Lvov, 17 de mayo de 2010

Lvov, estación del ferrocarril

No recuerdo la hora, pero era tan pronto que en lugar de tomar el tranvía decidimos acercarnos al centro caminando. Al fin y al cabo ya había amanecido y era poco más de un kilómetro. Aparte de desayunar y buscar alojamiento teníamos todo el día para hacer lo que nos diera la gana. La

Lvov, Lvi’v, Львів, Львов, Lwów, Lemberg, Leopolis: la ciudad del león. Si tuviera que escogerle un nombre en español sería probablemente Leópolis, pero me voy a quedar con el ruso Lvov, que a pesar de impronunciable es el que más tengo visto. Es probable que dentro de poco la forma ucraniana Lviv vaya apareciendo más. Lev es león en ruso, como recordarán quienes hayan oido llamar tanto así como León a Tólstoy o a Trótsky.

Monumento a Iván Herradura (Ivan Pidkova)

De enfrente mismo de la estación sale una línea de tranvía. El ambiente en general es un tanto decrépito. Al lado hay una explanada que hace las veces de estación de autobuses. El suelo está desconchado y al parque móvil se le nota, en general, una cierta edad. Hay doscientos metros junto a las vías del tranvía hasta llegar a una curva. Luego hay una avenida que se llama Gorodovtska o Horodotska, según cada letrero. (porque la letra Г que es la ge en ruso, se pronuncia como una hache aspirada en ucraniano. Básicamente, el que la o del ruso se convierte en i, y el que la g se convierte en h, es lo que tengo entendido que diferencia a uno del otro. Chernigov se convierte en Chernihiv) Esta avenida desciende lentamente hacia el centro de la ciudad. Tras algo más de un kilómetro llegamos al teatro de la ópera, que se encuentra frente a un bulevar que llaman Avenida de la Libertad (Svobody Prospekt).

Allí vemos por primera vez el monumento enorme a Taras Shevchenko (debe de haber miles por toda Ucrania, ya vimos el de la plaza de la Universidad en Kiev… frente a este que es más bonito pasaremos muchas veces). Empezamos a tomar el pulso a la ciudad. Hay un cartel enorme de propaganda del Mundial de Fútbol y salen varias estrellas mundiales (Messi, Torres) y un futbolista ucraniano que ni sabíamos quien era. También encontramos el hotel en el que acabaremos pernoctando, el George Hotel. Elegante edificio rosado que muestra en la fachada un relieve de san Jorge de Capadocia matando al dragón. Pero sobre todo, el monumento que más nos sorprendió fue el del caudillo (hetman) cosaco Iván “Herradura” Pidkova, que se parece a la estrella yanqui de lucha libre Hulk Hogan.

Mleczarnia

Tres meses antes no me habría imaginado que iba a estar aquí. Hay una razón por la que me resultaba interesante venir a Lvov. En febrero, cenando en el rynek de Breslavia, probando las delicias leopolitanas en un restaurante llamado Lwówska, estaba rememorando lo aprendido sobre la historia de aquella región de la Baja Silesia, que fue repoblada con polacos de la región de Lwów tras la expulsión de los alemanes. Lwów había pertenecido a Polonia en el período de entreguerras (1918-1939), pero pasó a la Unión Soviética tras el pacto Molotov-von Ribbentrop y lo que vino después. Tras la guerra los soviéticos expulsaron a los polacos para nunca devolver la ciudad. Tenía curiosidad por saber cómo era el lugar que dejaron los habitantes del nuevo Wrocław.

Lenguas

Pero hasta 1918 la ciudad perteneció al Imperio Austrohúngaro. En aquel Lemberg ya lejano nacieron por ejemplo, el conde Leopold von Sacher-Masoch, que le dió al marqués de Sade la mitad complementaria del concepto y que tiene estatua propia o el economista Ludwig von Mieses por poner un par de ejemplos de la cultura germánica. En lo que va del censo austrohúngaro de 1910 a hoy, es un mundo que se ha extinguido casi por completo. De hecho, fue gratificante encontrar este local comercial en el que las paredes aparecen inundadas de anuncios en alemán, en polaco y en yidis.

Leche de Galicia

Lvov es la capital de la región que se ha conocido como Galicia oriental (la capital de la Galicia occidental es Cracovia). El nombre de la región también se ha escrito de otras formas: Galizia, Galitzia, Галичина (Halychyna). pero quizá la forma más habitual sea la que comparte letra por letra con la noroccidental región española. Creo que este hecho no es muy conocido en España y una de las tonterías que me propuse y cumplí era enviar una postal  con el texto “Recuerdos de Galicia” a casa de mis padres.

Panorama desde el castillo

Antes de encontrar albergue, el elegante Hotel George, ya nos habíamos dado un paseo por la plaza mayor. En ucraniano se llama rynok y es lo mismo que el rynek de Polonia, no en vano era una ciudad polaca. Por la mañana estaba más bien vacío. Pero es curioso como evoluciona la vida cotidiana a lo largo de las horas en una ciudad. Luego pasamos más rato ahí. Tras registrarnos en el hotel, nos subimos al castillo de la ciudad, que en realidad no es ningún castillo, sino una colina con una antena de televisión desde la que se divisa Lvov por todas partes. Una parte del ascenso era relativamente empinado y estaba adornado con las estaciones del via crucis.

Había algunos niños haciendo deporte con profesores de la escuela y al llegar arriba, otro par de turistas perdidos y dos chicas que nos quitaban los mejores ángulos desde los que hacer fotos. Observamos una costumbre que se repetía en las muchachas ucranianas, la incapacidad de posar con naturalidad. La vista de la ciudad desde las alturas resultaba prometedora. Destacaba el verde de la vegetación, especialmente para los ojos mediterráneos.

Estatua de Vyacheslav Chornovil, que hace el tridente con la mano.

Luego en el descenso pasamos por una zona de viviendas pobres, que estaba justo detrás de edificios interesantes. En un parque cercano a la universidad, lleno de castaños en plenitud floral, nos encontramos con la estatua de un hombre que hacía el gesto del tridente. El tridente es uno de los símbolos nacionales de Ucrania, y hace las veces del escudo en su bandera. También aparece en la portada de los pasaportes. Luego averiguando, supimos que se trataba del político nacionalista Vyacheslav Chornovil. Cerca hay otra estatua de Iván Fiodorov, que es más famoso.

León sobre el cartel de una farmacia

En esa parte de la ciudad y ya después del mediodía, había cierta animación. Entramos en una especie de mercado y luego nos pusimos a callejear, en general por calles de alrededor del Rynok.

Hogares de tres naciones

Ahora está muy distinto de como lo conocimos esta mañana. Pasan con mayor frecuencia los tranvías. Por cierto, casi todos los tranvías de Lvov los conducen mujeres. Ahora nos detenemos más a mirar las fachadas austrohúngaras de las casas. Hay algunas muy bonitas, y la que no lo es se embellece con flores. El ayuntamiento, que ocupa todo el centro de la plaza, no parece nada especial.

Rynok

En los rynek de Silesia también había fuentes con un Neptuno. Las vimos en Jelenia Gora y Świdnica. Aquí, por lo ya comentado del tridente, puede que el dios griego adquiera una connotación especial.

Rynok. Neptuno

No sé cual es la extraña razón por la que una vez llegados al hotel, saliendo en sentido contrario al que se precisa para llegar al Rynok, siempre lográbamos perdernos. Íbamos para allí porque era la zona de las facultades universitarias y habíamos localizado una Puzata Hata que fue nuestra salvación. Allí estuvimos comiendo y cenando de todo: más de lo mismo, algunas cosas nuevas. Fue el gran descubrimiento culinario de Ucrania.

Adam Mickiewicz

Despues de comer, nos sentamos un rato a la sombra en un parque que hay frente al edificio de la universidad, que fue el del parlamento de Galicia en tiempos austrohúngaros. Hay una estatua enorme del poeta nacional Ivan Franko. Cerca del hotel hay otra estatua imponente de Adam Mickiewicz, el gran poeta polaco. La verdad es que Cervantes está casi olvidado si se compara con Shevchenko, Franko, Mickiewicz, Prešeren…. por decir algunos nombres con los que he tenido contacto estos meses. Pero casi no sabe uno qué es peor.

Lvov Ivan Franko University

Después he persuadido a mi acompañante para acercarnos al cementerio de Lychakiv, cosa que no le gustaba nada. Al que se reía de que me aparto de los perros. El cementerio de Lychakiv es una de las cosas más interesantes que se pueden ver en Lvov. Hay que caminar un par de kilómetros desde el centro. Se pasa por una zona de facultades universitarias más modernas (medicina, derecho….) la calle se llama Pekarska y acaba unos pocos metros a la izquierda de la entrada del camposanto. Se paga una entrada que tiene un precio más bien simbólico (tanto que ni lo recuerdo) y nada más entrar se encuentra uno con esculturas impresionantes sobre las tumbas.

Tumba

En algunos casos llama la atención la belleza trágica de las estatuas, otras lo gráfico de las placas (por ejemplo, un barco que se hundía en la tumba de dos jóvenes: es de suponer que perecieron de ese modo). También es interesante observar los nombres y apellidos alemanes, polacos, rusos y otros, así combinaciones de varios de los elementos culturales que dan una idea del crisol cultural que fue este territorio hasta el siglo XX.

Lychakivsky

Cuando el mejor amigo de los perros estaba protestando no sé si por los fantasmas, se nos apareció una comitiva fúnebre. Primero creímos que era un entierro pero resultó ser un homenaje a los caídos en la guerra de 1920. Estuvimos algo más de una  hora por allí, en la que dimos la vuelta al cementerio sin meternos por demasiados vericuetos. Se puede hacer una especie de recorrido circular. La verdad es que me pareció muy interesante y me hubiera quedado más, pero comenzaba a llover, se me habían agotado las pilas de la cámara de fotos y contaba con la oposición de mi escudero.

Por el afán de ver cosas nuevas, volvimos al centro por la calle que lleva el nombre del cementerio: Lichakivska bulica. Volvimos a acabar refugiándonos de la lluvia bajo un portal. Coincidió con la hora punta de la tarde, gente corriendo, atasco de autobuses. Un poco antes de anochecer, volvimos a la Puzata Hata, que es como quien dice el mejor sitio del mundo y después de cenar un par de veces, estuvimos tomando cervezas hasta que nos entró sueño.

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5 Responses to Lvov, 17 de mayo de 2010

  1. […] Lvov, 17 de mayo de 2010 […]

  2. […] en dos de ciudades de las que hemos escrito como son Breslavia (entonces Breslau, hoy Wrocław) y Leópolis (Lemberg, Lvov, […]

  3. […] de Crimea, adonde estuvimos considerando acercarnos en 2010 y no lo hicimos porque el tren entre Leópolis y Simferopol tardaba 17 horas. Hay algo que tenía que contar hace siglos y que tiene que ver con […]

  4. […] Gorlovka-Horlivka; Mariupol-Mariupil) con las tres letras bailarinas en las que me fijé en su día (a-o; g-h; […]

  5. […] me he enterado de que la colina de las ruinas del gran castillo leopolitano por donde subimos años ha (Vysoky Zamod) se llamó en sus tiempos Franz-Josef-Berg. Veamos un chiste austrohúngaro de […]

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