Prorrogar – to prorogue (falsos amigos)

12/08/2019

Si ayer me preguntan cómo se dicen inglés prórroga y prorrogar habría respondido que la prórroga del fútbol es extra time y que prorrogar es seguramente to extend. Si la pregunta es si existe el verbo to prorogue habría dicho que probablemente aunque no estaría en condiciones de jurarlo. Pero resulta que hoy me lo he encontrado por casualidad y compruebo que supone un hermoso hallazgo para uno de los subgrupos más interesantes en mi colección de falsos amigos: los que prácticamente quieren decir todo lo contrario.

To prorogue entró en inglés queriendo decir lo mismo que en las lenguas latinas pero a pesar de que este significado subsista en los diccionarios en la práctica actual su significado al periodo en el que no hay actividad parlamentaria. Así pues “Parliament is usually prorogued during late April or early May” quiere decir que el parlamento normalmente está fuera del periodo de sesiones a finales de abril o principios de mayo. Si nos dijeran en español que la actividad del parlamento se suele prorrogar a finales de abril o principios de mayo entenderíamos que en principio en esos meses no debería darse pero que no es infrecuente que se extienda a ellos.

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De Manila a las Marianas

22/07/2019

De Manila a Marianas

Mi penúltimo entretenimiento literario en el campo de los viajes decimonónicos ha sido Un viaje por el Oriente: De Manila a Marianas obra de Juan Álvarez-Guerra [y Castellanos] (1845-1905), autor que no debe confundirse con otros dos escritores homónimos. Su propio padre Juan Álvarez-Guerra y de la Peña (1805-1899) y un antepasado de mayor importancia histórica, su tío abuelo Juan Álvarez Guerra (1770-1845).

Este es el primero de tres volúmenes de viajes por las Filipinas, donde el autor estuvo destinado como alcalde de Cavite. No he podido dedicarle todo el tiempo que su delectación requiere. Espero que las ediciones posteriores que se han hecho hayan venido acompañadas de un conveniente glosario y de cierto contexto para entender este extinto mundo colonial. Aún con limitaciones se maravilla uno de la mirada de otros tiempos hoy cuando nadie podría escribir párrafos así:

La suciedad, en que á pesar de la vigilancia que se ejerce están los esteros, principalmente se debe á la inmensa emigración de chinos, los cuales en gran número habitan sus orillas impregnándolas de la incuria y falta de limpieza que ellos observan. El chino es la entidad jornalera más perfecta que se conoce en Filipinas, pero también es la panacea más acabada de la hediondez, la cual únicamente se puede contrarrestar con las continuas y eficaces requisas de la autoridad que vigila sus domicilios, verdaderos tugurios en los que se hacinan cientos de ellos.

Hay un momento del diario en que el barco se encuentra en las coordenadas geográficas 12° 39′ N 139° 38 E , lugar en el que me he querido asegurar de que no hay nada de nada.

Álvarez Guerra era hombre instruido y es cosa que no puede esconderse ni en rincones recónditos de su escritura como en este donde parece querer recordarme que hace muchos años un amigo me recomendó que leyera a Balzac:

El descenso de la columna barométrica vertía en nuestra alma las mismas amarguras que tan magistralmente describe el gran fisiólogo del corazón humano en la reducción de su piel de zapa.

Volver la mirada hacia el pasado aunque sea hacia un pasado relativamente próximo como es el del siglo XIX sirve para replantearse cosas que hoy damos por dadas como la comodidad en los transportes y más que eso lo frágil que es la civilización:

Dicen que para conocer la educación nada hay como la mesa y el juego; quien tal dijo no había hecho seguramente un viaje largo por mar. Téngase presente que todo es relativo, y que al decir largo, no se vaya á creer hablamos de un viaje de Santoña á San Sebastián, ni de Valencia á Marsella, ni aun de Alicante á la Habana, sino de Cádiz á Manila, por supuesto por el Cabo de Buena Esperanza, en barco de vela y con 80 ó 100 pasajeros entre mujeres, hombres y chicos, nacidos ó por nacer, pues rara es la barcada que hace su viaje por el Cabo que no aumenta el personal del rol.

El que hace uno de esos viajes que dura de cuatro á seis meses, es el que puede decir dónde se conoce mejor la humanidad.

Á los primeros días se cruzan ofrecimientos, á los siguientes palabras, y en los restantes … ¡ah! en los restantes ya no se cruza más que alguna que otra bofetada entre hombres, y más que algún chisme entre el bello sexo, que en una larga navegación ni aun es bello, pues el pobre sexo toma un color, un genial, y aun cuando tiene excepciones, un lenguaje que les digo á ustedes, que más de una vez hemos recordado el Avapiés y la calle de Toledo. En fin, para acabar, conozco á una dama que tuvo que arrestarla el capitán. ¡Si sería brava!

La parte que me pareció más curiosa es la descripción de las Marianas, que recomendé al embajador en agradecimiento de tanto y en especial de aquella postal que nos envió desde Guam o Guajan.

La actual población de las islas Marianas que como ya hemos dicho se compone de 7.138 almas, distribuídas en Guajan, Rota y Saipan, forman un conjunto de castas y razas dignas de estudio. El indio, propiamente dicho, puede decirse es desconocido, predominando la raza mezclada de chamorro y americano y de español y chamorro, viéndose muy frecuentemente fisonomías muy acentuadas que recuerdan las invernadas de los norte-americanos, los cuales, no solamente plantaron su raza, sino que también sus usos, costumbres y lengua, tanto que el inglés lo entienden casi todos los chamorros. A más de mestizos ingleses, hay algunos de estos últimos casados y establecidos en el país, como también hay portugueses, españoles, filipinos, franceses, japoneses y carolinos.

 

 

 


Cosas de la España medieval

21/07/2019

No sé cómo las negras podrían no ganar

Tenía pendiente anotar unas cuantas cosas sobre algunas lecturas de las últimas semanas, paso previo a que los volúmenes acaben en el peor de los estantes que es el del olvido.

Una tarde leí Introducción a la España medieval de Gabriel Jackson, obrita escrita a principios de los años setenta y que ha sido reeditada aunque no mejorada. No es que esté mal del todo pero es una introducción muy básica y creo que pensada para extranjeros.

Me encabroné un par de veces con el traductor. Para empezar habría que justificar mucho la utilización de formas como Abd al-Rahman y Al-Mansur en vez de las ya establecidas como Abderramán y Almanzor. También me encontré con la palabra cossante, que veo que no es sino cantiga. Otro momento de gran enojo fue aquel en el que se habla de “granjas” y “granjeros”. Y sobre todo cuando dice que las “granjas” tenían entre 3 y 12 acres. Uno se pregunta ¿en el contexto de la España medieval, qué cojones es un acre?

Respecto a lo de las granjas voy a establecer una de las leyes de la retrotraducción de alfanje. El 95% de las veces que leais granja o granjero en algo traducido del inglés está mal. Lo correcto sería para lo primero finca, fundo, terreno o explotación y para lo segundo campesino, agricultor o incluso la incómoda fórmula de agricultor y ganadero.

Con respecto a esas fincas valencianas agrimensuradas en agrios acres (cojones tiene la cosa) el buen traductor tiene dos opciones. La ideal es ponerse en contacto con el autor y ver de qué fuente primaria proviene el dato y de esa joya de documento en romance o árabe andalusí (en inglés seguro que no) extraer la unidad de medida, consista ésta en fanegas, almudes o atahullas. Si eso no es técnicamente posible siempre es legítimo recurrir a las hectáreas y al sistema métrico internacional. De los momentos que he pasado en la vida leyendo historia ibérica este ha sido este el más acre.

Cuando tenga algo de tiempo intentaré ponerme al día con las biografías de algunos personajes de la España hebrea o islámica cuyos nombres he tomado a vuelapluma: Zag de la Maleha, Al-Mushafi, Yahva ibn Yahva, Ibn Hud, Abu Fath Nasr, Tarub, Subh umm Walad, Abraham de Barchilón.

Me resulta curioso que los tratados que fijaron las fronteras entre los reinos hispánicos no sean demasiado conocidos. Otra cosa para investigar en algún rato ocioso:

Los tratados sucesivos de Tudilén (1151), Cazorla (1179) y Almizra (1244) definieron claramente las esferas respectivas de Castilla y de Aragón: Andalucía y la mayor parte del reino de Murcia quedaron en Castilla, mientras que Valencia, las Baleares y Alicante se atribuyeron a Aragón.  Hubo acuerdos semejantes entre Castilla y Portugal que asignaron el Algarve para Portugal.


Arendt sobre la violencia

30/06/2019

On violence

Una quincena de años después he vuelto a este ensayo de cuya lectura apenas me había quedado la vaga idea de que para Hannah Arendt la relación entre violencia y poder es antitética.

En el casi medio siglo transcurrido desde la publicación de la tetralogía ensayística en la que se enmarca Sobre la violencia hay algunos aspectos que después de Vietnam y la Guerra Fría parecen haber quedado desactualizados. Quizá no se trata tanto de que la obra esté desacertada sino de que sea la opinión pública la que se haya alejado de la percepción del riesgo de guerra nuclear. En cualquier caso hoy parece que la posibilidad de una destrucción total no elimina el riesgo de guerra convencional focalizada con la participación parcial o velada de las potencias nucleares.

Hay otros aspectos interesantes que quizá hoy se verían con otros ojos. A mí me gusta esta frase de Engels en el Anti-Dühring:

dondequiera que la estructura de un país contradiga su desarrollo económico es el poder político con sus medios de violencia el que sufrirá la derrota.

Pero no estoy seguro de cómo casa con el desarrollo político y económico de China en los últimos treinta años. Es posible que la sentencia siga siendo acertada y el autoritarismo de libre mercado que nadie supo prever sea antes que la democracia liberal el modelo político-económico coherente con una superpotencia superpoblada de cultura asiática.

Una cosa que sigue siendo relativamente actual es la incapacidad de la politología para establecer un lenguaje que sirva para entenderse, de resultas de lo cual gran parte del juego político sigue consistiendo en guerras léxicas para emborronar cualquier atisbo de debate real. Arendt intentó mejorar la taxonomía del campo semántico sobre el que trata la obra:

Es, creo, una muy triste reflexión sobre el actual estado de la ciencia política, recordar que nuestra terminología no distingue entre palabras clave tales como “poder”, “potencia”, “fuerza”, “autoridad” y, finalmente, “violencia -todas las cuales se refieren a fenómenos distintos y diferentes, que difícilmente existirían si éstos no existieran-.

Estoy seguro de que en mi primera lectura, antes de la paternidad, no me llamó demasiado la atención este párrafo sobre la autoridad (auctoritas):

Su característica es el indiscutible reconocimiento por aquellos a quienes se les pide obedecer; no precisa ni de la coacción ni de la persuasión. (Un padre puede perder su autoridad, bien por golpear a un hijo o bien por ponerse a discutir con él, es decir, bien por comportarse con él como un tirano o bien por tratarle como a un igual.) Permanecer investido de la autoridad exige respeto para la persona o para la entidad. El mayor enemigo de la autoridad es, por eso, el desprecio y el más seguro medio de minarla es la risa.

Otro trocito que rescato sobre la utilidad de la violencia tiene que ver con Irlanda, el terrorismo y lo que en España ha acabado conociéndose con la metáfora del árbol y las nueces. La traducción española del ensayo que tengo es pocha así que he buscado la cita original:

Violence is the best way of insuring a hearing for moderation.

que Connor Cruise O’Brien atribuye a William O’Brien, nacionalista irlandés del siglo XIX y que viene a decir que la violencia es el mejor modo de garantizar que se escuche a la opción moderada, un modo de hacerse un sitio en la ventana de Overton que se había entendido mucho antes de que el concepto existiera.

 

 

 


Postal cartográfica

25/06/2019

Mapa de Juan de la Cosa (1500)

Lo mejor de un día de trabajo bastante duro (y aún es martes) ha sido que hoy hemos recibido una postal de felicitación que por un lado lleva el mapa de Juan de la Cosa y por el otro un timbre con el castillo de Manzanares el Real. Agradecimiento infinito al maestre de cartas de marear que nos la envía. Los que nos conocen hace muchos años saben que con postales y mapas no pueden fallar.

Lo adecuado para celebrar es repasar la historia de los viajes colombinos y la biografía del cartógrafo castellano. Intentaré volver a escuchar el episodio que le dedicaron en Memorias de un Tambor, uno de mis podcasts favoritos, que creo que no había recomendado aún.


Postal de Dingle (octubre de 2001)

11/06/2019

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Uno ya recibía postales mucho antes de tener presencia en forma de diario electrónico de acceso universal. Ésta la he encontrado en un manual de gramática francesa en casa de mis padres y me la enviaron mis compañeros de piso de aquella época.

El matasellos se estampó sobre un timbre de la época que muestra un reyezuelo sencillo (Regulus regulus) e indica que fue enviada desde An Daingean (Dingle) el 30.10.2001:

Bueno, nosotros nos decantamos por una tierra libre de amenazas integristas y al lado de casa. Con la seguridad de encontrar un pinta a la vuelta de la esquina. Salud – os.

Para que veas que no hace falta vestirse de etiqueta, ni coger aviones para ver y estar en sitios muy bonitos!!!

Jordi Xabi

La primera línea (Xabi) se refiere a mi paso por el Nueva York del 11-S unas semanas antes y la frase de Jordi creo entender que al hecho de que cuando viajaba como empleado de línea aérea con un billete sujeto a espacio una de las normas era que había que vestirse más o menos. decentemente. Observo que en lo caligráfico ambos tenían (y supongo que conservan) formas de escribir bastante parecidas entre sí y  a la mía.

Por aquellos tiempos no me había acercado aún a Kerry ni a Dingle. No encontré ocasión de hacerlo hasta el verano de 2003. La península de Kerry pude verla bastante bien en un día soleado en el que recorrimos el famoso anillo. El día siguiente en Dingle hubo una niebla que más que veinticuatro horas parecía haber transcurrido una estación. Alguna foto he de tener.


Episodios Nacionales: Los cien mil hijos de san Luis

26/05/2019

“…y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.”

De nuevo con la segunda serie de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós. La sexta novela de esta serie lleva nombre de Los cien mil hijos de san Luis, que es el que se dio a las tropas francesas que entraron en España en auxilio de absolutismo en 1823, lo que acabó poniendo fin al Trienio Liberal.

Es este un episodio curioso del que siempre me ha llamado la atención la facilidad y la rapidez con las que se produjo la entrada en España de un ejército francés pocos años después de una guerra cruenta contra invasores de la misma nación extranjera. Bien dejó escrito Chateaubriand en sus Memorias de ultratumba que:

Enjamber d’un pas les Espagnes, réussir là où Bonaparte avait échoué, triompher sur ce même sol où les armes de l’homme fantastique avaient eu des revers, faire en six mois ce qu’il n’avait pu faire en sept ans, c’était un véritable prodige!

Como de costumbre las peripecias de los personajes ficticios se entremezclan con la trama histórica. Tenemos a Jenara Baraona que pasa por Urgel y va a París donde no me ha quedado claro si el señor de la Bourdonnais, partidario del conde de Artois, al que visita es el eximio ajedrecista, que bien podría serlo por los datos esenciales de su biografía: (1795-1840). El párrafo en el que aparece, además de brindar la bella expresión “Ministro de lo Interior” ofrece el paradójico conflicto entre los valores y los intereses geopolíticos que sigue dándose hoy día:

A los dos días fue a pagarme la visita a mi alojamiento de la calle del Bac, y en su breve entrevista me pareció que huía de mencionar los oscuros asuntos de la siempre oscura España. En los días sucesivos visité a otras personas, entre ellas al Ministro de lo Interior, Mr. de Corbiere, y a algunos señores del partido del conde de Artois, como el príncipe de Polignac y Mr. de la Bourdonnais. También tuve ocasión de tratar a dos o tres viejas aristócratas del barrio de San Germán, ardientes partidarias de la guerra de España y no muy bien quistas con el Rey filósofo y tolerante que gobernaba a la Francia, convaleciente aún de la Revolución y del Imperio. De mis conversaciones con toda aquella gente pude sacar en limpio el siguiente juicio, que creo seguro y verdadero. Las personas influyentes de la Restauración deseaban para Francia una Monarquía templada y constitucional fundada en el orden, y para España el absolutismo puro. Con tal que en Francia hubiera tolerancia y filosofía, no les importaba que en España tuviéramos frailes e inquisición. Todo iría bien, siempre que en ninguna de las dos Naciones hubiese franc-masones, carbonarios y demagogos.

A fecha de hoy el artículo sobre esta campaña militar que hay en la Wikipedia española es relativamente pobre en detalles y sugiero confrontarlo con el de la wiki francesa dedicado a la Expédition d’Espagne, como lo llaman en el país vecino.

Como curiosidad toponímica, quienes hayan subido a la torre Eiffel seguramente la hayan contemplado antes desde los jardines del Trocadero, nombre de resonancia hispánica que tiene su origen en el fuerte de la marisma gaditana homónima y su razón en cierto episodio de la invasión de 1823.

No fue ciertamente el hecho del Trocadero una de aquellas páginas de epopeya que ilustraron el Imperio; fue más bien lo que los dramaturgos franceses llaman Succés d’estime, un éxito que no tiene envidiosos. Pero a la Restauración le convenía cacarearlo mucho, ciñendo a la inofensiva frente del Duque los laureles napoleónicos; y se tocó la trompa sobre este tema hasta reventar, resultando del entusiasmo oficial que no hubo en Francia calle ni plaza que no llevase el nombre del Trocadero, y hasta el famoso arco de la Estrella, en cuyas piedras se habían grabado los nombres de Austerlitz y Wagram, fue durante algún tiempo Arco del Trocadero.

El resultado de la jugada es bien conocido, el rey felón abjuró de su promesa el 1º de octubre, Riego fue colgado el 7 de noviembre en la plaza de la Cebada y comenzaba la década ominosa.

En suma; todo ha pasado, mudándose considerablemente, e infinitas personas han pasado a ser recuerdos. Lo que siempre está lo mismo es mi país, que no deja de luchar un momento por la misma causa y con las mismas armas, y si no con las mismas personas, con los mismos tipos de guerreros y políticos. Mi país sigue siempre a la calesera