Tiburón peregrino

17/04/2015
Sello irlandés

Sello irlandés

Cuando abre la boca para filtrar agua, el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) parece un avión de carga Antonov o casi un hangar.

Es un animal enorme. No es que haya visto ninguno vivo, pero en Dublín hay uno colgado del techo en el Museo de Historia Natural y ése lo tengo más que visto. El estado de conservación del especimen es un poco lamentable, con una taxidermia que se parece que se va a caer a trozos en cualquier momento.

Me llegó una carta con un sello en el que aparecía el bicho. Me llama la atención el contraste entre los adjetivos en inglés y en español. Mientras que “peregrino” implica un largo viaje basking sugiere la inmovilidad de disfrutar al sol sin hacer nada.


El oro de Troya

12/04/2015
Portada

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Para la fugaz expedición a Britania me llevé en el bolsillo un librito: The Golden Treasures of Troy: The Dream of Heinrich Schliemann, de una colección de la que ya tengo adquiridos varios ejemplares. Aunque no soy nada experto, el tema de la antigüedad clásica siempre está presente y ya hace años que me interesó la historia del redescubrimiento de la ciudad.

Aquí se trata más en detalle la biografía de Schliemann que en el documental de National Geographic que vi en 2005, pero también hay mucho sobre sus fabulaciones, aunque en la sección documental también hay una encendida defensa de su trayectoria. Igualmente puede encontrarse la interesante historia sobre cómo el oro de Priamo acabó como botín de guerra en Moscú tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y su reaparición en los años ochenta.

Nunca he pronunciado el apellido Schliemann con propriedad, ya que las primeras veces que lo oí hace ya muchos años fue distorsionado como Shíleman o algo parecido. Se refería no al afortunado arqueólogo sino a su primo Adolfo,  que dio nombre a una defensa ajedrecística.

Con letras gordas y muchas ilustraciones y fotografías antiguas, es el tipo de lectura ideal para los medios de transporte. Un buen recorrido por las andanzas del protagonista en Rusia y los Estados Unidos antes de su interés por las excavaciones. Buena descripción de lo acaecido en Berlín en 1945 y en Moscú en 1987.

De entre todas las ilustraciones, la de Lloyd K. Towsend ilustrando los nueve niveles de la excavación de Ilium me parece la más reveladora.

Los nueve niveles de Hisserlik


Heathrow y a casa

11/04/2015
Windsor Palace 10-04-2015

Windsor Palace 10-04-2015

Ya estamos otra vez en la vieja y sucia ciudad de Dublín. Ayer tras varias reuniones volvimos al aeropuerto y a causa del retraso del vuelo todavía nos quedó una hora y pico para deambular por la terminal 2 de Heathrow. Hasta hace relativamente poco todos los vuelos a Irlanda salían de la terminal 1. Hay un pasillo en el que he estado esperando decenas de veces. Los vuelos eran tan frecuentes que incluso una vez me hicieron perder uno a causa de una revisión intensiva de mi pasaporte descolorido y ni siquiera importó.

En este momento no recuerdo si he estado antes en la T2. Si es que he estado era muy diferente a lo que puede verse ahora, que según compruebo se inauguró en 2014. Los aeropuertos me siguen resultando fascinantes, en especial los más grandes, dónde ves a gente de todo tipo yendo a cualquier lugar. También me parece que son lugares dónde se experimentan tendencias comerciales y que algunos de los establecimientos de estilo novedoso que vi ayer serán el pan nuestro de cada día en todas las ciudades de aquí a pocos años.

Luego ya en la pista vi el A380 de Malaysia Airlines y el Concorde de British Airways (que no sé a qué lo dedican). Al despegar pude ver el palacio de Windsor, que o bien me despisté en el taxi o no se ve desde la carretera. Hace muchos años viví con un tipo que se hacía el nido Windsor en la corbata y yo le llamaba “el duque de Windsor”. Llegando a Dublín y a punto de tocar tierra he tenido la oportunidad, por vez primera, de sufrir en carne propia un aterrizaje “abortado” en el último segundo. En esta ocasión al menos fue más sorpresa que susto. En casa sanos y salvos, que es lo que cuenta.

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Cabeza de doncella

09/04/2015
Reloj importante cerca del centro

Reloj importante cerca del centro

Como me gusta tener a los lectores sobre aviso de mis andanzas, hago saber que estoy en un rincón de la pérfida Albión, al oeste de Londres y cerca del castillo que la monarca tiene en Windsor. He venido por asuntos del trabajo y mañana regreso a la isla esmeralda. Aunque esta próspera zona de la periferia londinense tiene poco para ver parece un lugar excelente para vivir. Eso sí, todo está carísimo y más con los precios a los que se ha puesto la esterlina.


Atlético de Madrid

07/04/2015
Atlético de Madrid

Atlético de Madrid

A veces vuelve a mi memoria algo que me dijo mi compañera el año pasado y que me resultó admirable:

Nunca había oído hablar del Atlético de Madrid

Y si había oído aquel día era porque ocurría en el de la final de la Copa de Europa. La verdad es que implicarse emocionalmente con extranjeras tiene pequeñas ventajas maravillosas.

Hoy me he encontrado unas fotos de febrero de 2012 -el último día que me atreví a ir al Ikea, nunca más- en las que desde el piso superior del autobús le tiré a la fachada de un bar en la que había una bandera del Atleti. Nunca supe por qué.

Observo ahora que el cartel del establecimiento contiene esa letra ge de la tipografía gaélica que tiende a confundirse con una te y que tan enojosa me resulta.


El inglés en cien palabras

06/04/2015
El libro

El libro

En otra ocasión había escuchado un audiolibro sobre cien palabras que hacen parecer inteligente en inglés. Hace unas semanas acabé una historia del inglés en cien palabras, que es un libro que había andado leyendo a golpes ya que el formato -cien capítulos practicamente inconexos- lo favorecía. He leído alguna otra cosa del autor -David Crystal- pero sobre tengo grandes recuerdos de la Enciclopedia Cambridge de la lengua inglesa, de la que tanto aprendí (aunque luego tanto haya olvidado).

Puede decirse que Crystal, residente en Holyhead, es un autor en el sentido de que todos sus libros tratan el mismo tema, aunque sea desde diferentes perspectivas. Estas cien palabras han sido para mí otro modo de recordar las mismas cosas. Aquí la clave estriba en que para comprender de verdad no basta aprender las cosas sino que es también necesario aprender sobre las cosas. En diversos campos he visto a gente quedar bloqueda en su progresión por culpa de la ausencia de marco cognitivo. Se puede tocar el violín muy bien sin saber leer música, pero es mejor saber. Quien quiera entender bien cómo funciona la lengua inglesa debería leer los libros de este hombre.

Y ¿qué palabras se tratan aquí? Todo tipo de palabras, algunas que llegaron con los primeros invasores germánicos de Britannia y otras que les tomaron a los romanos y a los celtas y luego palabras de los vikingos y los normandos y de varias de las culturas con los que los anglófonos han tenido contacto; formas dialectales de Inglaterra y palabras de las otras naciones angloparlantes; palabras que provienn de topónimos, antropónimos y nombres epónimos; eufemismos, onomatopeyas, prefijos, jerga, acrónimos, palabras tabú, juegos de palabras… algunas formas extrañas que incluso nos cuesta entender que sean palabras como el famoso “ok” del que hablamos un día, o la forma y’all como plural de you (que para rizar el rizo puede usarse como singular). Los tipos de palabras son excusas a partir de las que explicar el origen y el desarrollo de la lengua inglesa.

Hablante no nativo de inglés. Certificado Cambridge de nivel avanzado. Quince años viviendo en un país de habla inglesa. ¿De cuántas palabras no conocía el significado?: Dieciséis.

Algunas cosillas para que se vea de qué va esto:

  • La palabra normanda count (conde) no tuvo tanto éxito como su equivalente femenino countess (condesa), probablemente debido a que la pronunciación se asemejaba demasiado a la palabra tabú cunt, lo que permitió la supervivencia de la voz sajona earl (también “conde”).
  • Lo de los nombres colectivos en inglés (school of whales, murder of crows, mass of priests) es algo que tengo que investigar bien porque nunca sé dónde termina la peculiaridad y dónde empieza el chiste.
  • Bagonise es la palabra que más graciosa me ha resultado. Es una invención que refleja el sentimiento agónico de esperar por el equipaje en la cinta transportadora del aeropuerto. Hace poco leí un tuit de un tipo que decía que el idioma inglés va camino de convertirse en un gigantesco juego de palabras recurrente

Quienes dispongan de un cierto talento no precisarán de tales libros para aprender un idioma. Al final esa misión puede reducirse a una cuestión técnica que tiene que ver con memoria, reconocimiento de patrones y cierta gimnasia de lengua. Del mismo modo que no es necesario conocer el repertorio clásico para pulsar adecuadamente la cuerda del violín ni haber leído a Galileo en latín para estar al día en cuestiones astrofísicas. Como creo que la gran mayoría carece de ciertos dones y toda ayuda es poca, creo que cierta contextualización podría resultar provechosa y en ese sentido recomiendo este libro que puede ofrecer ventajas prácticas aunque la principal pueda ser la de su propio disfrute.


Matadero cinco

05/04/2015
Portada

Slaughterhouse 5

Por fin he tenido tiempo de leer la tan famosa novela de Vonnegut, cuya existencia descubrí bastante tarde, aunque puede decirse que a partir de ese descubrimiento me la he ido encontrando por todas partes. Lo de tener tiempo es un decir, ya que es lo suficientemente breve como para que se pueda leer del tirón en una tarde.

Tiene frases memorables y una búsqueda sencilla parece indicar que una de las que más éxito han tenido es la de pedir a Dios serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar, valor para lo que sí y sabiduría para diferenciar lo uno de lo otro. Hay otra que dice que todo era hermoso y no dolió nada y esa parece que ha triunfado -y si se piensa es lógico- en el campo de los tatuajes. La que más me interesa es una que dice “so it goes” y que aparece en la novela en un centenar de ocasiones. Leyendo el texto en inglés, este so it goes ha sido tamizado por mi cerebro hasta quedar reducido primero a la forma dialectal “y así” (muy propia de mi comarca) y luego correlativamente por otras como “y en ese plan” o “y tal” hasta llegar a la definitiva “es lo que hay”, que francamente me parece muy superior al “y así sucesivamente” que he visto que hay en alguna traducción y que es a la vez demasiado preciso y demasiado inexacto.

La novela. Soy un lector malísimo de ficción y peor aún si tiene que ver con alienígenas. A pesar de que esa parte tiene su gracia más o menos puede decirse que yo quería leer el libro por la descripción del bombardeo de Dresde y esos son los fragmentos en que más me fijé. Creo que hace falta una capacidad de abstracción de la que carezco para disfrutar la historia olvidando la Historia.

Lo de Dresde. Los bombardeos sobre población civil son uno de los temas del siglo XX. Muchas veces la población no está alejada de las instalaciones militares y es difícil precisar los límites de la guerra justa. Dresde no era un centro militar ni industrial y los bombardeos de febrero de 1945 parecen una acción inmoral por innecesaria y posiblemente constitutiva de crímenes de guerra, aunque haga falta perder una guerra para que te puedan juzgar por los mismos. No es sólo eso, obviamente también es precisa la existencia de una organización con pretensiones de hacer objetivo lo que no puede serlo.

En febrero, cuando el 70 aniversario, vi un reportaje en la BBC en la que hablaban de la diferencia moral entre las acciones de guerra de los aliados y las de la Alemania nazi. La verdad es que no estoy muy seguro de que esa diferencia moral exista en lo relativo al bombardeo de población civil. Ciertamente Alemania también los había empleado, por ejemplo en Coventry, pero no veo acabo de ver la conexión moral entre el Holocausto que se perpetraba en el frente oriental y estos bombardeos, que es a lo que el reportaje aludía. Por un lado, si en febrero de 1945 los aliados desconocían la magnitud del Holocausto es extraño que hoy se pueda utilizar como argumento para justificar el bombardeo de Dresde; por otro lado, si de verdad lo conocían casi resulta extraño que lo moral sea utilizar el armamento para un bombardeo no estratégico en lugar de usarlo para acabar con las instalaciones y la insfraestructura necesaria para el crimen nazi.

Es difícil narrar algo como el horror acontecido en Dresde y quizá las idas y venidas al planeta Trafalmadore no contribuyen a dar veracidad a la narración. No cabe tanto fuego y gente quemada viva en las letras. Sí que es verdad que un punto culminante del absurdo puede ser el juicio y ejecución por pillaje del prisionero de guerra que se agencia una tetera en las ruinas.

No he estado en Dresde. Leí hace poco que es muy bonito el trayecto en coche desde Berlín. Me alegro de que la ciudad haya sido reconstruida. Cuando voy a la Galería Nacional de Irlanda, me suelo fijar en dos cuadros en los que Canaletto retrata la Florencia del Elba alrededor de 1750 y si alguna vez paso por Dresde intentaré compararlos con la ciudad actual. Con Vonegutt ya he leído a tres autores que pasaron las noches fatídicas en la capital de Sajonia. Son los otros dos Hauptmann y Klemperer.


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