pasa por delante de la entrada a las cuevas de Postojna, que tampoco nos dio tiempo a visitar. Las dejamos para una próxima ocasión, qué remedio. Lo que yo no he sabido hasta volver de Eslovenia es que hay un pasadizo que lleva desde debajo del castillo a las cuevas. Sí vimos el camino que conducía a las cuevas de debajo del castillo, pero no se nos hubiera ocurrido que eran tan largas.

Recuerdo de los tiempos de las ciencias naturales de la EGB, que el profesor nos dijo que el karst tomaba su nombre de una zona de Yugoslavia (¡existía Yugoslavia!). Ésta es la zona y hoy en día se diría de una zona de Eslovenia. De aquí vienen las palabras karst y dolina.


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