
Vista desde el Hotel George - Plaza de Galicia (Halytska, Galizia, Galitzia)
En el Hotel George dormimos francamente bien. Está en una ubicación muy central. Aquellos días estaban de obras y por eso se entraba por un lateral, en lugar de por el vestíbulo principal. Creo que deben de estar remozándolo para la Eurocopa de 2012. Me parece que por el precio que tenía era una pequeña ganga. El desayuno fue abundante, tipo bufé de gran hotel. No nos podemos quejar, salimos bien avituallados y pertrechados para la aventura.

Teatro de la ópera de Lvov
Se nos ocurrió ir a ver un museo de la cerveza. Hubo un momento de confusión porque estaba fuera de la zona que cubría nuestro plano. El hospital hebreo y la cúpula de la sinagoga nos liaron; pero preguntando se va a Roma, y como sabíamos decir pivo y musei, nos anotamos otro tanto. El problema fue al llegar, que estaba cerrado y nos dijeron vuelva usté mañana. Lo interesante entonces fue atravesar un mercadillo y meterse por calles nada elegantes.

Fábrica de cerveza Lvivske
Al final, de tanto liar la madeja tuvimos que preguntar a otra chica a ver por dónde se iba al centro, pero con suerte estábamos al lado. El día había empezado bien, bastante soleado. Nos acercamos al rynok, donde había más gente que el día anterior. Grupos de estudiantes, sobre todo.

Nº 31 Ploschka Rynok
Decidimos acercarnos a ver la capilla de la familia Boym, de la que hemos leído que es muy interesante. Está en la plaza de la catedral, a unos pasos de la plaza mayor. Por uno de los lados no llamaría nada la atención si no fuera por unos cuadros que dan al exterior. La fachada sí que impresiona. Luego dentro, es pequeña, pero está ornamentada muy barrocamente. El estilo es, por consiguiente, muy recargado. Uno se sienta y comienza a mirar al techo y cuesta no perderse entre tanto detalle.

Capilla de la familia Boym
Poco a poco, el día se ha ido poniendo más oscuro y de repente se pone a llover bastante, así que nos metemos en una terraza a echar una cervecita. Una Lvivske, la marca local cuyo museo queríamos haber visitado esta mañana.

Cerveza Lvivske (Львівське)
Después no tenemos ningún plan en concreto hasta las siete y pico de la tarde, hora en la que sale el tren para Odesa. Así que nos ponemos a callejear, en la esperanza de que la lluvia pare.

Hotel George
En algún momento volvemos a la Puzata Hata para repostar. Pasamos por delante de nuestro bonito hotel y probablemente -ya no recuerdo- volvemos a escoger un camino que nunca es el más corto. En alguno de los momentos nos hemos cruzado con un anciano condecorado, con bastón y medallas. Aún pueden verse abuelos bélicos de la Gran Guerra Patria, aferrados a esa hojalata que quizá les haga la vida un poco mejor en un mundo postsoviético que es difícil para los viejos.

Knigi (libros)
Había una librería, que creo que pertenecía a alguna iglesia, en la que nos pusimos a mirar mapas y libros con muchas fotos. En un mapa hemos visto el recorrido de nuestro tren nocturno. También lo lejos que queda Crimea. Antes de venir nos habíamos planteado la posibilidad de ir allí, y desistimos ya que el tren entre Lvov y Simferopol tarda un día: veinticuatro horas enteras.

Publicidad
Aquel día había un espectáculo de flamenco-tango en la ciudad: María Serrano. En Polonia había visto la posibilidad de utilizar coches viejos, en muy mal estado, como soporte publicitario. Por otra parte, percibo que aquí en Ucrania las tentaciones del capitalismo (juego, sexo) utilizan reclamos más agresivos que en occidente.

Sbovody Prospekt - Avenida de la Libertad
Las calles se poblaron de paraguas. Por la mañana hacía un día soleado, bastante bueno y ahora las cosas se ha puesto así. Por fortuna, uno no suele venir a Ucrania a disfrutar del tiempo. Durante la mayor parte del año el clima es extremo. Frío extremo con mucha nieve en invierno y mucho calor en verano. Venimos en una zona templada del calendario y nos llueve.

Banderas y tridentes del Ejército Insurgente y de Ucrania
Junto a la estatua de Ivan Pidkova-Juan Herradura, vi dos banderas iguales en forma y distintas en color. La azul y amarilla es la bandera nacional de Ucrania con su tridente. Dicen que los colores simbolizan el cereal y el cielo. La roja y negra no sé de qué es. Luego buscando en internet he visto que es la bandera del Ejército Insurgente Ucraniano, el UPA de Stepan Bandera, un personaje histórico con el que se puede simpatizar muy poco, a no ser que uno sea un nacionalista ucraniano muy recalcitrante.

Hombre pidiendo
En el rynok había un hombre pidiendo que parecía de otro tiempo. Llevaba una taza de loza. Su aspecto podría ser hebráico, pero quizá la larga barba tenga más que ver con la indigencia que con la ortodoxia religiosa. Pienso en la imagen y la sueño en blanco y negro.

Leones
Ya hemos dicho que Lvov es la ciudad del león. En el rynok había un banco de metal con dos leones forjados, no sé si con cañones tomados al enemigo.

Nº 4 Ploscha Rynok
Una de las casas más bonitas de esta plaza mayor es el nº 4, de color negro. No sé si es el contraste con las estatuas blancas o con las flores moradas lo que realza más su belleza, pero sin duda destaca entre muchas otras casas principales. La llaman “la Mansión Negra” y perteneció a un mercader italiano del siglo XVI. El jinete montado de la fachada es san Martín.

Jardín en el Rynok
Es tan grande la plaza que hasta cabe un trozo grande de césped y arbolado, junto al ayuntamiento, que en ucraniano se llama ratusha, muy parecido al polaco ratusz y al alemán Rathaus. Otra palabrita ucraniana que oí varias veces en esta ciudad fue diakuyu (Дякую), que quiere decir gracias y se parece mucho al polaco dziękuję y nada al ruso spasiva. El continuum dialectal eslavo y sus cosas.
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Patio Italiano
Podía habernos pasado inadvertida tranquilamente, pero una de las casas del rynok esconde un patio italiano en su interior. Era la casa del rey polaco Juan III, de la Casa Sobiecki. Hay un café restaurante y una galería de arte. Nos introdujimos furtivamente cuando ya nos íbamos de la plaza y no nos acabó de quedar claro si había que pagar entrada.

Taras Shevchenko
Cuando decidimos salir hacia la estación, el día se pone bonito. Volvemos por la avenida de la libertad y vamos despidiéndonos de estas vistas que hemos tenido estos dos días. El monumento a Taras Shevchenko es muy interesante. Un regalo a la ciudad de la diáspora ucraniana en la Argentina. Curiosamente, lo más interesante no es la escultura del propio escritor, sino la columna que se levanta a su espalda, con forma de bumerán. Tiene que ver con el renacimiento nacional y cosas de esas que dan miedo, pero es bonito.

Ópera leopolitana
Poco a poco las calles se van secando y dejamos la ciudad por la misma calle que vinimos, entre los castaños de Svobody Prospekt, pasando por delante del edificio del Teatro de la Ópera.

Высокий замок - Vysoky Zamok, la colina del castillo
Antes de girar a la izquierda, vemos la colina del castillo a la que subimos ayer para tener una vista completa de la ciudad desde el lugar en el que nació. Inevitable, por supuesto, intentar imaginar cómo sería el castillo en sus tiempos. Por fortuna hay láminas antiguas que lo muestran.

Цирк - Circo

Tienda de hábitos ortodoxos
Y en el camino a la estación vamos recogiendo las mismas vistas por la misma avenida que ayer: el circo, la tienda de hábitos para el clero ortodoxo, una tienda que se llama “Manco: Moda de España & Italia”. No sé si sabrán lo que quiere decir “manco”, pero creo que buscan imitar el logotipo de la empresa “Mango”, de Inditex.

Chernivetska vulitsya
Y cuando llegamos al principio o final de la avenida Godorotska, donde ésta se encuentra con el paseo de la estación, la encontramos con el mismo aspecto desolado de ayer. Hay unas casas a mano izquierda, señoriales ellas, que hace cosa de cien años deben de haber estado muy bien. Pero una revolución, limpieza étnica, tres guerras, setenta años de dictadura del proletariado y una independencia titubeante hacen que se resienta la ciudad más pintada.

Andén de la estación de Lvov
La estación es un pequeño museo. Tiene hasta una sala de espera algo mejor, en la que hay que pagar algo para entrar. Hemos estado un rato merodeando, pero nos hemos aburrido. Al salir al andén hemos visto una oficina de correos que parece sacada del decorado de una película. Hemos comprado unos sellos y desde allí mismo hemos enviado unas postales. También las cabinas de teléfonos tienen su aquel.

Paisaje desde el tren
Sin intérprete ni nada, pero ha sido fácil instalarnos en el tren. Esta vez no vamos en clase cupé, porque no existe. El vagón está abierto, tenemos literas, pero hay un pasillo por el que la gente va pasando. Nos han tocado las dos literas de abajo. También hay otra litera enfrente, al otro lado del pasillo. Ha venido un tipo a vendernos una tarjeta para el teléfono móvil. Ha estado muy gracioso, porque iba borracho. Como veía que no le entendíamos mucho nos ha empezado a explicar en ruso “esto es una tarjeta, con ella puedes llamar a tu madre -¡hola mamá” – o a un amigo “¡hola amigo!“. Al final se ha ido, persiguiendo a una tía buena que ha aparecido de modo providencial. El paisaje es monótono y el tren va parando en muchas ciudades. En un momento de la noche nos ha tocado levantarnos, porque han llegado dos mujeres que se tenían que poner en las literas que estaban sobre nuestras cabezas.

Tren
Finalizada la aventura leopolitana, intentamos dormir atravesando Rutenia en un ferrocarril de tiempos soviéticos. Dentro de unas horas llegaríamos a Odesa. A la heróica ciudad de Odesa.