Técnicas de Investigación Social in memoriam

29/05/2016
Política y Economía

Política y Economía

Esta semana estaba leyendo un artículo sobre los efectos del sistema electoral y vi que citaban un trabajo de un profesor mío de los tiempos de la facultad en Ciencias Políticas. Me picó la curiosidad y me puse a ver en qué otras cosas había estado trabajando y al par de gugleos me encontré con un “el recordado profesor” que no me gustó nada y poco después pude comprobar que había fallecido hace tres años. Era un hombre joven. De hecho ahora he descubierto que tenía mi misma edad. Siempre creí que fuera algo mayor porque recuerdo que estaba casado (y entonces no llegábamos a los 30) y porque me parecía lo lógico, siendo el profesor.

Lo he lamentado mucho. Luego se me ha ocurrido que, especialmente dada mi condición de emigrante, tiene que haber más personas a las que doy por vivas y que sin embargo ya no están. Lo trágico no elimina la capacidad de teorizar tonterías y creo que a él le habría parecido positivo tener alumnos que se plantearan” la muerte de Schrödinger” tantos años después de pasar por las aulas.

La clase que tuvimos se llamaba Técnicas de Investigación Social y él decía que ni era experto en eso ni le interesaa especialmente pero que todo tenía que ver con cómo se reparten las clases en una universidad, que era un fenómeno esencialmente político. T. de I.S. era una optativa un tanto rara a la que apenas teníamos que acudir 10 ó 12 personas que nos conocíamos por el nombre, lo cual daba lugar a unas clases bastante interactivas y amenas. Recuerdo muchísimas conversaciones que se produjeron en aquella clase. El manual, que leí con interés aunque sobrepasaba la materia de la asignatura, era una traducción de The Practice of Social Research de Earl Babbie. Tengo unos apuntes bastante decentes que mecanografié en su día y veo que incluso conservo lo que fue el examen final:

1. Explica y describe el método científico a partir de sus rasgos o características más importantes.

2. Dada la formulación de las tres siguientes investigaciones sociales, señala los aspectos que las caracterizan atendiendo a: 1. su finalidad 2. su alcance temporal 3. su profundidad 4. su amplitud 5. sus fuentes y 6. su carácter cuantitativo o cualitativo.

  • a) Un estudio sobre las motivaciones, aspiraciones y expectativas de los militantes del Partido Socialista de Salamanca mediante la realización de un cuestionario a una muestra de los mismos.
  • b) Una investigación sobre las condiciones sociales de los vecinos del barrio de Buenos Aires de la ciudad de Salamanca realizada por encargo de la Diputación Provincial, con base en entrevistas y grupos dediscusión.
  • c) Un estudio de la influencia ejercida por los grupos de presión empresarial sobre la orientación de las políticas económicas que se llevaron a cabo durante los dos últimos gobiernos socialistas habidos en España, con base en documentos de todo tipo.

3. Dados los temas de investigación que se señalan a continuación, y teniendo en cuenta las condiciones exigibles, por lo general, para que se pueda estimar aceptable un problema de investigación, se pide indicar razonadamente si los temas que comprende el enunciado de este ejercicio son o no adecuados para una investigación científica:

  • a) El estudio de las relaciones sociales de padres e hijos en una única familia española que vive en Laponia
  • b) El problema de si es mejor para el desarrollo del espíritu la religión católica o la religión musulmana.
  • c) El análisis del ocio.

4. Las hipótesis de una investigación pueden recoger un soja variable, dos o más variables con una relación de asociación y dos o más variables con una relación de dependencia. Además, las hipótesis suelen hacer mención aunque sea genéricamente a las unidades de análisis. Dadas las siguientes hipótesis determina la variable o variables que recogen, así como el género de relación que existe entre ellas. Señala asimismo las unidades de análisis u observación (la población).

  • a) En España sólo alrededor del 5 por 100 de los estudiantes universitarios proceden de la clase obrera.
  • b) La mayoría de los alemanes sufren ansiedad.
  • c) A mayor rigidez ideológica de los padres, mayor proporción de conflictos entre padres e hijos.
  • d) Los ancianos son más conservadores que los jóvenes.

5. Explica los cuatro criterios de validez que se emplean para evaluar un diseño de investigación.

6. ¿En qué consiste la medición de una variable? ¿Qué tres requisitos básicos debe cumplir esa medición?

7. Dadas las siguientes variables: edad, sexo, estado civil, peso, nivel educativo (primarios, secundarios, etc.), número de hijos, coeficiente de inteligencia, clase social (alta, media, baja), tipos de desviación social (alcoholismo, prostitución, etc.), religión. Se pide clasificarlas según su nivel de medición.

8. Se ha proyectado realizar un estudio sociológico general de una ciudad que, según su último censo realizado, tiene 650.000 habitantes mayores de dieciséis años. Hallar el tamaño de la muestra a obtener al efecto, teniendo en cuenta que se pretende trabajar a un nivel de confianza del 95,5 por 100 y con un margen de error permitido del 4 por 100. Interesa que se indique también el tamaño de la muestra a un mismo nivel de confianza y de error muestral si en lugar de tratarse de un universo de 650.000 habitantes tuviera éste: a) 2.150.000 b) 70.000.

9. Señala y explica los tres tipos fundamentales de encuesta utilizados en la investigación en ciencias sociales.

10. En función de la estructuración y estandarización se distinguen tres tipos de entrevistas de investigación. Señala cuáles son y explica en qué consisten.

Me acuerdo también del último día que lo vi, en un curso de verano sobre la corrupción en el día en que se cumplían veinticinco años de la victoria del Frente Sandinista. Me preguntó cómo de corrupta consideraba yo que era España y mi respuesta dejaba al país en mejor lugar de lo que lo habría hecho una que diera hoy. Más allá de anécdotas fue un profesor que influyó mucho y positivamente en mi comprensión de la disciplina y de sus límites. Sic tibi terra levis.


Biblioteca antigua de Trinity College

28/05/2016
Visión idealizada, sin turistas

Visión idealizada, sin turistas

Hoy por fin y tras haber aconsejado lo contrario, he entrado a ver el libro de Kells y la sala larga, que es la biblioteca antigua de Trinity College. No me he parado demasiado tiempo delante del venerable libro y creo que los once euros valen más la pena por la vista de tanto libro viejo en simetría que por el renombrado incunable.

A mí me gustan mucho las bibliotecas y si tuviera dinero y espacio sería una de las excentricidades que me permitiría. Que yo recuerde he contemplado bibliotecas memorables en Salamanca y Coimbra. A ellas se une hoy esta y espero ver algunas más, que en el mundo no faltan ejemplos notables.

Una biblioteca es o era cierto tipo de paraíso. Hay algo un poco absurdo en esto de mirar anaqueles sin entresacar volímenes que curiosear. De algún modo y dado que hoy tenemos mucha más información al alcance de los dedos, una colección de libros y legajos resulta un entretenimiento obsoleto para el que ya no habría tiempo ni aunque nos dejaran total libertad para sumergirnos en ella.


Patriotismo soviético

11/05/2016

Portada

El otro día mientras estaba con el libro de Svetlana Alexiévich y sus mujeres en guerra se me pasó por la cabeza la contraposición entre el mucho patriotismo que hizo falta para que la URSS pudiera ganar esa guerra y lo bueno que es el libro precisamente porque no muestra apenas nada del mismo. Es bueno porque lo que cuenta es verdad. El patriotismo se opone a la verdad y es más fácil que pueda desarrollarse en una gran mentira como la Unión Soviética o como la Alemania nazi.

Hoy por hoy es inimaginable en la mayor parte del mundo desarrollado un movimiento así. También me parece que hay un par de aspectos que contribuyen mucho a cultivar ese patriotismo. La ficción compartida de que existía una sociedad que había aboliendo las clases sociales, las dos décadas de aleccionamiento bolchevique y la incorporación de la Iglesia Ortodoxa Rusa al esfuerzo de guerra y cierta escasez material que suponía que muchos no tenían mucho que perder.

Uno no estaría muy dispuesto a dar la vida por la patria cuando ve que hay otros que obtienen más de la patria que uno mismo. La desigualdad social diluye el patriotismo, que es bastante horizontal. También me creería que es más difícil para agnósticos y ateos inmolarse en pos de la supervivencia del colectivo. Las riquezas materiales le permiten a uno comprarse un destino distinto al de la patria.

Constato que las ganas de arriesgar la vida por la patria son pocas. Y está bien. La patria está continuamente en peligro, y desaparecerá como también desapareció la Unión Soviética a pesar de tanto heroismo. No me preocupa demasiado que desaparezca la patria, ya habrá otra cosa luego.


Voces de Chernóbil – Svetlana Alexiévich

09/05/2016
La noria de Pripiat

La noria de Pripiat

Por afán de plenitud le eché un vistazo a las “Voces de Chernóbil”. A Svetlana Alexiévich se la puede leer muy deprisa, como la prensa. El universo del libro está en la zona de exclusión, aunque algo he aprendido de la guerra civil de Tayikistán. Leer Belarús en vez de Bielorrusia me produce urticaria.

Creo que he conseguido bloquear todo sentimiento humano de modo que lo más destacado del libro me ha acabado resultando la idea de que el ser humano no está hecho para entender la radiación ni para luchar contra ella y en consecuencia la ausencia de libros, películas y reflexiones sobre la catástrofe de Chernóbil. Yo nunca he pensado demasiado en este accidente nuclear que sigue costando vidas año tras año y me parece que la razón es la misma: no entenderlo. Estamos hechos para unirnos en tribus y para las guerras, o para escapar de un incendio, pero nadie entiende del todo una amenaza que se presenta de modo invisible y en apariencia errático. La ignorancia, que además es en gran parte voluntaria (mejor no saber), plantea problemas que reducen el espacio de lo narrable.

Otra consecuencia de la ignorancia que sufro en mi mismo es que mis opiniones sobre la energía nuclear varían de año en año. Puede que no sea todo desconocimiento y haya algo de la dificultad que supone calcular riesgos improbables. A veces me levanto con un pie y entonces me parece que la energía atómica es la más segura, económica y eficiente, la que menos altera el ambiente y menos basura emite a la atmósfera. Otras veces es con el pie contrario (Especialmente en 1986 ó en 2011 y en los años de sus alrededores) y me parece que es una lacra con la que hay que acabar como sea. Al final, si uno puede permitirse pagar una electricidad más cara (que no todo el mundo podrá, esa es otra) para qué arriesgar.

Hace unos años, cuando estuve en Kiev, me enteré de que existía la posibilidad de ir a la central. Creo recordar que costaba unos cien euros (que aunque sea asequible para los precios que tenían las cosas en Ucrania era carísimo). Nunca llegué a entender qué gracia podía tener acercarse al reactor con un contador géiger apuntando con el dosímetro a cosas para ver qué número daban. Estamos anormales. Uno también tiene lo suyo, pero hasta ahí no llego.

Lo de si los liquidadores eran carne de cañón, héroes, locos o personajes trágicos lo dejo para la subsiguiente reflexión sobre el patriotismo soviético.


Mujeres en la guerra – Svetlana Alexiévich

01/05/2016

Portada

Hoy he tenido bastante tiempo libre y me heleído este del tirón. Llevaba dos meses en lista de espera: La guerra no tiene rostro de mujer de la premio Nobel bielorrusa Svetlana Alexiévich. Es una compilación de historias de mujeres soviéticas que participaron en la Segunda Guerra Mundial. Después me he dado cuenta de que hoy coinciden la Fiesta del Trabajo y el Día de la Madre (al menos en España). La conjunción del calendario hace especialmente idónea esta lectura en su fecha.

Creo que he tardado más de lo que quería en empezar el libro porque me habían advertido de unas cuantas imágenes terribles, que es cierto que aparecen y son reconocibles para cualquiera. En parte por eso estaba buscando un momento adecuado de estabilidad. Por desgracia ya tengo leídas cosas peores y aunque uno no elige esas cosas no creo que nada de aquí vaya a remplazarlas en mis pesadillas. Luego ese fenómeno fascinante de la compartimentalización de la mente humana entra en juego y a veces ocurre que una historia de amor traicionado o una lealtad a prueba de lustros acaban resultando más conmovedoras que la peor  de las crueles masacres.

“No escribo sobre la guerra, sino sobre el ser humano en la guerra” se contrapone al clásico “Arma viriumque cano”. El punto de vista femenino es algo necesario y en general ausente en la bibliografía bélica. La comparación más simple que se me ocurre es con la vida cotidiana y doméstica. Esa gran habilidad de la prójima para recordar aspectos de experiencias que yo he vivido en los que ni se me ocurriría pensar. Los varones ¿se acuerdan de qué ropa llevaban ayer sus compañeros de trabajo? Yo al menos, no. En las guerras hay millones de cosas así, si se multiplican por los millones de intervinientes. Mi memoria (poco femenina, creo) es bastante buena para recordar cosas como que en este párrafo en el que las traductoras han puesto cuchara en realidad se refieren a un calzador.

»En otra ocasión, en una sombrerería abandonada, elegimos unos sombreros. Esa noche dormimos sentadas para poder pasar un rato con los sombreros puestos. Nos levantamos por la mañana… Nos miramos al espejo por última vez… Nos lo quitamos todo y nos volvimos a poner nuestras camisas y pantalones de uniforme. No cogíamos nada. En el camino hasta una aguja resulta pesada. Llevábamos la cuchara en la parte de atrás de la caña de la bota, y ya está…»

Por otra parte, la fluidez de la lectura me hace pensar que se trata de una traducción excelente -he aprendido casi una decena de palabras (peal, – si bien me sorprende la elección de tadzhik en lugar de tayiko.

Este libro se conecta con mis intereses a través de varios soviéticos que lucharon en la guerra de España, entre años Vasili Korzh, bielorruso y Héroe de la URSS. También aparece una trabajadora de una de las casas en las que la Unión Soviética acogió a los niños españoles, pero sobre todo a través de la siempre problemática interacción entre Historia y memoria.

Si lo he podido leer de una tacada es en gran medida porque es una especie de reportaje de prensa. Una viñeta y otra y otra. Caleidoscopio de emociones, imposibilidad de abarcar todas las experiencias, casi ninguna conclusión. Creo que es un trabajo necesario y sin embargo esta superación hiperrealista ni es historia, ni es periodismo ni creo que sea literatura del todo, ya que los autores del texto parecen ser los personajes. Sin que entienda yo mucho de estas etiquetas me daría por llamarlo macrorreportaje (o reportaje sin límite de espacio o lo que sea).


Bolsa de plástico en francés

30/04/2016
Así se dice

Estos mapas tampoco son matemáticos, pero parece que así se dice

Me he encontrado en Mental Floss con un mapa que ilustra cómo se llama a la clásica bolsa de plástico de supermercado en diferentes lugares de Francia. Me parece que la palabra más habitual (que es la única que yo conocía) es sac. Es la más extendida, se utiliza en París y alrededores y la que más aparece esporádicamente en zonas en las que parece que otra es la mayoritaria.

Como en mis diversos empleos a veces he tenido que hacer cosas en francés me han preguntado en ocasiones (y otras se ha dado por supuesto) si lo que yo hablo es el dialecto del francés que hay al otro lado de la frontera en el País Vasco. La respuesta es que no, y que ni siquiera sería capaz de identificarlo. Veo que en la región suroeste, por ejemplo en Hendaya, a la bolsa de plástico la llaman poche, que para mí es una palabra que significa sólo bolsillo. Algunas veces me han comentado que los españoles pronunciamos francés de modo parecido a como se hace en el corredor Perpiñán-Marsella, con erres fuertes y tal.

A pesar de que durante la infancia se produjeron numerosas incursiones a zonas del departamento 64 para cosas tales como ir al dentista y comprar yogures, en general el francés que uno aprendió tanto en la escuela como gracias a las ondas de la televisión francesa que se pasaban de largo es más o menos el estándar de París con las limitaciones propias que tiene para un vecino del sur.


Rinoceronte o abada

29/04/2016
Tres tristes rinos

Tres tristes rinos camuflados en el terreno monocromático

El viernes pasado volvimos al zoo de Dublín y esta vez resultó un día más soleado que el del pasado año. Algunos animales los hemos podido ver con más detalle y después he estado averiguando la historia del peculiar león asiático de Gujarat. La zona de los flamencos y las focas ha sido renovada y vale la pena ver a estos leones marinos, aunque sus instalaciones no tengan comparación con las del zoo de Hanóver. Esta vez no se podían ver los orangutanes ni el leopardo de las nieves por reformas en sus relativos hábitats. Casi mejor, ya que el orangután me dio bastante pena la otra vez, comiendo desperdicios de las cajas de cartón en una habitación ridícula pintada de verde. Espero que le puedan hacer una pseudoselva decente. El hipopótamo se dejó ver fuera del agua.

Uno de los animales que más me gusta ver es el rinoceronte, que comparte espacio en la sabana gigantesca con cebras, jirafas y avestruces. Animal bastante poco dinámico, estuvimos contemplando a tres a ratos echando la siesta y a ratos en pie aunque sin desplazarse. Apenas cuando uno le rozó a otro la barriga con el cuerno hubo un conato de enfrentamiento con resoplidos brutales que hacían levantarse el polvo. Impresionantes bichos de una especie más víctima que otras de la estupidez humana. Podría decirse que el llamado rinoceronte blanco es más bien gris y en la página del zoo de Dublín sugieren que esto es debido a una confusión con la palabra que los afrikaners utilizan para decir ancho (white y wide son blanco y ancho en inglés) y que en realidad sería rinoceronte de boca ancha. No estoy seguro de que así sea. Aunque blanco noparece puede que sí que lo sea por oposición al rinoceronte negro, al igual que ocurre con las piezas de color más claro en el juego del ajedrez a las que se llama blancas independientemente de su tono.

Luego, unos días después, entre todo el lío de las conmemoraciones cervantinas y gracias a un mapa de época me he enterado de que en Madrid hay una “calle de la abada” y que abada no es otra cosa que un nombre arcáico para el rino, de origen malayo por vía del portugués (no hay muchas palabras malayas en español).

La wikipedia en inglés tiene una entrada para el primer rinoceronte que vieron los europeos -espectáculo sucedido en la corte de Felipe II- y acepta, creo que erróneamente, que Abada era el nombre del animal. También hubo autores que entendieron que abada o habada era nombre que debía aplicarse tan sólo a la hembra de rinoceronte. Me imagino que en Madrid será cosa conocida por la calle que le pusieron al animal, pero para mí esta palabra es todo un hallazgo.


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