Viva el perder

Ya han pasado cuatro días desde las elecciones generales, hoy han abierto las urnas de los expatriados del CERA a los que modestamente me uno, ya que aunque no comparto su condición legal sí su forma de vida, sin que -una vez más- eso haya tenido ninguna repercusión en el resultado final. No es de extrañar que durante la pasada legislatura se considerara el retirar el derecho al sufragio activo a los españoles residentes en el extranjero. Me quejaré muy poco, si ocurre.

Quería escribir de las elecciones y para eso me harán falta los números definitivos, que se publicarán en breve. Entretanto, sólo puede decirse que el resultado era el previsible con el matiz de ser tan sólo algo peor para el PSOE de lo ya previsto, pero que a efectos prácticos es lo mismo: mayoría absoluta del PP. No entiendo mucho de qué se alegran los minoritarios de mejorar sus resultados en el Congreso, porque a parti de ahora da lo mismo tanto si van como si no. Entiendo que a los patriachiqueros les sirven para apuntalar sus chiringuitos regionales, y en ese sentido los votos les son bienvenidos. A los otros dos les supone entrar en el reparto de los fondos, más salarios para la estructura, pero el efecto político que va a tener IU en esta legislatura con sus 11 diputados va a ser menor que el que tuvo en la anterior con 2. Y si a Rajoy se le ponen las pelotas que tuvo Aznar en su día, como si cierran el Congreso y se resuelve todo por voto ponderado en la Junta de Portavoces.

¿Me place el resultado? Hasta cierto punto sí. No consideraba otro que la victoria del PP y sí, me parecía deseable, no sé si a fuerza de aceptar la realidad. El mejor camino hacia la felicidad son las expectativas bajas. Hoy supe que Joseph Brodsky había escrito que “la vida, tal y como es realmente, no consiste en una batalla entre el bien y el mal, sino entre el mal y el peor” y creo que la vida política así parece, desde luego. Esto no sería objetivo para un observador imparcial, pero entre los humanos no falla. Así que si por algún casual hubiera ganado el PSOE (no te digo cualquiera de los otros) estaría aún en estado de estupefacción y diciéndome a mí mismo “qué va a ser ahora de ese país desdichado”. Eso no quiere decir que de estar allí no hubiera seguido siendo fiel a mi tribu ideológica, que era una de mis tres posibilidades. Por fortuna, nunca lo tuve que decidir.

Entonces, “en realidad, el PSOE ha perdido las elecciones” dicen los analistas y “¿qué más dará?” digo yo. Y el PSOE dice que por la crisis. Y es posible que eso explique el 80% de las cosas. Pero yo que incluso dudo de que haya una crisis (para mí es más bien lo que empezamos a ver de la transición hacia un nuevo modelo) tengo que discutirlo. Si nos ponemos el disfraz imposible de observador imparcial veremos que no ha habido en la historia de España 25 años mejores que 2011. A lo que antes llamábamos “el capital” (y antes quizá “Satán”) lo llamamos ahora “los mercados” y están ahí al acecho como un enemigo invisible e imposible de batir. Pobre mano invisible que transforma en comida los números que escribo en mi teclado.

Hay ilusos que creen que con el PP todo va a ir mejor, que el empleo va a repuntar en unos meses y que España necesita quien la gobierne con mano dura. Podría ser cierto si los problemas económicos del España fueran problemas de gestión. Sin embargo, a mi modo de ver el problema es un problema de modelo. Un modelo económico obsoleto, poco adaptable a los cambios constantes a los que va a estar sometido y que depende de mercados de poco valor añadido y un modelo institucional que tiene su lógica histórica y política pero que es ilógico en casi todo lo demás. Si se une esto al principal problema de España, que son los españoles (le dicen al CIS que después de la economía son los políticos, pero ¿cómo salen tantos políticos y tan malos de entre una gente tan buena?).

Y como modelo también está agotado por obsoleto el de la socialdemocracia, si es que la cohesión social se basa en transferencias ilimitadas de dinero que no existe para financiar a grupitos, de entre los cuales no está claro que destaquen los, digamos, menos privilegiados. El gobierno de la segunda legislatura de Zapatero se dedicó a transferir dinero a cada familia que tenía un bebé independientemente de sus recursos, a cada declarante de la renta le devolvió 400 euros otro año, también a todos por igual siendo que los más pobres, precisamente, no llegan al mínimo para tener que pagar IRPF. Otra vez se le ocurrió dar 210 euros al mes a los jóvenes que pagaran alquiler de vivienda habitual. Todo mal organizado, sin ton ni son, ni visión de futuro. Ni modelo. Mientras hubo dinero, éramos los reyes del mambo. Cuando se acabó hizo algunas cosas buenas, pero porque le obligaron.

A mí me gustaría creer lo que dice la supuesta izquierda y que el crecimiento económico naciera de gastar y endeudarse cada vez más hasta cubrir todas las necesidades. Sé cómo creció España desde 1956 y he visto algunos otros modelos de países que eran muy pobres y han mejorado mucho (Corea del Sur y otros así). Sería fantástico ser keynesiano todo el tiempo, y no digo que Keynes (e incluso Marx, aunque esto debería explicarlo muy bien) no siga siendo válido en muchos sentidos, pero no es una medicina que cura todas las enfermedades y el gasto público es algo que como muchas cosas buenas, puede matar. Leninismo a mí.

Así que como saben, existe un proceso por el cual los votantes de un gobierno de centroizquierda lo abandonan por sus medidas “que no son de izquierda” y votan a la “auténtica izquierda”, a consecuencia de lo cual el voto de la izquierda se divide y acaba ganando el centroderecha. A muchos les parece contradictorio. Para mí no lo es, sino una muestra de que a veces un país puede ser más inteligente que la suma de sus partes.

Y así está el patio, que parece que incluso ganando o lo que sea, no se puede más que perder. Así que voy a poner un poema que me gusta mucho y que conmemora tiempos de derrotas más gloriosas. Fue como un bálsamo en su tiempo y de su línea final hemos tomado el título de la entrada. De Félix de Azua, la canción de los subversivos alcoyanos, cuyo título completo es casí tan largo como el de aquella bella y graciosa moza.

Olvídate del mal y la derrota
ya no eres hez ni barro
eres humano, más que humano
eres republicano
y federal.

Eres un libertario, un insurrecto
con diez o doce de tus compatriotas
combatiendo a las botas con las botas,
muriendo con sus espuelas
faltos de munición.

La rosa es sin por qué
no quiere ser mirada,
por eso también las escopetas
quieren ser disparadas
sin pensárselo más.

Has conspirado, odiado y atentado
con los bolsillos repletos de panfletos
¡oh hermano adolescente!
que no surja un soneto
jamás de esa tu frente
ni del sufragio universal.

Que nunca el mamarracho literario
pringue con sus merengues
la gloriosa corneta de las insurrecciones
los anónimos cuerpos que aplasta la reacción
sin remisión.

Haz como el compañero Matías de Laserna
tu hermano leridano
tipógrafo que fue de “La Moderna”,
y al morir fusilado
contra la tapia de cualquier cementerio
en una playa o entre la maleza,
grita al caer:

¡Abajo los tres reinos de la naturaleza!
¡Viva el perder!

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Una respuesta a Viva el perder

  1. […] En una entrada reciente colé el poema Viva el perder de Félix de Azúa en el cual hay una estrofa cuyo primer verso siempre me resultó muy borgiano. La rosa es sin porqué no quiere ser mirada, por eso también las escopetas quieren ser disparadas sin pensárselo más. […]

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