Noravank

17/09/2011

24.08.2011 Después de parar en Jor Virap seguimos hacia el sur por la carretera paralela al río Araxes y la línea que trazó el Tratado de Kars. Pasamos por un lugar llamado Armash, que en el mapa destaca por sus espacios dedicados a la piscicultura y llegamos hasta Yerash, un lugar donde estamos obligados a girar hacia el este, ya que desde hace veinte años no se puede seguir por la carretera que continuaba hacia el enclave azerbaiyano de Najicheván. Tras la guerra de 1991-92 este acceso ha quedado cerrado hasta quién sabe cuándo. La vista de la estrada abandonada lo dice todo.

La carretera que seguía hacia Najicheván (Azerbaiyán)

No sólo tenemos Azarbaiyán a la vista, Irán está a menos de diez kilómetros en línea recta. Este es un terreno pródigo en fronteras. Seguimos un poco más adelante, y la M-2 atraviesa el antiguo enclave de Karki, donde hasta 1990 vivían azeríes, pero que fue ocupado por Armenia y ahora se llama Tigranashén. Como el asunto de las fronteras no esta cerrado definitivamente y la Comunidad Internacional no reconoce otras que no sean las de las antiguas repúblicas soviéticas, este lugar sigue apareciendo en los mapas como perteneciente a Azerbaiyán. Ya dije que este era uno de los casos dudosos por los que podría llegar a decirse que hemos estado en Azerbaiyán, aunque en este en concreto no cumplimos con la regla del pie en tierra.

El recorrido de aquel día

Poco después dejamos la provincia de Ararat para entrar brevemente en un rincón de la de Vayots Dzor. En Arena tomamos un desvío para subir a Noravank por una carretera sinuosa que sigue el curso del río Gnishik, que forma una garganta en esta zona. Noravank es un monasterio con pocos edificios, edificado entre los siglos XII y XIV en un lugar majestuoso y restaurado parcialmente hace poco más de una década. Para los amigos de nuestras etimologías diremos que nor significa nuevo y vank, monasterio.

Como puede parecer lógico, “nor” aparece en muchos topónimos. El nombre de muchos barrios de Yereván está compuesto por esta palabra, seguida del nombre de una localidad perdida de la Armenia occidental, hoy en Turquía. A mís amigos eternos estudiantes del vascuence, les gustará saber que hay un lugar que se llama Nor Nork como cierta tabla de verbos. Respecto de vank, sólo puedo decir que banco es bank, y que es interesante este equilibrio entre lo material y lo espiritual. También que si el armenio fuera tan conocido como otras lenguas, la expresión “monasterio de Noravank” quedaría un poco ridícula, como “la calle Oxford street” y otras parecidas que a veces oigo y otras veces se me ocurren.

La carretera que sube al monasterio de Noravank

El color dorado y brillante de la piedra contrasta con la negritud de otros monasterios que hemos visto. No hay apenas público. Un tipo con aspecto de portero de discoteca y al que acompaña una mujer muy atractiva nos oye hablar en español y se mete en la conversación. Es un armenio, se llama Jari y ha trabajado en Madrid. Le contamos nuestros planes, que venimos de Yereván y que hoy queremos llegar al lago Seván. Nos dice que le llamemos para tomar algo cuando lleguemos a Martuni, que es su pueblo, el primero de los de la ribera del lago por el que pasa la carretera. No el homónimo del Karabaj. Aunque pasaremos por allí, por desgracia no habrá tiempo. La exigencia de la carretera es a veces una lástima, porque uno se ve obligado a perder ocasiones de conocer gente y cosas que enriquecerían los kilómetros.

Surb Astvatsatsin (Iglesia de santa María, en Noravank)

Aunque dimos un vistazo por la zona, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo allí en el edificio más peculiar, la iglesia consagrada a la Madre de Dios. Para llegar al interior del primer piso hace falta subir, pegado a la pared, por una escalera algo engañosa. Tuvimos suerte de que no hubiera nadie por allí. También dentro la piedra está limpia. Creemos que debe de haber recibido un buen masaje de chorro de arena. La puerta de madera labrada era toda una obra de arte. Esta iglesia la completó en 1339 el famoso escultor Momik. En el recinto hay un pequeño museo con una exposición dedicada a su figura del que sobre todo me gustaron las miniaturas en pergamino y la parte en la que se mostraban los materiales de pintura.

La otra iglesia, la de san Juan Bautista (Surb Karapet)

Después nos tocó volver a bajar la garganta del Gnishik, ya que la carretera termina en las montañas cobrizas del monasterio. Después de girar a la derecha en Areni y seguir unos diez kilómetros hacia el este, pusimos finalmente rumbo norte, dejando a un lado Tatev, Karahunj y otras cosas hermosas y curiosas que pueden verse en la siguiente ocasión, cuando por fin alcancemos la provincia de Syunik. Poco sospechaban mis camaradas que tardarían tan poco en tomar esa ruta.


Jor Virap

16/09/2011

Jor Virap (wikipedia)

24.08.2011 No es que el mejor modo de ir al norte sea ir hacia el sur, pero es el modo de completar el círculo que ideamos en el itinerario. Tras desayunar por última vez con Gayane y compañía, la primera parada del día tras salir de Yereván es el monasterio de Jor Virap, que está al lado de la frontera con Turquía, cerrada a cal y canto, y desde el que hay una buena y próxima vista del monte Ararat.

Estamos en la provincia de Ararat, cerca de Pokr Vedi. El monasterio se encuentra en una pequeña colina, cerca de un cementerio. La imagen icónica de monasterio y montaña se ve desde muy lejos, y recorrer la carretera es acercar el encuadre. A lo lejos se ve una estatua en otro cerro cercano. Parece un monumento al excursionista pero no lo es: se trata de la estatua de Gevorg Chaush, un guerrillero que luchó contra los turcos. Nos ha parecido divertido encontrarnos al vendedor de palomas del que hablan en la guía de viaje (las vende para que uno las suelte y vayan al Ararat, pero ellas conocen bien el camino de vuelta) y -menos divertido- a los pesados que quieren cobrarnos por el aparcamiento gratuito.

La típica foto de Jor Virap

El nombre del monasterio es Jor Virap (escrito en armenio Խոր Վիրապ, que quiere decir hoyo o pozo profundo y luego veremos por qué. En los idiomas en que la letra jota suena como nuestra i griega o parecido, lo escriben Khor Virap). Como ya hemos visto unos cuantos monasterios, es llegar allí, subir a la colina, entrar en el recinto y en vez de mirar las piedras de las iglesias de la Virgen (llamada en armenio Astvatsatsin) y san Gregorio, ponernos a mirar la bíblica montaña y la raya entre los dos países separados por su historia trágica, en la que a todas luces los armenios llevaron la peor parte.

Iglesia de Astvatsatsin (María santísima)

La frontera sigue el curso del Araxes, que aquí no parece gran cosa y que unos pocos kilómetros más abajo llega a Najicheván, donde Turquía comparte nueve kilómetros de frontera con Azerbaiyán. Interesante pregunta: ¿tiene frontera Turquía con Azerbaiyán? respuesta: sí, nueve kilometros con el enclave de Najicheván. Por hablar un poco más de los turcos, ahora que nos alejaremos de su área de influencia, diremos que desde Jor Virap pueden verse las instalaciones militares que el ejército turco tiene en las faldas del Ararat. Es la decimoquinta vez que escribo que aunque tradicionalmente perteneció a los armenios, el monte Ararat se encuentra hoy en Turquía

El monte Ararat. Abajo a la derecha los cuarteles turcos.

Por decir algo de sus características arquitectónicas, saco a Bradt, nuestro compañero literario y traduzco libremente: “La mayor parte de su fama le viene por ser el lugar en el que el rey Tiridates III mantuvo cautivo a san Gregorio el Iluminador durante trece años a finales del siglo III y principios del siglo IV. Aún puede visitarse la celda subterránea en la que estuvo preso. Sin embargo, aunque aquí hubo un monasterio desde el siglo V, los edificios actuales son mucho más modernos. Su construcción comenzó en 1669“.

La iglesia de la Virgen (o de Nuestra Señora, como dirían en Hispania)

En efecto, como no somos gente rezadora, lo único interesante que se nos ocurrió hacer fue agarrarnos a una escalera de mano y bajar al presidio en el que el rey Tiridates III (o Trdat para los amigos de las versión original) tuvo metido todos esos años a Gregorio, que luego ascendió a san Gregorio el Iluminador. No es una experiencia para claustrofóbicos ni para aquellos a quienes desagrade la humedad. Como somos impulsivos y no nos gusta leer, tuvimos fortuna de acertar con el agujero, ya que hay otro más estrecho aún y al que también se puede bajar (dicen que cabe un niño) pero que carece de interés histórico que se conozca.

Jugando a hacer el eremita

Antes de pasar a otra cosa, habrá que contar cómo fue que Gregorio pudo salir de su celda. El rey Tiridates contrajo alguna enfermedad y Gregorio hizo un milagro y lo curó, que para eso era santo. Ahí el rey malo se convirtió. No necesariamente en bueno, sino al cristianismo; y por aquello de cuius regio cuius religio, Armenia también se convirtió en el primer país cristiano del mundo en el año 301.

Después de nuestra iniciación espeleológica, hemos salido por la puerta contraria de la muralla y nos hemos subido a otro pequeño alto, lleno de basura y desperdicios, desde el que veíamos un cementerio enorme detrás del cual está Vedi Pokr, el pueblecillo de Lusarat y una vista superior del monasterio y de la división de los países. La vista del Ararat, es básicamente la misma que desde el monasterio: unos pocos metros nada cambian la perspectiva de los más de cinco mil de su altitud.

Las dos cumbres del Ararat

Grandes exploradores de la frontera

Por si no lo habéis entendido

El cementerio y al fondo, Pokr Vedi

Al igual que en los monumentos egipcios, ha resultado de interés comprobar la cantidad de grabados que los viajeros (o quizá los devotos) han ido dejando en las paredes. Hay algunos en ruso y la gran mayoría en armenio. La diferencia entre gamberrismo y pertenecer también a la Historia es una mera cuestión de tiempo.

Grafitti

Gregorio, supongo.

Jachkar y ave


El memorial del genocidio armenio

14/09/2011

23.08.2011 Volviendo de Echmiadzin, y antes de entrar de nuevo al círculo casi perfecto de Yereván, se nos ocurrió acercarnos al memorial del genocidio armenio, que tiene por nombre Tsitsernakaberd. No he conseguido aprender ni esta palabra (que quiere decir “fuerte de las golondrinas”) ni la forma más ortodoxa de decir “gracias” en armenio. En lugar de esta fórmula (shnorhakalutyun), incluso los armenios suelen utilizar ”merci“, la palabra francesa que también usan muchos catalanes y no entiendo por qué.

Tsitsernakaberd

Para llegar al memorial desde la carretera M-5 que viene de Armavir, en lugar de entrar a la ciudad por el Puente de la Victoria que cruza sobre el río Hrazdan hay que seguir a la izquierda y pasar junto al estadio que lleva el mismo nombre que el río. Luego se llega a una rotonda que lleva el nombre de Brasilia y a partir de allí hay más de una ruta de acceso hacia la cima de la colina en la que se encuentra este lugar sagrado. Menciono el nombre de la capital del Brasil (cuya plaza-rotonda he descubierto después en el mapa) porque el diseño del memorial es de estilo más bien brasiliense. No es de Niemayer, sino de varios arquitectos armenios, pero la época es la misma: los alocados años sesenta en los que todo estaba permitido.

Consiste en una explanada en la que destaca un elemento puntiagudo, al que llaman estela, y un largo muro con nombres de localidades cuya población fue aniquilada. Por último en el centro de un círculo formado por doce losas enormes, se encuentra la llama eterna, que vienen visitar presidentes y personalidades importantes. La guía Bradt dice que la forma de las lápidas gigantes recuerda a la de los jachkares y yo me atrevo a discrepar.

La historia del monumento tiene que ver con el dato que ya hemos traido en varias ocasiones, de que el nacionalismo armenio no era considerado por la Unión Soviética como una amenaza. En abril de 1965, cuando se cumplía el cincuentenario del genocidio de 1915, se produjeron manifestaciones en Armenia y otras partes de la Unión Soviética. Como respuesta a esta demanda popular, el Sistema decidió la construcción de este memorial, que supuso el primer paso en el reconocimiento mundial del genocidio armenio.

Estadio Hrazdan. Vista hacia el sur.

La construcción todavía va bien en Armenia.

Yereván. Vista hacia el este.

El lugar tiene estupendas vistas hacia Yereván. Habíamos visto la estela desde la Cascada, a la que hay dos kilómetros y medio en línea recta, aunque llegar por tierra sea bastante más complicado. Cuando llegamos, en medio del peor calor de la tarde, había apenas un grupo de jubilados italianos.

Nos metimos en el henge, a descansar a la sombra de las doce losas y nos quedamos un rato mirando el fuego, más fatigados que absortos. En ese cuarto de hora vino sólo una familia, que se paró delante de la llama. Había algunas flores alrededor del círculo. He leído que las doce lápidas enormes representan las doce provincias perdidas de Armenia occidental, pero intentando averiguar cuáles eran, sólo encuentro el nombre de los seis vilayatos otomanos que estructuraban la zona.

Luego, para volver a la caravana, pasamos por delante del muro y nos detuvimos en el lugar en el que los mandatarios plantan árboles, descubriendo la gran cantidad de figuras políticas relevantes que han pasado y siguen pasando por allí.

La llama eterna

Recogimiento frente a la llama

Bajo el memorial hay un museo, que no nos apeteció ver. No todos los días tiene uno la disposición necesaria para afrontar verdades terribles. El museo tiene una versión virtual más que interesante y que ya había investigado de modo intensivo con anterioridad y recomiendo esta opción a los viajeros que quieran pasar unas vacaciones alegres por Armenia.

Geometría


Yereván (II): La Cascada

09/09/2011

22.08.2011 En el momento de la revelación estábamos en la plaza de la Ópera. Obviando los museos y galerías y todos esos otros sitios en los que se paga por entrar, miranba el plano de Yereván en la convicción de que ya habíamos visto todo lo visible en la ciudad… cuando de pronto recordé lo que había leído sobre la Cascada. Me dieron pena estos pobres, a los que ya se ls notaba la fatiga acumulada, pero de todos modos me los llevé a la carrera para allí porque estaba oscureciendo. Soy así de cabrón.

La Cascada y la estatua de Mesrop Mashots

La Cascada es en realidad una escalera sobre una colina. Debajo de las escalones hay salas de un centro de las artes. Esto no siempre ha sido así, la Armeniapedia nos indica que la construcción se inició en la década de 1970 con la intención de que fuera un monumento, pero que unos veinte años más tarde acabó convertida en zona discotequera.

Juanito y Jorgito iniciando la ascensión

Y que en la actualidad pertenece a un señor mecenas estadounidense llamado Gerardo Cafesián, que la compró y es el que ha organizado el centro de las artes. Lo interesante es que la escalera y los jardines que tiene delante se han convertido en un punto neurálgico de la ciudad en el que se concentran numerosas obras escultóricas de autores famosos, y también los yerevanitas para oir conciertos.

Las dos cumbres del Ararat desde la Cascada de Yereván

En cuento uno empieza a subir puede apreciar a lo lejos las dos cimas del Ararat gobernando el horizonte de la capital armenia. Uno ha de oír o leer hasta la saciedad cosas como  que en la actualidad el Ararat está en Turquía, pero que sigue formando parte del legado espiritual del pueblo armenio. Y también lo del Arca de Noé. Y lo de que los armenios descienden de Hayk el nieto, o biznieto o tataranieto de Noé.

Yereván oscura

Al pobre Jorge, que estaba malito, le hicimos la putada de subir raudos y veloces como hacía por aquellas semanas la prima de riesgo de la deuda española. Yo quería llegar a lo más alto antes de que oscureciera por completo y lo conseguimos por poco. La Cascada es una obra inconclusa, en la parte de arriba hay cimientos y grúas trabajando. Básicamente hay un momento en que deja de haber escalones y uno cruza por el asfalto y sube a una plataforma que hace muy bien las veces de mirador.

Allí hay un monumento que parece una bomba que ha quedado clavada y sin explotar, pero representa la fealdad del cincuentenario de la Armenia soviética. En varios mapas aparece, y lo he leído también, que allí al lado está el Gladiador de Fernando Botero, pero les aseguro que lo he visto abajo del todo. Me imagino que lo habran cambiado de sitio, pero si alguien ha subido todos los escalones con la sola intención de verlo, ruego que deje un comentario.

Gato y nene

Abajo también hay un gato del genial colombiano amante de la gordura. Fue por esas alturas del mirador cuando me di cuenta de que había perdido la mayoría de las fotografías del día que vinimos de Tiflis. Con gran pragmatismo decidí hacer menos, por si la cámara estaba rota o algo. En Estocolmo en enero de 2002 también vi muchas esculturas de Botero en la calle y perdí el carrete de la cámara analógica que llevaba por aquel entonces. No creo que sea una señal para que me dedique a las bellas artes.

A este amante de los alfabetos, le pareció que la escultura más interesante que había en la zona de la Cascada era la creada por el artista español Jaume Plensa, que seguro que tiene algún significado profundo, pero que a mí me recuerda el sabor de la sopa de letras que me hacía mi madre hace tantos años. Es lo que tiene apelar al subconsciente del inconsciente.

Sopa de letras

También volví a ver la liebre de Barry Flanagan, que es un caballero que montó una exposición en Dublín en 2006, a causa de la cual las calles se llenaron de conejos. Es más, yo juraría que esta liebre de la campana es la misma que estaba en la calle O’Connell.

Yereván 2011

Dublín, septiembre de 2006

Por suerte le había hecho una foto desde el autobús el día de la final del fútbol gaélico. Es curioso que nos hayamos reencontrado tan lejos después de casi cinco años.

La liebre desde el lado contrario (Dublín 2006)

Y por seguir con animales, otra estatua que me gustó mucho es la que representa las fases del salto de un antílope.

El salto de la cabra

A mí me gustaba pensar que yo era el más friqui de los tres sobrinos del pato Donald, pero bajando del mirador a mis camaradas se les ocurrió contar los escalones. Mi déficit de concentración me impide tales proezas: siempre que he intentado contar pasos he fracasado vilmente. Después de más de seiscientos escalones coincidieron en el número. Eso me sorprendió así que ciego de envidia y animado por el éxito me puse a contar yo también, aunque cuando llegamos abajo del todo cada uno tenía un número distinto. Digamos que la Cascada tiene entre setecientos y setecientos treinta escalones. Esperemos que las obras concluyan y que en el futuro tenga más.

Ese día intentamos volver por un atajo y acabamos rodeando el Parlamento y dando una vuelta más larga aún. El Parlamento está bien como edificio, pero eso sólo lo descubrimos al día siguiente porque de noche no luce mucho. A pesar del rodeo no tuvimos problemas para encontrar las escaleras que dan acceso a la calle Demirchián y nuestro querido apartamento.


El monasterio de la lanza

07/09/2011

22.08.2011 Para salir de Garni hacia Geghard apenas hay que girar a la derecha en el primer cruce, pero a todos se nos fue la pinza y a poco más acabamos en Yereván sin ver el monasterio de piedra. Una vez que dimos la vuelta todo fue sencillo. Aparcamos el carro bastante lejos, y procedimos a subir la cuesta empedrada. Hasta que uno no pasa por debajo del tunel no se da cuenta de lo peculiar del monasterio excavado en la roca. Había bastante gentío, para lo que yo me espero de lugares de recogimiento perdidos en la naturaleza.

En estas montañas, excavado en la roca...

Estando en la provincia de Kotayk y tan cerca de la capital es uno de los monasterios más vistos de Armenia. El monasterio de Geghard o Geghardavank (vank es en armenio monasterio) se llama así por la lanza que, según cierta tradición posterior al Evangelio, el soldado romano Longinos clavó a Cristo en la cruz. Si se mira bien, los cristianos son gente curiosa. Poner el nombre de un arma homicida a un edificio puede parecer una extravagancia, en cambio la costumbre evita que nos sorprenda el que su símbolo sea un instrumento de tortura y ejecución.

Detrás de esta muralla abalconada...

Geghard se pronuncia Gueghard, que es como se escribe el nombre del sitio en francés. Soy muy crítico con las transliteraciones que suelen hacerse del ruso y otras lenguas a través del francés y sobre todo en inglés. Aborrezco la conversión de x en kh, en lugar de en j. En cambio, tengo cierta tolerancia a la ge sin la u antes de i o de e. Cada uno tiene sus manías y nadie es perfecto.

subiendo una cuesta empedrada y detrás de un túnel

Me han gustado varias cosas, antes de entrar en la iglesia. Lo primero, la ubicación entre las montañas, donde acaban las carreteras. Mirando hacia las cumbres puede verse alguna cruz y alguna bandera armenia. Ya dentro del recinto lo que más destaca son los trabajos labrados en la piedra. Un pórtico impresionante llamado pórtico de san Astvatsatsin , por encima del cual veo un relieve de bueyes, y sobre todo los jachkares bermejos que hay junto a la escalera del fondo.

El monasterio de Geghard

No sé si es religión o superstición, ni si tiene sentido separar una cosa de la otra, pero existe la creencia de que si al tirar chinas a las oquedades de la roca no se caen, eso trae buena suerte. Jorge tiró varias con éxito y algunas más sin él. En todo caso, le queda la suerte de poder seguir una aventura fascinante, aunque sea él quien se la haya buscado.

Una bien, cuatro mal

Cojo la guía Bradt para copiar cuatro datos dispersos. El monasterio es del siglo XIII, geghard significa lanza en armenio, la supuesta lanza se encuentra en la santa sede de la Iglesia Apostólica Armenia en Echmiadzin (aunque por esos mundos de dios hay al menos tres o cuatro lugares más que dicen tener la auténtica ).

Jachkares

Nos ha tocado día de boda aquí en Geghard y la verdad es que ver a tanto peripuesto y tanta emperifollada en medio de las montañas tiene su toque ridículo. El novio tiene aspecto de mafioso, aunque supongo que es el corte del traje. La novia no es la más guapa de la fiesta y además por mucha diferencia. Han soltado dos palomas, no sé si para que vuelen al monte Ararat como he leído y luego al pasar por el túnel para salir, les han tirado pétalos de rosa. Con esos taconazos muchas no podían gestionar el empedrado y sus maridos o novios las han tenido que coger en brazos.

No os engañéis, "bodorrio" es un término despectivo

Aquí nos hemos perdido y ha acabado cada uno por su lado. Al final yo me he encontrado con Jorge y hemos ido a ver una cueva que había fuera del recinto del monasterio. Sinceramente, no valía mucho la pena y la gente la había dejado hecha un asco con su parafernalia de plástico y el resto de la imaginería. Hay veces en que a la religión no le basta con contaminar las mentes. Otra de las cosas que hacen en bastantes lugares sacros de Armenia es colgar papeles, no sé si con plegarias o deseos, de las ramas de los árboles, algo que hasta ahora sólo había visto en el Japón. Aquí pueden verse muchos fuera del recinto, justo antes del puente por el que pasa el camino que va a parar a las cuevas.

Esta es una de las fotografías favoritas de Geghard

En mi rato de soledad, que también es de agradecer cuando se viaja en equipo, me he metido en la iglesia-catedral, que es de principios del siglo XIII (1215), adyacente a ella hay un gavit ligeramente posterior (1225) desde el que se llega al mausoleo de la familia Prosh. En el muro norte de esa estancia hay un relieve muy interesante con unos leones a los que todo el mundo fotografía.

Más jachkares en el patio

En la parte exterior me interesé por las colmenas que hay subiendo las escaleras y por las pequeñas cuevas a las que uno puede acceder y que están encima del gavit. También me llamó la atención una piedra enorme que hay en el centro del patio y que tiene por nombre orhnakar (kar es piedra en armenio). El motivo de mi interés es que tiene grabada una fecha del mes y año de mi nacimiento.

Pórtico de la Virgen (Surb Astvatsatsin)

Finalmente recuperamos a Juanito y volvimos a la civilización. En este sitio, al igual que en otros lugares turísticos de Armenia hay aparcacoches espontáneos que piden propina por cuidar los vehículos. Estos gorrillas no son oficiales ni tienen derecho a exigir dinero ni aportan ningún valor, pero se les puede premiar su iniciativa empresarial.


El templo de Garni

06/09/2011

22.08.2011 Una vez comprobadas las necesidades de sueño y el estado de ánimo y deterioro físico de la expedición, se hizo evidente que el ascenso al monte Aragats era impracticable, así que me pasé al segundo plan sugerido cuando diseñé el itinerario. Podría ser interesante aprovechar las mañanas para buscar el aire libre y pasar las tardes-noches viendo algo de Yereván. Al fin y al cabo es una ciudad que en agosto tiene aproximadamente las mismas temperaturas que Madrid, así que es mejor que la calor nos pille donde corra el viento.

Una de las excursiones de medio día que se ofrecen en el mercado del turisteo es la de acercarse por la mañana a ver el templo pagano de Garni, y ya de paso, seguir por la misma carretera hasta el monasterio de Geghard, cuya belleza reside en que está excavado en la roca. Esta excursión, al igual que la de Echmiadzin, tiene la ventaja de la cercanía y la de ser una hijuela del círculo que constituye el itinerario principal. Son dos buenas opciones de ver cosas para quienes aterricen en la capital armenia con poco tiempo.

Mis amiguetes y al fondo el monte Ararat, si pueden verlo

Creo que nos equivocamos de carretera y que tendríamos que haber llegado antes, pero eso es parte de la diversión. En algún momento nos dimos cuenta de que ya habíamos salido de la ciudad y en el lugar donde una familia hacía una barbacoa junto a un montón de escombros, saltamos de la fragoneta para contemplar Yereván desde lo lejos y sobre todo, el monte Ararat, que estaba cubierto por una neblina, mezcla de evaporación y polución, que apenas lo dejaba aparecer.

El templo de Garni fue destruido por un terremoto en 1679.

Poco después llegamos a Garni. El templo grecorromano está en un recinto, que es uno de los pocos sitios de interés turístico en Armenia en los que hay que pagar entrada. Es un precio yo diría que simbólico, mil drams, algo menos de dos euros. Desde el aparcamiento uno entra al recinto y hay que caminar un poco hasta llegar al templo helénico. Al igual que los armenios, los griegos son un pueblo que tuvo una gran importancia en la Antigüedad y que hoy han quedado casi reducidas a las fronteras de un estado-nación diminuto en comparación con lo que fue su esfera de influencia cultural, con reinos helénicos tan lejos como lo que hoy es Afganistán.

Templo de Garni (reconstruido 1969-1975)

También sorprenderá a muchos que en la actual Armenia aún existe una minoría griega, de unos pocos miles de habitantes. Me imagino que tienen de griegos lo que tienen de españoles los pocos sefardíes de Estambul, pero hay un vínculo ahí que quizá sea más fácil de mantener en los tiempos en que la información fluye de modo casi instantáneo, si es contacto lo que se precisa. Si son fondos, por desgracia el Estado griego no está en las mejores condiciones para ofrecerlos.

El cañón del río Azat

En cualquier caso, el vínculo de los grecoarmenios con el templo es a día de hoy ninguno. En realidad hasta hace unos pocos años esto era pura ruina, que luego se ha reconstruido aunque es muy fácil notar cuáles son las piedras originales y cuáles los reemplazos.

Construyendo sin miedo ni respeto

A mi modo de ver, el templo vale poco y lo interesante de verdad es asomarse al cañón del río Azat y el paisaje espectacular que conforma. Existía otra posibilidad de hacer senderismo, desde aquí hasta el templo de Havuts-Tar, pero no apetece bajar al fondo del barranco y menos tener que subirlo con este calor. Una de las cosas que más me interesaban del paseo eran las columnas basálticas y esas las puedo ver desde arriba. Así que nos quedamos haciendo fotos del templito helénico. Para hacer las mejores tuvimos que saltar la verja del recinto y subirnos a un peñasco. Había bastante vegetación de flores como campanillas y parras bravías.

Entre la flora y fauna

Creo que el interior del templo puede llegar a decepcionar. Apenas contiene un altar y un hoyo para hacer sacrificios, pero al parecer son falsos. Desde dentro es más obvio aún si cabe que por lo menos la mitad de los bloques de la construcción son sustitutos modernos. Dice la guía Bradt que hay dos teorías respecto del templo: La tradicional es que es un templo del siglo primero de nuestra era de estilo grecorromano y consagrado a Mitra. La moderna es que se trata de la tumba de un gobernador romanizado, llamado Sohemus y en cuyo caso la construcción dataría del año 175.

Las ruinas de la iglesia del siglo VII

También pudimos ver otras cosas interesantes, ya que la posición estratégica del lugar había atraído el interés guerreador de los pueblos de la zona desde tiempos más antiguos. Por ejemplo, pudimos ver la inscripción en letras cuneiformes que hablaba de la captura de la fortaleza de Garni por el rey urartio Argishti I y también una gran piedra con inscripciones en griego que queda junto a la entrada del recinto, antes del pequeño paseo que hay que dar para llegar al templo.

"Trabajamos pero lo que es conseguir, nada de nada"

Desde el templo tambien se ven los cimientos de una iglesia en ruinas del siglo VII. Cuatro ápsides. Y algo más lejos hay unas termas, en las que apenas lo único de interes que puede verse es un mosaico con una inscripción enigmática “Trabajamos, pero no conseguimos nada” que me parece especialmente adecuada en tiempos de vacaciones.

El templo dando su cara más habitual


Guillermo Brown

14/08/2011

Estatua de Guillermo Brown

Ayer fui al Ocean a despedirme de Florent, que nos deja tras una década. Una vez mirando hacia atrás caímos en la cuenta de que habíamos trabajado varios meses en el mismo edificio, sin llegar a conocernos. Espero que le vaya bien en París, porque se lo merece. Para volver a casa, he escogido un camino algo más rebuscado pero que también acababa en el muelle de Sir John Rogerson, pero esta vez he pasado al lado de una estatua que he visto muchísimas veces a unos cuantos metros de distancia y que yo creía que era del tal Sir John.

Almirante Guillermo Brown (1777-1857)

Pero no, se trataba de una estatua de William Brown, fundador de la Armada Argentina y que nosotros conocemos como Guillermo Brown. Según indica la placa que hay al pie de la estatua, Brown era oriundo del condado de Mayo y tras diversas correrías fue a dar a parar a la ciudad de la plaza de Mayo, esto último lo digo yo. La estatua fue inaugurada por nuestro taoiseach de entonces, Bertie Ahern en septiembre de 2006, pero ahora que lo pienso, creo que he visto banderas argentinas por los alrededores con posterioridad y ahora queda deshecho el misterio.

No sé si enturbio la leyenda de un héroe militar si digo que comparte con Charlie también llamado Carlitos Brown (para más señas amigo de Snoopy) el apellido y la peculiaridad de ser nominado en ambas lenguas. Pero no sólo eso: comparte tanto nombre como apellido con Guillermo Brown “Guillermo el travieso”, personaje de ficción de Richmal Crompton, que yo conocí por una serie de televisión que TVE emitía a principios de los años ochenta.

Respecto al curriculo del almirante, las fuentes que yo suelo consultar, además de dudosas por definición me parece que están embellecidas, ya que observo que se le atribuye una fluidez inusitada en su lengua de adopción y un encuentro muy cinematográfico con Garibaldi. Participó del lado de la oligarquía criolla en la guerra contra los Borbones españoles, y su victoria supuso librarse de los segundos. El resto de sus batallas viene a ser todo lo contrario al Mercosur.

En fin, que tenemos un trozo de historia argentina  en el centro de Dublín.


Enanos y bellotas

15/07/2011

Hace un rato que no cuento cosas de la vida cotidiana. Nada más cotidiano que el almuerzo. Como está haciendo buenecito, en lugar de quedarme a comer mi bocadillo en el comedor de la oficina salgo de paseo y atravieso de modo suicida cuatro carriles para saltar una valla y llegar a los aparcamientos de un centro comercial, detrás del cual hay un núcleo de población. Busco un banco en el que sentarme al sol y zampar lo que sea. Ayer llegué a un parque que desconocía y que está enfrente de algún tipo de edificio oficial. En los jardines hay unas curiosas tallas de madera antropomórficas y una especie de bellotas gigantes. De hecho, parece que los hombrecillos se dedicaran a recogerlas. No puedo decir más, porque ni sé más ni entiendo el simbolismo. Sólo traigo la imagen y la pongo a su consideración.

Enana

Enano

Enanito

Bellotas


Apóstrofes monumentales

21/06/2011

Entre dos cañones

Hace poco he escrito sobre el poco ortográfico cristo de los taxistas de la calle O’Connell. El mal uso del apóstrofe es una falta ortográfica bastante común entre los hablantes nativos de lengua inglesa. Ni los sectores más cultos se salvan.

En la zona portuaria en la que vivo, pero tirando hacia el puerto propiamente dicho, hay varios monumentos dedicados a los marineros y a los estibadores. Antes hubo otros, que han dejado de existir.

A cincelazos

Este que está cerca del último puente, frente a donde se encuentran el Point Theatre y la nueva noria, consiste en un ancla escoltada por dos cañones. Está dedicado a los prácticos, marineros, estibadores y marinos que pasaron por allí. Hobbler es una palabra bastante oscura, que aparece en pocos diccionarios en su acepción marítima.

El caso es que, como puede verse, la ese del plural en hobblers y en dockers está un tanto alejada de la raíz del sustantivo. Y doy fe, pero hay que creerme, de que ahí hubo en su día sendos apóstrofes que fueron corregidos a cincelazos.

IN THE MEMORY OF

THE HOBBLER S

THE FISHERMEN, THE DOCKER S

AND THE SEAMEN

WHO PASSED THIS POINT


Dublín desaparecido (III): Marinero y ancla

28/02/2011

Marinero y ancla

Lo más agradable del domingo fue un paseo bajo el sol hasta la noria, pero como el buen tiempo no lo garantiza nadie, nos tocó guarecernos del aguacero en el lugar en el que hubo una estatua que hoy ya no está.

Nunca supe a qué estaba dedicada exactamente, ni la imagen que le tomé en septiembre de 2006 permite, por su mala calidad, leer la placa que lo explicaba. Es de suponer que a cosas del anclaje y la marinería. Apropiado en una zona portuaria, entre almacenes y oficinas de  compañías que despachan fletes.

Así es como se me ha ocurrido retomar la serie Dublín desaparecido:


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