Oficina del primer ministro

01/07/2015
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El de la bandera griega

Últimamente debo de salir bastantes veces como figurante en las noticias, ya que estoy pasando casi todos los días por delante de lo que sería el ministerio de la presidencia irlandés: Department of the Taoiseach, unos edificios nobilísimos que constituyen un complejo de oficinas en donde tiene la suya el primer ministro. Suele haber un grupo de periodistas apostado en la verja y a veces paso al lado de alguno que graba un corte de esos de noticas. También suele estar un viejo con un cartel que protesta casi siempre por el uso que hace el ejército de Estados Unidos del aeropuerto de Shannon y a veces por alguna otra cosa. Hoy iba yo por la acera contraria así que no sé si era ese mismo u otro el que se estaba paseando por delante del edificio con una bandera griega. La actualidad manda.

Como este edificio ofical queda al lado de los museos más importantes de la ciudad y entre dos de sus parques más renombrados siempre hay muchos turistas pasando por delante. Un día que la verja estaba abierta para que saliera un coche uno se metió con la cámara de fotos y el policía de la cabina salió para decirle que adónde iba y que por ahí no se podía entrar. A mí me gusta esto de Irlanda: que es el país de take it easy y las cosas se toman con calma y relajo. Al manifestante solitario tranquilamente le puede traer té la Garda. Y el tipo que se coló en el recinto donde labora el poder ejecutivo… pues si hace lo mismo en la Casa Blanca igual para cuando se quiere dar cuenta ya lleva encima medio kilo de plomo. Eso parece que no puede pasar en Merrion street, donde tiene su oficina el Tísaj, que es el primer ministro.


Bandera confederada en Dublín

24/06/2015
El pub a lo lejos

El pub a lo lejos

Ayer les presentaba un tugurio de cierta raigambre en la zona portuaria. Siempre me había llamado la atención que este bar abriera sus puertas tan temprano y me alegré mucho cuando hace unos meses descubrí la razón. Creo que en muchos puertos el mundo hay tascas de estas de servicio a cualquier hora del día o la noche para que así los estibadores y la marinería puedan meterse tomen su cazalla o güiscazo al empezar o acabar el turno.

Más cerca

Más cerca

El caso es que hace unas semanas me di cuenta que, entre otras banderas que la casa suele izar y va rotando, había colgada del mastil una bandera confederada. Esa que está causando polémica estos días en los EEUU. Me vino a la memoria que hace años, antes de que los periódicos gratuitos quebraran, había leído una de esas cartas al director protestando por el hecho de que los aficionados al fútbol gaélico del condado de Cork utilizaran la bandera confederada para animar a su equipo (coinciden los colores con los del condado: rojo y azul) ya que “era una bandera racista”.

Una vez mencioné de pasada que algunos del condado de Mayo utilizan la bandera de la comunidad autónoma del País Vasco (coinciden en este caso el rojo y el verde). Lo de si la bandera de la Confederación representa o no el racismo parece que se puede discutir y de hecho esta semana, tras los asesinatos de Richmond, es una discusión  muy viva en los EEUU. Hace dos días, la bandera confederada dublinesa seguía ahí.

Plano picado

Plano picado

A mí, desde luego, el racismo y la esclavitud y la guerra civil estadounidense son lo primero que me esta bandera me sugiere, pero sé que también hay gente que la tiene por una especie de emblema regional. Luego también, es lo de siempre, que si la prohiben allí no sé si eso nos tiene que afectar aquí. En Occidente nadie pondría una bandera nazi con su esvástica y nos indigna que lo hagan en una tienda de Taiwán, pero seguro que uno puede ondear la bandera de los jemeres rojos y negar el genocidio camboyano con total tolerancia de las autoridades y el público. Si como podría suceder esta bandera acaba teniendo la consideración que se le da a la que fue la de Alemania hasta el final de la segunda guerra mundial, dentro de unos años estas fotos generarán una curiosidad incómoda.

 


Casas públicas y madrugadoras

22/06/2015
El antro

El antro

Lo de que “pub” es el nombre que dan amigos íntimos y familia a la public house creo que ya se lo sabe todo el mundo. Hace años para ir al trabajo tenía que pasar por delante de uno que se llama The Windjammer – el velero – y pasaba por delante casi todos los días alrededor de las 7 de la mañana. Algunas  veces el tugurio no había abierto aún y ya había una cola de viejos, más consumidos que una colilla, esperando para entrar. Un par de compañeros del curro y yo hicimos muchas bromas al respecto.

Hace unos meses descubrí en un blog sobre historia dublinesa que en el centro de Dublín hay más de diez bares que tienen licencia para abrir a las siete. Es un derecho “feudal” de antes de 1927 que se les conserva mientras que el resto de locales pueden abrir tan sólo a las diez y media. Aquí dejo el dato ya que sólo he vuelto a este bar en concreto para presentar una pequeña curiosidad, probablemente mañana.


Sociología normativa

21/06/2015

Hace un par de días he leído una entrada muy interesante de Heath, uno de los autores de aquel libro tan gracioso para explicar las tribus urbanas que fue “Rebelarse vende”. Trata de algo a lo que llama “sociología normativa”, que es aquella funciona atribuyendo a los problemas las causas que sería deseable que lo fuesen.

Cuando la economía va mal nos gusta que la culpa sea de los bancos y si África está de pena preferimos que sea por culpa del fenómeno del colonialismo que se dio allí hasta hace cincuenta años. Esta pulsión narrativa de los mortales se ha trasladado a las “ciencias” sociales hasta un punto que, si se piensa, lo de sociología normativa puede llegar a sonar como un pleonasmo.

Recoge una frase bastante acertada de otro autor que se queda corto al sugerir que la izquierda política “identifica problemas reales, pero como los adscribe a causas espurias, luego encuentra difícil formular políticas que los remedien”.

Luego enumera cuatro problemas de este modo de ver el mundo social. Una idea muy típica de izquierdistas (de esos a los que Lenin llamaba infantiles) es creer que todos los problemas se pueden resolver políticamente. Heath pone aquí el abandono escolar, o la desigualdad en el reparto de las tareas domésticas entre los sexos. España lleva quince o veinte años en una cruzada contra los asesinatos de mujeres por parte de sus parejas en la que nunca se han juzgado las medidas llevadas a cabo por su eficacia, sino más bien por su buena intención.

El tipo de problema que más me interesa es el de ignorancia estadística: identificar la correlación con la causalidad o escoger el lado erróneo de una ecuación, que es muy típico que se haga. Precisamente esta semana había leído una noticia boba en la que la causalidad me parecía totalmente inversa: “El sexo frecuente asegura el éxito financiero, según un estudio” pero sin leer el estudio no se atreve uno a decir si la culpa es de los sociólogos o de lo que los “periodistas” entienden de los “sociólogos”.

También esta semana me encontré con unos consejos para enfrentarse a las estadísticas que me parecieron el punto por donde mucha gente que escribe en la prensa española podría comenzar.


Cuauhtémoc

20/06/2015

Esta mañana ha hecho bastante bueno y hemos salido con la intención de llegarnos a un parque que hay en el glamuroso barrio de Ringsend, comer un bocadillo y darnos una vuelta por ahí.

El buque-escuela

El buque-escuela

Al acercarnos al Liffey hemos visto que aún se encontraba allí amarrado el buque-escuela Cuauhtémoc, de la Armada Mexicana, que había llegado el miércoles.

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Cuauhtémoc en el mástil de proa

Es un barco que ya tuve oportunidad de ver en Dublín, creo que hace ahora tres años, aunque en aquella ocasión no llegué a subir a bordo, cosa que esta vez hemos podido remediar.

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Velas

Es algo mayor que el Juan Sebastián Elcano de la Armada Española, que también paró aquí hace ahora un año meses. Últimamente arriban muchos barcos interesantes a este muelle.

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Pasarela

Se considera a Cuauhtémoc el último emperador azteca (debería decirse mexica) y el nacionalismo mexicano lo ha elevado a cosas míticas que nunca fue tres y cuatro siglos después de muerto.

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Pensaba que había un único código

Lo mejor del paseo por cubierta ha sido que tenían puesta música de rancheras y corridos a todo trapo. Pero sigo siendo el rey.

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En cubierta

Luego buscando información en Internet he leído que este barco fue construido en Bilbao en 1982. También he encontrado fotos muy simpáticas con toda la tripulación subida a las velas.

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Tremendo lábaro

La bandera mexicana de popa, que era gigantesca, ha sido el otro detalle curioso del bajel.

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Nubes sin claros

Cuando hemos pasado de nuevo por delante del barco, un par de horas después, el día ya se había puesto feo. Es lo efímero del buen tiempo irlandés, carpe díem.


Feldberg de la Selva Negra

14/06/2015

Sin demasiado tiempo para extenderme voy a poner unas fotos de nuestro reciente paso por la Selva Negra, concretamente del día que subimos al Feldberg que es la montaña más alta de la región (1.493m). No es ninguna hazaña deportiva ya que se puede ascender en un teleférico en el que el precio del billete de ida y vuelta incluye el derecho a subir a la torre de observación que hay arriba.

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Telesilla

Si lo de las cabinas danpereza se puede subir a pie, que calculo que costará menos de media hora.

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Monumento a Bismarck

Lo primero que ve uno al llegar arriba es el monumento al Canciller de Acero, cuyo perfil inconfundible aparece en un medallón que hay en una de las caras del obelisco.

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Feldsee

Se supone que desde aquí contempla uno las mejores vistas de la Selva Negra. Se llegaba a ver el Titisee, de donde veníamos y también otro par de lagos más cercanos. En un mapa que indicaba las alturas de los alrededores aparecían el Mont Blanc y el Zugspitze, pero no estoy seguro de si son visibles ni aun en días muy claros.

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La torre de observación

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La auténtica cima

El teleférico no le deja a uno en la cumbre de la montaña. Como su nombre indica no tiene demasiada vegetación y además es relativamente plana. El punto más elevado está junto a una antena de televisión y un observatorio meteorológico a un par de kilómetros, lo cual da para un paseíto.

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Hacia la cumbre

En un punto el camino se bifurca para que ambas ramas acaben llegando al mismo sitio, lo cual supone un interesante intento de luchar con la monotonía de bajar por el mismo sitio.

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La vista desde la cima

Las vistas desde la cumbre me parecieron bastante menos espectaculares que las que había en el otro lado. Hay un círculo sobre un montículo que parece artificial, contiene paneles con mapas e información de flora y fauna y parece el lugar donde todo el que sube se hace la foto de grupo.

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Comienza el descenso

Tras unos breves momentos de cháchara, fotos y confraternización empezamos a deshacer el camino andado. Los que habíamos subido por un lado bajamos por el contrario.

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La torre de observación en lontananza

Lo que parecen cortafuegos son en realidad pistas de esquí. Aquí en invierno nieva una barbaridad. La vista hacia la vertiente del sur parece mejor que la septentrional.

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Pistas de esquí

Feld es campo y Berg es montaña, ya sabéis todo lo necesario.

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Nuestro grupo descendiendo

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Los rezagados

Lo último que nos quedaba por hacer era subir a la torre de observación. En Alemania hay muchas torres como esta. No parecen una idea muy difícil de implantar en otras partes, aunque algo tendrán los alemanes que saben cómo mantener y hacer rentable este tipo de instalaciones.

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Si sé mirar un mapa esto es Brandenberg y por ahí se va a Todtnau

En parte lo digo porque aunque hay que pagar para entrar a la torre no había nadie mirando, uno metía su tarjeta del teleférico en un escáner y eso le permitía girar el rodillo. En algunos países de más picaresca la gente se colaría. También había un ascensor relativamente limpio e incluso en una de las plantas un museo del jamón de la Selva Negra.

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La cima de la que veníamos

Una vez me dijo un alemán que el jamón de la Selva Negra es el mejor del mundo. Como si me dice uno de Jabugo que el motor de un Seat es mejor que el de un BMW. Para lo que era, el museo tenía su cosa.

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Selva negra

El último piso de la torre era la plataforma de observación propiamente dicha. Podía uno admirar el paisaje desde dentro, protegido por los cristales, o salir al exterior donde de un lado venía viento gélido que valía la pena sufrir.

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Monumento a Bismarck y estación de teleférico

Después de comer al pie del teleférico nuestra expedición se desbandó y los meridionales salimos camino de Friburgo, que también está muy bien y del que ya hablaremos otro día.


Promedios australes

07/06/2015

BBC

Hace un par de semanas leí que por primera vez en 24 años hubo más australianos que emigraron a Nueva Zelanda que neozelandeses procediendo a la inversa.

Ese par de países lejanos tienen un tratado de libre circulación de personas que permite que los nacionales del uno residan y trabajen en el otro sin demasiado papeleo.

También tienen cierta rivalidad y como hace años que sigo (algo) las noticias neozelandesas había sabido con anterioridad de que era un asunto que preocupaba en el país kiwi, por aquello de la fuga de cerebros y tal.

Un político cuyo nombre no recuerdo minimizó el problema diciendo algo así como que “el neozelandés que emigra a Australia contribuye a mejorar el cociente intelectual medio de ambos países.”*

Es una idea que me resulta graciosa y me gustaría emplear alguna vez. Hasta la fecha no he tenido éxito.

—–

* Acabo de averiguar que este político se llamaba Robert Muldoon y que murió en 1992, antes de esta última racha migratoria. También he descubierto que en estadística a este fenómeno de incrementar el promedio de dos grupos tras cambiar elementos de un grupo al otro se le ha llamado fenómeno de Will Rogers, por un humorista que hizo el mismo chiste con anterioridad, pero usando Oklahoma y California.


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