Encuentro con el Otro (a vueltas con Ryszard Kapuściński)

encuentro-con-el-otro-kapuszinskiEn lo que me puse a leer sobre el Imperio,  me encontré con otro libro del mismo autor en la biblioteca paterna, así que con agrado me dispuse a la lectura de Encuentro con el Otro. (Tenn Inny Wydawbuctwo Znak, Cracovia 2006 – trad. Agata Orzeszek)

Este libro es breve y está algo desestructurado, ya que se compone de la materia de diversas conferencias pronunciadadas entre 1990 y 2005. Siendo un autor un autor, se ven temas comunes a los tratados en Imperium. Si cabe, el enfoque de Encuentro con el Otro es puramente antropológico. La propia idea del Otro es la base de la antropología. Otras disciplinas analizan al ser humano desde la perspectiva de lo que le es común. Antropología es otredad. Respecto a la naturaleza de autor, siempre pongo el mismo ejemplo. Era necesario que una novela como León el Africano sea hija del Aamin Malouf que escribió Identidades Asesinas. En Encuentro con el Otro nos encontraremos con ideas que probablemente le nacieron a Kapuściński en sus viajes soviéticos y postsoviéticos, entre otros.

Una idea interesante es la de que un colectivo humano tiene tres opciones en sus relaciones con los demás: la guerra , el aislamiento y el diálogo (pp. 14-15). La guerra, el conflicto, es  el modo obvio y brutal de relacionarse con los otros. El aislamiento voluntario se ha producido en algunos casos (La muralla china, el Japón medieval, quizá los peregrinos que buscaban nuevas tierras en que volver a fundar sus comunidades), el más común, y sobre todo hoy, sería el diálogo de un modo u otro (interacción sería un término más comprehensivo, ya que este diálogo incluye aspectos como el comercio).

En la actualidad, es tan difícil para una cultura permanecer aislada de las demás, y al ser la guerra  tan costosa, el diálogo resulta casi inevitable. Se produce una sensación de que el mundo es más multiétnico y multicultural qe en el pasado que probablemente no se corresponda con la realidad, donde probablemente se está dando una reducción de la diversidad.

Decimos del mundo de hoy que es más multiétnico y multicultural no porque haya aumentado con respecto al pasado el número de comunidades y culturas, sino porque éstas hablan con una voz cada vez más audible, independiente y decidida, exigiendo aceptación y reconocimiento de su valor y un lugar en la mesa de las naciones. (p. 35)

No estoy muy de acuerdo con el modo en que lo expresa Kapuściński ya que la profusión de culturas, a mi modo de ver, no tiene tanto que ver con su sentido de identidad y su reivindicación como con la aceleración de los contactos, debido a la rapidez de las comunicaciones y del comercio.

Esquematiza Kapuściński las relaciones de los europeos con los Otros en cuatro épocas: 1-Época de los mercaderes y embajadores [Marco Polo], 2-Época de los grandes descubrimientos geográficos  [s.XV] 3-Ilustración y humanismo [Edad Moderna] 4- Desde la ilustración hasta hoy.

No es una clasificación muy nítida, ya que en el siglo XX se han dado casos de colonización peores que los del XVI, y ya desde antiguo, se dan ejemplos de aceptación de la diversidad [en lengua española, por ejemplo la obra de Bartolomé de las Casas]. Kapuściński cita a Albrecht von Haller (s. XVIII)

Nada mejor que el conodimiento de muchos pueblos -con sus costumbres, leyes e ideologías- para acabar con los prejuicios; esa diferencia que a cambio de un pequeño esfuerzo nos enseña a rechazar aquello que distingue a la gente y a considerar natural aquello que le es común: al fin y al cabo, las primeras leyes de la naturaleza son las mismas para todos los pueblos. No ofender a nadie, otorgar a cada cual lo que le corresponde…. (p. 44)

Otro detalle que no me ha gustado es la mención a la hipótesis de Sapir-Whorf como si fuera cosa probada, cuando esta en continua discusión y con muchos detractores.

Los individuos que forman las culturas no chocan contra otros, sino que se solapan. La idea no encaja con la visión antropológica, ya que el protagonista de la historia no es la tribu ni el Estado, sino el hombre, el individuo:

En nuestra época, los más pobres intentan disminuir, nivelar, esas diferencias, pero no mediante un enfrentamiento sino a través de la penetración, emigrando a regiones y países más ricos.

Creo que es acertada la crítica al concepto introducido por  McLuhan, la conocida “aldea global”, que no se ha producido:

A principios de los años sesenta, cuando la televisión estaba todavía en pañales, Marshall McLuhan usó la expresión de “aldea global”. McLuhan, que era un católico dotado de un apasionado sentido de misión, imaginaba que el nuevo medio nos convertiría a todos en hermanos pertenecientes a una misma comunidad en la fe. Aquel calificativo suyo, repetido hoy sin reflexión alguna, ha resultado uno de los mayores errores de la cultura contemporánea, pues la esencia de la vida de aldea radica en que sus habitantes están cerca unos de otros, se tratan cara a cara y comparten una misma existencia. Ninguna de esas cosas puede decirse de la sociedad de nuestro planeta, la cual más bien recuerda a una multitud compuesta por personas que, siempre deprisa y corriendo, pasan indiferentes ante sus desconocidos congéneres. (pp. 85-86)

Otra parte muy importante del libro es el aquella en la que se menciona lo que hace al otro ser el Otro. Las características de la alteridad. Lás mas importantes son el color de la piel, la identidad nacional, y la religiosa. Y lo dice el hombre que escribió que hay tres plagas en el mundo: el nacionalismo, el racismo y el fundamentalismo religioso. Es curioso que lo peor que hay en nosotros resulte de la percepción más natural que tenemos de lo que son los demás.

Anuncios

4 Responses to Encuentro con el Otro (a vueltas con Ryszard Kapuściński)

  1. […] entiendo cómo se puede mantener hasta cierto punto el prejuicio de que “el Otro“, el que no habla la propia lengua no es del todo humano, y esto llegaría hasta el punto de […]

  2. […] No sé si se puede decir que Pérez Galdós se adelantó a Renan. Es lógico pensar que esta idea será incluso anterior. Tras la derrota y cuando los ingleses están tomando el Santísima Trinidad, Gabriel Araceli del que casi se podía decir que había despertado de su preconcepción de la idea de patria a cañonazos se la vuelve a plantear junto con el el tema del Otro: […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s