Robert McNamara, la niebla de la guerra.

The Fog of War

The Fog of War

A principios de este mes murió Robert McNamara, el que fuera Secretario de Estado de Defensa con Kennedy y Johnson durante la guerra de Vietnam. Un personaje para el que el adjetivo maquiavélico parece hecho a medida. Digo lo de personaje en el sentido histórico y no el despectivo, y por maquiavélico no entiendo algo necesariamente malo, como suele hacerse.

McNamara también fue presidente de la Ford y del Banco Mundial, pero ciertamente su papel en la política militar de los años sesenta es por lo que más se le recuerda. Nos hemos encontrado con este documental, The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara, y parece interesante escuchar las opiniones uno de los artífices de la Teoría del Dominó y cuyas ideas han ido evolucionando hasta ser un partidario del desarme nuclear.

Fog of war,  niebla de la guerra, es una expresión de von Clausewitz, (original: Nebel des Krieges) que alude a la incertidumbre que se da en los conflictos bélicos, debido al desconocimiento de las propias capacidad y la del adversario. La guerra es más póquer que ajedrez.

La película se estructura en once “lecciones”:

1. Hay que empatizar con el enemigo

2. La racionalidad no nos salvará

3. Hay algo más allá de uno mismo

4. Maximizar la eficiencia

5. La proporcionalidad debe ser una guía para la guerra

6. Conseguir datos

7. Lo que creemos y lo que vemos, a menudo no es cierto

8. Hay que estar dispuesto a volver a examinar tus razonamientos

9. Para hacer el bien, puede que tengas que hacer el mal

10. Nunca digas nunca jamás

11. No se puede cambiar la naturaleza humana

Hay varias cosas que me han llamado la atención, como el hecho de que el recuerdo más antiguo que McNamara conservaba fuera el de los soldados estadounidenses que volvían victoriosos de la Gran Guerra, cuando el contaba con tan sólo dos años. También cuenta su paso por la universidad en la época de la Gran Depresión, y el curioso dato de que su segundo nombre fuera Strange (en inglés: extraño, raro – era el apellido de soltera de su madre).

Toca aspectos interesantes de la guerra con Japón y llega a decir “si hubieramos perdido la guerra nos hubieran juzgado como criminales de guerra. Y es cierto, nos comportamos como criminales de guerra”, que es algo muy difícil de escuchar de un estadounidense. Esto enlaza con la idea de proporcionalidad (4.) Por cierto, que he caído en la cuenta, de que muy probablemente debido a Hiroshima y Nagasaki, el bombardeo sobre Tokio del 10 de marzo de 1945 (con armas convencionales, es decir, no nucleares) es un hecho histórico que pasa demasiado desapercibido, a pesar de su dramatismo (más de 100.000 muertos).

La crisis de los misiles cubanos. Cree que el mundo estuvo al borde del conflicto nuclear. Es sorprendente que hasta 1992 no llegara a conocer la cantidad de las armas que la URSS había instalado en Cuba. Respecto a la escalada de armamento y al conflicto nuclear dice una gran frase. “En la guerra nuclear no hay curva de aprendizaje”. La racionalidad no podrá salvarnos. La combinación de la imperfección humana y el poder de las armas nucleares destruirá naciones.

Vietnam es la parte más interesante, debido a su cargo durante el conflicto. En el plano teórico acaba enlazando con su lección primera, “empatizar con el enemigo”. Dice que durante la crisis de los misiles cubabos conseguieron ponerse el lugar de los soviéticos, pero en Vietnam en cambio no. Los vietnamitas creían que trataban de sustituir a los franceses y luchaban por interés colonial,  en cambio los EEUU considerabanVietnam un elemento de la guerra fría, y no lo que era, una guerra civil. Cree que si Kennedy hubiera seguido vivo el desarrollo hubiera sido diferente y que Johnson estaba muy equivocado.

En conjunto es un documental muy interesante. Las decisiones que McNamara tomó o ayudó a tomar a lo largo de su vida política, supusieron la muerte de miles de personas, muchas de ellas compatriotas suyos. Es de alabar la capacidad intelectual de un hombre que al final de su vida reconoce haberse equivocado y la valentía de estar dispuesto a hablar sobre ello. Quién sabe si su contribución al desarrollo del cinturón de seguridad cuando fue presidente de Ford no le redimirán por el resto.

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2 Responses to Robert McNamara, la niebla de la guerra.

  1. Irabid dice:

    Da asco leer a un ser humano hablar como este asesino de cuello blanco

  2. El hereje dice:

    Irabid. Estás equivocado. No has interpretado bien. El asunto del artículo es una sinopsis sobre un documental en vídeo. No es un libro. He asistido el documental y me pareció muy interesante. Ademas, se pueden sacar muchas “enseñanzas” de ella.
    Da la impresión de que McNamara se “confiesa” en tono de “arrepentimiento” en la postrimería de su existencia (dejando “enseñanzas” para que otros no cometan los mismos errores)
    Justamente. La lección 10 tiene como título: “Nunca digas nunca jamás”.
    Coincido plenamente con el autor de este artículo en su conclusión en el parágrafo final: “En conjunto es un documental muy interesante. Las decisiones que McNamara tomó o ayudó a tomar a lo largo de su vida política, supusieron la muerte de miles de personas, muchas de ellas compatriotas suyos. Es de alabar la capacidad intelectual de un hombre que al final de su vida reconoce haberse equivocado y la valentía de estar dispuesto a hablar sobre ello. Quién sabe si su contribución al desarrollo del cinturón de seguridad cuando fue presidente de Ford no le redimirán por el resto”

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