Festival de San Patricio en Merrion sq

20/03/2017

Zonas verdes como es debido

Ayer domingo supongo que a causa del fin de semana largo de San Patricio había un festival en Merrion sq, que más que una plaza es un parque del centro georgiano de Dublín adonde solemos ir por los columpios más que nada, pero quedan al lado la galería nacional y el museo de historia natural y un chiringuito donde unas venezolanas ponen burritos así que se puede echar un rato medio bien hasta cuando no hay festivales.

La primavera ya está aquí

La primavera ha venido y si hago fotos en los ratos que no llueve puedo convencer a la familia de España de que llevamos una vida medio normal aunque mañana vaya a hacer de nuevo 4ºC.

Flores

Hacer chabolas con ramas

Lo que tenía el festival eran varias casetas en los que los pibes podían hacer manualidades y una ballena gigante y unas ramas de pino con las que hacerse un chabola. Andaban payasos animando y un tipo en un velocípedo decimonónico.

Tayto es el mister Potato irlandés

Robot de reciclaje

Los puestos

La ballena

Los columpios


El último del edificio

19/03/2017

Aravind Adiga, “Last Man in Tower” (2011)

Ayer me leí de un tirón la segunda novela de Aravind Adiga, Last Man in Tower (2011), que veo que ¿aún? no ha sido traducida al español y que creo que podría serlo del modo en que intitulo esta entrada. La razón de la elección de este lector, poco aficionado a la ficción, es que la anterior novela del mismo autor me gustó mucho y creo que puedo aspirar a ser el mayor experto en Adiga de mi barrio.

No nos engañemos: en ésta la trama me ha parecido más floja. Ahora bien, uno lee a autores que provienen de lugares exóticos con ciertas intenciones que aunque modestas están bien definidas. Quisiera entender un poco qué es la India, más allá de lo que las estadísticas dejan entrever y esto es algo que hasta cierto punto se consigue a través de la literatura.

La convención por la cual la importación bruta de extranjerismos es muy aceptable en lengua inglesa me permite el entretenimiento de buscar términos angloindostaníes en los diccionarios, a veces porque son esenciales para la comprensión y otras por puro capricho. Ahora bien, lo que lexicográficamente es una deleite gramaticalmente es un castigo en cierto sentido. Muchas veces aspira uno a mejorar su fluidez por contacto: las expresiones y las formas se le van pegando de modo inconsciente. Esto trataría de evitarlo con dialectos exóticos y mi sistema es leer deprisa, como buscando las claves. Así me acabo una novela de estas de cuatrocientas páginas en cuatro horas. No me preguntéis como se llamaba el hijo de la vecina activista que la vida no me da para más.

Por lo demás. La India es muy grande y la acción se circunscribe a una zona concreta de Bombay que no es el centro Churchgate ni el famoso Dharavi. Me di cuenta de que la legislación sobre la propiedad horizontal tiene aspectos similares en varias zonas que pertenecieron al imperio británico y que en la India o al menos en Maharastra, está más desarrollada que en Irlanda.

El tigre blanco tenía como base Delhi pero acababa en Bangalore. La leí en tiempos en que trabajaba a diario con gente de esa ciudad de los call-centers. En esta novela de Bombay se menciona Puné como destino de escape.

-“¿Por qué querría nadie vivir hoy en día en Bombay?”- El señor Puri increpó a su esposa. -“Vámonos a un lugar civilizado como Puné. A algún sitio al que no lleguen diez mil mendigos en tren cada mañana. Estoy harto de esta ciudad, harto de esta carrera de ratas.”
-“Lo que hay que hacer en una carrera de ratas es ganarla. No escapar.”
-“Un lugar civilizado. Puné es civilizada. Nagpur también.”

La historia va de que unos constructores hacen una oferta a los dueños de un edificio y todos quieren vender menos uno. Aquí en gran medida ya no hay oriente ni occidente que valga. Me temo que en cualquier sitio del mundo que uno se ponga a mirar las comunidades de copropietarios son y serán una puta bomba.


Brooklyn y Enniscorthy

18/03/2017

Saoirse Ronan es bien mona

Me imagino que la razón de que uno de nuestros museos favoritos haya puesto hoy en su sala de proyecciones la película Brooklyn (2015) es que estamos en el fin de semana de San Patricio y está la ciudad llena de turistas, muchos de ellos de Norteamérica. Estos suelen sentirse halagados por las menciones a la conexión entre las dos orillas del Atlántico y hay bastante de papanatismo sumiso en la actitud isleña hacia la primera potencia mundial.

A mí me parece que el título de la película es un poco engañoso. Vale que querrían respetar el título dle libro, pero no es sólo que las escenas de Brooklyn estén rodadas en Montreal, es que creo que menos de la mitad de la película ocurre en Nueva York.

Enniscorthy es un pueblo por el que pasa el tren que yo tomaba cada mañana a las 8.36 y que acababa en el puerto de Rosslare. Yo me bajaba mucho antes, pero dado que tiene buena conexión desde Dublín debería acercarme algún fin de semana aunque sólo sea para echar un vistazo. De hecho tengo este plan hace meses y si acabo llevándolo a cabo pondré alguna foto aquí.

Diría que un tema importante de la peli es ese clásico de la emigración y la evolución en la mente del emigrante sobre su lugar en el mundo, cuando parte con la intención de volver y cómo luego se va dando cuenta de que su nuevo sitio es su sitio. La distancia, la tristeza de no estar con la familia en los momentos difíciles y todas esas cosas.

Pero el más importante de todos es la contraposición entre la mierda de mundo que era la Irlanda de los años cincuenta (y eso que el cura que hace algo más que dar misa está en Nueva York y es bueno). Era la isla verde y gris un agujero sin perspectivas en el que la injusticia campaba a sus anchas en la forma de personas siniestras que ejercían el poder de amargarle la vida a todos aquellos a quienes pudieran para mantener sus privilegios.

Hay en Irlanda una larga tradición de soltar vapor y reducir la presión social mediante la emigración, sistema que ha permitido que las clases potencialmente revolucionarias o reformistas acaben en Australia mientras aquí todo seguía más o menos igual. La contraposición entre la vida semirrural y opresiva del pueblucho que era Enniscorthy en los años cincuenta y el mundo grande y abierto que prometía Nueva York es uno de los temas centrales. Yo le habría puesto Adiós, Enniscorthy o De Enniscorthy a Brooklyn.

No es una gran película y es un poco larga para lo que cuenta, pero no sólo se deja ver sino que es emotiva además. La fotografía es más que decente. Hay que verla en versión original para disfrutar el choque de acentos.

Cuando se encendieron las luces me sorprendió que en entre el centenar de asistentes sólo hubiera tres varones. Ojalá sea una extraña coincidencia. Quisiera pensar que no hay límites de público para los filmes protagonizados por mujeres.


San Patricio 2017

17/03/2017

Hoy día de san Patricio en Dublín hemos cumplido por enésima vez con la tradición de NO acudir al desfile que se hace en el centro. Por culpa de mi señora madre o gracias a ella , que de pequeño me llevó a chupar frío a la cabalgata de Reyes y a la tamborrada infantil de San Sebastián, le tengo alergia a estas cosas. No es más que una sucesión de charangas y carrozas de carnaval con poco sentido estético ni de homogenéidad excepto quizá por la profusión de verdura en el colorí.

Los irlandeses lo tienen por un gran acontecimiento e incluso se televisa. Hastra los más despreciables villorrios celebran su propia procesión con tractor y recua de lugareños incluída. Si uno viene de una cultura mediterránea, donde la costumbre de celebrar por las calles está más arraigada, en general recibe la sensación de un pobre espectáculo. Cualquier población de veinte mil habitantes en la Europa meridional consigue montar circos mejores y con mejores fuegos artificiales.

Esto lo pongo en relación con un fenómeno sobre el que llevo intentando reflexionar algún tiempo. Las notables diferencias en la concepción y ocupación del espacio público que este hijo de Iberia observa en Hibernia. No sé si circunscribir esta comparación a España e Irlanda o si incluso podrían abarcar el orbe latino todo y todo el mundo anglosajones, pero podría valer. Lo de festejar en la calle es un aspecto, pero el dónde empieza la calle es otro, cómo y cuanto utilizar los espacios comunes como los parques es otro. Está todo marcado en parte por el tiempo meteorológico, pero en algunas de las facetas no tendría por qué influir.

En general los irlandeses dan el pego como más amables y educados que los toscos del sur. El espacio personal es una cosa que hay que aprender y que creo que es cultural aunque puede que tenga que ver también con el frío. Para mí los sospechosos son el catolicismo y el clasismo, pero como todo es  un fenómeno compuesto de capas y bastante complejo. Me sigue resultando extraño el modo de ubicarse de esta gente en el transporte público. Cómo se agolpan junto a la puerta del tranvía sin atreverse a ocupar los pasillos cuando la densidad lo haría aconsejable. En general los irlandeses no están acostumbrados a las aglomeraciones y eso se nota. Un bar se considera lleno mucho antes de lo que lo estaría en España.

El asunto de la densidad de población debería ser una preocupación capital en la capital. Los datos de Eurostat muestra que más del 90% de la población de Irlanda vive en una casa y menos del 10% en pisos. Esto genera una serie de problemas que tienen que ver con la carestía de la vivienda, con el transporte, la distancia al trabajo, la dificultad de concentrar servicio y el tipo de redes y relaciones que pueden crearse. No es por nada que digo que Dublín no es una ciudad sino rus in urbe.

Espero poder aclarar y extender algo mis ideas a este respecto.


Titulitis – credentialism

08/03/2017

No sé si se sigue hablando en España de titulitis, sea entre comillas o sin ellas . Quizá la realidad ha curado a las nuevas generaciones de espanto y de esta enfermedad social de la que creo que se adolecía más en los años noventa.

Si me hubieran preguntado si esta palabra tal cual tiene traducción a algún otro idioma habría dicho que no, que es puro genio de la raza carpetovetónica. Es de suponer que algún modo tiene que haber de llamar a este fenómeno en los lugares donde se produzca, aunque no necesariamente ha de ser con una sola palabra y menos aún tan graciosa.

En un post me encuentro con que el diccionario de Óxford aceptó en 2013 el término credentialism (mucha menos guasa, dónde va a parar) pero que parece que viene a traducir más o menos la misma idea, al menos desde el punto de vista del empleador.

Como la búsqueda combinada de títulitis y credentialism sólo me ha dado tres resultados, por aquí lo dejo para darle difusión y por si fuera una traducción que a alguien pudiera servirle.


Croke Park revisited

05/03/2017

Mi plan para el sábado era quedarme en casa a resguardo de la lluvia y del frío e interrumpir mis lecturas sólo con el seguimiento guasapero de los derroteros de mi club de ajedrez de toda la vida, hoy en horas algo más bajas. Pero se presentó mi buen amigo Carlos con entradas para el hurling y el fútbol gaélico en Croke Park y me pareció una buena idea volver, después de tantos años.

No es que tenga ningún interés especial ni conocimientos de ninguno de estos deportes, pero realmente no hay que saber demasiado. Al final hay unas porterías y los que metan más goles ganan, y el dominio territorial y quién muestra superioridad física son análogos a los del resto de los deportes, sobre todo al fútbol, así que puedo decir que sé más de esto que de rugby.

Lo de vivir los colores y tal es lo que no. El partido de hurling enfrentaba a Dublín con Waterford y el de fútbol a Dublín con Mayo, que son campeón y finalista respectivamente del torneo del año pasado, así que se supone que buen partido. Los de la capital fueron superiores y vencieron en ambos lances. Dada la demografía de la isla esto debería ser lo habitual, sin embargo ha habido rachas de muchísimos años en las que Dublín no se ha comido una rosquilla en nada, porque esto es un poco como el deporte rural en el País Vasco, que tiene mucho más empaque en el retropaís en el que no hay demasiadas opciones de ocio que en las ciudades.

El gran Carlos y yo nos ponemos allí a hablar de nuestras movidas haciendo caso tangencial al espectáculo, pero he de decir que esta vez el fútbol gaélico me ha gustado bastante más que las veces anteriores. Hubo varias tanganas, y noté que el árbitro no fue tan expeditivo como creo que lo habría sido en la variedad internacional y pudo verse un partido algo más competitivo y fácil de seguir que en el hurling, donde entre que la bola es pequeña y se mueve rápido de un lado a otro del campo es más complicado saber qué está pasando y quién domina.

Lo único malo fue que hacía bastante fresquito y menos mal que las entradas eran de tribuna y podía uno entrar a un bar que había en esa zona del estadio. A pesar de que hace años que no bebo alcohol (es un decir), mi abstención es como las dietas de otras y se me ocurrió echar una pinta de negra gaznate abajo para combatir el frío, que suele ser mala idea a medio plazo. Tres horas sentados a cuatro grados y con viento, aunque sea a cubierto de la lluvia, son algo a lo que uno ya no está acostumbrado, pero las rodillas entumecidas no son nada que no pueda resolver el camino de regreso apresurado a casa y una buena ducha caliente.

Reflexión: Algo como el fútbol gaélico podría ser tranquilamente un deporte mundial, si no hubiera otros ocupando ya su nicho. De hecho, poder tocar el balón con pies y manos parece una solución más próxima al estado de naturaleza. Obviamente quedará relegado a Irlanda donde es interesante la cantidad de gente y dinero que mueve, especialmente en los condados rurales. Ayer leímos que tan sólo en el catering del estadio trabajan unas 300 personas. Esto debe de ser cuando se llena el aforo de 80.000 plazas, quizá ayer fueran menos (calculo que habría unos 30.000 espectadores). Por lo general, los extranjeros que vivimos en Irlanda somos totalmente ajenos a este mundillo pero en la tribuna oí a dos grupos separados que hablaban español.


Cohombro o cogombro

26/02/2017
Cómo se llama al pepino en diferentes partes de Europa

Cómo se llama al pepino en diferentes partes de Europa

Hace ya varios años que empezaron a aparecer unos mapas lingüísticos de Europa que agrupaban los términos para diferents conceptos por familias etimológicas. Prueba de que fueron bien exitosos y reproducidos en numerosos lugares es que no estoy seguro de a quién habría que dar crédito por ellos.

Creo que el que me ocupa y que trata la nomenclatura del pepino lo produjo el usuario de Reddit Bezbojnicul, que ofrece las siguientes etimologías:

  • purple (Central, Northern and Eastern Europe + Greece) – ultimately from Medieval Greek “angourion“. Greek is from a word for “immature” and the vegetable originated in northern India and came to Eastern Europe via the Byzantine Empire.- etymonline).
  • orange “cucumber” (Western Europe) – from Latin “cucumerem” (nominative “cucumis”), perhaps from a pre-Italic Mediterranean language.
  • light green “krastavica” (Balkans) – from Slavonic “krastavŭ” – “scaby” via Bulgarian “krástavica” probably refering to the aspect of its skin.
  • dark green “hiyar” (Muslim countries) – from the Persian “xiyâr” from Middle Persian “xyār”.
  • orangered “pepino” (Portuguese & Spanish) a diminutive of Latin “pepo” (melon, pumpkin), in turn from the Ancient Greek πέπων (pepōn)
  • light blue “cetriolo” (Italian) – from the Latin word “citrium” (kind of gourd) via the Latin “citriolum
  • magenta “cularan” (Scottish Gaelic) – earth nut
  • red “kornischong” (Luxemburg) – from the French “cornichon” (mening “gherkin”), a diminutive of “corne” meaning “horn”, which in turn comes from Latin.
  • pink “varung” (Armenia) – An Iranian borrowing from Middle Persian (vātrang), (vātrēng), Persian (bādrang, “a species of cucumber; an orange”), (vārang, “a long crooked cucumber; a large lemon or orange-tree”).

Antes de verlo por primera vez sabía (o más bien intuía) que la palabra inglesa cucumber y la francesa congombre venían a ser la misma. A causa de la batalla de Hastings de 1066 y tal.

Con el mapa me enteré de que en gallego y catalán se dice cogombro y cogombre respectivamente, por lo que la forma castellan0-portuguesa es una relativa rareza en el contexto de Europa occidental al provenir de pepo en vez de cucumis, como más arriba se indica.

Leyendo sobre refranes o paremias me en un libro en el que se trata el más afamado seniloquio me encuentro con que:

Quien faze al cogonbro, lieuelo en el onbro.

En otra parte dicen Julia Sevilla y Jesús Cantera, autores de “Las paremias castellanas del Seniloquium” que cohombro o cogombro (pepino largo y desproporcionado, pero también chapuza o cosa mal hecha) es vocablo típico de Segovia, lo cual les permite hacer cábalas sobre la autoría del antiguo tratado.

Esta palabra sigue hoy en el diccionario en sus dos formas. Yo no la conocía y ahora cierra uno de tantos pequeños huecos en mi ignorancia y uno mayor en el mapa de Europa aquí expuesto.