Posticipare

26/07/2016

Posticipare es un verbo que me ha enseñado mi compañera italiana el otro día y que me ha molado bastante. Es el antónimo de anticipare. Aunque el término no parece que funcione en español sí que hay otras palabras (postergar, posponer) que expresan la misma idea. Los indios le agregaron el verbo to prepone al inglés. Como en tantas otras ocasiones la belleza reside en la simetria.


Cosas pendientes y prejuicios constantes

25/07/2016
El libro

El libro

Una cosa que me entristece del paso de los años son los proyectos dormidos. En estos días en que estuve en casa de mis viejos me reencontré con un volumen que me regalaron hace ya más de un decenio. Una historia de Cuba de Hugh Thomas. Quería traermelo para acá, pero para qué hablar de los límites de peso en los aviones. Ya caerá.

Me llamó la atención que una historia de Cuba de más de mil páginas sólo haya ciento cincuenta dedicadas a lo que ocurre antes del hundimiento del Maine. Los que predecieron a los españoles no dejaron mucho escrito pero me imagino que una historia de Cuba escrita por un cubano, un español u otro hispano cualquiera podría dedicar aproximadamente doscientas páginas a cada uno de los cinco siglos. Quizá no. Lo más cercano siempre tiene más peso. Hablo sin conocimiento de causa ya que aún no leí el libro, pero así a ojo me quedé con la impresión (ojala equivocada) de que un gringo escribe un libro transmitiendo la idea de que la historia de Cuba es interesante desde que a los gringos les interesó quedarse con ella.


Notas semieslavas del Tirol meridional

24/07/2016

Ayer me pasé por una de mis librerías baratas y me encontré con que tenían varios libros “técnicos” de ajedrez, cosa infrecuente y tirados de precio, cosa más infrecuente aún. Quizá el año de las ediciones (alrededor de 2007) lo explica en cierta medida. El caso es que hubo uno que no pude resistir comprar: The Meran Semi-Slav del GM cubano Reinaldo Vera.

Cuando uno estudia ajedrez busca siempre un espejo entre los grandes del Olimpo, pero más abajo en el escalafón a veces se encuentra uno con semidioses y héroes interesantes, por compartir aperturas, estilo o lo que sea. Recuerdo que me solían gustar las partidas de Vera, las del checo Stohl, las de Mijaíl Marin y otros.

En todo caso, la razón principal que me ha hecho leer este libro en unas pocas horas es que yo he jugado esta apertura con blancas y con negras (el libro cubre lo que yo llamaba antimerano con 6.Dc2) y como mi libro de cabecera fue el de Wells (1994) con años de glosas mías en los márgenes, creo que un salto de trece años hacia el futuro no está nada mal. De todos modos no tengo pensado jugar, así que casi me parece más interesante ver la evolución histórica que el estado actual de la cuestión.

De momento lo he leído sin tablero ni bases de datos, que ya no tengo nada de eso, pero como más o menos sé de lo que trata no me cuesta seguir las líneas. Cosas que he aprendido:

En la Merano de 8…a6 (a la que llamo así por oposición a la Merano de 8…Ab7) cuando el blanco no juega 9.e4 sino 9.0-0 y a 9…c5 10.De2 Ab7 11.Td1 ahí 11… Db8 es una jugada muy fina que no recuerdo haber conocido (la partida de referencia es de 2004). Creo que yo siempre hacía 11…Db6 pero me parecía que nadie que supiera algo podía jugar 9.0-0

Jurek-Landa (2004)

Jurek-Landa (Deizisau, 2004) tras 11…Db6

En lo que siempre he entendido que eran las líneas principales de la Merano, hoy por hoy me parece que lo mejor para intentar ganar con negras es 11… axb5 (que veo que llaman Blumenfeld) aunque la línea que yo tenía preparada y que nunca llegué a jugar era la de los finales a los que se llega con 11…Cxe5 (que veo que llaman Sozin) y que ahora me parece que objetivamente sólo da para tablas. Y subjetivamente, que es un tipo de posición en el que tiendo a liarme más. Al final las aguas vuelven a su cauce ya que 11… axb5 era la principal para la enciclopedia yugoslava.

La encrucijada en que ahora prefiero 11...axb5

La encrucijada en que ahora preferiria 11…axb5

Un inciso a propósito de los nombres de las variantes. Hace unos días leí que cuanto más sabe uno de algo menos le sirven las palabras. Con esto pasa parecido. Aparte de que muchas veces la nomenclatura no está unificada hay veces que los nombres sólo parecen valer para confundir la naturaleza de las cosas y que se tenga por lo mismo a cosas diferentes y que cosas iguales aparezcan como si fueran distintas. Para entender esto uno tiene que usar sus propios nombres, si es que los necesita para algo.

Tras 18.e5

Ataque Reynolds con 13…Ac5 tras 19.e5

En el ataque Reynolds, si uno es vago y quiere seguir jugando 13…Ac5 como servidor hizo frente a uno de los GM españoles en alza a principios de los noventa, los tiros van por un 19…g5 que lleva a posiciones que no me convencen y 13…Ab7 implica estudio, aunque hay una memorable partida de Kasparov contra uno de los campeones de chichinabo que cualquiera querría replicar.

adfa

En este fregao he estado al menos cinco veces

En lo de 6.Dc2, el ataque ese raro que comienza con 7.g4 y que también he jugado con ambos colores hace mucho que lo dejé con blancas. Con negras nunca volveré a capturar el peón. Me parece que las líneas a base de 7…h6 y …dxc4 y romper en e5 en cuanto se pueda son lo mejor que se puede hacer y que muchas veces el peón de g4 queda haciendo el ridículo.

Se apuntan temas que tienen que ver con 5…a6, que a principios de este siglo se puso muy de moda (y creo que ahí sigue) y que como he demostrado un par de veces nunca he entendido muy bien. En principio si …a6 tiene sentido en la cuarta jugada me parece que más aún lo puede tener en la quinta después de intercalar 4…e6 y 5.e3 que parece un poco pobre para el blanco, aunque no estoy seguro de para quien es peor quedarse con el alfil malo por dentro.

Lo que no sale, claro, es nada del sistema Botvinnik, ni tampoco ese gambito que también se llama Marshall (1.d4 d5 2.c4 c6 3.Cc3 e6 4.e4). Sí que hay unas notas muy interesantes sobre orden de jugadas. Le tendré que pegar un repaso mirando a la vez partidas recientes.


Regreso a los orígenes

23/07/2016
El perro me gusta tanto como el museo

El perro me gusta tanto como el museo

Este pasado miércoles hemos retornado tras una fugaz visita a las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya (esta última porque es la que tiene un aeropuerto serio) en la que la apretada agenda y el excesivo calor no nos han permitido hacer todo lo que habríamos deseado ni ver a todos aquellos a los que habíamos querido.

Sí que hemos superado unos cuantos hitos. Uno vuelve a la casa de la familia y esa es suficiente paz, pero tiene que ocuparse de que la consorte tenga incentivos turísticos y cosas que hacer. A causa de los precios recalamos en Bilbao en vez de en Biarritz y esto fue un acierto por esas huelgas intermitentes del control aéreo francés y lo que acabó pasando en Niza (y en Turquía) durante nuestra estancia. Ya que estábamos en la capital del mundo dispusimos echar allí la tarde y que la jefa conociera la ribera del Nervión, el espectacular museo de titanio (aunque fuese por fuera) y eso que llaman las siete calles. Su veredicto fue claro: “no es tan horroroso como tú siempre dices”. Tenía que haberlo conocido por aquellos años. Yo ya no me voy a curar y siempre seré contrario a Bilbao y sobre todo al Athlétic de Bilbao, pero es verdad que ya no es tan horroso como siempre digo.

Y luego ya, en la capital vasca bonita, puestos a hacer cosas de guiris nos dio por subir al monte Igueldo con las sobrinas y además en el funicular. Tiene que hacer unos treinta años de mi última vez, en la que seguro que hasta monté en pony. Mi hermana nos invitó a comer en el Tenis con un dinero de la lotería que ni recordaba que teníamos. No me pareció un menú nada caro para lo que es el sitio. Ventajas de vivir en un lugar peor. Luego la tarde al sol entre todas esas atracciones pasadas de moda, ni tan mal.

También nos dio tiempo a caminar una mañana de las de antes de la ola de calor hasta las minas de Arditurri. Dice la jefa que Oyarzun es mucho mejor que Rentería. No para uno como yo, que se aburre pronto de todo. Vi un torneo de partidas rápidas de ajedrez diecisiete años después, que se dice pronto. Y cumplí hasta donde pude con visitas de mi prima y marido los que vienen a Dublín y de una tía e incluso me acerqué al hospital a ver a un pariente al que encontré desanimado pero que espero que se recupere pronto. Con eso y un par de visitas al dentista, que hay que hacer arbitraje, culminamos siete días contados en los que llegamos a 38C, muy negativos para la infancia que nos acompaña, bendito paracetamol. Mis disculpas a los que no he llamado y que me leen. La próxima está prevista para otoño y en soledad, que seguramente permita hacer más cosas.


Postal de Escocia

14/07/2016

El muro de Adriano

Nuestro embajador en el lejano oriente se nos ha acercado casi todas las millas y nosotros en cambio nos alejamos unas cuantas.

Ayer llegó al buzón esta bonita postal escocesa (2 días dura el salto de isla a isla). Nos enseña el muro de Adriano que en una de estas lo mismo se convierte en frontera simbólica de la Unión Europea.


Richard Feynman

09/07/2016
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Portada

Estas ultimas tardes, después de que todo el mundo se va a la cama y en los minutos previos a caer desplomado he estado leyendo un libro (no se si llamarlo de memorias o anecdotario) que se tradujo al español como “¿Está usted de broma, Sr. Feynman?”, con las andanzas de quien fue premio Nóbel de Física en 1965 y que a mí lleva pareciendo un personaje bastante admirable desde hace una decena de años, cuando empecé a seguir las grabaciones que dejó en vida.

Si uno no se toma muy en serio la ciencia dura es un librillo ameno y como contiene un poco de todo, de biografía, de reflexiones personales y hasta de anécdotas absurdas sobre cómo ligar en los bares se hace variopinto y entretenido. Ahora bien, yo recomendaría más ver esos vídeos con sus conversaciones, esos en los que toca los bongos o uno que me pasó un amigo hace un par de años que es el que más se parece al libro. Una vez le leí a no recuerdo quién que Feynman era un hombre brillante que perdía demasiado tiempo inventándose historias para complacer a su audiencia. Sí que tiene un poco el deje ese de la gente a la que le gusta gustar, pero también habremos perdido mucho el tiempo los demás y no nos han dado ningún nóbel.


Cena del equipo

07/07/2016
Pad thai

Pad thai

La vida cotidiana transcurre sin demasiado que contar, pero ayer tuve un compromiso social agradable: cena del trabajo, con la gente de nuestro equipo y con la del equipo de pagos con los que nos llevamos muy bien ya que empezamos todos a la vez en la empresa.

Fuimos a un restaurante tailandés que hay cerca de Grafton st al que sólo había ido una vez y tiene que hacer ya siete u ocho años. El sitio es medio elegante sin ser demasiado caro. Yo voy a lo fácil y sé que el pad thai es el plato más típico de Tailandia y que no defrauda. Es un poco como ir a un restaurante español y pedir una tortilla de patatas, pero bueno.

En la cena hubo uno de esos momentos fascinantes de embriaguez cuando mis compañeras mediterráneas (Italia y Portugal) comentaron cómo otro tipo de la compañía, que está en la India y con el que a veces hacemos videoconferencia, se parece al famoso juguete Mister Potato. En ese momento, si he leído bien la jugada (que también puede que me equivoque), mi jefe y el sector anglófono se han puesto primero pálidos y después de todos los colores por las connotaciones racistas que pudiera tener la asociación. Una de esas diferencias culturales.

Lo bonito de una cena a las seis y media es que a las nueve y algo ya estaba en casa.

afds

Cheesecake de fresa y ruibarbo


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