Récord indigno

15/04/2018

Todo tipo de sentimientos, en este caso pereza

Este fin de semana he hecho algo en lo que se tarda dos minutos pero que me ha costado trece años hacer. Hay una pieza que me descubieron en la primavera de 2005 y que siempre he querido tocar, pero que requiere una afinación inusual de cinco de las cuerdas. Siempre me había dado mucha pereza ponerme con ella porque tampoco quería destemplar el instrumento y porque me daba mucha pereza leer sin saber dónde está nada. Para este último problema lo inteligente es encontrar la tablatura, para el anterior renunciar a tocar cualquier otra cosa durante un tiempo. La primera de las cuatro partes no ha sido tan difícil como creía pero las tres restantes van a ser bastante más duras. Pero a lo que voy: trece años.

Anuncios

Postal de corcho de Lisboa

11/04/2018

Lisboa

He recibido una postal de Lisboa en la que amenazan con venir a Irlanda a verme y yo ante esta violencia verbal me tengo que rendir y lo hago con mucho agrado. No pensaba yo que el material de un tablón de anuncios fuera tan resistente como para aguantar los golpes del viaje y la estadía en sacas. Daría para un buen tapete del ratón del ordenador si fuera un poco más grande. Bien por el alcornoque lusitano, incluido el de la Extremadura española.

Sólo pasé en Lisboa un día, una vez de hace ya casi década y media. Reconozco algunas de las vistas: la plaza del Comercio, la del Marqués de Pombal, la torre de Belem, el Monumento a los Navegantes. Es obviamente una ciudad a la que habría que dedicarle más tiempo.

Varias veces he contado que el recuerdo más intenso que guardo de aquel paso fugaz fue el de mirar los tejados desde el castillo de San Jorge con buen tiempo imaginandolas naves que al volver del Nuevo Mundo entraban por el estuario del Tajo. Por aquellos años estuve yo muy conectado al Brasil. Últimamente he estado leyendo sobre el terremoto de 1755 y ahora no se me quita de la cabeza que la planta de la parte baja de la ciudad es tan ortogonal porque lo que había con anterioridad fue destruido cuando el sismo, que por cierto es también la mayor catástrofe natural acontecida en la historia de España (sobre todo por el tsunami que llegó a la costa atlántica de Andalucía), un dato no demasiado conocido. El país hermano que con una boda más o una batalla menos habría sido el país.

Detalle de corcho y sello

El pastel de Tentúgal aún no lo conozco, pero en principio a favor.


Paradoja de la línea de costa

07/04/2018

Estaba mirando un vídeo sobre la famosa paradoja esa de que con cuanta más precisión se intenta medir la costa más grande acaba siendo el resultado y menos útil el dato. Es bastante parecido a lo del mapa que idea Borges en Del rigor de la ciencia y hay otros cuantos ejemplos en los que la información menos precisa resulta más útil (por ejemplo, considerar que el promedio de piernas que tienen los seres humanos es 2 en vez de 1,9813212 que hipotéticamente podría ser la media exacta).

No tengo nada que añadir a esta paradoja de la costa, pero me ha llamado la atención el dato ibérico que aporta el vídeo según el cual la primera vez en que alguién puso su interés en este asunto allá por 1951 fuera al observar que la frontera entre España y Portugal era de muy diferente longitud según los datos que aportaba cada uno de los países (987 km o 1.214 km, pero no sé qué país daba cada cifra). Lewis Fry Richardson quería correlacionar la probabilidad de conflicto bélico con la longitud de la frontera común.

Otro dato fascinante del vídeo es que, según el manual de la CIA, Noruega sería el segundo país del mundo con más kilómetros de costa, después de Canadá. Los fiordos y tal. Me imagino que han actualizado los datos y ahora sale octavo, pero todavía con 25.000 km de costa, tanta como Australia y más que los EEUU. Si como es previsible los datos provienen de diferentes fuentes y métodos, este escalfón internacional realmente no será demasiado valioso.

 


Chopin contra la lluvia

06/04/2018

Para ir jaqueando a la vida es necesario un repertorio inagotable de recursos. Desde hace años los nocturnos de Chopin nos defienden de los autobuses en días de lluvia. Las notas se esconden en el bolsillo y suben por cables hasta los alrededores del gorro de lana para que el trasiego de la humanidad entera transcurra a cámara lenta y el traslado a la oficina se convierta en una secuencia de metraje de ensueño. El ruido se disuelve hasta parecer silencio y el tráfico denso se difumina para ser mero escenario. Así la prisa es toda ajena, del estado de sueño puede pasarse ocasionalmente al de inspiración y un empleado gris consigue atravesar el espacio semiurbano mientras nada es del todo real. O como mucho unos cuantos bemoles son dolores de emigrado en París si Polonia, en modo menor, ya ha caído.


Bajando de Mogán al puerto

04/04/2018

Después de pasar un rato en el pueblo de Mogán iniciamos la bajada hacia el molino de viento  aquel con curiosas esculturas a su alrededor. Una mesa con sillas, cafeteras y molinillos gigantes. Se le llama el molino quemado, por algún accidente del pasado que no acierto a imaginar aunque hoy está restaurado y se puede acceder al interior.

El molino quemado

Por dentro contiene el clásico mecanismo de un molino que debe de ser simple como un anillo pero explícaselo tú a un niño de cinco años. Desde un balcón que da a la carretera se ven el pueblo hacia el norte

Trozo de aspa y vista hacia arriba (N, Mogán)

y la carretera que sigue el curso del barranco, hacia el sur.

Vista hacia abajo (S, hacia Las Casillas y Puerto de Mogán)

En las inmediaciones del molino hay representaciones gigantescas de objetos cotidianos:

Molinillo

Molinillo y candil

Tetera

Tras bajar del molino se nos presentó la duda de si volver a la parada del autobús del pueblo o si seguir un poco más abajo hasta la siguiente, que es lo que al final hicimos. Nos encontramos con una especie de almacén de frutas bastante bien reconvertido en bar de carretera. Una de las camareras era rusa o de por allá y me resultó muy sorprendente su modo de hablar que compaginaba rasgos canarísimos con la sonoridad eslava de la erre. En ese sitio paraban muchos ciclistas. El café era bueno.

El misterio de las cosas gigantescas continúa carretera abajo

Y echando el café se me ocurrió la temeridad de volver al puerto caminando. Desde ahí debería de haber unos 6 kilómetros y además cuesta abajo así que supuse que tendría que tardar poco más de una hora. Me dijeron que el único problema era que el arcén era muy estrecho y eso cuando existía. No fue para tanto, excepto que ya bastante abajo la líe bastante al no darme cuenta de que tenía que meterme por la carretera vieja y tras caminar unos cincuenta metros pegado al quitamiedos de la autovía tuve que volverme para atrás.

Arquitectura tradicional

Hasta llegar al puerto uno va atravesando diversos nucleos de escasa población, todos pertenecientes al municipio de Mogán: Mogán-El Molino de Viento-Las Casillas-Los Navarros-La Humbridilla-El Hornillo- El Palmito-El Cercado-Las Burrillas.

Barranco de Mogán

Tiene que ser curioso ver cómo una tromba de agua baja por cualquiera de los barrancos canarios. Por un lado uno los ve secos (en el puerto de Mogán sólo vi el agua de la marea subir por el canal hacia arriba), y por otro no los ha creado la nada.

Barranco

Una rotonda

 

Colores

Llegando

Ruina tradicional

Llegando al puerto por la carretera vieja la brisa dejó de acompañarme, pero al menos ya había hecho lo mío y pude justificar la pereza y la desidia a las que me entregué para el resto del día.


Subida al pueblo de Mogán

02/04/2018

Mogán

Después de un día de playa y otro en la piscina del hotel yo ya estaba aburrido de la vida burguesa y me sentía prisionero de las contradicciones de clase. Aplíquese aquí la ley de Poe. A la jefa se le ocurrió que estaría bien ir en autobús a cualquier sitio cercano y a mi me pareció una gran idea. Así pues nos llegamos a la estación de guaguas para subir a Mogán, que es la cabeza del municipio en el que se encuentra el puerto y cuyo término se extiende hacia el sur y mucho más al este.

Me parece a mí que en los tiempos de la mera supervivencia la montaña producía mucho más que la costa y que por ello las poblaciones canarias se fundaron en las alturas y que no ha sido hasta tiempos recientes, en los que la economía de servicios ha permitido extraer más recursos de las cercanías del mar, que el equilibrio de poder económico ha cambiado de la montaña a la playa mientras que la estructura administrativa de antaño permanece más o menos estable.

Mogán pueblo

a

Ayuntamiento

En Gran Canaria hay un lagarto grandote, pero no sé si esto es un ejemplar joven o una simple lagartija.

Lagarto o lagartija

A Mogán se sube en veinte minutos por una carretera buena aunque estrecha que sigue el curso del barranco. El pueblo está ubicado en un lugar fabuloso pero nuestra aproximación superficial a las dos o tres calles en las que se concentraba la arquitectura tradicional y otro par de cosas, como un mural con los trajes típicos de las siete islas, nos indicó que no había demasiado que ver por lo que tras un rato en los columpios y otro tomándonos un refresco decidimos bajar a un molino bonito que habíamos visto desde la guagua.

1

2

3

El molino al fondo

Bajar al molino por la carretera fue un paseo muy agradable con la única pega de que el arcén es muy estrecho. Es como si el barranco formara una tubería para dejar subir la brisa del mar


Puerto de Mogán

01/04/2018

Mi ausencia en este espacio ha sido debida al salto a las Canarias que cada invierno va siendo más necesario. Esta vez escapamos una semana a Gran Canaria para unas vacaciones bastante análogas a las tinerfeñas del pasado año: sin movernos apenas de la zona turística del sur de la isla aunque ligeramente retirados de la parte más masiva. Si Adeje queda un poco apartado de Los Cristianos – Playa las Américas el modo de alejarse, aunque sólo un poco, de Maspalomas – Playa del Inglés ha sido llegar hasta el Puerto de Mogán.

El segundo día subimos a un mirador que no debe de ser gran cosa en altitud, pero que dada mi mala forma física me dejó agujetas para tres o cuatro días. También es verdad que no encontré el camino correcto a la primera. Se ve bastante bien lo que es el pueblecito, que según se mire no es muy grande, pero es enorme comparado con las cuatro casas de pescadores que había hasta hace pocas décadas.

1

2

3

El sitio está muy bien si uno tiene niños pero no se me ocurre por qué alguien sin hijos querría pasar tiempo allí, a no ser que le guste mucho no hacer demasiado.  Creo que es la primera vez en la vida que he pasado un día entero en la playa (fue porque quedé atrapado en la falacia de los costes hundidos y además no me gustó). Dada mi escasa forma imaginativa actual, en los próximos días pondré unas cuantas fotos más.