El arte de elegir

27/02/2012

Hace bastantes meses tuve la fortuna de encontrarme con la interesante conferencia de Sheena Iyengar en TED Talks. Se llamaba “El arte de elegir”. A mí me resultó de veras muy interesante y después se la he ido recomendado a varios amigos en las ocasiones adecuadas. Si tienen la oportunidad véanla, porque incluso se puede subtitular en román paladino.

Escribo esta entrada porque hace unas semanas también me encontré con el libro de Iyengar -The Art of Choosing- en mi librería favorita. La conferencia dejó tan buen recuerdo en mí que no pude sino elegir adquirirlo, y ahora que lo he leído puedo decir que en el vídeo está el 60% de la substancia del libro, así que quizá se lo puedan ahorrar si el asunto no es de su interés.

Portada

Es posible que el verbo “escoger” indique algo mejor que “elegir” aquello de lo Sheena Iyengar trata, pero no vamos a ponernos selectos.

El asunto tiene muchas caras. Por el lado filosófico se encuentra uno con la eterna discusión sobre el libre albedrío y el futuro más o menos predeterminado.

A mí una que me interesa mucho es la de la tensión entre la tradición y la modernidad, o por ponerla en una esfera más amplia, la parte de la personalidad que nos viene condicionada por nuestra cultura de origen, familia, lengua, educación y aquella otra que hemos decidido por nosotros mismos.

También me resultan muy curiosas las diferencias entre unas culturas y otras a la hora de elegir y querer elegir cosas. Los mejores ejemplos de la conferencia (el del té verde con azúcar, los diferentes tipos de refrescos de soda o el de si decidir desconectar las máquinas que mantienen artificialmente con vida a los seres queridos) aparecen en el libro.

Yo en realidad me veo en un punto intermedio entre las culturas asiáticas tradicionales que se describen en el libro y la yanqui. Tal y como están las cosas, para la gran mayoría de los occidentales sería durísimo renunciar a tomar por sí mismos una serie de decisiones, como con quién casarse. En cambio, la experiencia de comprar un bocadillo en un Subway me resultó casi inaceptable, con tantas preguntas (¡me da igual! ¡sólo quiero un bocadillo!). En general, creo que no he tomado muchas decisiones trascendentales en la vida y casi siempre he optado por la opción más conservadora cuando no por la más elástica y versatil: aquella que parece que puede deshacerse sin problemas y deja más puertas abiertas.

No escogí trabajar en lo que trabajo y ni siquiera me gusta muchísimo, aunque sea hasta cierto punto interesante y pueda estar relativamente bien pagado. A cambio, ese dinero da la opción de tener otras elecciones. En realidad, prefiero tener un trabajo que no es vocacional a estar trabajando en algo que yo hubiera elegido. Sentiría mucho más el peso del fracaso, o el perder la ilusión de seguir haciéndolo. Como las hojas de cálculo que yo elaboro son aburridísimas y no le pueden gustar a nadie, si me pagan por hacerlo está bien, si un día me voy a hacer otra cosa estará bien y todo está bastante bien. No me puedo quejar.

En el libro se incluye una de mis favoritas de xkcd

Cuando empecé el bachillerato no sabía ni cuantos cursos había. Aunque parezca mentira, en mi primera semana en 1º de BUP no sabía que eran tres cursos de BUP y uno de COU. En mi clase había un tipo cuyo hermano mayor ya estaba en el instituto. Siempre me acuerdo de ese chaval, porque me dijo que él quería hacer hasta 3º de BUP y luego pasarse a FP2 por la rama de electrónica. Así podía pasar luego a la universidad, y aunque llegara un año más tarde lo hacía con un título de técnico. Siempre me acuerdo de este tipo porque no aprobó casi ninguna asignatura del primer año, repitió curso el año siguiente con parecido resultado y luego dejó los estudios. La última vez que lo vi, ya hará unos veinte años era una especie de auxiliar en un asilo (me contó que duchaba a los viejos con una manguera). Siempre me acuerdo de aquel muchacho como ejemplo de lo futil que resulta tanto el planear demasiado como el querer tener todo el futuro en las propias manos.


Los cuentos de Odesa

28/01/2012

Cuentos de Odesa

Estuve leyendo los Cuentos de Odesa de Isaak Bábel. Hubo muchas cosas en ellos que me gustaron, pero volví a tener esa sensación de que los textos vienen del ruso al español a través de traducciones muy precisas que adolecen de arritmia.

Isaac Babel fue fusilado en 1940, uno más en la larga lista de las purgas estalinianas. Supongo que más de setenta años después de su muerte la obra ya no tiene derechos de autor y es por eso que se encuentra libremente por esos mundos de las redes, aunque no estoy seguro respecto de las traducciones. La que yo he encontrado no incluía ninguna referencia al autor de la versión.

Judío nacido en el Imperio ruso y que vivió las dos primeras décadas de la Unión Soviética, Babel vio al igual que muchos de sus correligionarios la posibilidad de la emancipación para los suyos a través de la revolución sovietista, pero se dieron cuenta demasiado tarde de la realidad.

Los cuentos de Odesa retrotraen al pasado de la ciudad fundada a finales del siglo XVIII a orillas del mar Negro y que tuvo una enorme comunidad judía hasta octubre de 1941, un año después de la ejecución de Bábel, cuando los rumanos aliados de los nazis perpetraron la gran masacre. Los relatos de Bábel narran esa pieza mal encajada en el mundo multicultural anterior a la Europa del nacionalismo que era el barrio de la Moldavanka.


OK: un libro improbable

14/01/2012

OK

No habría creído que algún día leería un libro así. Un libro dedicado a una sola palabra, y además tan poco prestigiosa como O.K. , OK. Antiguamente también okeh, pero cuando anglófonos de hoy quieren darle más forma de palabra escriben okay. Esta última versión no funciona muy bien para nosotros los que hablamos español, ya que nuestras normas impiden que la letra “a” le haga tomar la pronunciación de okey. Creo que la primera vez que vi “Okey” escrito fue como nombre de una  marca de batidos que alcanzó cierta fama en los años ochenta.

OK tiene varias acepciones y hay muchas teorías y leyendas que pretenden dar con su origen, unas tienen más de falso y otras de cierto, pero Allan Walker Read (1906-2002) llegó al meollo del asunto y lo dejó escrito hace más de cincuenta años, sin que por ello hayan dejado de aparecer o reproducirse teorías espurias.

Allen Metcalf hace todo este recorrido, pero para los que quieran ahorrarse el libro, esto es todo lo que hace falta saber de OK:

  • Es la sigla de oll korrect, una forma incorrecta de escribir all correct (todo correcto – todo en orden)
  • Fue, por lo tanto, un chiste en sí mismo durante un tiempo
  • Apareció por primera vez en un periódico de Boston en 1839. Las primeras veces aparecía como “oll korrect, o.k.”   o bien “o.k. , oll korrect” porque si no nadie lo habría entendido
  • En las elecciones presidenciales estadounidenses de 1840, Van Buren, que era originario de Old Kinderhook, lo tomo como seña de identidad de su campaña, y de ahí pasó a popularizarse.
  • A partir de ahí pasó a popularizarse por el mundo, pero sin nunca llegar a ser una expresión de prestigio. Recientemente ha empezado a aparecer en obras literarias que reflejan el lenguaje de modo más natural y fidedigno, pero nunca en ocasiones más formales, del tipo de los discursos solemnes.
  • Se utiliza en inglés para dar el visto bueno, como adjetivo para una persona o situación, como adverbio, como muletilla para empezar hablar, como pregunta que busca el asentimiento ante afirmación anterior…
  • La utilización en otras lenguas puede conllevar ligeras diferencias, a veces no tan ligeras.

Me ha llamado la atención la opinión del autor de que parte del triunfo de la fórmula es psicológico y está basado en la forma que componen la femenina letra O y la masculina K cuando se juntan.

El uso en español de la interjección “okey” es algo que (casi añadiría “lógicamente”) siempre me ha irritado. Lo que digo no sirve para todo el ámbito de la lengua hispana. Lo que funciona en La Habana y Caracas (por no hablar de Los Ángeles, Nueva York y Miami) no  tiene por qué funcionar igual de bien en Sevilla y Bilbao. De los grandes grupos dialectales del español es el caribeño el más sensible a la influencia anglófona. Un antiguo compañero de trabajo, que era aproximadamente madrileño, solía decir “¿okey?” a los clientes por teléfono y a mí ese me parecía el registro de un pandillero portorriqueño en los EEUU.

También es curioso el diferente uso que se ha hecho de las dos letras en diferentes lenguas. Desde aquellas en las que se pronuncia “o-ka”, hasta otras en las que es sinónimo de excelente, mientras que en inglés significa meramente aceptable. Los anglos no hubieran  corrido por un batido que es “okey” sin más.

De hace mucho tiempo la Academia Española aceptó “vale” que según los puristas no era del todo correcta para aquello para lo que se estaba utilizando en España. Lo hizo en gran medida para cerrar el paso al OK anglosajón, que tanto disgustaba a Borges incluso en lengua inglesa. No me sale nada natural decir OK en castellano, sin embargo, en el inglés hablado lo utilizo con cierta frecuencia, aunque mis coletillas favoritas sean “no probs” y “that’s fine“.


Otra historia de amor iraní

12/01/2012

Censurando una historia de amor iraní

La primera novela que he leído este año es Censoring an Iranian Love Story, de Shahriar Mandanipour. Es una traducción al inglés del original persa, que sigue inédito. Existe versión española, con el título Una historia iraní de amor y censura. No sé qué tal de lograda estará, pero seguro que lo que más me ha interesado puede apreciarse sin dificultad.

No sé mucho de las nuevas formas narrativas y acepto que soy fácil de impresionar. Me llamó mucho la atención que aparecieran correos electrónicos en las novelas de Larsson y creo que lo que me ha lanzado a leer esta novela de Mandanipour es el uso de la tipografía. Sobre todo de la negrita y el tipo de letra tachado. El hombre escribe sobre la novela que va a escribir. Destaca los párrafos que formarán parte de la novela en negrita y tacha los que cree que el censor le va a rechazar. Como puede esperarse, una parte importante del texto está tachado y en muchas ocasiones es interesante darse cuénta de qué tipo de cosas inocentes no pueden publicarse en Irán.

Además de ser una especie de cámara espía en la sociedad iraní tiene el aliciente de ponerme en contacto de nuevo con unos de mis perdedores de mil batallas preferidos: los comunistas del Tudeh. Hay una historia política, con personajes políticos. Hay un cambio de régimen con cambios de chaquetas que son barbas y una nueva memoria construida con nombres árabes para los niños en el registro civil.

La historia de amor en sí tiene mucho de frustración e ingenio, con unas milicias de la guardia revolucionaria que ríete tú de la brigada político-social del franquismo, pero en gran medida con un país que tiene la mentalidad de la España nacionalcatólica de los años cincuenta y un modelo económico próximo al occidental contemporáneo. Se pregunta uno a cuanto ascenderan los efectos que ha de generar toda esa tensión sexual insatisfecha y esas relaciones absurdas, vigiladas y forzadas entre los sexos. Tan absurdas como para que los protagonistas vayan a pasar el tiempo a la sala de espera de urgencias de un hospital, para así no resultar sospechosos.

Es una gran ocasión para enfrentarse a la asfixia que el Irán moderno plantea a quienes llegan a plantearse alguna otra cosa. Entre las cosas cercanas el lector en español encontrará a Lorca y a Neruda y a Buñuel. También el estudio 22 para guitarra de Fernando Sor, el de la gota de agua. Hay un intento de censurar la película Bailando con lobos que recuerda al esperpento que la censura franquista logró con Mogambo.

Que recomiendo la novela, es bastante obvio. De eso se trataba.


La rosa es sin porqué

24/12/2011

En una entrada reciente colé el poema Viva el perder de Félix de Azúa en el cual hay una estrofa cuyo primer verso siempre me resultó muy borgiano.

La rosa es sin porqué
no quiere ser mirada,
por eso también las escopetas
quieren ser disparadas
sin pensárselo más.

Yo creí que esto era porque la rosa aparece muchas veces en la obra de Borges. Siempre me acuerdo de esta otra estrofa del poema El gólem, que recuerda una cuestión central de la filosofía y el lenguaje. Curiosamente el poema me llevó, a través de una ciudad centroeuropea a una tumba que se encuentra en otra y frente a la cual he estado dos veces.

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de ‘rosa’ está la rosa
y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.

Aquí yo quise ver el Rose is a rose is a rose is a rose de Gertrude Stein y el  a rose would by any other name would smell as sweet de Romeo y Julieta, que el ciego no pudo dejar de ver.

Hay también un elemento en la enumeración final de El Aleph que siempre me resultó muy evocador y frustrante.

vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala

El azar ha querido que en mis investigaciones de la historia de Silesia haya aparecido como un ángel caido del cielo la figura del breslaviano Johann Scheffler, conocido como Angelus Silesius, que fue quien primero dijo que la rosa es sin porqué, florece porque florece.

Die Rose ist ohne warum; sie blühet, weil sie blühet…

La conexión borgiana está en que el argentino utilizó la frase como resumen de “la poesía” en unas conferencias que llevaron el título de “Siete noches” y que yo desconocía, creo, o al menos no tengo constancia de haber leído con anterioridad (ahora sí y pronto contaré algo más). Es posible que las haya visto referidas en algún otro lugar o haya visto alguna cita parcial porque si no, no estoy seguro de cómo puedo haber identificado en “la rosa es sin porqué” un verso indudablemente borgiano.


Leópolis

21/12/2011

Das Schweigen derer, die nichts sagen, ist furchtbar. Es ist das Schweigen derer, die nicht vergessen, derer, die wissen, dass sie verloren sind.

El tren llegó puntual

El otro día no conté demasiado de la novela de Heinrich Böll, casi que me limité a acotar el espacio y el tiempo de Der Zug war pünktlich. Un tren que sale de Alemania y marcha hacia el frente oriental en 1943 y la ciudad de Lemberg, Lwów, Lvov, L’viv, Leópolis.

En cambio anoté algunas líneas, como la llegada a la estación leopolitana, porque también nuestro tren fue puntual y la estación nuestro punto de entrada; aunque nuestro expreso viniera desde Kiev y en dirección oeste para encontrarse la misma ciudad con otro nombre.

Es una lástima que haya vuelto a dormirse, precisamente cuando llegan a Lemberg. La estación es muy grande, con estructura de hierro negro, y unos letreros blancuzcos y sucios situados en los andenes, y en los que el nombre de Lemberg aparece escrito en negro.

Estación. Lemberg, Leópolis, Lwów, Lvov, L'viv

También un párrafo que me recuerda a mi estancia en lo que tuvo de búsqueda del legado que dejó el constante cambio de fronteras y el viejo amontonamiento y yuxtaposición de culturas.

Parece extraño que me encuentre en Lemberg -se dice-. ¿Qué hago en esta casa de la época austriaca, vieja y medio derruida? En alguna gran sala de la misma se celebraron en otros tiempos grandes fiestas y se bailaron valses. Hará unos… – cuenta en silencio- veintiocho años…; no, veintinueve. Veintinueve años atrás no había ninguna guerra. Hace veintinueve años esto era territorio austriaco… Después pasó a Polonia… más tarde a Rusia…. y ahora pertenece a la Gran Alemania.

Lenguas que ya no se oyen en la ciudad

Está hablando en 1943 y piensa en los cambios acontecidos en desde 1914, en 1918, 1939  y 1941.


El tren llegó puntual

17/12/2011

Das Schweigen derer, die nichts sagen, ist furchtbar. Es ist das Schweigen derer, die nicht vergessen, derer, die wissen, dass sie verloren sind.

El tren llegó puntual

Me han pasado este libro de Heinrich Böll y me lo he leído de un tirón. Der Zug war pünktlich, su primera obra, de 1947. La acción se desarolla a finales de 1943 y son tres días, acaso los últimos, de la vida de un soldado alemán de camino al frente oriental que ya está desmoronándose. Comienza a bordo de un tren que sale de Dortmund junto con otros soldados y destacan los pensamientos de Andreas en el trayecto. Dresde, Breslau y luego Polonia para llegar a la capital de Galizia: Lemberg. Andreas ha calculado que morirá en algún lugar entre Lemberg y Czernowitz, pero finalmente ocurrirá o no entre Lemberg y Stryj.

Lo he leído con avidez porque junta tres intereses míos como lo son la historia cultura y literatura de Alemania (nada menos); la Segunda Guerra Mundial y los nacionalismos de Europa oriental. Además ocurren cosas en dos de ciudades de las que hemos escrito como son Breslavia (entonces Breslau, hoy Wrocław) y Leópolis (Lemberg, Lvov, L’viv).

Cuando lo he leído me ha venido a la cabeza la idea importante de que hay libros que sólo pueden escribir quienes han vivido lo que se narra. Böll fue soldado raso durante la guerra y seguramente conoció cosas que cuenta y que son muy difíciles de inventar: pequeñas como el olor a café de los trenes, el sabor de las raciones; otras que tienen más importancia y no suelen salir en los libros, como las corruptelas en el ejército, el mercado negro o la interacción de soldados y población civil ocupada o sucesos terribles como los de las marismas de Ssiwasch; pero también hay algo discutible en su planteamiento y es que Andreas “sabe” lo que va a pasar, tiene la premonición de que todo está perdido y llega a hablar a Olina de de 1945.

Aquí no es problemático porque es literatura, pero cuánta gente quiere escribir la Historia así. Siempre me ha parecido interesante observar las cosas desde la perspectiva del que falta y no pudo saber. Uno de los inconvenientes de la muerte es no poder satisfacer la curiosidad por qué pasará luego. Andreas lo ha visto todo sin duda a través de los ojos de Böll, pero algunas veces he pensado en sus coetáneos, que murieron en la estepa a cientos de kilómetros de casa defendiendo una superioridad racial absurda y una ensoñación imperial demente. No se les dio la oportunidad de cambiar y si ya es malo morir, cuánto más lo es hacerlo luchando por unas tonterías en las que ya sólo los tarados creen.

Escenarios.

La historia va en dos sentidos, el del soldado hacia el frente y el del frente hacia el soldado. He puesto un mapa para ilustrar el recorrido geográfico que hace Böll. Aunque el primer título de la novela fue Zwischen Lemberg und Czernowitz la historia de Andreas acaba entre Lemberg (F) y Stryj (G). pero las menciones a otros lugares, a un mapa que lleva y al lugar en el que calcula que lo encontrará la muerte son continuas.

En mi edición española no hay mucha coherencia toponímica, pero quizá en el original alemán tampoco la haya. Przemyśl se llama en alemán Premissel, pero me supongo que lo que hacen los traductores es copiar lo que pusiera Böll excepto para Cracovia. En esta lista pongo los topónimos que aparecen en la novela junto con los actuales. El mapa en Google Maps tiene las fronteras posteriores aa 1945, lo cual no es ideal pero sólo llego técnicamente hasta ahí. Yo hago indicaciones teniendo en cuenta las anteriores a 1939, ya que en los años de la guerra las fronteras son flexibles y sin demasiado valor.


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  • A: Dortmund, Alemania
  • B: Dresden, Alemania (en español Dresde)
  • C: Breslau, Alemania (en español Breslavia; pertenece a Polonia como Wrocław desde 1945)
  • D: Cracovia (en polaco Kraków, en alemán Krakau)
  • E: Przemysl, Polonia (en polaco la ese es acentuada: Przemyśl)
  • F: Lemberg, Polonia (en Polonia hasta 1939 como Lwów; en la URSS desde 1945 [ruso Lvov] [ucraniano L'viv] )
  • G: Stryj, Polonia (es el nombre polaco; hoy pertenece a Ucrania [en ucraniano Стрий, Srtiy]) – no confundir con otro Stryj que hay en la Polonia actual.
  • H: Czernowitz, Rumania (es el nombre alemán, en ucraniano es Чернівці Chernivtsi; hasta 1940 perteneció a Rumania como Cernăuţi)
  • I: Stanislau, Polonia (hoy en ucraniano Ivano-Frankivsk, antes fue Stanyslaviv, perteneció a Polonia hasta 1939 como Stanisławów)
  • J: Kolomea, Polonia  (hoy en ucraniano Коломия Kolomya, perteneció a Polonia hasta 1939 como Kołomyja
Más adelante aparecen Nikopol (K) y Anapa (L), que también se mencionan. Las marismas de Ssiwasch están en Crimea.



Cien mil muertos por línea

12/12/2011
A History of the Middle East

Estoy documentándome sobre el genocidio armenio. El otro día en la biblioteca me leí casi entero The Burning Tigris de Balakián y salí trastornado después de tanta barbarie. Hoy se me ha ocurrido hacer una comprobación en un libro que tengo por casa y que leí hace unos cuantos meses. Es una Historia del Oriente Proximo escrita en 1991 por Peter Mansfield. Tengo la segunda edición, posterior a la muerte del autor,  revistada y actualizada en 2003 por Nicolas Pelham. Son 429 páginas, y en ellas se dedican a las masacres de los armenios en 1915 diez líneas en la página 150.

Más aún, por toda Anatolia oriental los turcos estaban amenazados por la insurrección de sus súbditos armenios, que interrumpían las comuinicaciones y formaban grupos de voluntarios para ayudar a los rusos. Otros se alistaron en las fuerzas de la Armenia rusa. Los turcos ejecutaron una venganza terrible al ordenar la deportación de toda la población armenia de Anatolia oriental hacia el norte de Siria. Mataron a cientos de miles y muchos más murieron de hambre y enfermedad a la intemperie. Entre un millón y cuarto y un millón y medio de armenios perecieron. Los nacionalistas armenios aún buscan venganza frente a los representantes del estado turco.

Peter MANSFIELD, Nicolas PELHAM. A history of the Middle East,  2nd ed. Penguin 2003, ISBN 9780141011233 (traducción mía)

Y luego sigue con cosas de la Primera Guerra Mundial. Así visto de golpe, suena crudo que en un libro de cuatrocientas páginas sólo se dediquen unas líneas a una tragedia de tal calibre. En cambio, puede que tenga cierta lógica. Al fin y al cabo hay quien le atribuye a Hitler la pregunta retórica aquella de quién se acordaba de lo de los armenios (atribución, creo yo, más que dudosa).

Durante siglos un grupo de población habitó unos territorios y quedó borrado de la faz de la tierra en cuestión de meses. En cambio ese democidio no supuso ningún cambio sustancial en la política internacional, ni siquiera en las relaciones entre los estados de la región.

Pero llama la atención: un millón y medio de muertos, diez líneas.


History of Cairo

21/11/2011

2011

2005

Last Saturday I spent quite some time at a bookshop where I the chance to browse, very intensively, through the pages of Cairo: Histories of a City by Nezar AlSayyad. I am not very knowledgeable on the subject of the history of the city I learned to love, but I did read before Andrew Beattie’s Cairo: a cultural history before. It was in 2006, in order to get some background prior to our Egyptian holiday. So, at least I can claim I have some basic idea about the several historical phases Cairo has gone through and their relation with the current urban landscape the traveller can find. There’s people saying it is an unbearable city, come on, the capital of the Arab world.

I read a couple of chapters and had an overview of AlSayyed’s book and not being an academic myself and even if I didn’t find it tourist-oriented at all I enjoyed the experience, also because of the nice photographs and maps that are included. Definitely it is a book to be taken into account by anyobody who has an interest in things Egyptian and who has liked The Mother of the World. If I had to recommend one of the books I would choose both, but I would give AlSayyad’s to whoever wants to do serious reading and Beattie’s to the person who wants to know more about the capital of Egypt before or after a trip around the area.


Diablos de la ruta de la seda

11/11/2011

Foreign Devils on the Silk Road

Hace unos meses estuve leyendo una reedición de este libro, Foreign Devils on the Silk Road, escrito por Peter Hopkirk en 1980. Lo hice a causa de mi incursión en el Cáucaso junto a mis compañeros, para los cuales esa era una mera etapa previa a su conquista de la ruta de la seda.  El libro debe de estar ahora en la India, camino de Irán, junto con una zapatilla mía del pie izquierdo. Lo de la zapatilla fue accidental pero el libro lo dejé a propósito en la furgoneta para que Iñaki pudiera leerlo, cosa que quizá hubiera podido hacer de no haberse lesionado en Uzbekistán. No sé si algún día recuperaré el ejemplar, pero es lo de menos.

La exploración del Asia Central desde finales del siglo XIX hasta principios del XX no ha tenido en España y en el resto de países de nuestra lengua la difusión que merece. No en vano es una empresa a la que hemos sido totalmente ajenos desde su inicio en tiempos de Marco Polo, salvo -que yo sepá- la embajada de Ruy González de Clavijo a la corte Tamerlán. Puede que algún otro se perdiera por esas tierras hostiles, pero en todo caso su huella ha sido menos que leve. Hay varios portugueses que sí que protagonizaron aventuras notables, en tiempos en los que los límites entre ambas naciones no eran tan nítidos como hoy (castelhanos e portugueses, porque espanhóis somos todos…).

En cambio desde el siglo XIX, rusos, ingleses y alemanes, así como franceses, se lanzaron a la aventura arqueológica de encontrar tesoros. Gracias al libro he descubierto personajes muy interesantes como lo son Sven Hedin, Aurel Stein, Le Coq, Albert Grünwedel, Pelliot y el misterioso noble japonés, Otani. Es muy interesante ver la evolución y el significado político de las expediciones a lo largo del tiempo: de la ambición imperial y el mito de la superioridad europea a ser considerados expoliadores por las autoridades chinas.

Expediciones de Sven Hedin

Me han interesado especialmente las historia del sueco Sven Hedin (1865-1952) por su juego con la muerte en el Taklamakán y por cómo su figura ha caído en el olvido, quedando su destino unido al de la Alemania perdedora de las dos guerras. El mapa con el que adorno la entrada lo encontré en un foro de usuarios de Google Earth, al que RWFG había subido el archivo kmz con el que explorar sus exploraciones.

También muy interesantes las aventuras del judío húngaro y súbdito británico Aurel Stein (1862-1943), al que el autor de uno de nuestros blogs de cabecera le ha construído una hermosa página que además de en inglés y en húngaro está disponible en español. Una maravilla para descubrir la vida y hazañas de este hombre cuyos restos yacen en Kabul.

También quiero dejar aquí un enlace a unas fotografías que muestran cómo es hoy Hotan (Khotan) y a otra maravilla en Google Maps, en la que las etapas del viaje de Marco Polo aparecen sobre un mapa actual del continente asiático.


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