Mercado de abastos

12/12/2017

Cada vez paso menos por aquí pero tengo algunos recuerdos curiosos relacionados con el mercado de frutas y verduras.

Un edificio muy céntrico de Dublín y que es omitido en las guías turísticas porque es verdad que no tiene nada de excesivo interés para el visitante.

Una placa recuerda que fue construido en 1892 por el ayuntamiento.

Sólo tiene actividad por las mañanas, después del mediodía está cerrado y sólo se ven unos cuantos palés, residuos de la actividad matutina.

Es un mercado mayorista, así que tampoco puede presentarse uno a comprar un kilo de manzanas.

Las viejas que se ven por Moore st con los cochecitos de niño de época sobre los que han colocado la fruta compran aquí al por mayor todo lo que luego menudean.

Mis recuerdos están vinculados a ir a buscar los palés con Iñaki para utilizarlos como combustible en la precaria chimenea de su precaria morada.

Quizá el edificio no tenga tanto valor pero hay algo que me resulta atractivo en la arquitectura civil de la época victoriana.

El forjado del hierro, el color anaranjado del ladrillo y muchos detalles pequeños.

Detalles de cosas comestibles. Con eso vuelven a ganarme. Fruta y verdura, por supuesto.

También una langosta o algún que otro manjar exquisito y esculpido.

Está a menos de diez minutos de O’Connell st pero nadie se acerca a verlo.

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La decadencia de España

11/12/2017

Portada

He pasado varios meses arrastrando la lectura de la Historia de la decadencia de España que Cánovas del Castillo escribió sobre el siglo XVII español (1598-1700). Lo hizo en 1858 a la edad de 26 años (lo cual es especialmente admirable cuando uno piensa con qué andaba entreteniéndose a esa edad) antes de convertirse en uno de los grandes políticos españoles del siglo XIX. Aviso de que no lo voy a recomendar. Creo que sólo he podido acabarlo gracias a que lo tenía en el Kindle y así, a ratos de autobús de los que por desgracia no ando escaso, he ido tragando páginas y millas de un modo que llevando a cuestas el mamotreto de más de ochocientas páginas hubiera sido imposible.

Mi veredicto sobre el libro es bastante negativo y sí se me ocurre que una de las causas de la decadencia de España podría ser el haberse mirado a sí misma desde este ángulo y haber escrito Historia así. La erudición de Cánovas era monumental aunque me da la sensación de que no estaba demasiado bien estructurada.

Mi primera inclinación es por negar la mayor y suponer que quizá ni en su dorado siglo XVI España alcanzara tanta grandeza como se suele suponer. Este tipo de relato histórico basado en alianzas matrimoniales, batallas, tratados de paz e intercambio de territorios dista de ser la historia del país real. A mí me parece que quedan confundidos los intereses del país y la protonación con los de la casa reinante centroeuropea que los gobernaba.  No soy partidario del tipo de narración histórica que una vez oí denominar “acontecimental” (término horrible, soy consciente) por oposición a la historia social que nos hubiera explicado, qué sé yo, si el excedente de cereal en Castilla en el siglo XVI permitió la financiación de una flota, o cuantas calorías podía consumir al día un campesino en los diferentes reinos o cuán altos o bajos eran el indice de alfabetización y la tasa de mortalidad infantil.

Cánovas escribe desde un patriotismo decimonónico que hoy nos resulta patriotismo mal entendido y tiene ideas que en nuestra época resultan extrañísimas como que la frontera natural de España esté en los montes del Atlas o que Francia sea y siempre vaya a ser enemiga natural de España. La mera idea de que la grandeza del país se alcanza mediante la conquista de territorios lejanos y la guerra es en sí pensamiento decadente y causa de decadencia. La casa de Austria tendría muchos intereses en Lombardía y Flandes, pero los españoles ninguno. Todo lo que haya contribuido a retrasar la aparición de los españoles como sujeto político y todo lo que haya supuesto falta de desarrollo científico y mejora de las condiciones materiales de vida es, si no decadencia, atraso. Otra extraña idea canovista (las naciones no pueden prescindir del honor) siguió trayendo más decadencia al solar patrio en décadas por venir.

No recomiendo perder demasiado tiempo con este libro, pero sirve para echar un vistazo al estado de la historiografía a mediados del XIX y el marco cognitivo del que provino la acción de uno de los próceres españoles que marcaron su siglo. Creo que sería sencillo hacer un análisis de la decadencia de España en pocas páginas que fuera mucho más certero y en el que aparecieran mucho algunas palabras que aparecen poco el texto de Cánovas, como ciencia y comercio, y otras que no aparecen nada como absolutismo, analfabetismo y superstición.


Postal del Japón

10/12/2017

Postal sobre cuadro

El miércoles llegó una bonita postal del Japón. De momento la he puesto encima de un cuadro que hay en el salón de mi casa y que muestra la misma imagen: el archiconocido Fuji rojo de las 36 estampas de Hokusai. Lo de tener el cuadro en lugar señero ya sería toda una declaración de que es una obra de arte que nos gusta de verdad. Lo espectacular es que ese mismo cuadro lo tenemos dos veces. Y ahora con la postal, tres.

Es posible que Hokusai sea una de las formas más sencillas de aproximarse al arte japonés. Cuando estuvimos en Japón tuve mucho interés en fotografiarme ante una de las muestras de la ola y de comprarme una taza que aún conservo. Incluso en este año 2017 he estado aquí en Dublín en una exposición entre cuyas piezas se encontraba una miniatura del maestro nipón, el monte Ashi visto desde las orillas del lago Hakone que otrora surcáramos en barco pirata.

No es la primera vez que recibo una postal de Japón, ni siquiera la primera vez que recibo una que represente una xilografía de Hokusai. Es la primera que recibo que hace mención a interesantes expresiones de la cultura japonesa que me alegro de que mi mujer (que es la que suele recoger el correo) desconozca, o bien que no tenga la paciencia de descifrar la caligrafía hispana. Así que omitiré el contenido y pasare a la filatelia.

¿Ginza 21-XI-17?

Según leo en una página especializada, el sello de 70 yenes es la mitad superior de otro junto con el cual compone una imagen, no de Hokusai sino del otro, de Hirosighe, que en conjunto muestra las flores que vemos y un ave que on está. Aunque andemos mal de hiragana y katakana podemos ver que conmemora la International Letter-Writing Week,  que se lleva celebrando desde 1958 “con el objetivo de contribuir a la paz mundial incentivando el intercambio cultural entre la gente del mundo a través de la escritura epistolar”.

Le leí a uno que decía que el día del juicio final hablaría muy bien de todos los amigos que hayan seguido mandado postales. Aquí también bancamos duro esa idea.


Grajilla occidental

09/12/2017

La grajilla occidental (corvus monedula) en la playa de Greystones

Voy a aprovechar que el fin de semana pasado en la playa me encontré con este córvido (menos habitual que otros que veo casi a diario) para poner en orden mi vocabulario aviario. Para mí, todos estos pájaros negros han sido hasta ahora “cuervos” y palabras como “grajo” o “corneja” eran en mi mente meros sinónimos. En inglés también hay varias palabras: crow, raven, rook que me venían resultando sinónimas, siendo crow la más genérica de ellas como así es en efecto, aunque me sorprenda descubrir que hay quien mete en el mismo saco al arrendajo, la chova y la urraca. Esos para mí no han sido nunca ni crows ni cuervos.

Grajilla occidental 02.12.2017

Al ave del día se le llama grajilla occidental porque existe otra especie llamada grajilla oriental o dáurica en China, Siberia y por allí. La especie europea se subdivide en cuatro y Corvus monedula spermologus es la subespecie que se existiende más al occidente tanto por las islas Británicas como por la península Ibérica hasta llegar Marruecos y Canarias en invierno. No se me ocurre por qué no habría de gustarle la cornisa cantábrica. Es espermólogo porque recoge semillas. Me llaman la atención sus ojos, muy azules, aunque en mis fotografías apenas se nota.

Me he hecho una tabla trilingüe con mis cuervos habituales. El que más me encuentro es el grajo y la forma más sencilla de distinguirla del cuervo grande es que mientras que éste tiene el pico del mismo color negro del plumaje el del grajo es más claro. Los tengo enfrente de casa y suelen estar juntos comiendo en la hierba, pero siempre hay muchos más grajos que cuervos, more rooks than ravens.

Corvus monedula Western jackdaw Grajilla occidental
Corvus corax Raven Cuervo (grande)
Corvus frugilegus Rook Grajo
Corvus corone cornix Hooded crow Corneja

La corneja de la península Ibérica es la negra mientras que la que hay en Irlanda es la gris. Con esta también me encuentro a menudo, aunque no a diario.

Si tengo un poco de suerte para hacer buenas fotos y algo de tiempo las iré poniendo todas en mi lista de aves de Irlanda.


Los muchachos de zinc

04/12/2017

Boys in Zinc

El domingo por la mañana había empezado a leer Boys in Zinc de Svetlana Alexiévich y el Embajador me manda un artículo sobre transliteración rusa. El propio apellido de la Nobel bielorrusa plantea una de las elecciones típicas: Alexiévich o Aleksiévich. Los muchachos de zinc trata sobre la invasión soviética de Afganistán y es de nuevo un mosaico con las experiencias de soldados, enfermeras, viudas y parientes cuyas vidas se vieron afectadas por la decisión que tomó la Unión Soviética en 1979 de “proteger” su frontera meridional a través de lo que se suponía que iba a ser una misión internacionalista que iba a construir puentes, hospitales y escuelas. En el avispero afgano, precisamente.

Mi mujer conoce a una rusa que estuvo allá como enfermera. De hecho, una de las historias me ha recordado mucho a la suya. Por lo que he oído, esta señora, que tendrá ya unos sesenta años, perdió su posibilidad de concebir a causa de la metralla de una explosión y también ha acabado teniendo problemas con el alcohol.

Este fragmento que recojo de la traducción española de Yulia Dobrovolskaia me recordó las historias de los cubanos que me contaba uno de Angola que trabajó conmigo:

Sí, nuestros muchachos se lo vendían todo. No se lo reprocho… No… En la mayoría de los casos. ¡Morían por tres rublos al mes! El sueldo mensual de nuestro soldado era de ocho vales. Eso equivale a tres rublos… Los alimentaban con carne podrida, con pescado pasado que olía a herrumbre.. Todos padecíamos escorbuto, a mí se me cayeron los dientes incisivos. Ellos vendían las mantas y compraban hachís. O algo dulce. O bagatelas… Los tenderetes allí son tan llamativos… Había montones de baratijas atractivas. Aquí en la Unión Soviética, no hay nada parecido, ellos nunca lo habían visto. Así que vendían sus armas, hasta los cartuchos, y después con esos mismos fusiles y con esos cartuchos los mataban. Compraban chocolate… Bollos…

Estaba buscando el texto de la edición española para otro trocito que había anotado y sin haber visto la original me parece que a los españoles se lo dan más mascado que a los anglos:

At the political awareness sessions they spoke to us about heroism. Afghanistan, they told us, is the same as Spain all over again.

Lo tenía marcado porque parece indicar que en la URSS a principios de los años ochenta la mera mención de España aún evocaba la guerra civil en la memoria colectiva, En la versión inglesa sólo dice España, pero en la traducción española habla de “las brigadas internacionales que lucharon en España contra los nazis” y si la traductora se lo ha inventado dando por supuesto que muchos españoles no entenderían que quiere decir “España” en ese contexto, creo que se ha equivocado y mucho, ya que en las brigadas internacionales no hubo apenas soviéticos y la referencia tendría que hacerse a los dos mil asesores militares, pilotos y tanquistas que Stalin envió a la República. Y me da rabia, porque ahora ya tengo que buscar un libro en un idioma que desconozco para encontrar una página y satisfacer mi curiosidad.

En fin, otro Vietnam pero sin Hollywood, mucho síndrome de estrés postraumático, mutilados, alcoholismo y suicidios y la injusticia de una suciedad y que la victoria tiene muchos padres y las derrotas ninguno. En general leo a Svetlana Alexiévich como hojeo los informes del trabajo, hasta que de pronto se me clava una de esas frases punzantes de alguno de sus protagonistas. He vuelto a pensar hasta que punto no falsea la realidad su selección personal de horas y horas de grabaciones en cintas y cuántos otros libros distintos no podrían haberse escrito a partir de estrictamente el mismo material.

Me ha parecido que @unesceptico y yo hemos ordenado la bibliografía de la autora en el mismo orden de prelación. Creo que sólo habrá otro par de piezas que intercalar.


Colapso 2

29/11/2017

Colapso

Y aunque he ido despacio ya terminé Collapse: How Societies Choose to Fail of Survive (2005) de Jared Diamond.  Si de los primeros capítulos del libro destaqué los temas polinésicos de la isla de Pascua y Nueva Zelanda en la segunda mitad la historia que me ha parecido más interesante de todas es la de el período nórdico en Groenlandia que va más o menos del año 950 al 1400. La primera vez que supe de este período histórico fue viendo una exposición hace muchos años en Canadá y desde entonces  algo habré aprendido, aunque tampoco tanto. Por ejemplo ahora me he enterado de lo siguiente:

  1. La civilización nórdica de Groenlandia consistía en dos asentamientos; el que estaba más al sur tenía unos 4.000 habitantes y el más septentrional unos 1.000. Eso es todo.
  2. Los europeos nórdicos llegaron a Groenlandia antes que los esquimales actuales. Antes de eso hubo cuatro oleadas de pueblos siberianos que también colonizaron aquellas latitudes y también fracasaron. Se han denominado: Saqqaq, Independencia I, Independencia II y Dorset. Tampoco es que sus límites culturales, territorialez y temporales (incluyendo aquí la coexistencia con los europeos) estén perfectamente definidos, pero sirva este marco que por diferentes razones me recuerda a la migración bantú y la vasconización tardía.
  3. De la exposición canadiense recuerdo el canto de cisne documental de la civilización nórdicogroenlandesa: una boda de 1408 que vuelve a aparecer en este libro. El final del asentamiento septentrional queda descrito de modo terrorífico.

Como este año volví la mirada hacia algunos temas dominicanos por su cercanía temporal también me ha resultado interesante el paseo por la historia de la isla de la Española y la comparación entre las instituciones de Haití y la República Dominicana y la apología del animal político Balaguer.

La parte dedicada al genocidio de Ruanda plantea un escenario que me resulta bastante más probable, al menos focalizado en lugares específicos que la extinción humana por tormentas solares o por una erupción como la del monte Toba, aunque siempre me ha sorprendido que este último escenario (que no aparece en el libro) no se considere con más frecuencia.

Al final, doce años después de la publicación del libro, la duda es si el marco que se plantea es válido y si estamos más cerca del apocalipsis ecológico que puede acabar con nuestra civilización, con algunos de nuestros hábitats o con nuestra misma especie. Puede que las cosas estén yendo muy mal pero a un ritmo que no nos permite entenderlo del todo o puede que haya mucho que se nos escapa y el sistema sea más estable de lo que tendemos a pensar.

Según Diamond las civilizaciones antiguas desaparecieron por una combinación de estos factores:

  1. Daños ambientales
  2. Cambio climático
  3. Vecinos hostiles
  4. Pérdida del comercio
  5. Respuesta social a problemas ambientales

La lucha del hombre contra el medio y su capacidad de adaptación la existencia de amigos y la falta de amigos y aliados con los que suplir las carencias (comercio) y la respuesta social (política), donde plantea un interesante ejemplo en el que el tamaño de la sociedad es relevante en función del tipo de medidas que se quieran tomar (para gestionar desde abajo, mejor sociedades pequeñas; en las grandes se pueden tomar medidad desde arriba; las sociedades medianas tendrían problemas).

Basándose en la experiencia histórica el autor indica que estos son los doce riesgos que pueden acabar con nosotros:

 Factores que han contribuido al colapso de civilizaciones pasadas

  1. La deforestación y la destrucción del hábitat.
  2. Los problemas de suelo (erosión, salinización y pérdidas de fertilidad del suelo).
  3. Los problemas de manejo del agua (escasez de agua, contaminación hídrica y tratamiento de aguas residuales)
  4. La caza excesiva
  5. La pesca excesiva
  6. Las consecuencias de introducir especies que suelen ser especies invasoras.
  7. El crecimiento poblacional humano
  8. El aumento del impacto per capita en el medio ambiente (huella ecológica).

Nuevos factores del colapso en sociedades presente

  1. Los cambios climáticos ocasionado por el hombre (Influencia antropogénica sobre el clima).
  2. La acumulación de sustancias químicas tóxicas en el medio ambiente (contaminación).
  3. La escasez de energía (pronosticada por la teoría del pico de Hubbert y gran consumo y recursos energéticos a nivel mundial).
  4. El uso humano de toda la capacidad fotosintética de la Tierra.

A mí las cosas que escribe Jared Diamond me parecen siempre muy convincentes, pero soy un lector entregado que se deja llevar una mezcla de ignorancia en asuntos científicos y pesimismo. Hay críticas bien planteadas a aspectos concretos del libro que convendría leer.

 


El problema de las nacionalidades

28/11/2017

Hoy en el desayuno una compañera, que es francesa mora, nos ha contado que ahora es también irlandesa. Que hace unos días estuvo en la ceremonia en la que las autoridades irlandesas dan el certificado de nacionalidad y que también va a mantener la francesa, que al parecer se puede. Dice que estaba muy nerviosa con el bréxit y que entre que había comprado un apartamento y que tiene un crío de cinco años le ha parecido la mejor solución para estar segura de cara al futuro. Los presentes hemos hecho caer un chaparrón de preguntas y felicitaciones.

Entre los más escépticos yo mismo. Después de que la moza ha partido hacia sus quehaceres he comentado que para los ciudadanos de la Unión Europea los mil euros por los que sale el proceso administrativo vienen a ser el equivalente de pagar un seguro más caro o con más cobertura de la estríctamente necesaria para cualquier cosa. Puede haber buenas razones psicológicas para hacer eso, pero pongo a un lado de la balanza los mil euros y al otro la seguridad frente a la improbabilidad de ser deportado de este país y me quedo con los billetes. Obviamente, se podrá demostrar que me equivoco el día que me expulsen.

Ahora bien, también uno es lo que es y eso no lo cambia ningún documento. Si Europa vuelve a los tiempos oscuros del peor tribalismo no será un papel el que determine sí uno pertenece o no a la tribu. Si un país se deteriora hasta el punto de convertir al extranjero en indeseable no sé cuántas ganas le pueden quedar al rechazado de luchar para quedarse allí. No hace falta ponerse en Austria en 1938, si viviera hoy en el Reino Unido estaría buscando un modo de salir y hay lugares en los que los rasgos de tribalismo suponen que ni me plantee vivir en ellos aún en las mejores condiciones económicas que pudieran plantearse. Cierta región española es un ejemplo que está de actualidad.

Un malévolo ha sugerido que la chica adquiere otro pasaparte porque o bien no es o bien no ha sido aceptada como francesa véritable. Más explicaciones psicológicas. A los (pos)marxistas nos gustan más las de tipo materialista y creo que el factor principal por el que uno renuncia a asimilarse es que creer que lo suyo es al menos igual de bueno y que siempre tiene una salida de ese medio.

Hace años que decidí no formar parte de la sociedad irlandesa y serlo tan sólo de su base de contribuyentes. Coincide con este episodio matinal que anoche había estado releyendo a Cháves Nogales, que tiene este fragmento:

Aquí, en este hotelito humilde de un arrabal parisiense, viven mal y esperan a morirse los más diversos especímenes de la vieja Europa: popes rusos, judíos alemanes, revolucionarios italianos…, gente toda con un aire triste y un carácter agrio que se afana por conseguir lo inasequible: una patria de elección, una nueva ciudadanía. No quiero sumarme a esta legión triste de los «desarraigados» y, aunque sienta como una afrenta el hecho de ser español, me esfuerzo en mantener una ciudadanía española puramente espiritual, de la que ni blancos ni rojos puedan desposeerme.