Acertijo

10/02/2018

Aquí pone algo en inglés

¿Cómo aprenden a leer en inglés los hablantes nativos? Es un caos. Puedo hablar solamente de los métodos modernos que utilizan en la escuela que conozco. Me dicen que antes era peor. La tarea que les dan a los niños de cinco años es que les leamos un cuento en casa y ellos se fijen a ver si encuentran la palabra “the”. Es un tema al que volveré a referirme en el futuro.

La mía ya ha aprendido las letras fáciles en español (o sea, escribe cosas como “te ciero”) y lo que hace es leer como si estuviera escrito en español y luego hace pivotar los sonidos vocálicos hasta que encajen en algo que conozca. Por ejemplo, ve la palabra open y lee O-P-E-N y lo pronuncia “oopeen” con las vocales muy abiertas como cualquier español y de repente se le ilumina la bombillita y salta con: “oupn!” (/ˈəʊp(ə)n/).

Cuando me escribe cositas en español las suelo entender a pesar de los fallos  que uno puede esperarse (baso). En inglés me hace unos jeroglíficos mucho más divertidos. Dentro de unos días voy a dar la solución al de la imagen que acompaña ya que no quiero privar a los habituales de este ejecicio criptográfico.

 

Anuncios

El diario de Ana Frank

05/02/2018

La primera vez que estuve en Amsterdam fue 2001, creo que en octubre, para pasar tres o cuatro días conociendo la ciudad. Aparte de pasear por los canales, las cosas que tuve más interés por ver en aquella ocasión fueron la casa de Ana Frank y el Museo de Van Gogh. Han pasado unos cuantos años y guardo un recuerdo bastante difuso de ambas visitas.

De la casa museo de Ana Frank lo que recuerdo con mayor intensidad es el pasar por la puerta que escondía la estantería con los libros y el mapa de Bélgica que había encima. También un pequeño lavabo. Descubrí bastantes cosas sobre la vida clandestina de la familia, habida cuenta de que no había leído el libro. Tras pasar por la parte museística del edifició donde se exponía el diario bajo una vitrina con higrómetro, recuerdo el vídeo en el que Miep Gies que aún vivía narraba cómo entregó el diario a Otto Frank en 1945. La visita concluyó con el paso por una especie de plató de concurso en la que se exploraban los límites de la libertad de expresión mediante preguntas al público. Salí a la calle con la convicción de que algún día leería el diario, cosa que no había hecho hasta este fin de semana. Es probable que tenga alguna que otra cosa pendiente de hacer durante incluso más de dieciséis años.

El que tengo es una traducción al inglés de Susan Masotty. Antes de empezar la lectura recordaba que tras volver de Auschwitz el padre había censurado partes del diario relativas a la sexualidad de la adolescente (que en mi opinión no son nada del otro jueves) y a las malas relaciones que tenía con su madre, pero no sabía que había un diario a y un diario b y uno c y que incluso se ha intentado considerar al padre coautor seguramente para extender los derechos de autor.

También me ha parecio interesante el hecho de que a ciertas personas (compañeros de escuela de Anne) se les diera la opción de aparecer en la publicación con nombres y apellidos o con meras iniciales (aleatorias además, no las suyas propias). No sé si esto se habrá respetado en todas las ediciones. También puede ser que la opinión de esas personas o sus herederos hubiera cambiado con el tiempo. Yo creo que por vanidad habría preferido salir con nombre y apellidos aun quedando mal parado (al final lo que se dice en el diario son cosas de chiquillos).

Más allá del contexto político, bélico, trágico de la época me llaman la atención los asuntos prácticos de la supervivencia, la logística, el mercado negro. Nunca me había planteado que el aspirador ya estaba inventado en los años cuarenta. Esas podrían ser cosas accesorias, mirando el diario como conjunto sorprenden la madurez y la prosa de una niña de trece, catorce, quince años. No sé si los traductores pueden haber embellecido el neerlandés original, pero supongo que no tanto. Vuelvo a mi yo de esas edades (y muy posteriores) creo que habría sido imposible para mí narrar con esa fluidez. De hecho, entre los dieciséis y los diecinueve años aproximadamente tuve un cuaderno con notas y años después lo acabé tirando por vergüenza, no porque contara nada íntimo que ni vida íntima tenía sino por pura vergüenza de lo mal escrito que estaba casi todo.

Esa es otra, los matices sentimentales de sus relaciones personales reflejan un mundo interior exuberante y una capacidad muy poderosa de penetrar en la mente de los demás. No sé si esto es una cualidad exclusivamente femenina, pero para mí en general es todo mucho más simple: eres de los míos, me caes bien, me caes mal, no te quiero ni ver. La complejidad de las relaciones con los demás habitantes de la casa y su modo de racionalizarlas e incluso de plantearse estrategias para conducirlas mejor me ha hecho suponer que llevo décadas viviendo en un mundo bastante en blanco y negro mientras que hay quienes pueden en color y hasta el infrarrojo y el ultravioleta aunque tengan doce años.

 


Por qué empezaba el año fiscal el 6 de abril

04/02/2018

Lo primero que aprendí en este año 2018 ha resuelto una curiosidad que arrastraba desde hace casi veinte años. El primer año que viví en Irlanda (1999) me enteré de que el año fiscal iba del 6 de abril de un año al 5 de abril del año siguiente. Me pareció una rareza y quien me lo dijo no supo explicarme su porqué. Esto del año fiscal del 6 de abril duró hasta 2001. Ese año fiscal fue del 6 de abril al 31 de diciembre y el siguiente fiscal (el de 2002 que vio la introducción del euro) fue de 1º de enero a 31 de diciembre.

Una vez adaptado al euro y al calendario “normal”, todo aquello del año que fiscal de abril a abril quedó enterrado en mi mente durante muchos años hasta que una vez leyendo algún artículo de la BBC me enteré de que en el Reino Unido seguían con ese modelo y con ello de que era una de tantas cosas del pasado británico que habían sobrevivido en la república irlandesa.

Pero el 1º de enero de este 2018 gracias a JM Martín-Olalla he descubierto además que lo del año fiscal de 6 de abril a 5 de abril tiene que ver con el cambio del calendario juliano al gregoriano, que si en España se adoptó en 1582 en las islas británicas lo fue en 1752 y con el cambio complementario de la fecha de inicio del año, que era el 25 de marzo del juliano y que añadidos los 11 días es el 5 de abril del año actual.

Del 25 de marzo al 6 de abril van 12 días. Eso es un día más que los 11 días que supone la transición gregorianojuliana. Me preguntaba si eso es debido a que en los dos siglos de diferencia en la aplicación de la reforma se había acumulado más retraso, pero no puede ser así. La razón de que el año fiscal hubiera acabado empezando el 6 de abril en vez del 5 es más complicada y tiene que ver con los bisiestos. De hecho el año fiscal empezó el 5 de abril entre 1753 y 1799 y es sólo desde 1800 (hasta nuestros días) que comienza el día 6 de abril, tal y como indica el artículo de la wikipedia sobre el año fiscal:

The 5 April year end for personal tax and benefits reflects the old ecclesiastical calendar, with New Year falling on 25 March (Lady Day), the difference being accounted for by the eleven days “missed out” when Great Britain converted from the Julian Calendar to the Gregorian Calendar in September 1752 (the British tax authorities, and landlords were unwilling to lose 11 days of tax and rent revenue, so under provision 6 (Times of Payment of Rents, Annuities, &c.) of the Calendar (New Style) Act 1750, the 1752–3 tax year was extended by 11 days). From 1753 until 1799, the tax year in Great Britain began on 5 April, which was the “old style” new year of 25 March. A 12th skipped Julian leap day in 1800 changed its start to 6 April. It was not changed when a 13th Julian leap day was skipped in 1900, so the start of the personal tax year in the United Kingdom is still 6 April.

Y ya que estamos, en mi lista de errores infames de traducción poner “viejo estilo” en vez de “calendario juliano” puntúa muy alto.

Me resulta difícil de visualizar un año que comienza el 25 de marzo. Creo que la mejor forma de pensarlo es como los días de la semana. Nos da igual si el 1º de enero no es lunes. Es un modo de computar de siete en siete días que corre en paralelo con el tiempo contado en meses.

Con las fechas anteriores a 1582 hemos respetado las fechas. Si decimos que hoy es el aniversario de tal o cual acontecimiento en realidad no es un número exacto de años los que se dan desde esa fecha.

Pero lo de los años empezados en 25 de marzo es un poco más complicado y respetar la fecha produce cierta confusión. Tomando como ejemplo la fecha de la muerte de Isaac Newton, lo que en España era el 31 de marzo de 1727 era en Inglaterra el 20 de marzo de 1726. O sea, los once días más el hecho de que el año nuevo no comienza hasta el 25 de marzo.

 


Jornusa o jornufa

03/02/2018

Libro de los animales (Siria s XV)

El viernes estuve trabajando desde casa y una de las ventajas que esto tiene es que puedo poner la radio a todo trapo. Me dio por oír un podcast sobre la famosa embajada de Ruy González de Clavijo a la corte de Tamorlán en Samarcanda (1403-1406).

Me ha llamado la atención la descripción de una jirafa que se encuentran llegando a Persia, a la que en el programa radiofónico llaman jornusa y que en otras fuentes aparece como jornufa. Yo he tomado la transcripción que viene a continuación de una edición de 1782 de la enarración de González de Clavijo:

[…]é aqui en esta ciudad de Hoy se acaba Armenia la alta , é comienza tierra de Persia : é en esta ciudad viven muchos Armenios. E quando los dichos Embajadores llegaron á esta ciudad, fallaron en ella un Embajador que el Soldan de Babylonia enviaba al Tamurbec. El qual llevaba consigo fasta veinte de caballo é fasta quince camellos cargados de presente, que el Soldan enviaba al Tamurbec ; é otrosi llevaba seis avestruces é una alimania que es llamada jornufa, la qual alimania era fecha desta guisa: avia el cuerpo tan grande como un caballo, é el pescuezo muy luengo, é los brazos mucho mas altos de las piernas, é el pie avia asi como el buey fenchido, é desde la uña del brazo fasta encima del espalda avia diez y seis palmos : é desde las agujas fasta la cabeza avia otros diez y seis palmos, é quando queria enfestar el pescuezo, alzabalo tan alto que era maravilla, é el pescuezo avia delgado como de ciervo, é las piernas avia muy cortas segun la longura de los brazos , que ome que la non oviese visto bien pensaria que estaba asentada aunque estoviese levantada, é las ancas avia derrocadas á yuso como bufano : é la barriga blanca , é el cuerpo avia de color dorado é rodado de unas ruedas blancas grandes: é el rostro avia como de ciervo , en lo baxo del fácia las narices: é en la frente avia un cerro alto agudo, é los ojos muy grandes é redondos é las orejas como de caballo, é cerca de las orejas tenia dos cornezuelos pequeños redondos, é lo mas dellos cobiertos de pelo, que parescian á los del ciervo quando le nascen, é tan alto avia el pescuezo é tanto lo estendia quando queria, que encima de una pared que oviese cinco ó seis tapias en alto podria bien alcanzar á comer: otrosi encima de un alto arbol alcanzaba á comer las fojas dél, que las comia mucho. Asi que ome que nunca la oviese visto le parescia maravilla de ver.

Como digo, en otras fuentes, incluso en artículos modernos aparece jornusa. Me ha parecido que podría la clásica confusión producida por la tipografía de la ese corta, que se parece a la efe. Al menos esto podría haber pasado en algún momento posterior ya que el original es manuscrito y anterior al artefacto de Gutémberg. Me he ido a buscar el pergamino más antiguo a la página de la Biblioteca Nacional y con cierto esfuerzo me ha parecido que es más bien una efe que por no estár barrada puede confundirse por una ese, pero a saber si la duda surge de ahí o si aparece después.

Caligrafía

No sé si jornufa es un hápax, pero he encontrado una palabra más antigua para referirse a la jirafa en castellano. En el siglo XIII escribieron azorafa que viene de zarafa o zaraffa tal y como es en árabe. Tampoco fue González de Clavijo el primer nativo de la península Ibérica en ver el animal, ya que en 1260 el sultán de Egipto envió a Alfonso X el Sabio una jirafa junto con un cocodrilo del Nilo y otros presentes.


Tirano Banderas

28/01/2018

Tirano Banderas (1937)

Recuerdo haber leído “Luces de bohemia” en el instituto y el otro día me pareció recordar que en el examen de selectividad me tocó comentar esa obra, aunque no podría jurarlo. Como le pasará a casi todo el mundo, mi vida ha tenido bastantes momentos e incluso algunas fases completas de esperpento y en más de una ocasión me he visto peripatético y borracho con algún que otro amigo en una especie de homenaje pobre a Max Estrella y don Latino de Híspalis.

Y entonces pasa un cuarto de siglo, que no es nada, sin volver a Valle-Inclán. Y el otro día mirando a ver qué obras habían caído en el dominio público en 2018 veo que ya desde el año anterior (2017) están disponibles las de aquel señor de excelsa barba que murió en 1936 y me da por leer Tirano Banderas (1926), que es una cuyo título siempre me había atraído, potenciado quizá por la portada de una edición que vi hace muchos años y en la que aparecía un soldado mexicano formidable cuyo rostro era una calavera.

Y me he puesto a leer la edición de la Biblioteca Nacional, que es el escaneo de la edición argentina de 1937 en formato epub y con las limitaciones de la tecnología OCR que se traducen en fallos que suponen obstáculos superables. De haberlo sabido antes habría probado con la cuidada edición (pdf) con notas a pie de página de Juan Rodríguez, en cuya página encontré un glosario que me ha sido de gran utilidad para una novela de léxico tan diverso y ajeno, al menos para un peninsular. Recomendaría echar un vistazo al vocabulario antes de emprender la lectura para no interrumpir el goce del ritmo de navegación constante con la inevitable consulta. Vean este párrafo a modo de de ejemplo y a continuación su nota explicativa:

Y muy confiado de darle una sangría a Tirano Banderas. Mi jefesito, en este alforjín que cargo en el arzón van los restos de mi chamaco. ¡Me lo han devorado los chanchos en la ciénaga! No más cargando estos restos, gané en los albures para feriar guaco, y tiré a un gachupín la mangana y escapé ileso de la balasera de los gendarmes. Esta noche saldré bien en todos los empeños.

Zacarías lleva en la trasera (arzón) de su silla de montar una pequeña alforja (alforjín) con los restos de su hijo (chamaco) que ha sido devorado por los cerdos (chanchos); con ese amuleto ha ganado en el juego de cartas (albures), lo que le ha permitido comprar (feriar) un caballo (guaco), ha echado el lazo (mangana) a un gachupín y ha escapado ileso del tiroteo (balasera) con la policía

La escena chovinista del Casino Español es mi favorita. Siempre fan de los efectos estéticos del patrioterismo cómico y banal. Me troncho imaginándome a la colonia dando vivas al comercio honrado, a don Pelayo y a don Isaac Peral:

El Casino Español —floripondios, doradas lámparas, rimbombantes moldurones— estallaba rubicundo y bronco, resonante de bravatas. La Junta Directiva clausuraba una breve sesión, sin acta, con acuerdos verbales y secretos. Por los salones, al sesgo de la  farra valentona, comenzaban solapados murmullos. Pronto corrió, sin recato, el complot para salir en falange y deshacer el mitin a estacazos. La charanga gachupina resoplaba un bramido patriota: Los calvos tresillistas dejaban en el platillo las puestas: Los cerriles del dominó golpeaban con las fichas y los boliches de gaseosas: Los del billar salían a los balcones blandiendo los tacos. Algunas voces tartufas de empeñistas y abarroteros reclamaban prudencia y una escolta de gendarmes para garantía del orden. Luces y voces ponían una palpitación chula y politiquera en aquellos salones decorados con la emulación ramplona de los despachos ministeriales en la Madre Patria: De pronto la falange gachupina acudió en tumulto a los balcones.
Gritos y aplausos:
–¡Viva España!
–¡Viva el General Banderas!
–¡Viva la raza latina!
–¡Viva el General Presidente!
–¡Viva Don Pelayo!
–¡Viva el Pilar de Zaragoza!
–¡Viva Don Isaac Peral!
–¡Viva el comercio honrado!
–¡Viva el Héroe de Zamalpoa!
En la calle, una tropa de caballos acuchillaba a la plebe ensabanada y negruzca, que huía sin sacar el facón del pecho.

Más allá de las cosas que ocurren y cómo ocurren en la novela y del lenguaje deleitoso era menester que acabara leyéndola por aquello de la cratología iberoamericana y la especialidad de los estudios politológicos en el alma máter de aquí servidor. Esta es una de las ocho o diez novelas que aparecen en toda bibliografía que ilustre el tema del caudillismo. Ya hemos comentado alguna otra. Hay tantas que incluso se ha llegado a hablar del subsubgénero de la novela de dictador.


Todo sobre Tuvalu

20/01/2018

Bandera de Tuvalu y sus nueve islas

Anteayer leí un artículo que me pareció muy interesante y que trataba sobre los números que se ocultan en ciertas palabras. Dada mi ignorancia en las lenguas polinesias, una de las cosas de las que me enteré es que el número ocho aparece en el nombre de Tuvalu, cuya traducción al español sería algo así como “ocho juntas” y que se refiere en tuvaluano a las ocho de las islas que estaban habitadas en cierto momento. Las que conforman el país y que aparecen en su bandera representadas con sendas estrellas son nueve islas, en realidad nueve atolones.

Como parece ser que en este momento las nueve están habitadas quizá debieran cambiarle el nombre al país aunque seguramente tampoco será el único que esté mal puesto. ¿No era Hispania toda la península? Lo que sí que ha cambiado unas cuantas veces es la bandera. La actual es la misma que hubo entre 1978 y 1995, con 9 estrellas. Es un poco complicado mirar cuáles son las islas en el mapa, ya que la bandera el oeste queda en la parte de arriba y el norte a la izquierda. A finales de 1995 y durante dos meses quitaron una estrella de la bandera y o mal lo estoy mirando o me parece que quitaron la de Vaitupu en vez de la de la “deshabitada” (ya no lo está) Niulakita, a la que ´-Álvaro de Mendaña llamó “La Solitaria”. El caso es que estrenaron 1996 con una bandera más moderna que les duró dos añitos para después volver de partida con la enseña británca, sus nueve estrellas insulares y un tono de azul que parece un tanto más claro que el azul marino de costumbre.

Las aguas territoriales se ven mejor que los puntitos en el mapa

Como apuntábamos el primer europeo que pasó por lo que hoy es Tuvalu fue el marino español Álvaro de Mendaña allá por 1568. Es el suyo otro de tantos nombres que si no están olvidados por los historiadores sí lo están por los españoles. Quizá ese fuera un dato referente a Tuvalu más interesante de conocer que la única referencia que yo tenía del país, por obra y gracia del libro de texto de geografía de 7º de EGB y aquella manía de hacernos memorizar capitales, que no sé si perdura: La capital del país se llama Funafuti. Me acabo de enterar de que Funafuti (6.025 habitantes en 2012) no es una ciudad sino un atolón compuesto por 33 islotes, lo que sería la razón por la que en ocasiones se cita como capital a Fongafale (el islote principal) o Vaiaku (el nucleo de población de Fongafale en el que se se encuentran los edificios administrativos).

Funafuti no es una ciudad sino un atolón

¿Y los tuvaluanos quiénes son o qué piensan de la vida? Pues son menos de once mil y hasta 1974 estuvieron en el mismo saco que los del actual Kiribati en una unidad colonial británica llamada Islas Gilbert y Ellice, en las que los que hoy son tuvaluanos eran Ellice y los kiribatianos, Gilbert. Ellice fue un mercader escocés del siglo XIX y el gilberto que dio nombre a las otras islas fue Thomas Gilbert, marino inglés del XVIII. aunque como suele pasar el primer europeo que las vio fue Pedro Fernández de Quirós que en 1606 llamó a las dos más septentrionales (Butaritari y Makin) Islas del Buen Viaje.

En 1974 hubo un referéndum en las Ellice, hoy Tuvalu, que ganaron los partidarios de separarse de las Gilbert, por lo que durante un par de años fueron dos colonias británicas separadas y posteriormente la independencia de Tuvalu llegó en 1978. Independencia relativa, dentro de lo que pueda significar para un país de diez mil almas repartido en islotes y dentro de la Commonwealth. con la reina de Inglaterra como jefe de estado y que cuya economía depende en gran medida de la ayuda de Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda.

En este mapa de 1884 se ven los nombres polinesios y anglosajones de las islas. Las Gilbert y las del Fénix son hoy Kiribati, Ellice es Tuvalu y Tokelau una dependencia de Nueva Zelanda.

Después ha habido otros dos referendos (en 1986 y en 2008) para ver si el país seguía en la mancomunidad británica o si se convertía en república. Lo que me sorprende del último es que la participación fuera sólo del 21.5% y los partidarios del statu quo ganaran por 1.260 votos (65%) a 679 (35%). Me gustaría saber qué cosas mejores tenía que hacer aquel día el resto de la población o por qué un asunto que concita suficiente interés como para que se organice una votación no lo genera a la vez para que se participe en la misma. En cualquier caso, la política de Tuvalu tiene que ser una cosa muy curiosa. De hecho no hay ni partidos políticos, lo que quizá lo pueda convertir en referencia para algunos españoles ilusos y críticos con la partitocracia. En otros lugares de parecido tamaño los partidos suelen ser el envoltorio que esconde plataformas personalistas pero en Tuvalu ni disimulan.

El hecho de que Tuvalu aparezca en esta lista es consecuencia de que allí no hay apenas nadie y que aunque algunos cientos de hablantes de nuestra lengua se hayan dejado caer por allí en las últimas décadas, la relación más probable con el país que puede darse hoy en día, aunque extraña y leve, sea el navegar no como Mendaña, Quiroz y Vae de Torres sino gracias a Internet por el dominio tuvaluano acabado en .tv de algún canal de television de cualquier otro lugar.


Jugadas que encuentran los ordenadores

14/01/2018

Aquí 15.Da3 en vez de 15.Dxd4

En los días navideños tuve algo de tiempo para jugar al ajedrez. O sea, partidas de un minuto, que no es exactamente ajedrez. El mismo tiempo de juego invertido en partidas a 3 minutos quizá habría servido para “algo”. La fluctuación de Elo me parece bastante brutal y no noto mucha diferencia entre  jugar con gente de 1700 cuando ando por 1700 y jugar con gente de 2200 cuando ando por 2200. Creo que depende más de la calidad de la conexión que de ninguna otra cosa. Consigo hacer unas 40 jugadas, que es poco. Debería andar por encima de 50 y cerca de 60 para mejorar en esto.

Una cosa que me divierte es copiar el pgn de la partida y ponérselo a un módulo mientras voy jugando la siguiente. A veces saca a la luz despistes muy obvios, otras temas tácticos interesantes. Por ejemplo, en una partida he jugado con negras 5..h6 en la semieslava Botvinnik y tomando el caballo en f6 me han entrado en la variante Moscú. Luego hay una forma directa de jugar en la que el blanco va a saco con 7.e4 que creo que no es demasiado popular ultimamente aunque creo que la habían rescatado con la idea de volver 9.Cc3 tras el jaque en b4 en vez de sacar el rey a paseo (9.Re2).

1. d4 d5 2. Cf3 c6 3. c4 Cf6 4. Cc3 e6 5. Ag5 h6 6. Axf6 Dxf6 7. e4 dxe4 8. Cxe4 Ab4+ 9. Re2 Df4 10. Dd3 Ae7 11. g3 Dc7 12. Ag2 Cd7 13. The1 e5 14. Rf1 exd4 15. Dxd4

Hasta la diez blanca, que también puede ser 10.Dc2 recuerdo haberlo jugado hace más de veinte años. Puede que 10…Ae7 sea prematura, pero uno tiene miedo de que el alfil quede descolocado y no pueda volver después de un c5 (tipo 10…O-O 11. g3 Dc7 12.c5) . Luego mi 14… exd4 por miedo a un 15. d5 irrealizable a causa de 15 …f5 también es floja y en su lugar es mejor enrocar que más o menos iguala.

Lo que me fascina es la jugada que sugiere Stockfish tras 14.exd4 . 15.Da3. Muy difícil de ver para un humano ya que la captura en d4 es casi mecánica y menos aún con un minuto. Quizá el tema de mate con jaque doble a la descubierta tampoco sea precisamente obvio. El lector avezado encontrará los dos mates. No es difícil imaginarse cómo entrenarse con ordenadores les sirve a los grandes para sacar ideas.