Yereván (I)

22.08.2011 Estuve un tiempo dudando si era preferible escribir Ereván o Yereván. El buen criterio de la RAE y del Panhispánico de Dudas prefiere la primera forma. Sin que sirva de precedente he hecho caso omiso de esas autoridades, decantándome por la segunda.

Al fondo la ópera; por avenida del Norte, brutalismo chic

No es una ciudad bonita ni demasiado turística, pero ahí está: con más de un millón de habitantes, un tercio de la población del país. Estábamos buscando ejemplos con un patrón de población distribuida de modo similar entre capital y resto del país. Se nos ocurrieron la república de Irlanda, Uruguay y Georgia. Todos ellos con menos de cinco millones de habitantes. Quizá el Gran Tokio también contenga la cuarta parte de la población japonesa.

La moderna catedral, del año 2001

Hay una historia de esas que uno no sabe hasta que punto puede ser cierta. En la Unión Soviética sólo las ciudades con más de un millón de habitantes tenían derecho a tener un metro, por lo que las autoridades de la República Socialista Armenia intentaron por todos los medios que la población migrara a Yereván para poder iniciar su construcción. Lo cierto es que a punto de empezar el siglo XX la ciudad tenía unos treinta mil habitantes, la mitad armenios y la mitad azeríes, y que diferentes eventos históricos han contribuído a que haya acabado siendo lo que hoy es.

Arquitectura socialista de la mala

Si uno mira al plano de la ciudad, puede observar la forma circular y la cuadricula de calles diseñada por el arquitecto Tumanián. El centro ortogonal, estilo ensanche barcelonés. Más allá del círculo es el caos de las colinas, pero para el viajero de paso casi todo queda dentro del redondel. Nosotros apenas nos movimos entre la plaza de la República y la de la Ópera en las tres tardes que pasamos allí, con sendas incursiones a la Cascada y el monumento al Genocidio.

El alfabeto armenio es a la vez magnetismo e incordio

A diferencia de Tiflis, que es una ciudad mayor y alargada, el centro de Yereván es pequeño y circular, rodeado por un cinturón verde de parques con estatuas que realmente sólo tocamos de refilón. Al menos en verano y excepto en la hora de la siesta, estas calles son un hervidero de gentes. Los armenios gustan de vestir elegantes y nos contaron que reconocen al turista por su desaliño, excepto si se trata es un armenio de la diáspora, ya que esos son superelegantes.

Piano vegetal

Por varias razones, para nosotros el centro de Yereván se encuentra entre las calles Mashots y Pushkin. Un lugar que no tiene nada de especial, pero fue el primer lugar en el que paramos la Slowly, y hay una lavandería cerca. Está relativamente bien comunicado y tiene tiendas abiertas veinticuatro horas y garitos donde venden kebab. También queda cerca el primer lugar al que fuimos a pedir posada. San Mesrop Mashots fue el inventor del alfabeto armenio y Pushkin el mejor escritor en lengua rusa, esta coincidencia literaria del cruce me sirve para traer a colación la rusofilia de los armenios, cuyo nacionalismo, a diferencia del georgiano, no es rusófobo sino que se orienta contra los turcos.

La Ópera. Arquitectura socialista de la buena.

El día que fuimos a ver el templo de Garni y el monasterio de Geghard no hicimos nada especial por la tarde. Tomar una cerveza en la terraza de un hotel de la plaza de la República y acercarnos hasta la catedral de san Gregorio el Iluminador, novísima y pagada por la diáspora. A la vera de la seo hay un parque con piscina y unas mesas donde nos zampamos unas ensaladas, tras un hábil ejercicio de descifrado cirílico. Creemos que la catedral estaba cerrada, aunque ni siquiera tuvimos la curiosidad de ir a comprobarlo. Nos pareció curioso el contraste con el chabolismo que hay justo al lado, la fealdad de un centro comercial que se llama Rusia y algunos bloques de viviendas grises. La imponente estatua de David de Sasún añadió al surrealismo.

Junto a la catedral

Como en muchos países de renta baja, las desigualdades sociales son mucho más evidentes que en Europa occidental. Uno de los símbolos de estátus son esos coches que parecen tanques. Aunque la renta per cápita sea de alrededor de 3.000 dólares, el precio de la gasolina es similar al que conocemos. Se pregunta uno quién puede permitirse esos vehículos coches de cuarenta mil dólares y cómo gana ese dinero. El contraste con carracas que no pasarían la inspección técnica en ningún lugar civilizado es más que evidente.

Así eran las cosas cuando yo era pequeño

La desigualdad social no sólo afecta al parque móvil. Creo que también puede estar tras el atuendo del hembraje. Una economía poco desarrollada no genera demasiados puestos de trabajo y estos suelen  darse en sectores tradicionalmente masculinos. El hecho de que las posibilidades profesionales de las mujeres sean pocas y que las diferencias sociales entre los posibles pretendientes agudas implicaría una cierta agresividad en el vestir. Gayane, nuestra anfitriona, se echaba las manos a la cabeza ante el choque con la tradición. Nosotros como viajeros nos deleitamos en el observar.

Avenida del Norte con Terián. Al fondo, plaza de la República

De la catedral hemos vuelto a nuestro centro por calles marginales. Como en gran parte de Europa oriental, qué cerca está el lujo de la miseria. En la avenida del Norte construyen grandes edificios de estilo neosocialista. Nos han contado que los compran los armenios de Estados Unidos y que apenas los ocupan uno o dos meses al año. Cierto es que cuando anochece apenas se ven luces en las ventanas. No hace falta caminar ni cincuenta metros para encontrarse con infraviviendas. Es parte del encanto de Yereván.

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10 Responses to Yereván (I)

  1. niceroses dice:

    Vaya, qué interesante entrada, las fotos son muy buenas, Definitivamente “Following”.

  2. […] más de cincuenta mil habitantes, 25 kilómetros al oeste de Yereván en la provincia de Armavir. El lugar perfecto para hacer otra excursión matinal y volver a […]

  3. […] Volviendo de Echmiadzin, y antes de entrar de nuevo al círculo casi perfecto de Yereván, se nos ocurrió acercarnos al memorial del genocidio armenio, que tiene por […]

  4. […] Tras desayunar por última vez con Gayane y compañía, la primera parada del día tras salir de Yereván es el monasterio de Jor Virap, que está al lado de la frontera con Turquía, cerrada a cal y […]

  5. […] de haber pasado calor por la mañana en Yereván y Jor Virap, se agradece el viento fresco que acompaña la altura. El atardecer nos depara una […]

  6. […] una zona interesante para pernoctar, a causa del calor insoportable que había leído que hacía en Yereván en agosto. El lago tiene una extensión de 940 km², que eran más en el pasado. Dice la principal […]

  7. […] tengo que hacer una lista de todos los ferrocarriles metropolitanos que he utilizado. Me faltará Yereván. En Tiflis hace falta comprar una tarjeta que cuesta 2 laris, y luego se puede rellenar de […]

  8. […] en el texto varios escenarios armenios que tuvimos la fortuna de contemplar en 2011: la propia Yereván a la que llega y cuya apariencia es aproximadamente la misma medio siglo después, a pesar de los […]

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