Contra la igualdad de oportunidades

24/09/2020

Estuve leyendo esta tarde “Contra la igualdad de oportunidades”, de César Rendueles. La primera vez que oí hablar de este libro me preguntaba si sería un alegato contra dicho tipo de igualdad por considerarla excesiva o insuficiente: es lo segundo.

Me ha resultado una lectura agradable. Parte de una intuición moral o de una preferencia política por la igualdad material que yo comparto hasta cierto punto aunque entiendo que en menor medida. Luego plantea una serie de escenarios sectoriales de la realidad social y los examina y en esta parte tengo que decir que coincido bastante con el análisis, excepto quizá en el catastrofismo ecológico. Por último no veo que se plantee ningún camino transitable para superar la situación actual.

Al final es lo de siempre en sociología. Muy bien diagnosticando los problemas pero ni idea de cómo encontrar los remedios, que eso es ya política.


Películas de la rentrée de septiembre

16/09/2020

La primera vez que dije que iba a ver más películas en 2020 que en toda la década anterior dudaba que fuera cierto, pero ahora ya no. En estas dos primeras semanas de septiembre he visto al menos las que se muestran a continuación y quizá alguna más.

  • Entrapment (1999): La Trampa de Séan Connery y Catherine Z. Jones. No sé si la vi en su día porque algunas escenas las recordaba mucho. Entretenida sin que aporte nada a la historia de la cinematografía.
  • Payback (1999): Mel Gibson haciendo de tío duro. Me aburrí tanto que lo único en que puse atencion fue en que debe de ser una de las últimas películas en las que aún sale un teléfono fijo.
  • I, Tonya (2017): Recuerdo este caso de las patinadoras sobre hielo de verlo en las noticias en aquellos tiempos ya lejanos de los noventa. La película me ha parecido muchísimo mejor de lo que podría esperarse con dos grandes interpretaciones tanto en el papel de la madre chunga como el de la hija. Me sorprende que no se haya hablado más de ella.
  • Joy (2015): Dudo que Jennifer Lawrence sea una gran actriz, pero aquí hace un buen papel interpretando a la inventora de cierto tipo de fregona. Pronto sacarán una peli sobre la inventora gringa del chupachups. Puede que esté más interesante.
  • The Money Pit (1986): En España se llamó Esta casa es una ruina, y es una adaptación bonita porque ambos títulos muestran lo que es más importante en cada país. Tom Hanks y la de Cheers. Moderadamente graciosa. Seguramente me gustó más cuando la vi hace muchos años.
  • Inglorious Basterds (2009): Lo que pasa con la ficción histórica es que todo vale. Quizá la trama central no sea lo mejor, pero tiene cosas que están muy bien hechas sin que sea una gran historia.
  • The Revenant (2015): Solía mirar una página humorística en la que uno de los temas recurrentes era que Di Caprio nunca ganaba un óscar. Al final se lo dieron por esta, que a mí no me ha gustado. Tiene al menos dos mejores.
  • Invictus (2009): Basada en unos tiempos en los que era más fácil ser optimista sobre Suráfrica. En general me gusta pero se acaba haciendo bastante larga en los alrededores de la final, en especial si a uno no le interesa demasiado el rugby y menos aún ver un partido teatralizado.
  • Belle (2013): Por la época y la temática del racisimo y la esclavitud me recordó a Amazing Grace (2006). El señorial siglo XVIII inglés y cierto tipo de literatura que desconozco pero que me suena: la de Jane Austen, Hardy, las hermanas Brontë…
  • Horns (2013): El jarripóter cornudo. Para ser una peli del género este híbrido entre el terror y el humor me hizo bastante gracia.
  • In the Heart of the Sea (2015): Un modo como otro cualquiera de no llamar Moby Dick a una película sobre la ballena blanca, pero gracias a los avances de la técnica será probablemente la mejor versión cinematográfica hasta la fecha.
  • The Heartbreak Kid (2007): Mira que me suelo reír con sólo verle la cara de tonto a Ben Stiller y que esa actriz medio sueca de la que no había oído hablar, la que se despelota, está más que buena. Pues ni con esas. Engendro obviable.
  • The League of Extraordinary Gentlemen (2003): La literatura inglesa del XIX ya la conozco mejor y poner a la mitad de sus personajes interesantes en plan banda de superhéroes con Connery haciendo de Allan Quatermaine parece un buen planteamiento, pero fracasa. Creo que ahí se retiró.

Sigo haciendo méritos para una vicepresidencia quinta o lo que sea. Me ha fascinado la miniserie The Deceived, rodada a caballo entre ambas islas británicas y escrita por la pava de las mozas de Derry. También estoy viendo The Office (la inglesa, de 2001, no la yanqui del mismo nombre) con posthumor de ese que me recuerda la vida cotidiana de otros tiempos en que podía hacer más el capullo en la oficina y saltarme límites que ahora no puedo no sé si porque soy más viejo o porque son otros tiempos.


Las lanzas coloradas

15/09/2020

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Una serie de casualidades me puso en la pista de Las lanzas coloradas de Arturo Uslar Pietri (1906-2001), novela cuyo título no recuerdo haber oído hasta hoy. Primero estuve hablando bastante rato con una compañera venezolana, ya después del trabajo y por casualidad me encontré un artículo sobre la independencia de su país y quise saber quienes son o fueron los mantuanos. Así descubrí que tanto Las lanzas coloradas (1931) como Los amos del valle (1979) de Herrera Luque son novelas en las que aparece representada esta clase social. Algo más tarde encontré en redes sociales el alegato de una dama contra el uso político feminista de la lengua. Esta señora se revindicaba en una educación tradicional que incluía el haber leído la Doña Bárbara de Rómulo Gallegos y la novela que nos ocupa y que esta misma tarde me he visto impelido a leer.

Si mi ignorancia no fuera compartida creo que es una obra que debería tener mayor reconocimiento en España. Acaso lo tenga en Venezuela. Una novela de unas 160 páginas ofrece la extensión ideal para afrontar con alumnos de secundaria algunos de los temas clave de nuestra historia compartida.

Por ejemplo este párrafo como de inicio de saga en el que ni de color negro ni rosado se despliega la historia que ha sido llamada conquista, encuentro e invasión y que no es sino la epopeya de la creación de nuestra América:

Cuando la tierra de Venezuela era sólo selva intrincada y llanura árida, comenzaron a abrir el camino del hombre los encomenderos.
Eran duros, crueles, ásperos, ávidos de oro, y, sin embargo, también como iluminados de una divina misión.
De España llegaban los galeones lentos que aran el mar y en la primera costa se dispersaban como un vuelo de pájaros altaneros.
Fueron tiempos heroicos. Íbanse unos a Coro a establecer su solar, otros se quedaban en una sierra de la costa, otros llegaban a Cumaná, algunos penetraban hacia el centro, y todos adquirían su encomienda de indígenas, erigían una horca, fundaban una ciudad, y con los indios indolentes se daban a romper la tierra virgen para buscar oro o para sembrarla.
Algunos se quedaban en las guarniciones, a algunos mataban las flechas o las fiebres, alguno envejecía pobre soñando con una expedición a El Dorado fabuloso.
Entre ellos vino don Juan de Arcedo, matachín, jugador y arrogante.

Ayer mi hija me había informado de que los tigres son más grandes que los leones y sólo pude contrarrestar su superioridad en ese campo con el dato de que cuando los españoles llegaron a las Américas (donde no había tigres) utilizaron ese nombre antes de adoptar los de los indígenas para referirse no sé si al jaguar o al puma. Un párrafo bello:

Salió de hondas mesetas, pasó tierras interminables, en las que los árboles no deja entrar el sol, montañas de sombra verde. Vio pájaros como joyas, parásitas gigantes, tigres de seda amarilla, venados blancos. Atravesó llanuras, sin ver en días enteros otra cosa que la llanura desnuda. Cruzó ríos anchos como el mar, donde duermen todas las lluvias. Bajo sus pies, el mundo daba vuelta. Venía de lejos.

El momento histórico de la independencia de las colonias americanas contiene todo tipo de elementos de state-building y nation-building. Hubo una reflexión del protagonista Fernando Fonta en la que parece que Uslar Pietri quisiera adelantarlo dos siglos a la noción de «comunidad imaginada» de Benedict Anderson:

– ¿Dónde queda Aragua?
– En la provincia de Caracas, de la Capitanía General de Venezuela.
– ¡No! No en la Capitanía General, sino simplemente en Venezuela.

Venezuela es su patria, y por ella está obligado a dar su sangre. Todos los hombres que han nacido sobre este territorio son sus hermanos, y por el bienestar de ellos está obligado a batallar; y todos los hombres que han nacido fuera del territorio son extranjeros y no deben tener mando ni intervención sobre esta tierra que es nuestra.

Aquellas palabras lo arrancaban del círculo de sus pensamientos ordinarios. Sabía que la tierra de “El Altar” era suya, pero nunca llegó a pensar que entre él y toda la extensión que el nombre de Venezuela abarca pudiera existir un nexo, un nexo tan profundo como para obligarlo a dar su vida.

Era un sentimiento un poco confuso, pero en cierto modo agradable. Todos los hombres que en ese instante nacían sobre aquella tierra, que sólo conocía en escasa parte, estaban ligados a él y trabajaría gustoso por ellos aun cuando no llegara a conocerlos nunca.

Eso era la patria. La sangre de los hombres una y amasa la tierra vasta y dispersa. La une y la hace tierna como carne.

Acababa de atraparlo una súbita atadura. Empezaba a hallar diferentes los hombres que lo rodeaban; le parecían de pronto cambiados, transfigurados, ungidos de fraternidad ciega.

Acababa de nacerle una porción gigantesca del sentimiento. Hubiera querido besarlos a todos, demostrarles de un modo desusado la sinceridad de su emoción.

Y por contraposición a la visión romántica, una mucho más material de la idea de patria y bastante más realista sobre lo que son las guerras civiles y las de liberación. Este fragmento me parece especialmente recomendable en el día que un vicepresidente del gobierno de España ha mostrado su ignorancia militante sobre otra guerra más reciente en la que también pasaron estas cosas:

Campos mandó hacer alto y destacó un hombre para allegar informes. Aún no había decidido su conducta. Hasta ese instante había obrado sin recapacitar. Sólo sabía que iba para la guerra. Pero aún ignoraba si sería realista o republicano.

Mientras regresaba el emisario, llamó a uno de sus oficiales:

– Mira, Natividad; ven acá.
– A la orden, jefe
– ¿Qué te parece esta vaina?
– ¿Cuál?
– ¡Guá! Ésta de habernos alzado.

Natividad temía responder algo que estuviera en desacuerdo con el pensamiento de Campos.

– Muy bien hecho. ¿Hasta cuándo íbamos a aguantar?
– Ahora estamos arriba, Natividad.

Los de abajo, que se acomoden.

El otro rió con malicia; rieron los dos, celebrando sus ideas siniestras.

– Bueno, Natividad. Pero tú no has pensado una cosa. ¿De qué lado nos vamos a meter?
– ¿Cómo, de qué lado?
– ¡Guá! De qué lado? Si nos hacemos godos o republicanos

Natividad guardó silencio un instante.

– Bueno, mi jefe, ¿y qué diferencia hay?
– ¡Mucha! ¡Cómo no! Tú no ves: los godos tienen bandera colorada y gritan: “¡Viva el rey!”.
-Eso es.
-Mientras que los insurgentes tienen bandera amarilla y gritan: “¡Viva la libertad!”
-¡Ah, caray! ¿Y qué escogemos?

Otro de los oficiales, Cirilo, que había estado oyendo, se aproximó

-Nadie me ha llamado, pero yo voy a meter mi cuchara. Ésas son tonterías. ¿Qué nos ofrecen los insurgentes? ¿Libertad? ¡Ya la tenemos!
– Eso también es verdad -comentó Natividad
– ¿Y la patria? -agregó riendo Presentación Campos.
– ¡Qué patria, ni qué patria de mis tormentos! ¿Qué me ha dado a mí la patria? Eso es para asustar a los muchachos. Si usted me permite le hago una comparación.
-échala.
-Ahi va, pues. A mí, eso de la patria me suena lo mismo que eso del amor. ¿Usted no ha visto por ahí, pues, esas gentes que se enamoran, y andan suspiro y suspiro y no consiguen nada? Pues, lo mismo. La patria es un puro suspiro. No hay que enamorarse, sino barajustarle a la mujer.

Todos rieron estruendosamente celebrando la comparación.

– ¡Ah, hijo e puya este Cirilo!
– Por mi parte -dijo Natividad-, yo creo una cosa. Los godos tienen mucho tiempo mandando y ya están ricos y buchones. Con ellos se puede conseguir algo. Mientras que los insurgentes están más arrancados que un huérfano. Con esa gente no se consigue sino hambre.

A esta razón regresó el hombre destacado para espiar. El pueblo no tenía guarnición, las gentes eran pocas y desarmadas, y había una pulpería con muchos víveres.

Después de oír los informes, Campos se acercó al grueso de su gente.

-Bueno, pues, muchachos. ¡Vamos a ver si es verdad! Ahí está ese pueblo, desarmado y con bastantes cosas.

Cuadren el círculo los defensores de las identidades oprimidas. Presentación Campos era un esclavo que acaba de emanciparse, pero ya ha perpetrado violencia de todo género y acciones de las más innobles que uno pueda imaginar, lucha contra la independencia del país, pero la independencia del país son los intereses de la clase criolla que quiere mantener la esclavitud. Así las guerras civiles.

 

 


Impresionado

03/09/2020

En un gélido día de diciembre de 2010 me compré una impresora Canon que tuve que acarrear a casa ya que los tranvías no podían funcionar por culpa del hielo. Recuerdo que me costó 38 euros y la necesitaba no como impresora sino para escanear mi contrato de trabajo firmado para adelantárselo por correo electrónico a la  empresa con la que empezaba a trabajar el mes siguiente. Luego tuve que enviar el original a Inglaterra.

Esa impresora la tuve en mi escritorio un tiempo que pasé escaneando tonterías y luego volvió a su caja, donde estuvo varios años. Hizo una mudanza y no ha vuelto a salir del cartón hasta hace 6 meses, cuando empezó el confinamiento, que la volví a poner a la vista por si tenía que imprimir alguna cosa del trabajo. Nunca hasta hoy le llegué instalar los cartuchos de tinta que venían junto con el aparato.

He tenido que imprimir una factura para enviársela por correo a una prestigiosa empresa tecnológica española (ejem), que es la única que en el medio año que llevamos de confinamiento me ha dicho que no podían aceptar el archivo en formato pdf. Teníamos bastantes clientes españoles a los que enviábamos facturas de papel, pero todos menos este se han convertido rápidamente a la nueva realidad (También los teníamos en otros países pero la papirofilia hispánica es un rasgo cultural a destacar).

Descargar los drivers de Internet ha sido sencillo. El caso es que sabía usar el escáner pero ni dónde se metían los cartuchos ni por dónde entraba el papel, pero ha sido todo muy fácil, la tinta funciona y la impresora va bien. No sé cuánto mejores serán las impresoras que haya hoy día en el mercado, pero  como me estaba temiendo no ser capaz de montarla o que la tinta estuviera seca estoy bastante impresionado de que con un trasto que ya tiene diez años este proceso haya sido tan sencillo y haya ido tan bien.


Ajedrez romano, no, no, no

01/09/2020

Hoy he visto varios documentales. Uno de películas coloreadas que mostraban el periodo posterior a la Gran Guerra, otro sobre un marajá de la India y el que más me ha interesado ha sido uno sobre la figura de Julio César, dirigido y presentado por Mary Beard a quien ya he visto en otros documentales de la BBC y cuyo libro más exitoso leí en su día.

Me ha parecido una mala elección que se sentara a hablar de César delante de un tablero de ajedrez moderno. Por un lado, el juego entró en Europa por la península Ibérica culminando un proceso que lo trajo desde la India, a través de Persia y el mundo islámico, varios siglos después de Roma. En tiempos de la Roma hubo antiguo otros juegos de tablero como el ludus latrunculorum y el XII scripta que por desgracia son más simples y no se prestan tan bien a las metáforas de la guerra, la inteligencia estratégica y la promoción social. Obviamente lo más imperdonable no es la falta de relación contextual entre el ajedrez y Roma antigua sino colocar un tablero con la casilla negra a la derecha.

Hace unos años vi la serie Isabel de RTVE que trataba la vida de la reina católica. Quizá sea más difícil percatarse de que en uno de los primeros episodios (acaso el primero) aparece el ajedrez de la isla de Lewis cuya presencia en la Península en el siglo XV era bastante improbable (por aquel entonces estaría aún enterrado bajo la arena de una playa escocesa), pero di por buena la licencia poética de que a través del comercio hubiera podido llegar a Castilla unas piezas escandinavas elaboradas unos cuantos siglos atrás.


Las películas de este agosto

31/08/2020

 

Como la primera mitad del mes la pasamos en Espana haciendo cosas más o menos veraniegas (aunque  tuviera que ser con mascarilla) no hemos tenido demasiado tiempo que pasar enfrente de la pantalla. En todo caso hemos visto unas cuantas películas que aunque merecen demasiado comentario tampoco me resisto a hacerlo.

  • A Most Difficult Man (2014): Basada en la novela homónima de John Le Carré. Espías, policía y yihadismo en Hamburgo. El terrorista checheno se llama Karpov. Entretenida.
  • What Women Want (2000): Ni fu ni fa. Comedia con Mel Gibson y Helen Hunt en sus años de gloria. Alrededor del  cambio de siglo existía la percepción de que iba a ser una actriz más importante de lo que ha acabado siendo. Como la peli no tiene mucho que comentar (aparte del tema de cómo en el cine la gente normaliza y malgasta sus superpoderes) voy con la anécdota de que cuando trabajé en reservas hablé con el agente de la protagonista, que quería cambiar un Venecia-Fráncfort-Los Ángeles en first class para volver a EEUU tras el festival del león de oro.
  • Brick Lane (2007): Unos bangladesíes que viven en Londres y se pasan la vida pensando en volver a su país de origen hasta que la oportunidad se les presenta de verdad. Temas de inmigración, multiculturalismo, fanatismo religioso, la necesidad de encajar y ser aceptado, las diferencias entre diferentes generaciones de inmigrantes, etcétera en el contexto de 2001 y el atentado de las Torres Gemelas. Lo más destacable que encontré es que el personaje que te presentan como el malo hace un más que digno alegato en contra del identitarismo que tanto mal ha traído y seguirá trayendo.
  • Chevalier (2015): Una película griega que it’s Greek to me. Unos anormales en un barco haciendo polladas y diciendo cosas raras. Dicen que tiene que ver con la masculinidad pero será que cada varón es gilipollas a su modo y de formas ininteligibles para los demás. Tendré que buscar alguna otra peli del país para congraciarme con su cine.
  • Hrútar (2017): Carneros. Película islandesa sobre unos ganaderos a cuyos rebaños les entra la tembladera. Una oportunidad etnográfica de escuchar este idioma vikingo y ver los curiosos paisajes de aquella isla sin que la trama me haya llegado a interesar.
  • Darkest Hour (2017): Película de propaganda dedicada a dar una imagen benévola de Churchill. Es mucho mejor que la que hay sobre su juventud, y a diferencia de la de El discurso del rey nos deja ver al personaje en 1940, la etapa en que siendo ya primer ministro sí que fue figura relevante. Aún así no muestra la complejidad de un personaje con bastantes facetas oscuras. The darkest hour was his finest too. Bien para alguien que no quiera leer un libro sobre 1940, Dunquerque y todo aquello. Sobre el lado malo de Churchill vi hace poco el documental de Afua Hirsch en la BBC.
  • Austin Powers: International Man of Mystery (1997): Mala como la sarna aunque ya sabía dónde me metia. Siento cierta atracción por la estética setentera, las chaquetas con solapa, los pantalones de pitillo y las curvas psicodélicas. Si sólo comiéramos jamón de jabugo se devaluaría, ¿no?. Se puede ver este tipo de pelis mientras uno hace otra cosa, que tampoco pasa nada. En un curro de hace más de una década había un tipo clavao al protagonista que obviamente era conocido como “El Austin Powers”.
  • Lady Bird (2017): Filme sobre los problemas de los adolescentes y el último año antes de ir a la universidad. No sé qué sacan los gringos de estas pelis pero a mí lo que me gusta es fijarme en cómo su cultura difiere de la nuestra. Una casa que consideran pequeña y en la que cabrían cuatro pisos de los de aquí, un baile de fin de curso que no parece nada interesante pero que nadie se puede perder, una jerarquía social adolescente mucho más rígida, el dinero como centro de todo en mucha mayor medida y la capacidad de aceptar el endeudamiento como paso inevitable antes de iniciar una vida adulta preferiblemente exitosa. La protegonista, Saoirse Ronan, es irlandesa y yo solía pasar por delante de una casa que compró en el pueblo donde llevo viviendo unos tres años. Creo que la ha vendido ya.
  • Menashe (2017): El cine te ofrece la oportunidad de acercarte a la vida de comunidades humanas a las que llegar no sería sencillo ni acaso demasiado apetecible. Menashe es un gordito fracasado como otro cualquiera con la peculiaridad de que es además un judío jasidí viudo en Nueva York que quiere conservar la custodia de su hijo frente a las normas de su comunidad. Leo los subtítulos en inglés e interpreto lo que dicen en un yidis plagado de anglicismos a través de mi pobre alemán. La jefa capta mucho más, pero hay un momento en que un cubano y un mexicano cantan pero sigo siendo el rey y ahí mando yo.
  • Mother’s Day (2016): Mira que salen Julia Roberts y Jennifer Aniston pero ni con esas. Un bodrio.
  • Gravity (2013): Espectacular experiencia visual que me habría agradado muchísimo ver en una pantalla más grande. El argumento es bien sencillo pero hay que ver cómo se lleva a cabo técnicamente.
  • Finding your Feet (2017): Una película con personajes mundanos que hacen descubrir a otros el sentido de la vida, del amor y de la muerte. Se ve mucho la dicotomía middle class /  working class que desde la sociología mueve la política británica. No le pido más al cine.
  • The Rewrite (2014): Ya dije que con los años había aprendido a apreciar al Hugh Grant cómico. Otra de esas en las que el protagonista, tras pasar por el mundillo de falsedad llamado Hollywood, acaba encontrando el sentido de la vida en la enseñanza superior, que al parecer es algo más auténtico.
  • Me, You and Everyone we know (2005): Tremendo tostón alucinógeno que nunca debería haber visto y menos a altas horas de la madrugada. Personajes perturbados diciendo y haciendo cosas estupefacientes.
  • Mistress America (2015):  Como la anterior pero para todos los públicos. Gente muy rara que no ha encontrado su lugar en el mundo y habla de modo grandilocuente mientras decide hacer cosas absurdas con su vida. Imposible de entender si se ha pasado de los veinticinco.

Por si me quedara alguna posibilidad de alcanzar una vicepresidencia diré que también estuve viendo una serie de televisión (miniserie, que aún no tengo tanto tiempo libre como un VP de verdad) llamada The Victim. El gancho fue que sale Kelly McDonald con cuyo acento escocés me derrito. Trata de esa situación extraña del derecho penal británico en la que cuando hay un menor asesino le cambian la identidad. El tema está en que años después la madre del niño asesinado recibe un soplo de quién es el tipo y lo pone en redes sociales y alguien le da una paliza que casi lo mata, pero de repente resulta que el tío no es, pero todo el mundo lo señala y entonces estamos en una situación en la que no se sabe quién es verdaderamente la víctima. Interesante en tiempos en los que el victimismo es un importante vector del impulso político.


Quiénes somos y cómo hemos llegado hasta aquí

30/08/2020

Hace ya bastantes años me hice con un ejemplar de segunda mano de The History and Geography of Human Genes (1994) de Luigi Cavalli-Sforza, del que sólo he leído fragmentos porque me sobrepasa. Por aquella misma época (2003-2004) sí que leí Genome de Matt Ridley, y en general lo que de este volumen quede en mi memoria es el origen de mis pocos conocimientos y varios malentedidos sobre lo que ha sido y es, genéticamente, el ser humano.

No sé si se puede decir que acerté o no con lo de no leer al venerable padre de la disciplina, ya que según veo en Quiénes somos y cómo hemos llegado aquí (David Reich, 2018) los conocimientos de hace un cuarto de siglo no sólo han quedado rebasados sino que muchos de ellos han sido corregidos por investigaciones tan recientes como de 2016 y 2017. Tuve noticia de este libro hace un par de años supe que disfrutaría leyendo y traduje un párrafo de la reseña de Jared Diamond, uno que trataba de la extinción de los europeos originarios a causa de la peste traída por los habitantes de las estepas: nuestros antepasados de la cultura yamna.

Como por falta de conocimientos técnicos específicos no puedo mostrar desacuerdo con nada de lo leído había pensado que una lista con los datos que más me han llamado la atención podía servir mejor que ninguna recensión que yo pudiera hacer:

  • El ADN mitocondrial supone un 1/200.000 del genoma.
  • Mirando 24 generaciones hacia atrás tenemos 16.777.216 antepasados, pero sólo llevamos ADN de unos 1.751 de ellos.
  • En 2014 todavía enlacé un artículo en El País que decía que no teníamos nada que ver con los neandertales, el mismo día en que otro artículo ya confirmaba que sí. Hoy parece que ya no hay duda de que hasta un 2% del genoma de los europeos proviene del hombre de Neanderthal.
  • Los restos más antiguos de seres humanos anatómicamente modernos datan de hace unos 300.000 años y se encontraton en Yebel Igud (Marruecos).
  • Es increíble todo lo que se puede saber de los denisovanos a partir de tan pocos restos óseos.
  • Hasta el 5% del genoma de los papúes proviene de denisovanos.
  • El análisis estadístico determina que no sólo los sapiens antiguos se mezclaron con neandertales y denisovanos sino que estas poblaciones se han mezclado con otras poblaciones “fantasma” de las que no tenemos restos físicos.
  • El mejor lugar para obtener ADN a partir de restos óseos es la cóclea.
  • La sustitución de genes de cazadores-recolectores en Europa occidental se da en dos fases, primero con la llegada de la agricultura y luego con la de los pueblos de las estepas.
  • Hay varios modelos sobre la salida de poblaciones de humanas de África, uno de los cuales implica un retorno al continente. Si la Historia no es lineal, la Prehistoria tampoco.
  • Parece probado que hubo dos entradas de humanos en América. Una de ellas se produjo antes de que se pudiera atravesar Beringia a pie.

Sólo me queda traducir un trozo que pasa de la ciencia a la filosofía política y que me resulta relevante en estos momentos en que han surgido unos movimientos supuestamente antirracistas que en sus planteamientos me resultan de lo más parecido a los racistas que ya conocíamos de antes:

En plena revolución del genoma sería tentador plantarse en un nuevo tópico reconfortante que invocara la historia de repetidas mezclas del pasado humano como argumento para defender que las diferencias entre poblaciones no significan nada. Pero ese planteamiento es una equivocación ya que si escogiéramos al azar a dos personas del mundo actual encontraríamos que muchos de los linajes que han contribuido a que existan han estado tan aislados de los demás durante tanto tiempo que se han dado grandes oportunidades para que surjan diferencias biológicas sustanciales entre sus promedios. El modo correcto de afrontar el inevitable descubrimiento de diferencias sustanciales entre poblaciones es darse cuenta de que su existencia no debería afectar al modo en que nos comportamos.
Como sociedad deberíamos comprometernos a dar iguales derechos a todos a pesar de las diferencias que existen entre individuos. Si aspiramos a tratar a todos los individuos con respeto sin tener en cuenta las extraordinarias diferencias entre individuos que existen en una población, no debería suponer un esfuerzo mucho mayor adaptarse a las diferencias de promedio entre poblaciones, que siendo menores son aún significativas.

Y por último y vagamente relacionado ya que todos son ancestros, dejo una interesante conferencia sobre los iberos que estuve escuchando la semana pasada mientras trabajaba.


Hambruna roja

29/08/2020

Red Famine 1933

Con intención de dejar aquí unas cuantas notas he estado revisando este libro que leí hace un tiempo: “Hambruna Roja” de Anne Applebaum, a quien le había leído ya otro que tiene sobre el Gulag. Basándome en anteriores lecturas aquí destacadas diré que: Red Famine: the crossover in which Anna Reid meets Martín Caparrós.

Antes de nada quisiera dejar mi impresión sobre la hambruna en la Unión Soviética (no sólo en Ucrania) en 1932-33 y anteriores (1919, 1927). Estos hechos históricos terribles son bastante desconocidos en Europa occidental seguramente debido a que en nuestro contexto importan bien poco y porque en el contexto de Europa oriental (donde sí que son relevantes) se da lo que últimamente se denomina una «batalla por el relato» en la disputa sobre si la hambruna ucraniana constituye o no un genocidio. Este episodio ha quedado muy enterrado en ls libros de Historia por las atrocidades de la subsiguiente Guerra Mundial, el muro de silencio soviético y la política de bloques. Incluso mientras se estaba produciendo planteaba muchas razones de conveniencia política:

En 1933 el problema para la Iglesia no eran las pruebas sino la política – una facción quería enviar una misión de ayuda contra la hambruna a la URSS, otra predicaba la cautela diplomática. El argumento favorable a la cautela fue el que se impuso. Aunque el Vaticano continuó recibiendo información sobre la hambruna, en general la Santa Sede siguió en silencio. Entre otras cosas, la victoria electoral de Hitler en enero de 1933 planteaba una trampa política: la jerarquía temía que si se usaban palabras duras sobre la hambruna soviética parecería que el Papa estaba favoreciendo a la Alemania nazi.

A estas alturas dada la lejanía temporal y la destrucción de pruebas se utiliza el exceso sobre la mortalidad esperable (con el que nos hemos familiarizado en tiempos del covid) para intentar conocer las cifras reales de muertes. En la bibliografia se cita un estudio sobre variaciones regionales de Oleh Wolowyna que en el momento de escribir el libro no estaba publicado aún, pero que creo se publicó en 2016.

Aplicar los nuevos métodos estadísticos a Rusia también resulta revelador. Demuestran que en general la hambruna afecto muchísimo menos a dicha república que a Ucrania, con un promedio del 3 por ciento de «mortalidad excesiva» en la Rusia rural frente al 14,9 por ciento de la Ucrania rural. Solo unas pocas regiones rusas se vieron afectadas por los mismos patrones de hambruna que se dieron en Ucrania: la región alemana del Volga, la región de Sarátov, Krasnodar y el Cáucaso septentrional tuvieron tasas de mortalidad muy elevadas en la primera mitad de 1933, que coinciden con las decisiones políticas tomadas en aquel verano. Pero incluso en esos casos las cifras totales de «mortalidad excesiva» fueron más bajas que las correspondientes a las regiones más afectadas de Ucrania.

Anne Applebaum tiende a tomar partido por la idea de que fue un episodio histórico generado en mayor medida por acciones humanas que tenían intenciones políticas claras entre las cuales la destrucción del nacionalismo o la nacionalidad ucraniana era acaso la más importante mientras que otros autores conceden más relevancia a los factores coyunturales, a la incompetencia y a un fanatismo no de tipo nacionalista o imperialista ruso sino comunista, a la vez que consideran que la cuestión nacional ucraniana no es la principal. Mi lejanía con la región me impide decantarme del todo. El libro, que es valioso en muchos sentidos, no me ha acabado de convencer de su tesis fuerte. Debe de ser que estoy vacunado contra el victimismo nacionalista.

Entre lo que escriben el cónsul italiano en Járkov y el diplomático alemán en Moscú tiendo a considerar  más potente la explicación del segundo sea por formación marxista, por prejuicio antinacionalista, por desconocimiento de las relaciones entre rusos y ucranianos, por la perspectiva histórica de que el imperialismo tiene efectos agridulces mientras que el comunismo siempre es un fracaso o por lo que sea:

El desastre actual llevará a que Ucrania sea colonizada por rusos. Transformará el carácter de Ucrania. En el futuro próximo no habrá razón para hablar de Ucrania o del pueblo ucraniano. Simplemente ya no habrá “problema ucraniano” del que hablar cuando Ucrania se convierta en parte indistinguible de Rusia. (Sergio Gradenigo)

Entonces teníamos la impresión de que las autoridades se abstenían deliberadamente de ayudar a la población damnificada, excepto a quienes estaban organizados en granjas colectivas, con el objetivo de demostrarle al campesino recalcitrante que morir de hambre era la única alternativa a la colectivización. (Gustav Hilger)

Aquí me surge de modo inevitable la necesidad de buscar comparaciones tanto históricas como de uso político entre la gran hambruna de la patata irlandesa de 1846-1848 (que algunos han llamado Gorta Mor seguramente para disponer de un término excepcional equiparable a Shoa u Holodomor) y la hambruna ucraniana de 1933 por el efecto que ambos procesos tienen en la mentalidad colectiva de irlandeses y ucranianos. Es importante tener en cuenta que incluso en el caso de que la opresión nacional no fuera causa de las hambrunas el hecho de que importantes sectores de esas sociedades así lo consideren hace que el fenómeno tenga una importancia autónoma (en el mismo sentido en que la religión es importante independientemente de la existencia de las deidades).

Una vez dicho esto puedo anotar este intento de la autora de vincular nacionalismo y producción de cereal, ya que me interesa la cita de Kalinin:

Visto a una gran distancia en el espacio y el tiempo, el problema de la aspiración nacional ucraniana puede parecer bastante diferente del de la resistencia al acopio soviético de cereal. El primero estaba relacionado con intelectuales, escritores y otras personas que sentían una fidelidad imperecedera a la idea de Ucrania como Estado independiente o semiindependiente. La otra cuestión afectaba a los campesinos que teían caer en la pobreza a manos de la Unión Soviética. Pero hay muchísimas pruebas de que en la década de 1920 los dos asuntos acabaron correlacionados, al menos en la mente de Stalin y de la policía secreta que actuaba a sus órdenes.

Como es sabido, Stalin había relacionado de manera explícita la «cuestión nacional» con la «cuestión campesina» en más de una ocasión. En su famoso discurso de 1925 había afirmado que «los campesinos conforman el ejército básico del movimiento nacional; que sin este ejército campesino no hay ni puede haber un movimiento nacional potente». En el mismo discurso también reprendió a un camarada por no tomarse en serio esa peligrosa combinación, por negarse a ver el «carácter profundamente popular y profundamente revolucionario» del movimiento nacional. A pesar de que no mencionó a Ucrania en concreto, esta era la república soviética con el mayor movimiento nacional y con el mayor número de campesinos de la época, como Stalin bien sabía

Incluso en sus comentarios teóricos, utilizando otras palabras, aludía al peligro de los ejércitos de campesinos unidos tras una bandera nacional. Su camarada bolchevique Mijaíl Kalinin llegó a la misma conclusión, a pesar de que Kalinin también abogaba por la misma solución que habían ofrecido los defensores de la colectivización: convertir a los campesinos en proletarios para que perdieran su apego a un lugar o una nación en concreto: «La cuestión nacional es puramente campesina […] el mejor modo de eliminar la nacionalidad es una fábrica enorme con miles de trabajadores […] que, como una piedra de molino, muele todas las nacionalidades y crea una nueva, el proletariado universal».

En resumen, que aunque el libro no me haya convencido del todo, ofrece una buena serie de ejemplos dramáticos sobre el horror del totalitarismo, la ineficacia, el hambre, la muerte, el canibalismo, la rapiña y la falta de humanidad para comprender algo que mediante su presencia en forma de memoria colectiva sigue formando parte de un proceso en curso en el conflicto por Crimea, la guerra del este de Ucrania y la dirección geopolítica que este país habrá de seguir.

El libro ofrece tanto pequeños datos (aquí descubrí la categorización kulak-seredniak-bedniak) como grandes historias, por ejemplo la contraposición entre lo que para dar a conocer la situación al mundo escribieron Walter Duranty y Gareth Jones (al galés le han hecho una película recientemente) o el fusilamiento de los responsables del cénso soviético de 1937 entre tantos actores políticos purgados en aquella década. Hay biografías interesantes de la política ucraniana de los años treinta que revisar (Jiloví, Srkypnyk, Grushchevski, Kosior, Potyshev) ya que no destacan tanto cuando se estudia la historia soviética en general.

Acabo con un anacronismo intersante que conecta con la historia española es el uso por parte de la autora de la expresión «quinta columna» en la siguiente frase:

Así pues, la «quinta columna» que tantas veces había descrito el OGPU fue eliminada para siempre de la región fronteriza

Es sabido que la expresión fue acuñada por Mola (otras fuentes dicen que por Varela) en 1936, por lo que los términos literales que el OGPU (1922-1934) usara tuvieron que ser necesariamente otros.

Harvest of Despair (1933)


Dos libros sobre el embrollo catalán

15/08/2020

Acabamos de llegar a casa tras unos días de vacaciones en España adonde preferiría acudir en temporadas que no fueran estivales ni de pandemia. Las limitaciones al ocio causadas por la imposibilidad de salir en las horas centrales de los días de agosto las restricciones que imponen mascarillas, distancias y demás parafernalia y protocolo han permitido que leyera más de lo que uno acostumbra cuando está de viaje. Entre otras cosas, dos libros sobre el problema catalán por antonomasia que, como se alinean muy bien con mis prejuicios personales y mi toma de partido contra los etnicistas, me han parecido muy bien sin que por el camino haya aprendido demasiado aunque me haya enterado de unas cuantas cosas.

La telaraña

La telaraña de Juan Pablo Cardenal que como su subtítulo indica trata “la trama exterior del procés“. Supe de este libro por una entrevista que hizo al autor Federico Jiménez Losantos. Es un texto que trata la última (o seguramente penúltima) intentona separatista de la que se podría decir que transcurrió entre 2012 y 2017 pero que en la práctica sigue vigente. La muy eficiente labor de comunicación del separatismo en el extranjero en una etapa en la que el gobierno de España encabezado por Mariano Rajoy prefirió no hacer nada. Si bien se centra en la época del llamado prusés tiene un recorrido más largo, al menos desde lo que se ha conocido como “programa 2000” de Pujol. Más fascinante aún que las andanzas del separatismo es la inoperatividad del estado y de los partidos que se han turnado en su manejo. Muchos se preguntarán quién es Carmen Martínez de Castro, pero realmente es como para considerar que se trata de graves fallos del sistema y no de quienes lo controlan.

PSC traicionero

PSC: Historia de una traición. La gran estafa a los votantes de izquierdas de Miquel Giménez cuenta lo que ha sido este partido amalgamado en el que unas elites regionales catalanoparlantes aportaron su partido diminuto y quedaron como cuadros mientras que el PSOE, la gran marca de la izquierda española puso los votos que mecánicamente habria de recibir de la gran masa de catalanes que provenían de otras regiones. Este fue un arreglo que pareció virtuoso durante varias décadas y es muy interesante la perspectiva del autor que muestra cómo funcionó desde dentro a lo largo del tiempo, incluido giro sorprendente de guión y fugaz conversión personal al separatismo. Realmente no sé si los votantes de izquierdas tienen derecho a sentirse tracionados por lo que ha hecho el partido PSC, al que yo definiría como “postpujolista moderado”. Si se sienten traicionados en algo, no sé, pues que no les voten.


El último día en Tenerife – Güímar

01/08/2020

Caldera de Pedro Gil

20.02.2020

Este año tuvimos la suerte de haber planeado las vacaciones en febrero antes de que todo se pusiera terrible. El último de los días nos tocó dejar la casa en el Puerto de la Cruz y volver al aeropuerto del sur para coger el vuelo de vuelta por la tarde. De camino paramos en el pueblo de Güímar

Dragón de Komodo

La vez anterior recuerdo haber subido por la autopista desde Adeje, leer un letrero que anunciaba las pirámides del lugar y ver desde la carretera lo que yo entonces creí que eran las mismas y que luego he sabido que era la formación geológica llamada volcán del Socorro.

Es decir, que no sabía nada de las tales pirámides. Creí después que seríán una cosa guanche, pero en cambio no deben de ser especialmente antiguas, más bien del siglo XIX y por lo que leí poco tras estar allí, obra de los labradores que apartaban las piedras de los campos de cultivo.

Pero como el tema piramidal siempre ha estado vinculado a teorías extrañas de civilizaciones antiguas e incluso de ovnis y cosas más extrañas aún a un promotor de lujo, el noruego de la expedición Kontiki a la Isla de Pascua se le ocurrió montar un parque educativo de carácter etnográfico.

Un parque en el que lo de menos son seguramente las propias “pirámides” y lo de más la información sobre la geología, historia, flora y fauna de las Canarias.

Y ahí estuvimos un par de horas haciendo el recorrido en un díá de sol agradable.

La idea más curiosa que se me quedó es que seguramente los muros de piedra que se encuentran en muchos espacios rurales tienen más la función de mejorar la superficie de cultivo favoreciendo la labor del arado que la de reivindicar la propiedad, cosa que nunca antes se me había ocurrido.

Además del recorrido básico “canario”, había otras partes del parque en el que se explicaban las migraciones polinesias y plantas venenosas a las que no accedimos por falta de tiempo (también hacía falta billetes suplementarios, aunque combinándolos con el general eran más baratos).

Antes de entrar al recorrido propiamente dicho hay una serie de salas de exhibiciones sobre pirámides de otros lugares del mundo, la obra de Thor Heyerdahl, vídeos, etcétera.

Güímar se encuentra en la vertiente de lava que acaba en su malpaís. En la montaña puede verse marcado el camino por el que en su día bajó.

Tras salir de la población, que tiene un tráfico complicado entre que todo está en cuesta y las calles de sentido único, bajamos al puertito por si se podía comer ahí. Seguramente sí, pero no nos convenció demasiado.

De allí seguimos hasta Candelaria donde aparcamos y nos dio tiempo de ver a la patrona de la isla y de comer pabellón en un garito arepero venezolano.

Y con eso hicimos el día: aeropuerto sur, devolver el coche, mirar el famoso médano de la expedición de Magallanes y volar para casa.

Antes de ir para allá, Güímar fue uno de los sitios que la jefa miró para alquilar una casa. Después de haber estado me ha parecido bastante mejor que antes de ir. Esa manía de intentar estar cerca del agua del mar.

Al poco de volver hubo incendios, calima, los primeros positivos de covid-19 en el sur de la isla y luego el confinamiento y todo lo demás en lo que llevamos inmersos 5 meses.

El golpe de la crisis en la que estamos entrando puede ser brutal para las Canarias, que ya en condiciones normales andaba por encima del 20% de desempleo. Sin turismo no sé qué puede ser del archipiélago.

Esperemos que las cosas salgan lo mejor posible y si lo que hace falta para ayudar a salvar aquello es que volvamos a ir, siempre dispuestos.

El médano

Hasta la próxima, Teide