Odesa: Las escaleras de Acorazado Potemkin

El famoso cochecito

Ayer me ha mandado un amigo un enlace a una serie de carteles antiguos, de los que invitaban a viajar cuando el mundo era enorme y se iba en barco y sin prisa. Esto era, sobre todo, antes de los años cincuenta. Hay algo que me gusta mucho en la simplicidad de este grafismo.

Aunque hay varios mejores, me he quedado con el de Odesa, tras el paso fugaz de mayo por la ciudad del mar Negro. En gran medida porque lo ilustra la escalinata que hiciera famosa la obra inmortal de Eisenstein, Acorazado Potemkin.

Creo que todo el mundo sabe de qué estoy hablando, aunque más que por el nombre, algunos recuerdan la película por los fotogramas en los que aparece el cochecito del niño precipitándose sin control escaleras abajo.

El póster muestra una vista desde la escalinata que hoy en día es incluso peor. No entro en detalles, porque hace meses que tengo el propósito de poner por escrito las cosas que vimos y aprendimos por aquellas tierras y tengo la sensación de que es un proyecto que va a quedar siempre al setenta por ciento.

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Me parece ilustrativo contraponer la visión idealizada del cartelismo con la hiperrealista de Eisenstein. Hiperrealista porque los sucesos que se describen no sucedieron y también porque quien haya estado allí se dará cuenta de que la carrera de descenso en el tiempo que dura la escena sería algo inaudito.

La masacre

Como es inevitable, tengo una fotografía de mí mismo bajando las escaleras. Al parecer, la grandeza de su efecto arquitectónico consiste en que cuando uno contempla la escalinata desde arriba los descansillos no le dejan ver los escalones, en cambio cuando uno la mira desde abajo, no parece que haya descansillos.

El turismo

Hay muchas otras cosas que ver en Odesa. Creo que las escaleras son sólo una excusa y una forma de buscar el espíritu de algo. Un recuerdo antiguo, un meme potente de cultureta, o la nostalgia tonta de la adolescencia física e intelectual con la que una vez leímos cosas de revoluciones que parecía que servían para algo.

5 Responses to Odesa: Las escaleras de Acorazado Potemkin

  1. […] uno de nuestros paseos, cerca del puerto y de las famosas escaleras de Acorazado Potemkin, llegamos a un barrio humilde, en una de cuyas calles había un monumento […]

  2. […] hacer contacto con la ciudad. No sabemos mucho de Odesa y para nosotros es sobre todo la ciudad de las escaleras que aparecen en las escenas culminantes de de Acorazado Potemkin, la obra maestra de Eisenstein. Así que vamos en busca de los escalones, que […]

  3. […] de volver a pasar junto a las escaleras de la película, se nos ha ocurrido acercarnos al mar. Yo tenía la idea loca de coger el tranvía y llegarnos […]

  4. […] son los mejores recuerdos y el haber estado allí deja un poso de interés para rebuscar en historias ya conocidas o descubrir algunas nuevas. Agradezco a mis lectores su interés. Con esto cierro más o menos el […]

  5. […] Eso sí, por fin me ha quedado claro que el Duque de Richelieu cuya estatua está al final de la mítica escalera era sobrino nieto del famoso cardenal. Me hace falta un buen libro con la historia de […]

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