Los cuentos de Odesa

28/01/2012

Cuentos de Odesa

Estuve leyendo los Cuentos de Odesa de Isaak Bábel. Hubo muchas cosas en ellos que me gustaron, pero volví a tener esa sensación de que los textos vienen del ruso al español a través de traducciones muy precisas que adolecen de arritmia.

Isaac Babel fue fusilado en 1940, uno más en la larga lista de las purgas estalinianas. Supongo que más de setenta años después de su muerte la obra ya no tiene derechos de autor y es por eso que se encuentra libremente por esos mundos de las redes, aunque no estoy seguro respecto de las traducciones. La que yo he encontrado no incluía ninguna referencia al autor de la versión.

Judío nacido en el Imperio ruso y que vivió las dos primeras décadas de la Unión Soviética, Babel vio al igual que muchos de sus correligionarios la posibilidad de la emancipación para los suyos a través de la revolución sovietista, pero se dieron cuenta demasiado tarde de la realidad.

Los cuentos de Odesa retrotraen al pasado de la ciudad fundada a finales del siglo XVIII a orillas del mar Negro y que tuvo una enorme comunidad judía hasta octubre de 1941, un año después de la ejecución de Bábel, cuando los rumanos aliados de los nazis perpetraron la gran masacre. Los relatos de Bábel narran esa pieza mal encajada en el mundo multicultural anterior a la Europa del nacionalismo que era el barrio de la Moldavanka.


Riga (Letonia, Rusia)

31/12/2011

Riga en un sello soviético de 1967

El título de la entrada no está mal: Riga (Letonia, Rusia). Es que ayer estaba cerrando las cuentas de la compañía para 2011, y mirando el extracto bancario del día había un ingreso de un cliente a través de un banco sueco en el que se indicaba Riga, Latvia, Russia.

Decía, pongamos por caso, “Suecobank (antiguamente Banco Sueco)” y después una dirección de Tallin y por último lo que ya hemos dicho.

Lo de que en esto de los extractos bancarios aparezcan los antiguos nombres de bancos y cajas de ahorro es bastante habitual . Se encuentra uno a menudo con cosas como “Supermegabank (antigua Caja de Ahorros Municipal y Monte de Piedad de Villaconejos)” supongo que para dar continuidad a acuerdos que no se renuevan, sino a los que se subrogan las entidades resultantes de fusiones, cambios de razón social y procesos similares.

Me imagino que lo de Rusia debe de ser un caso similar: que antiguamente la dirección sería “Riga (Letonia, URSS)” y que cuando Rusia ha sucedido a la Unión Soviética, la forma corta del nombre de la Federación Rusa ha seguido apareciendo en lugares donde ya no correspondía. Porque si no, no me lo explico.


El río Vóljov, provincia de Leningrado

15/11/2011

El río Vóljov

Siempre que uno ha tenido ocasión de leer algo sobre la División Azul, el río Vóljov (Волхов) aparece nombrado con la grafía alemana Wolchow, por razones diría que obvias.

Hoy estaba mirando un mapa del río y me llama la atención el hecho de que se encuentra en el óblast de Leningrado, región en la que está la ciudad de San Petersburgo. (Por cierto San Petersburgo, ¡vaya castellanización más rara! ¿qué santo es ese? ¿no tendría que ser “Sampetersburgo” como en portugués?) El caso es que la ciudad de Leningrado retomó su antiguo nombre en 1991, pero la subdivisión rusa no lo hizo del mismo modo.

Recuerdo una de tantas discusiones ajedrecísticas absurdas a principios de los años noventa, en las que nos preguntábamos si el Sistema Leningrado de la Defensa Holandesa también cambiaría su nombre. No lo hizo y ahora hay una razón más para justificarlo.


El color de la granada

10/08/2011

El color de la granada

Hace unas semanas, cuando me puse a leer sobre Transcaucasia, encontré por todas partes referencias a esta película soviética, “El color de la granada” (Цвет граната), también conocida como Sayat Nova (Саят-Нова) del director armenio-soviético Sergio Paradyánov, al que normalmente se le conoce por el nombre ruso de Serguéi Paradzhánov (Сергей Параджанов), aunque el armenio era Sargis Parayanián. Ya hemos escrito que cambiar el genitivo armenio -ian por el eslavo -ov era habitual en tiempos de la URSS.

El color de la granada puede encontrarse en los diferentes tubos de Internet. Me imagino que los derechos de autor ya han caducado, o que está en el dominio público por pertenecer al extinto estado soviético. No soy abogado ni tengo para investigar estas cosas, pero dicen que si no fuera así, al parecer habría perpetrado un robo y debería pagar un canon a una asociación privada que no está en Rusia ni Armenia sino en España ¿alguien lo entiende?

La película es cine experimental puro y duro. Heredera de la estética tanto del cine mudo como del de los cómicos que recorrían las plazas de los pueblos. Lleno de imágines sorprendentes y con un buen dominio del color. Quienes estén más inmersos en la cultura caucásica y en la vida del trovador Sayat Nova, entenderan más referencias. Yo sólo he podido disfrutar de las miniaturas de los manuscritos armenios, los jachkares, el inconfundible estilo de las iglesias. Luego hay otra parte que me parece más georgiana, con sus vestidos principescos y canto politonal. La película se divide según las fases de la vida del artista.

Por cierto, que Sayat Nova es admirado y considerado como algo propio tanto en Armenia como en Georgia. Aunque armenio cantó en la corte del rey georgiano y también lo hizo en las lenguas georgiana y armenia. De alguna manera es un héroe prenacional, como podríalo ser Viriato en los dos países de la península Ibérica. Me gustaría saber, por ejemplo, cómo se considera a Sayat Nova en Yavajetia. Es probable que más que a la unión su figura incite a la apropiación, como hizo Sabino con sus glorias patrias.

Algunas escenas me han parecido muy buñuelianas, como las ovejas que abarrotan la iglesia junto al ataud del Catolicós. Aquellas en las que aparece el color rojo de las granadas y la sangre suelen ser más llamativas, aunque hay varias con libros y con el alfabeto armenio que me han gustado. No sé si la película pierde en intensidad o que mi déficit de atención no me permite aguantar setenta minutos sin entender nada. Definitivamente no es cine que cuenta una historia ni que sea fácil de digerir, por eso no se la puedo recomendar a quienes no estén especialmente interesados en el Cáucaso o en la historia soviética.

La verdad es que este tipo de cine casa muy mal con los postulados del realismo socialista. Berlanga y otros dijeron que la censura alentaba la creatividad. Lo que ocurre es que si para esconder el mensaje a los censores hay que buscar una estética tan opaca, es inevitable que éste acabe no llegando a los espectadores. Paradyánov acabó en prisión en 1973 por homosexualidad y por vender tesoros artísticos. Al parecer estaba enfrentado al poder de Moscú. Además del surrealismo, otro elemento que quizá no le ayudó fue poner el foco en la etnografía y espiritualidad de Georgia, Armenia y Ucrania en lugar de la del grupo étnico dominante.

Junto con Ararat de Egoyán, que comentamos hace unos días, una película de obligada visión para quienes quieran sumergirse en la cultura de Armenia. Véanla si quieren, pero es su responsabilidad.


Apellidos armenios

08/08/2011

Bandera de Armenia

Llevo varias semanas leyendo sobre Transcaucasia, sobre Georgia y Armenia en particular. Quizá una de las sensaciones que siempre me han gustado de leer es percibir el efecto multiplicador que ejerce lo que uno aprende con lo que ya sabía. Hoy escribiré un poco sobre los apellidos armenios[1]. Esto me lleva de modo inevitable a los nombres de los ajedrecistas que ya conocíamos desde los tiempos de la URSS, como el campeón del mundo Petrosián, Smbat Lputián, Rafael Vaganián, el último campeón soviético Minasián e incluso Kaspárov con el que haremos un inciso.

Lo más obvio es que existe un sufijo -յան que puede transliterarse como -ian o -yan en el que acaban casi todos los apellidos. Es un típico genitivo. No es meramente patronímico del modo en que -ez funciona como “hijo de” en español, sino que a veces denota origen geográfico (“Yerevanián”, de Ereván) o profesión (Vartabetián o Vardapetián, sacerdote). Los apellidos son agudos así que lo normal sería que en español aparecieran con tilde en la a de la última sílaba, con la clásica tolerancia de cortesía hacia los nombres forasteros. Suele verse en el caso del tenista argentino Nabaldián, aunque creo que los ajedrecistas españoles hemos pronunciado siempre llanamente los apellidos de los armenios, en especial el de Petrosián. Petrosián significa “hijo de Pedro” y por consiguiente es el equivalente de un popular apellido español: Pérez.

Me ha venido a la mente un párrafo del libro Ajedrez en la cumbre donde aparece la anécdota de que Petrosián fue a la Argentina, donde se encontró con la numerosa comunidad armenia que le preguntó por la situación de su lengua nacional en la República Socialista Armenia. Estaban preocupados ya que había oído que estaba prohibido publicar tratados. Petrosián les tranquilizo diciendo que en la lengua armenia no solamente se publicaban libros, sino también las leyes[2].

La razón por la que unos apellidos acaban en -ian y otros en -yan (o -ián/-yán en nuestro caso), tiene que ver en parte con la división dialectal entre la lengua armenia oriental (la que se habla en la actual República de Armenia) y la lengua armenia occidental (la que se hablaba en los territorios en que la población fue diezmada durante el Genocidio, y que hablan la mayor parte de los armenios de la diáspora). Normalmente, los apellidos en -ian están escritos en armenio occidental y los acabados en -yan en armenio oriental, aunque no siempre es así[3].

La distinción entre ambos dialectos es bastante brusca y se da también un fenómeno similar a aquel por el que las consonantes oclusivas sordas del latín pasan a ser sonoras en castellano (y que se suele recodar con la regla mnemotécnica petaca-bodega, ya que p,t,c -> b,d,g). En armenio es algo más complejo, ya que en el dialecto oriental además de las categorías sorda y sonora hay una tercera intermedia, mientras que en armenio occidental sólo hay sordas y sonoras. El resultado es que algunos apellidos pueden encontrarse en dos o más formas y puede haber combinaciones que impliquen varios cambios: Akopian-Akobyan-Hagopian-Hakobyan (hijo de Jacob)

Kaspárov es hijo de judío y armenia, criado en Bakú, capital de Azerbaiyán y hoy día de nacionalidad rusa. El apellido de su padre, que murió cuando él era pequeño era Weinstein (piedra de vino en alemán y yidis, que en español conocemos como bitartato de potasio). Su madre era armenia. En algunos sitios aparece como azerí (grupo étnico al que nunca ha pertenecido) y en otros como azerbaiyano, lo cual sería válido en el sentido de ciudadano soviético de la R.S.S. de Azerbaiyán, cosa que fue, pero sólo hasta 1990. Sus antepasados armenios se apellidaban Kasparián o Gasparián (hijo de Gaspar), pero la rusificación de los apellidos era un fenómeno común en tiempos soviéticos, por lo que no era nada extraño cambiar el -ian por -ov. Otro ejemplo podría ser el compositor Alexander Spendiaryán, también conocido como Spendiárov.

Los aficionados al ajedrez que sean menos competitivos y más apreciadores de la belleza tendrán en su memoria el nombre de Guenrij (Enrique) Kasparián (o Kasparyán), famoso por sus composiciones y estudios artísticos. Últimamente he descubierto la obra de Yiván Gasparyán, considerado el mejor intérprete de duduk y por cerrar el círculo diremos que es difícil imaginar que ambos comparten apellido con Kaspárov.

Además del noveno campeón del mundo hay otro gran maestro de ajedrez que se llama Tigrán Petrosián (y también un futbolista lleva el mismo nombre), no es extraño si se considera que Petrosian es como Pérez (o Peterson para los anglosajones y nórdicos). También llevan un nombre eufónico que suena como el del fiero tigre y es el del rey Tigranes el Grande, que hizo grande a Armenia en el siglo I anterior a nuestra era.

Por seguir con ajedrecistas, que es lo que conozco, el mejor jugador armenio de hoy en día es Levón Aronián, que ocupa el tercer lugar en el escalafón mundial. No he encontrado referencias, pero entiendo que su apellido significa hijo de Aaron. Algunos apellidos son bastante obvios (Simonyán, Stepanián, Nazarián, Movsesián, Grigorián, Gabrelián, Abrahamián -> Simón, Esteban, Nazario, Moisés, Gregorio, Gabriel, Abraham); otros me resultan más dificiles: por ejemplo, he comprobado que mi intuición acertaba y que el apellido Sargisián en sus múltiples formas (Sargyán, Sargsián, Sargssián, Sarkisyán, Sarkisián, Sarkissián) significa hijo de Sergio. Es un apellido muy común, lo llevan 5 de los 12 primeros ministros de Armenia que ha habido desde la independencia.

Otros que también están basados en nombres de pila no tienen en cambio traducción que yo conozca a las lenguas occidentales. En los casos en los que el genitivo es gentilicio también puede ser muy evidente (Istamboulián -> Estambul) aunque hace falta algo más de conocimiento en geografía armenia para acertar con poblaciones menores.

Tengo a alguien que no juega al ajedrez. Existe una Kim Kardashián, que no sé exactamente a qué se dedica, pero sus antepasados eran escultores. La raíz kar- (piedra) que se encuentra en la palabra jachkar (cruz en piedra), también lo hace en este apellido. Hay muchos que son profesiones. En especial la raíz Ter- o Der-, implica que un antepasado era sacerdote, un ejemplo podría ser Levón Ter-Petrossián, presidente de Armenia entre 1991 y 1998. Por otra parte, los apellidos de algunas familias nobles terminan con el sufijo -runi (e.g. Artsruni).


[1] A falta de otra cosa, basándome en http://en.wikipedia.org/wiki/Armenian_surnames

[2] Ajedrez en la Cumbre, Tigrán V. Petrosian, Ediciones Eseuve, Madrid 1989 p.21

[3] Georgia, Armenia & Azerbaijan travel guide, 3rd edition, Lonely Planet, 2010 p.136


Turquía, Armenia y la luna

20/07/2011

Bandera de Armenia

Hoy hablamos de vexilología armenia y de anécdotas históricas. Hace poco casi me había dolió que lo que se dice sobre Zhou Enlai  y la Revolución Francesa no fuera cierto. Como otras tantas historias que se leen, la que traslado a continuación también me parece falsa. No es que no me crea que Jruschov no dijera eso en algún momento, sino que obviamente no se puede probar relación causal entre el comentario y la posterior actitud de Turquía respecto del escudo de la República Socialista de Armenia. En cualquier caso es muy difícil demostrar que no sucedió algo que apetece tanto creer:

Al igual que las demás repúblicas de la Unión Soviética, Armenia tenía su propia bandera y escudo de armas. El escudo se convirtió en causa de disputa entre la Unión Soviética y Turquía durante los años cincuenta, cuando Turquía protestó porque en él aparecía la imagen del monte Ararat, que tiene una gran importancia simbólica para los armenios pero que se encuentra en territorio turco. Los turcos percibían que, manteniendo el monte en el escudo, la Unión Soviética estaba haciendo una reivindicación territorial frente a ellos. Nikita Jrushchov, máximo dirigente de la Unión Soviética en aquel momento, respondió con una pregunta: “¿Por qué en su bandera aparece la luna? Después de todo, la luna no pertenece a Turquía, ni siquiera la mitad de la luna… ¿quieren conquistar todo el universo?”  Después de esto, el gobierno de Turquía retiró su queja.

Khrushchev, Nikita, Sergei Khrushchev (ed.) Memoirs of Nikita Khrushchev: Statesman, 1953-1964. Philadelphia: Pennsylvania State University Press, pp. 467-468. ISBN 0-2710-2935-8.

Entre otros comentarios históricos que no acabo de creer está la  mención de Hitler al genocidio armenio, que para mí es una posibilidad que dista de estar probada. Y en lo relativo a la luna lunera de la bandera turca, nunca me he creido la “versión oficial” de que a Armstrong la frase del pequeño paso para el hombre y el gran salto para la Humanidad se le ocurriera en aquel momento.


Mundos extintos

30/06/2011

William Shinkman, White Rooks, 1910

Vuelvo a ver este vídeo que RTVE subió a su archivo de internet hace unos meses. Es un fragmento de Informe Semanal de 1984, sobre el encuentro final por el campeonato mundial entre Kárpov y Kaspárov.

Es interesante ver a un entrenador que luego se radicó en España, Boris Zlótnik, muchos años más joven y contando las típicas batallitas sobre el ajedrez y la educación. Mijaíl Tal comentando las partidas para el telediario soviético o Smyslov hablando de generalidades.

Resulta curioso ver las calles moscovitas sin apenas tráfico, y los jugadores llegando en un Lada. La sala de prensa con sus máquinas de escribir y los teletipos. El palacio de pioneros. Curiosamente el programa se grabó en el momento en que Kárpov iba ganando a Kaspárov por 5-0 y parecía que su victoria estaba cantada. No han corrido ríos de tinta con lo acaecido a partir de entonces. Me ha producido nostalgia volver a ver aquellos relojes soviéticos de la marca Yantar. Muchos de estos mundos ya no existen.


Ispansi

19/04/2011
Ispansi (Españoles)

Me puse a ver Ispansi, una película que toca varios de los temas históricos que me interesan, entre los cuales destaca por específico el de los niños que la España republicana envió a otros países (y en especial a la URSS) para protegerlos de la guerra civil, pero también otros como la Historia de la Unión Soviética, la Segunda Guerra Mundial, la División Azul, los alemanes del Volga y los problemas para la reconstrucción de la Historia a través de la memoria y del filtro la ideología dominante en el presente.

No me ha parecido un gran filme, pero espero que se hagan muchos más sobre una epopeya que creo que lo merece, ahora que nos encontramos en los últimos años de los últimos supervivientes de aquella generación.

Creo que la otra película que he visto sobre el asunto es “Murió hace quince años” (1954), rodada en la España franquista de los años cincuenta. Poco después, en 1956, bastantes de los niños volvieron ya como hombres a España. Luego hubo otra oleada de regresos de los niños, ya ancianos, a principios de los años noventa, tras la caída de la Unión Soviética. Estos hitos quedan bien señalados en el libro Los niños españoles en la URSS (1937-1997) que leí el año pasado.

Murió hace quince años, reflejaba o aleccionaba la opinión socialmente aceptable en la España de los años cincuenta: el punto de vista de la España victoriosa de Franco. Del mismo modo, la película de Carlos Iglesias puede mostrar una actualización del punto de vista de la opinión pública del presente, en gran medida superadora de la dicotomía de las Españas. De cualquier modo, es interesante ver cómo se hace hablar a personajes de 1941 con ideas de 2011 en los labios.

En algún momento los españoles perdidos por la estepa acaban en la región de Saratov, en lo que fue la República Autónoma de los Alemanes del Volga, que acaban de ser deportados a Siberia y Kazajistán justo antes de que lleguen. Curioso el guiño a los financiadores suizos de la película. “alemanes o suizos del Volga”, como si esa expresión hubiera tenido algún sentido en aquel momento histórico. “¿suizos del Volga?”. De hecho gran parte de los “alemanes” del Ostsiedlung provenían de lo que hoy son los Países Bajos, Suiza o Austria y me pregunto si no tendríamos que utilizar la palabra “germanos” más a menudo, no como sinónimo de alemán en su sentido actual, sino de modo similar a como podemos utilizar ibérico o latino.

Me ha llamado la atención el comentario de que se dieran casos en que los falangistas de la División Azul trataran bien a los españoles “soviéticos”. No me consta que hubiese muchos encuentros del tipo del que aparece en la película. Me parecen bastante improbables en la inmensidad de la Rusia bélica.

Otro trozo de guión que me resulta improbable es la bronca que le mete el hermano divisionario al comisario de la estación de Sevilla, cuando Paula vuelve a España en los años cincuenta. Le mienta a la hermana y a unos milicianos que nunca tuvieron tiempo de organizarse en aquella ciudad, donde los golpistas del 36 triunfaron sin apenas oposición.

Por lo demás, no sé si la película ha sido muy costosa, pero no se ven grandes exteriores. Hay una historia de amor, que no es muy buena. La polarización entre las dos Españas se ha reducido al mínimo, a cambio de ahorrar el relato maniqueísta de las películas de la guerra civil que se habían venido haciendo en los últimos treinta años (que era probablemente el inevitable movimiento pendular que seguía a lo que se había hecho en los cuarenta años anteriores). Me imagino que sigue haciendo falta una película que sea la película de “los niños de Rusia”. Quizá falta aún perspectiva para eso. Quizá nunca se haga porque nunca habrá la suficiente.


Odesa: Las escaleras de Acorazado Potemkin

19/01/2011

El famoso cochecito

Ayer me ha mandado un amigo un enlace a una serie de carteles antiguos, de los que invitaban a viajar cuando el mundo era enorme y se iba en barco y sin prisa. Esto era, sobre todo, antes de los años cincuenta. Hay algo que me gusta mucho en la simplicidad de este grafismo.

Aunque hay varios mejores, me he quedado con el de Odesa, tras el paso fugaz de mayo por la ciudad del mar Negro. En gran medida porque lo ilustra la escalinata que hiciera famosa la obra inmortal de Eisenstein, Acorazado Potemkin.

Creo que todo el mundo sabe de qué estoy hablando, aunque más que por el nombre, algunos recuerdan la película por los fotogramas en los que aparece el cochecito del niño precipitándose sin control escaleras abajo.

El póster muestra una vista desde la escalinata que hoy en día es incluso peor. No entro en detalles, porque hace meses que tengo el propósito de poner por escrito las cosas que vimos y aprendimos por aquellas tierras y tengo la sensación de que es un proyecto que va a quedar siempre al setenta por ciento.

Odesa: Descubra la URSS

Me parece ilustrativo contraponer la visión idealizada del cartelismo con la hiperrealista de Eisenstein. Hiperrealista porque los sucesos que se describen no sucedieron y también porque quien haya estado allí se dará cuenta de que la carrera de descenso en el tiempo que dura la escena sería algo inaudito.

La masacre

Como es inevitable, tengo una fotografía de mí mismo bajando las escaleras. Al parecer, la grandeza de su efecto arquitectónico consiste en que cuando uno contempla la escalinata desde arriba los descansillos no le dejan ver los escalones, en cambio cuando uno la mira desde abajo, no parece que haya descansillos.

El turismo

Hay muchas otras cosas que ver en Odesa. Creo que las escaleras son sólo una excusa y una forma de buscar el espíritu de algo. Un recuerdo antiguo, un meme potente de cultureta, o la nostalgia tonta de la adolescencia física e intelectual con la que una vez leímos cosas de revoluciones que parecía que servían para algo.


Los niños españoles en la URSS

13/12/2010

Los niños españoles en la URSS (1937-1997)

Hace años me compré este libro por correo, y no me lo leí porque tras hojearlo, no me convenció demasiado. Esperaba más información histórica. En realidad, el título completo del libro es Los niños españoles en la URSS (1937-1997): narración y memoria; y el énfasis está puesto en el relato que aquellos niños hacen hoy de sí mismos. Y como hemos escrito recientemente, la memoria muchas veces se opone a la historia. Pero en fin, es precisamente mi reciente interés por estos temas lo que hace que ahora me lo haya acabado de leer.  Se trata del resultado de una investigación a través de una serie de entrevistas con una gran parte de los niños, ahora ancianos, que quedan.

Aunque en líneas generales, la existencia de los niños de la guerra o niños de Rusia es conocida en España, no se conocen muchos detalles sobre su periplo y su situación actual. Parte del libro trata del enfoque de la prensa española en diferentes períodos. Otro tema interesante es el de las diferencias en el colectivo, entre los que regresaron en 1956-57 (que el franquismo llamó los repatriados) y los que han permanecido hasta la desaparición de la Unión Soviética, y los que todavía quedan.

Uno de los temas importantes del libro es el agradecimiento a la URSS. Curiosamente, en la portada aparece una fotografía de agradecimiento que puede ser cualquier cosa menos espontáneo. La pancarta dice “Gracias al camarada Stalin que ha dado a nosotros la segundo patria”, algo que no puede ser obra de ningún hablante nativo de español.

También me ha resultado interesante lo problemático de la categoría (¿quiénes son y quiénes no son los niños?) y el fenómeno de interpretar toda la biografía del individuo a partir de la infancia. La imposibilidad de una existencia apolítica y a la vez el distanciamiento de la política son otros hechos interesantes.

Me imagino que dentro de poco resurgirá el interés por este episodio colateral de la guerra civil española, ya que hace unos días se ha estrenado Ispanski, una película que toca el asunto. Servirá de réplica a aquella Murió hace quince años del franquismo, que apenas recuerdo.

Es difícil hacer justicia a esta historia, pero este libro puede ser un buen prisma desde el que analizar la historia que se escriba. Creo que ahora lo he leído en el momento adecuado.


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