Tablas de multiplicar

Tablas de multiplicar, del 1 al 20

No entiendo mucho eso de la educación moderna. Me refiero a lo de pasar el tiempo de clase haciendo trabajos de grupo y tratar que no haya que utilizar la memoria nunca. Algunas cosas hay que mecanizarlas con la memoria y no hay más. Otro día hablaré de cómo quieren enseñar ahora a leer a los niños en los países del norte de Europa (nada que ver con “la eme con la a: ma”) pero hoy me voy a poner con las matemáticas.

En los tiempos en los que yo era beneficiario o víctima de la educación pública española no tenía una visión crítica de muchas cosas. Ahora me parece que algunas de las que hacíamos no tienen ningún sentido. Por ejemplo, durante la educación general básica, no recuerdo exactamente con que edad entre los siete y diez años: enunciar la propiedad conmutativa de la suma, operar en base dos, discutir sobre las propiedades de los conjuntos o andar diciendo tonterías como si ciento veintisiete está compuesto por una centena, dos decenas y siete unidades. Recuerdo la primera vez que oí la palabra “decena” en la escuela. Creí que la profesora se estaba equivocando y que se refería a la docena de huevos.

En fin, que se enseñaban las matemáticas como si se le fueran a explicar a un marciano. Primero el marco teórico y luego unos ejercicios a partir del mismo. Me parece a mí que tratándose de niños es más bien al revés, praticar todo lo que se quiera y de ahí inferir las reglas generales. Por cierto, que en década y media de clases de matemáticas nunca me enseñaron a calcular una raíz cuadrada. Para mí que alguien se olvidó de impartir una parte del temario en algún curso.

En fin, que una vez en el bachillerato, un profesor dijo que deberíamos conocer la tabla de multiplicar del once y del doce. Yo no las conocía, claro, y la idea me pareció sorprendente y buena. Hasta el diez era coser y cantar, sobre todo cantar, pero a partir de ahí todo era calculado a partir de las tablas de multiplicar con las que Moisés bajó del Sinaí, en una edición de tapa dura de piedra de los cuadernos Rubio. Las dos tablas siguientes no es que tengan mucha complicación: la del once es bastante obvia y los múltiplos de doce, al ser a su vez múltiplos de dos, tres y cuatro, acaban apareciendo en muchas ocasiones. Pero los múltiplos de doce no saltan en mi cerebro como resortes: me los tengo que pensar. Por cierto, investigando para escribir estas líneas he visto que en muchos lugares aparecen las tablas de multiplicar desde el uno hasta el doce, así que es posible que en algún lugar se estén enseñando las matemáticas de este modo. No me parece mala cosa.

Lo que voy a sugerir ya no lo voy a hacer nunca, cuanto más viejo uno tiene menos que ganar al adquirir una nueva habilidad, pero me parece sensato que los niños aprendan las tablas de multiplicar del uno al veinte. Me imagino que el puñado de horas que hacen falta para aprenderlas se recuperan bien pronto a lo largo de la vida, y que eso facilita el cálculo y el acceso a otro tipo de conocimientos más elevados.

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3 respuestas a Tablas de multiplicar

  1. [...] hibernoargentino Guillermo Brown o un bonito paseo en las estribaciones de Wicklow. Una entrada con una buena idea sobre las tablas de multiplicar en la que la gente debería pensarse educar a sus pequeños ha acabado siendo quizá la más [...]

  2. [...] Tablas de multiplicar agosto, 2011 1 comentario 4 [...]

  3. juan jose dice:

    necesito la tabla de multiplicar de 84 ya

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