Ideas de 1812: el surgimiento de la nación española

19/03/2012

Constitución de 1812

Me toca las pelotas que a la Constitución de 1812 le diga “la Pepa” gente que ni se la ha leído. Ni si quiera es el uso, es el abuso. Es como que me llame por el nombre de pila gente que no me conoce de nada. En Internet muchos funcionamos con seudónimos, pero en la vida real para algo tenemos apellidos. A mis colegas anglosajones se lo disculpo porque no lo acaban de entender. Otro abuso terminológico constitucional que no acabo de aceptar es el que ocurre en el País Vasco, donde algunos que no son nacionalistas vascos se llaman a sí mismos por no serlo “constitucionalistas”. Absurda apropiación de un término que define a los estudiosos de las constituciones y que en pura lógica sería contrario a los intereses de quienes lo utilizan.

Mi historia con la gaditana viene de cuando estudiaba Derecho Político, también conocido como Derecho Constitucional, allá por 1993. Tuve la ocasión de leer la Historia del constitucionalismo español de Jiménez Asensio y aprendí bastantes cosas sobre la de 1812, que multiplican su interés cuando se van comparando con las de 1837, 1845, 1876, 1931 y 1978. Sin todas esas cosas, que creo que estos días faltan en los medios de difusión masiva, me parece que todo queda un poco manco.

Porque creo que el español medio de hoy, la España del Antiguo Régimen y la del siglo XIX le quedan tan lejos como Zambia. Hace algunos años, en una conversación sobre Cataluña, mi amigo Víctor que se define como “nacionalista (catalán) pero no independentista” achacaba algunos de los defectos del nacionalismo catalán a los correspondientes del nacionalismo español y yo le pregunté si se refería al de 1812 o al de 1936 y no pareció entender la pregunta. Para muchos españoles de hoy, el nacionalismo español nace con Franco y no hay más modelo de nacionalismo español que el franquista. Tampoco suelen entrar en demasiados matices para distinguir la etapa fascisto-falangista de la nacionalcatólica y anticomunista o de la tecnocrático-autoritaria, pero eso lo dejo para otro día.

En resumen, que es muy difícil para muchos españoles de la actualidad imaginar que la nación española aparece como sujeto soberano opuesto a la monarquía, que hubo un siglo XIX a lo largo del cual el ejército era uno de los sectores más progresistas de la población o que hasta la guerra civil, las izquierdas consideraban que encarnaban a la verdadera España, heredera del pueblo de Madrid que se sublevó en 1808, por oposición a las dinastías extranjeras que habían regido el país durante siglos, o el capital de origen extranjero que comenzaba a gobernarlo. Con la llegada de la Transción muchas de las izquierdas aceptaron ceder el nombre y los símbolos del país y el patriotismo a las derechas, y prefirieron tomar partido con los nacionalistas periféricos, renunciando a la idea de nación española y reinventando el concepto franquista de Estado español que había servido en los orígenes del régimen para ocultar su naturaleza futura de reino o república. Y hoy hay pueblos y nacionalidades del Estado español donde antes hubo Nación española o España.

El león de la izquierda con las armas tomadas al fascio

El 19 de marzo de 1812, por poner una fecha que también podría ser el 2 de mayo de 1808 es el día en el que aproximadamente nacen la Nación española y el nacionalismo español. España existe desde mucho antes, desde que alguien llamó Hispania a una península. Primero como designación geográfica, luego como ideal. Luego como estado con la unión de las coronas de Castilla y Aragón, aunque esta unión sobreviviera durante siglos en la forma de una sola corona y diversos reinos. Como la unión de estructura política y cultural es contingente nadie se dio cuenta de nada. Ni campesino, ni ganadero ni clero. Por decirlo de un modo gráfico, los españoles eran los habitantes de un pueblo o de un valle y no fueron españoles hasta que vieron la llegada de un ejército de franceses.

Incluso esta idea es una simplificación excesiva, porque junto a esos franceses luchan otros españoles y hay en la Guerra de la Independencia muchos elementos de guerra civil. Hay españoles que ven en las ideas que vienen de Francia una oportunidad de volver a tomar el tren de la Historia y la propia Constitución de 1812 es deudora de los textos que se habían escrito en Francia y los Estados Unidos décadas atrás. Pero por primera vez aparece en la historia un sujeto histórico que es la Nación española y una ideología que puede considerarse el nacionalismo español, de corte más francés que alemán, sin duda, en sus características.

Y a mí me parece que esta idea no se destaca lo suficiente. Cuando oigo a políticos que creo que son nacionalistas españoles suelen hablar de la España de los cinco siglos. Que era reino, que fue imperio, pero no nación. El matrimonio de los Reyes Católicos en 1469 y la conquista del reino de Granada en 1492 dieron origen a un Estado católico que estaba hecho contra el judío y contra el moro, pero que distaba mucho de mostrar elementos nacionalizadores. Sí que es verdad que hay elementos como la preponderancia del castellano respecto al aragonés o al leones o la extensión del uso de los pesos y medidas castellanos por la península que podrían parecerlo, pero en realidad son un proceso más similar a la expansión del inglés como lengua franca universal.

Elementos de nacionalización que se han mostrado muy eficientes, como lo son la escuela pública y el servicio militar obligatorio, a pesar de las buenas intenciones mostradas en Cádiz no se dieron hasta mucho más tarde.

Art. 366. En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también una breve exposición de las obligaciones civiles.

Una idea que siempre me ha parecido interesante es la que me dio en su día el profesor Llamazares. La de que si España hubiera dispuesto de un estado fuerte (como Francia) durante las décadas de 1830 y 1840, el problema nacional hubiera quedado zanjado definitivamente y no hubieran podido surgir los nacionalismos catalán y vasco en las últimas dos décadas del siglo XIX. Eso hubiera supuesto la escolarización y alfabetización de amplias capas de la población, que se produjo de modo errático e insuficiente, no ya para fines nacionales sino de mero desarrollo económico y mejor calidad de vida. Para mí esa es sólo la mitad de la historia de por qué el concepto de Nación española y el nacionalismo español están hoy en horas bajas.

La otra mitad se encontraría en el desarrollo del siglo XX, con la guerra civil y el franquismo y la apropiación de la idea de España por las derechas y la renuncia de las izquierdas, Obviando todo esto (lo cual es por supuesto mucho obviar) hay un elemento muy importante en la no participación de España en otras guerras contra potencias europeas durante los siglos XIX y XX.  Luego, en los territorios con nacionalismos autóctonos, una parte muy importante de la explicación se encuentra en las migraciones internas que se produjeron en España entre 1880 y 1980 y que son el gran rasgo invisible de la historia social del país.

En 1808-1812 los españoles se reconocieron como tales cuando llegó la invasión francesa. En gran medida, un proceso análogo supuso una revelación para vascos y catalanes autóctonos, las migraciones internas producidas en España desde finales del siglo XIX supusieron que por primera vez algunos vascos y catalanes tomaran conciencia de su antigua y nueva identidad, al entrar en contacto con maketos y xarnegos: los españoles. Esto no habría sido posible en los tiempos de Cádiz y a mi modo de ver explica la ausencia de un nacionalismo fuerte en regiones como Galicia, el País Valenciano o las islas Baleares, donde existirían rasgos culturales suficientes para darle sustento.

La idea que quiero dejar con este texto es la de que aunque España existe como estructura de poder desde el siglo XV (1469-1492-1512), la aparición de la nación española es un fenómeno contemporáneo (1808-1812) y cuya implantación relativamente débil y vinculada a ideologías más específicas ha imposibilitado una hegemonía similar a la nacionalidad central del estado tiene en estados-nación del entorno como Portugal, Francia o Italia.


Puertos y memorias

13/02/2012

Dublín: alrededores del distrito financiero

Cerca de mi barrio hay un establecimiento por delante del cual paso a menudo. Ahora es una especie de restaurante, pero recuerdo que en el pasado fue un pub. También tuvo en uno de sus laterales el primer Starbucks que he visto quebrar. El caso es que como gran parte del distrito financiero, el edificio que lo alberga fue en el pasado almacén de zona portuaria. De hecho, conserva en la fachada un letrero grabado en piedra que dice:

HIS MAJESTY’S

EXCISE STORE

1821

El letrero

Que me parece que quiere decir “Depósito Fiscal de Su Majestad (1821)” en un contexto aduanero, por oposición al “depósito franco”. Hay un depósito franco en una anécdota de mi infancia que traigo a colación por oportuna: A principios de los años ochenta poco a poco y más en unas regiones que en otras, se iba desmantelando en España la simbología del franquismo. Cuando iba a San Sebastián en autobús veía un enorme edificio del puerto de Pasajes en el que escrito en mayúsculas enormes se indicaba “DEPÓSITO FRANCO” que yo entendía que se refería al dictador. Con el tiempo aquello desapareció y yo lo entendí como el signo de los tiempos. Se podrá disculpar en un niño de diez años.

El caso es que en 1821 Su Majestad se refiere a Jorge IV del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, que reinaba las islas británicas y sus dominios desde el año anterior. Algo más de 100 años después (1922) la mayor parte de la isla de Irlanda alcanzó la independencia y aunque ya han pasado noventa años desde entonces el cartel sigue allí sin que parezca que le haya molestado a nadie. En realidad la toponimia urbana de Dublín está repleta de nombres que reflejan el pasado compartido. De las seis o siete naciones  a las que llamo anglosajonas blancas (título que mis amigos irlandeses me disputan) son los propios irlandeses los que responden más al nacionalismo de tipo germánico, y en cambio, al menos los del sur de la isla, son bastante humildes y pragmáticos en comparación con los nacionalistas de España. Tanto los españoles como de la periferia.

Si España volviera a ser una república, tal y como están las cosas, un letrero así duraría dos telediarios. Si cualquier región de España se independizara, tres cuartos de lo mismo… en cambio en Dublín sólo por la zona de los muelles tenemos Britain Quay, Sir John Rogerson Quay y Hanover Quay, que no se refiere a la ciudad alemana como tal, sino al nombre de la casa real británica.

Los anglos en general no encajan en el nacionalismo del manual. Incluso los términos “nacionalismo inglés” y “nacionalismo estadounidense” suenan bastante raros. Serán imperialistas, pero eso es otra cosa. En 1848, los Estados Unidos se quedaron con la mitad de México, no sintieron esa necesidad de identificar estado y cultura a través de los topónimos y por eso allí tenemos Los Ángeles, San Francisco y Santa Fe.

La presencia inglesa en Escocia, Gales e Irlanda ha sido del mismo tipo. Desde luego y del mismo modo, el nacionalismo irlandés se entiende mucho mejor como una contingencia histórica que como desde un punto de vista esencialista. Sobre todo, analizarlo desde el esencialismo etnolingüístico es estar abocado al fracaso. Los nacionalistas vascos y catalanes vienen a Irlanda de vacaciones y se interesan por el gaélico ante la perplejidad de los nativos de la isla, incluídos los más acérrimos fenianos. Por su parte, a ellos les sorprende el desinterés de sus hermanos colonizados, mientras que se comunican con ellos en lenguas de colonización.

Yo vivía cerca de un puerto y ahora vivo cerca de otro. Tiene que haber cosas parecidas y cosas diferentes.


De Sarajevo a Belgrado en tren

28/11/2011

Sarajevo - Belgrado (Mapa del NY Times)

He estado viendo un reportaje de televisión (“En Portada” RTVE, emisión del 27-06-2010) sobre el Bosnia Ekspres, el tren que desde 2010 vuelve a unir Sarajevo con Belgrado. De momento lo utilizan muy pocos pasajeros y es más bien un esfuerzo político para aparentar normalidad o empezar a alentarla. Un tren diario con tres vagones y quince pasajeros de promedio, que tiene que detenerse para cambiar de personal en tres fronteras y tarda nueve horas en hacer el recorrido. Antes de la guerra había cuatro trenes al día con diez vagones cada uno. El expreso sólo necesitaba seis horas para llegar a  su destino.

Siempre me han gustado las historias de trenes y también las que suceden en lugares que he hollado. Por fas o por nefas he tenido que recorrer los Balcanes más por los libros que por sus hermosos parajes y para comentar un par de cosas me quiero detener en una reflexión que en el reportaje se hace respecto de una pasajera (a partir del 15’50”):

Lucija Mijanović es católica y se define como bosnia, no como croata. Un caso excepcional en estos países en los que religión y nacionalidad se confunden.

-No, no puedo ser croata si nací en Bosnia Central. No puedo encerrarme en un corral. Un país, dos entidades, tres nacionalidades…. ¡no te digo! …. Si Yugoslavia ha desaparecido sólo puede existir Bosnia.

Lucija regresa a Sarajevo después de visitar la tumba de Tito en Belgrado con motivo del trigésimo aniversario de la muerte del gran líder yugoslavo.

-Después de visitar la Casa de las Flores, la tumba de Tito, no sé qué podría decir. Estoy llena de emociones y de amor por todos.

Ya he comentado alguna vez que en España no se suele entender muy bien la diferencia entre nacionalidad y etnicidad. Puede contribuir a ello que a veces, como en el caso de Yugoslavia, a la etnicidad se le suela llamar nacionalidad. La propia constitución española llama “nacionalidades” a algo que vaya usted a saber qué es y por eso lleva más de treinta años discutiéndose. En lugar de “nacionalidad-etnicidad” se puede decir “ciudadanía-nacionalidad”, más lío.

El lenguaje cotidiano dificulta la comprensión, con ejemplos como que las empresas que se “nacionalizan” en realidad se “estatalizan”, otros casos de actores políticos confundiendo interesada o ignorantemente al Reino de España con el Estado español. Toda una serie de casos para los cuales no hay mejor respuesta que el mejor Gellner.

In fact, nations, like states, are a contingency, and not a universal necessity. Neither nations nor states exist at all times and in all circumstances. Moreover, nations and states are not the same contingency. Nationalism holds that they were destined for each other; that either without the other is incomplet, and constitutes a tragedy. But before they could become intended for each other, each of them had to emerge, and their emergente was independent. The state has certainly emerged without the help of the nation. Some nations have certainly emerged without the blessings of their own state.

En cualquier caso, se trata de dos cosas distintas, la pertenencia a una entidad administrativa y la pertenencia a un grupo étnico o si se quiere cultural que puede definirse en función de una o muchas características según el caso (lengua, religión, historia compartida). En el caso de los Balcanes hoy, para complicar un poco más la cosa, podemos tener tres elementos: ciudadanía, religión y etnicidad.

Para intentar desenmadejarlo, me gusta esa distinción que en lengua ingles hace la literatura sobre asuntos balcánicos: Serb-Serbian, Croat-Croatian, Bosniak-Bosnian. La primera refleja la etnicidad y la segunda el territorio. No es que no se pueda reproducir en español, donde en lugar de las segundas utilizaríamos “de + el nombre del territorio” Croatian Serbs (los serbios de Croacia) Bosnian Croats (los croatas de Bosnia) y así sucesivamente con algunas excepciones, como que debido a su protagonismo en la guerra, serbobosnio parece un vocablo natural parar referirse a los serbios de Bosnia, y que la palabra bosniaco no es utiliza demasiado, con lo que suele decirse sólo bosnio, lo cual serías confuso o también bosnio musulmán, lo cual a veces es un lío si el individuo en cuestión es ateo o se ha convertido a otra religión. Las religiones pueden ser hasta cierto punto un rasgo de etnicidad, pero en su sentido puro la etiqueta debería entenderse como una creencia.

El caso es que no sé cómo se dicen estas cosas en serbocroata ni puedo estar seguro de qué es lo que ha dicho la buena de Lucija Mijanović. En principio yo culparía del desaguisado al redactor de RTVE, porque el que se confunde debe de ser él. Acepto que “se confunden” puede querer decir “suelen ir mezclados” y no que la gente confunda su religión y su etnicidad. En fin, que habría dos posibilidades y yo apuesto por la segunda:

  • Una es que la buena mujer fuera una bosniaca (bosnia de tradición musulmana) convertida posteriormente al catolicismo, y por eso dice que no puede ser croata, siendo de Bosnia Central, donde puede que haya algún croata suelto pero no grandes poblaciones de los mismos. (La población croata en Bosnia se concentra en el sur, cerca de la frontera de Bosnia con Croacia).
  • La otra es que, en efecto, la mujer sea una croata que por algún azar de la vida ha nacido y crecido en Bosnia Central, que su modo de definir su identidad sea postnacionalista y que lo que está diciendo es que ha superado conceptualmente la etnicidad croata y ella reconoce su identidad en la ciudadanía bosnia, el país del que tiene pasaporte. Creo que este puede ser el caso, ya que parece una yugonostálgica que viene de ver la tumba de Tito en Belgrado. Otro indicio para mi ignorancia es que su apellido no me suena especialmente bosnio, como esos conformados por nombres islámicos seguidos del genitivo -vic.

Habrá quien pueda determinarlo con certeza. Lo que me ha lanzado a escribir estas líneas es la paráfrasis de aquel dicho del titoísmo que ya mencionamos aquí.

—–

Tras escribir este texto, me he encontrado con un reportaje escrito del New York Times: Train Line across the Balkans Restitches a Region , que se parece bastante al de Televisión Española y del que he sacado el mapa.


Gellner, ida y vuelta

22/10/2011

Europa entre las dos guerras mundiales

Me gusta este mapa que encontré en La Reppublica, porque aunque contiene varios errores, ilustra bien la famosa teoría de los husos horarios de Gellner. En realidad es una descripción con poco valor científico pero quizá por pura coincidencia histórica resulta bastante visual.

El mapa de Europa oriental a finales del siglo XIX mostraba apenas tres colores, el de los imperios alemán, austrohúngaro y ruso, en cambio en 1918 tras la Gran Guerra, aparecen con sus colores distintivos toda una serie de países al este de Italia y Alemania.

No teng0  a mano el Nations and nationalisms, pero  he encontrado una tabla que ilustra los husos horarios para quienes no los conozcan.

Area Características Proyecto nacionalista
Zona 1
  • Costa atlántica
  • España, Francia, Inglaterra, Portugal
  • Excepción: Irlanda
  • Estados dinásticos fuertes
  • Estandardización lingüística temprana
  • Monarquía central fuerte
  • Sin necesidad de retrazar fronteras según la etnografía
  • Unificatorio
  • Sin necesidad de nacionalismo separatista
Zona 2
  • Territorios del Sacro Imperio Romano Germánicos
  • Alemania, Italia
  • Fragmentación politica
  • Alta cultura codificada preexistente
  • state-building unificador
  • Consolidación politica
Zona 3
  • Europa central y oriental
  • Irlanda
  • Varias culturas populares (folk cultures)
  • No hay poder político que proteja esas culturas
  • Fortalecimiento de la consciencia política de esas culturas populares
Zona 4
  • Antiguo Imperio Zarista
  • Similar a la Zona 3 hasta 1917
  • El comunismo seglar causó un bloqueo cultural y político
  • Varias formas tras la caída del comunismo

Si van a la página en la que se encuentra el original en inglés, podrán ver que para Gellner los nacionalismos que existen hoy en España, Francia o el Reino Unido (o neonacionalismos) son “contingentes e instrumentales”, “explotación de recursos imprevistos y movilización de la iconografía cultural”.

A mí me gustan mucho algunas imágenes de Gellner, como la de los charcos y el tránsito entre la sociedad agraria y la industrial o la de los hombres azules del judaísmo. Al principio algunas cosas me resultaban extrañas, porque no tienen nada que ver con el nacionalismo español ni con los nacionalismos periféricos de España, pero si uno conoce la historia de Centroeuropa y en especial la de Alemania y la de Bohemia y Moravia, todas las piezas encajan. El modelo es muy bueno en términos descriptivos y explica muy bien la historia de la evolución casi paralela de estados y naciones, pero uno de los problemas que tiene es que no es nada predictivo y no ayuda a explicar por qué individuos que ya disponen de una nación intentan montar otra.

Para esto el modelo de fases de Hroch puede ser más útil, aunque me parece que tiene el problema de no separar nacionalización y estatalización. Si Escocia, Bretaña, Cataluña o el País Vasco accedieran a la independencia política, serían más excepciones en la zona 1 adoptando el modelo de la zona 3, tal como Irlanda, pero sería importante ver si estos países van a nacionalizar siguiendo el modelo de Europa oriental tras la segunda guerra mundial o el de los países bálticos en la actualidad o si van a seguir el modelo irlandés, de nacionalización relativamente baja.


La guerra de Osetia en la pantalla

17/08/2011

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Uno intenta estar atento a los sucesos de actualidad internacional. A veces le cogen a uno con el pie cambiado, como la guerra de Osetia del Sur entre Rusia y Georgia. Quizá no nos enteramos muy bien debido a que comenzó en la fecha de la suerte 08-08-08 que los chinos habían elegido para el inicio de los Juegos Olímpicos de Pekín. Para informarme y a la vez intentar mantener el equilibrio he visto la dos películas que recomienda Tim Burford en la guía Bradt de Georgia.

Por un lado está el documental prorruso War 08.08.08: The Art of Betrayal  disponible en línea. Dentro de lo que se puede manipular la edición de vídeo, las imágenes son reales. Nunca comentan nada de la presencia militar rusa en Gori, que Rusia negó, pero que se produjo. Si lo que cuenta el documental es cierto, la invasión georgiana fue una acción criminal y una puñalada por la espalda y la intervención rusa una mera respuesta de defensa para defender a los osetios, que además tienen pasaporte ruso.

La película progeorgiana Five Days of War llamada en otros países Five Days of August está aún en el circuito comercial, pero puede encontrarse por ahí. Parece ser que ha sido financiada por el gobierno georgiano a través de canales indirectos. No sé si no habrán escogido a Andy García para hacer de Sakashvili porque subconscientemente representa a la derecha dura de los cubanos de Miami. Como película se deja ver, aunque tampoco se puede recomendar a los aficionados del genero de acción. Aquí el juego está entre Rusia y Georgia y no sale un osetio. Rusia ataca e invade Georgia y los georgianos se defienden ante la falta de interés del mundo. Por cierto, que se pueden ver bonitas imágenes de Tiflis y su acantilado, la carretera militar georgiana, el canto polifónico e incluso la tradición del tamada. Si la película no tiene éxito comercial o si el gobierno georgiano no tiene éxito al explicar su versión de los hechos, al menos han sabido meter unos fotogramas para favorecer el desarrollo turístico del país.

Después de vistos ambos filmes y leyendo superficialmente algunas cosas por internet, paso a escribir cómo lo veo: Georgia es un estado inconcluso, que no puede ejercer soberanía sobre dos trozos significativos de su territorio en los que se dan problemas que por simplificar podríamos llamar “étnicos” (Abjasia y Osetia del Sur) y ha tenido problemas en otro (Ayaria). Por supuesto, Georgia es también una nación inconclusa, debido a la existencia de minorías como los abjasios y los osetios, pero también los armenios y los griegos que habitan ese territorio desde tiempo inmemorial y que prefieren utilizar el ruso como segunda lengua. No está claro que la política de georgianización y alejamiento de Rusia vaya a ser exitosa ni que Georgia llegue a ser algún día una nación como las de Europa occidental.

Mapa étnico de Georgia

De hecho, Georgia, es un ejemplo muy bueno para ilustrar la trampa del derecho de autodeterminación. Recuerdo cómo el Euzkadi Buru Batzar, máximo órgano del Partido Nacionalista Vasco se congratulaba cuando Georgia proclamó su independencia respecto de la URSS. Luego nunca les ha preguntado si los abjasios y los osetios también tienen ese derecho o si no. Nadie es capaz de delimitar con claridad ese supuesto derecho ni parece que entre los que lo proclaman spuedan ponerse de acuerdo para decidir a quiénes  afecta y cuándo se aplica. A mí me encantaría oír la opinión del PNV sobre Georgia. Al fin y al cabo, Bilbao está hermanada con Tiflis desde mucho tiempo después de que los filólogos serios desecharan la conexión vascocaucásica.

Dicho esto, la evolución política de Georgia desde 2003 parece suponer un acercamiento decidido hacia nuestra parte del mundo, y la cultura definida por la democracia liberal capitalista, la OTAN y la UE. Puede decirse que Sakashvili es “nuestro hombre en Transcaucasia”.

Por eso no se ha hecho mucha sangre en Occidente con su gran error político y militar. Una vez analizados todos los datos, me parece que la versión de Rusia se aproxima más a lo que ocurrió en agosto de 2008 que la versión que el gobierno de Georgia ha puesto sobre la mesa. Probablemente Sakasvili pretendió repetir su éxito de Ayaria en 2004 y le salió el tiro por la culata. Aunque esté feo y quizá no se deba hacer, voy a obviar los crímenes contra civiles, que además forman un grupo étnico minoritario, para dejarlo en que jugó de farol y para acabar perdiendo. Hace años un argentino me dijo que las Malvinas serían ya suyas si no las hubiesen invadido en 1982. Quizá sea exagerado, pero tiene su parte de lógica en lo de que la invasión no ayuda para nada. Puede que aquí pase lo mismo.

El fracaso le ha supuesto dificultar la entrada de Georgia en la OTAN y la UE. En mi opinión también habrá debido de perder prestigio como estadista y ahora es un aliado incómodo para occidente. Quizá fue ingenuo y pensó que los Estados Unidos iban a poner toda la carne en el asador para defenderle en sus veleidades. Georgia ha seguido haciendo gestos como eliminar el visado para los turistas occidentales. Otro de los gestos que me ha sorprendido es que además de en georgiano los billetes de curso legal se imprimen en inglés. Hasta hace poco se hacía en georgiano y ruso. No he sabido encontrar cuándo exactamente se produjo el cambio.

Es de suponer que Georgia podrá mejorar económicamente y seguir acercándose al bloque occidental. Mucho más difícil parece que en algún momento pueda afirmar su soberanía sobre Abjasia u Osetia del Sur, que al igual que Nagorno Karabaj o Transnitria son consecuencias de la chapuza soviética a la que desde hace bastante tiempo se viene uniendo la chapuza georgiana.


¿Habrá alguna parte de su vida que no lograría entender?

24/06/2011

Una de las cosas que más me ha interesado en las últimas semanas, es la última entrada en el blog de un canadiense de 41 años que ha muerto a consecuencia de un cáncer de colon. Confirma mi intuición de que los ateos suelen morir más en paz que aquellos que creen y temen encontrarse con seres mitológicos, pero lo que me ha llamado la atención es una de las preguntas que se plantea antes de morir, pensando en sus hijas.

¿Habrá alguna parte de su vida que no lograría entender?

Creo que es una pregunta que tiene mucho que ver con una forma de entender el mundo. Ser científico y ateo son dos cualidades cuya correlación estadística es muy alta. Del mismo modo, los que creen en la religión suelen compartir valores tradicionalistas y la creencia de que la esencia del mundo es inmutable: todo lo que hay siempre ha sido así y siempre lo será.

Por ese inmutabilidad también las creencias religiosas correlacionan con las ideas nacionalistas, porque estas últimas convierten en realidades eternas a construcciones sociales del siglo XIX.

Creo que esta tenencia a la visión estática e inmutable la compartimimos todos, y no sólo los idólatras. Hace poco discutía con una amiga que me decía que “siempre” había sido partidaria del “matrimonio homosexual”, un punto de vista ideológico tan raro de encontrar en la España de hace apenas dos o tres lustros.

Y es verdad, cuántas cosas que hoy hacemos no entenderían quienes murieron hace pocas décadas. Si me vieran escribiendo este borrador en un teléfono móvil, que a simple vista no podrían reconocer como un teléfono, con la intención de trasladarlas a un blog que es algo que no sabrían lo que es y que se encuentra en un lugar que no es un espacio que puedan entender.

Tampoco somos muy buenos entendiendo a los antepasados, y eso que tenemos muchos más elementos de juicio, pero nos cuesta tanto imaginar qué pretendían los anarquistas de los años treinta, o los carlistas, por qué otros consideraron dioses a seres humanos o por qué alguien mataría a a un semejante en una disputa teológica o por la sincera creencia de que le traía mala suerte.

Hace poco tenía correspondencia con un amigo relativa a esta pregunta. Yo elucubré que la tauromaquia acabaría desapareciendo y que en pocas décadas alimentarse con carne de animales podría pasar a estar mal considerado. El sugirió que el café podría pasar a considerarse una droga dura y que la pederastia podría dejar de ser un delito y pasar a estar aceptada.

Quienes se escandalicen por esto último sólo tienen que ver el recorrido del meme homosexualidad. La historia de las ideas pasadas es difícil de entender. Estoy muy seguro de que habrá muchas cosas del futuro que no lograríamos entender. Muchas de las que veremos tampoco las entenderemos bien, de hecho ya no estamos entendiendo.


La paradoja catalana en Irlanda

24/02/2011

A lo largo de mi vida he conocido a muchos catalanes y la mayoría parecían estar de acuerdo con la siguiente proposición:

Quien viva en Cataluña debería aprender el catalán.

Es la opinión socialmente aceptable y la que se espera de un catalán. Con eso no quiero decir que todos los catalanes piensen así. Yo creo que es la opinión mayoritaria, pero quizá ni siquiera sea tan mayoritaria como parece. En gran medida, el problema de la falta de libertad generada por el nacionalismo agresivo hace que cualquier otro planteamiento no sea aceptado en sociedad, así que quienes no lo comparten se refugian en otras fórmulas “no entiendo de política”, “cada cual que haga lo que quiera”, de aspecto aparentemente apolítico.

La paradoja catalana en Irlanda la formulo así:

Aunque también la mayoría de los catalanes que viven en Irlanda creen que quien viva en Cataluña debe aprender el catalán, no sé de ninguno que haya hecho ningún esfuerzo por aprender el gaélico irlandés.

Esto lo he discutido con varios y en varias ocasiones obteniendo respuestas por lo general variopintas, de entre las cuales las más sensatas me han parecido del género de “allá donde fueres haz lo que vieres”, que destaco por su valor práctico que es el de la ley del mínimo esfuerzo y el opinar a favor de la corriente.


Catalanismo

17/12/2010

Me han pasado este artículo ¿Por qué el PSC es “catalanista”? de Lluís Orriols en El País del 3 de diciembre. Me ha un parecido un análisis interesante y correcto. No estoy seguro de por qué catalanista va entre comillas, pero me imagino que es debido a la ambigüedad calculada con la que suele utilizarse el término. Vale la pena leerlo completo, pero la idea básica es que el PSC desatiende las preferencias de la mayoría de su electorado, que no es tan catalanista como el partido, debido a que la lealtad de sus votantes catalanistas es menor. Y precisamente, a partir de la debacle de las elecciones del 28 de noviembre se va a tener que plantear redefinirse ideológica y/o estratégicamente y probablemente hacia un mayor grado de catalanismo:

El PSC tiene ahora la difícil tarea de redefinir su perfil ideológico para recuperar parte del electorado perdido. Y los datos apuntan que esta tarea será más ardua en el caso del voto catalanista. Este es y seguirá siendo menos leal al PSC y condicionará más su voto a las propuestas que el partido ponga sobre la mesa.

Es previsible, pues, que los líderes socialistas acaben considerando como estrategia más racional reforzar el perfil catalanista del partido. Y, con ello, el PSC se verá obligado, una vez más, a desatender las preferencias de la mayoría de su electorado.

Leyendo el artículo, pensé que se entendía mejor teniendo a la vista el gráfico tridimensional que añade la cantidad de electores al espectro político bidimensional de Cataluña, cuyos dos ejes son el derecha-izquierda y el España-Cataluña. Encontré este gráfico hace años en el libro Comportamiento político y electoral de Eva Anduiza y Agustí Bosch. Compruebo con agrado que hay una nueva edición de 2009 y que la primera edición de 2004 está casi completa en Google Books.

El gráfico al que me refiero aparece en la página 240, donde por razones que ignoro lo llaman mapa ideológico.

Mapa ideológico de Cataluña

A veces una idea como la de Orriols se puede apreciar mejor gráficamente. Mi modo de verla es que el gran caladero de votos está algo a la izquierda y algo hacia el catalanismo, y ahí el PSC tiene que competir tanto con ERC e ICV como con CiU, a pesar de que la mayor parte de sus votos están en la otra montaña que se ve en primer plano, pero esos no se los disputa ni el PP, que queda muy lejos en el eje derecha-izquierda ni los otros partidos catalanistas. Esa montaña la conforman los catalanes que no suelen hablar catalán, aquellos cuyo origen familiar está en otras regiones de España, la gente del Bajo Llobregat, todos aquellos que en realidad votan al PSOE, más que al PSC, todos estos que sea por origen étnico o una circunstancia estratégica se han convertido en la clase baja de la política catalana.

Aunque este gráfico tendrá ya unos diez años, sirve en lo básico para explicar la idea., aunque es inevitable que se hayan producido cambios ideológicos en la sociedad catalana. Ahora sería algo más complejo de efectuar, debido a la aparición de nuevos partidos (Ciutadans, Solidaridad Catalana, Plataforma per Catalunya) algunos de difícil ubicación en los ejes.


Anticatalanismo

15/11/2010

Muchas veces se da uno cuenta de las limitaciones de la lengua. Probablemente no sean más que las que le imponemos los hablantes. Siguiendo un poco la campaña de las elecciones catalanas del 28 de noviembre me he vuelto a encontrar con el sustantivo anticatalanismo, que es moneda corriente en el debate político de aquella región, dicho lo de región sin ánimo de ofender. Esto me ha recordado una idea que ya me surgió hace tiempo.

La palabra anticatalanismo no aparece en el DRAE. Pero sí catalanismo, primero como “Locución, giro o modo de hablar propio de los catalanes.” (del mismo modo que andalucismo, anglicismo, germanismo) y después como “Amor o apego a las cosas características o típicas de Cataluña.” Yo creo que pide a gritos una tercera acepción de calado más político, aunque precisamente y como ocurre tantas veces en el discurso político, el éxito de esa etiqueta se ha basado hasta la fecha en su ambigüedad. A veces es una forma de ser nacionalista sin decirlo.

Pero siguiendo al DRAE no es fácil inferir el significado de anticatalanismo. ¿Se trata de anticatalán-ismo o de anti-catalanismo? En su edición a día de hoy, la wikipedia lo abarca todo:

El anticatalanismo o catalanofobia es un fenómeno presente en España que consiste en la aversión por Cataluña o por la cultura y lengua catalanas. También puede utilizarse el término por aquellos que tienen repulsa por el catalanismo como doctrina política.

Lo de “presente en España” no me parece muy científico, pero ya se sabe que esto lo puede escribir cualquiera. Tampoco veo ninguna referencia a un libro publicado. Son todo noticias de Internet de los últimos tres años.

Pero vamos, que nunca queda claro si anticatalanista es el que está contra los catalanes o el que está contra los catalanistas.

Como me parece una distinción importante, propongo que hasta que haya consenso sobre lo que significa el término, se escriba con guión, como he hecho yo arriba.


Alderdi Eguna

26/09/2010

Urkullu como actor de reparto. Los protagonistas detrás.

La imagen de Urkullu flanqueado por dos negros en la celebración del  día del Partido Nacionalista Vasco, el Alderdi Eguna, resulta muy poderosa. Creo que expresaría un concepto bello, si fuese sincera y no una pose. Obviamente, hay varios elementos que delatan que la escena no es casual. La estadística es nuestra aliada si nos preguntamos cuántos negros hay en Euskadi y de estos, cuántos son simpatizantes del PNV. El detalle más  cómico es la presencia de la txapela en la testa del hombre de las gafas de sol. Hace unos días Iñaki Anasagasti comentaba el patetismo de esa boina vasca sobre las capuchas de los terroristas, pero al parecer es muy difícil para cualquier nacionalismo renunciar a caricaturizar a una sociedad a través del tópico.


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