Unspeak: Weapons are Words

He estado leyendo este interesante libro, que une dos de los intereses principales con los que expresé mi vínculo al definir este blog. “Unspeak: words and weapons“, “Unspeak: las palabras son armas”, a falta de una buena traducción para unspeak (¿deshablar?, ¿contrahablar?) que parece deudor del doublethink orwelliano.

El libro aborda la utilidad del lenguaje en lo relativo a definir, crear, configurar, la realidad política. La falta de inocencia de muchas de las expresiones que se abordan no escapa a casi nadie, aunque en ocasiones me he quedado bastante perplejo de mi propia ingenuidad.

Unspeak está muy centrado en acontecimientos actuales y del mundo angloparlante. La gestión de Bush o Blair y en especial todo lo relativo a la invasión de Iraq que comenzó en 2003 son temas centrales. No obstante, no deja de haber investigación histórica y ejemplos diversos. Quizá una forma de mejorar la obra fuera hacerla multicultural, aunque no es difícil imaginar lo complicado de adquirir competencia lingüística y conocimiento del entorno de los más de 200 estados y 6.000 lenguas del planeta.

Además de la introducción y el epílogo, el libro se divide en 8 capítulos que giran alrededor de una idea, estas ideas son community, nature, tragedy, operations, terror, abuse, freedom y extremism. El libro me ha parecido muy interesante (8/10) y añado mis notas:

Community. En lo relativo a la comunidad, ya me había llamado la atención con anterioridad el diferente uso del término que se hace en el mundo angloparlante y el hispanohablante (En España, el uso más usual de “comunidad” en la parla política es el de “Comunidad Autónoma“). Creo que nosotros usamos “sociedad” para muchos de estos usos. Por ejemplo, en las películas estadounidenses de juicios hay condenas a “servicios a la comunidad”. En general, el uso evoca una forma social ya extinguida, probablemente rural, al que algunos creen que se ha de volver. También existe un uso problemático al reducir las múltiples identidades de una persona a uno solo de los grupos de los que forma parte (the Muslim community, the gay community)… quizá esto refleje el tránsito que estamos viviendo, del ideal de democracia liberal del siglo XIX “un hombre, un voto” a la democracia actual de medios de comunicación y grupos de presión.

Nature. El mundo de la naturaleza, no entendido como ciencia sino como campo de batallas políticas. Aquí tenemos la ecología, el ecologismo, el vegetarianismo, el veganismo, el clima y su transformación, los negacionistas del calentamiento global, los intereses de las grandes compañías, los intereses de los pequeños consumidores (que sumados valen tanto como los de las compañías) etc. También tenemos aquí una parte del viejo debate nature vs. nurture. En principio existe una idea en nuestra cultura de que lo natural es lo bueno, aunque un empaste en una muela es algo totamente artificial y la vida promedio de nuestros antepasados en condiciones naturales no sobrepasaba los 35 años. Decir que algo es natural es decir que es bueno. El gas natural tiene un nombre tan bien escogido que dan ganas de respirarlo. Me ha sorprendido mi inocencia respecto del uso de las etiquetas “cambio climático” (climate change) y “calentamiento global” (global warming), que en mi parecer eran sinónimas. No sé si la diferencia en connotación llega al mundo hispanoparlante. Al parecer los negacionistas prefieren hablar de “climate change”, ya que así parece un proceso natural, mientras que los ecologistas prefieren hablar de global warming. Curiosamente, warm y warming tienen en inglés una connotación de calor agradable. Supongo que al acuñar la expresión no se podía utilizar global heating, porque heating ya significaba “calefacción” (este fenómeno ocurre a veces, al igual que pasó con Naciones Unidas, que es una asociación de Estados, más que de Naciones, pero el nombre de Estados Unidos ya lo habían tomado otros). También trata el libro el modo en que el creacionismo se ha travestido de “diseño inteligente”o el uso de un término positivo como “energía” para hablar de petróleo (hoy “política energética” es en los EEUU sinónimo de “abastecimiento de petróleo”).

Tragedy. El uso de la palabra “tragedia” (en su origen, un ritual artístico-religioso en la que los hombres sufren la voluntad de los dioses) para definir algo que es resultado de la voluntad humana. La muerte de Jean Charles de Menezes por disparos de la policía londinense en 2005 se utiliza como ejemplo. En este capítulo también se habla del muro israelí, que la prensa de aquel país se empezó a llamar “valla de seguridad” (fence) y con posterioridad “barrera” (barrier), de la “hoja de ruta” (road map, cuyo nombre parece llevarnos a algún sitio o que se sepa adónde vamos) y de un eufemísmo que ya no lo parece tanto: “limpieza étnica“. También se habla de la regulación internacional del delito de “genocidio”.

Operations. Las operaciones militares han estado siempre sujetas a la mentira y la manipulación. En este capítulo se tratan fenómenos y términos muy interesantes. Como fenómeno, llama la atención el tipo de nombres que se pone a las operaciones militares (ej. “tormenta del desierto”, “libertad duradera”) y cómo ha evolucionado. Entre los términos se tocan algunos como “guerra justa” y “causa justa” (con el ejemplo de Panamá 1989), “surgical strike“, golpe quirúrgico, daño colateral (término que apareció en 1975 y reaparece como eufemismo en 1991), destrucción masiva ([weapons of] mass destruction, las famosas “armas de destrucción masiva” de la guerra de 2003, que no aparecieron por ningún lado y que ninguna de ellas destruye más que una bomba convencional. Interesante datalle el de la evolución del nombre de los recipientes de los cadáveres de los soldados estadounidenses (body bags durante la guerra de Vietnam, human remain poaches en 2003, transfer tubes en la actualidad). Este capítulo me ha hecho recordar que en poco más de cien años, los EEUU han iniciado al menos tres guerras con excusas inventadas: la guerra hispano-estadounidense de 1898 con la excusa del hundimiento del Maine, su participación en Vietnam con el incidente del Golfo de Tonkín y la invasión de Iraq en 2003 con la excusa de las famosas armas de destrucción masiva. Se necesita una gran maquinaria propagandística para camuflar todo esto.

Terror. Un viejo debate, desde el origen del término en tiempos de Robespierre, lo problemático de la definicion. La evolución de terror a terrorismo y otra vez terror. ¿pueden los Estados perpetrar actos de terrorismo?. La guerra contra el terror del presidente Bush. ¿Sirve la etiqueta “terrorismo” para definir en su totalidad situaciones como el conflicto árabe-israelí?. Interesantes usos ¿por qué se habla de terrorismo islámico y no de terrorismo cristiano?. Toca Chechenia y Hamas y Al-Qaeda,
el eufemismo de “guerra asimétrica” que utilizan los EEUU para hablar de sus actividades en Iraq y Afganistán y al que curiosamente también han recurrido en ocasiones grupos terroristas más dignos del nombre que algunos pastores afganos.

Abuse. Abuso entendido como un eufemismo para evitar la palabra “tortura”. En este capítulo se trata sobre todo de la situación en el campo de concentración (expresión que también nació como eufemismo) de la base de Guantánamo y de la categoría de “enemigo combatiente” que sufren los encerrados en la base de Guantánamo.

Freedom. El uso y abuso de la palabra libertad. En inglés existe liberty, que es una palabra más literia (Miss Liberty es la estatua de la Libertad). Se reflexiona sobre el moderno uso plural del término. No habla de cómo las patatas fritas pasaron de ser French fries a Freedom fries en 2003. En general se habla de la libertad como excusa para el negocio, lo cuál me recuerda a una viñeta de Quino. No compite con Isaiah Berlin. Quizá sea el capítulo más flojo.

Extremism. Criticar a alguien por extremista es hacerlo por la ubicación que tenemos de esa persona o grupo en nuestro espectro político imaginario. Ocurre lo mismo con la etiqueta “moderado”. El moderado sólo es mejor que otro, no quiere decir que sea bueno. El candidato “moderado” en las elecciones iraníes sigue siendo un teócrata que no cree en los Derechos Humanos y en libertades que se tienen por básicas en Occidente.

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One Response to Unspeak: Weapons are Words

  1. […] un tifón ha asolado las Filipinas y muchos culpan al cambio climático, probablemente con razón. Hay quien dice que es más apropiado decir “calentamiento global” que “cambio climático”. […]

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