¿Por qué echar un polvo?

Antes de quererlo hacer, ya queríamos saber  qué coño era y qué tenía que ver con el polvo:

Don Jesús sostiene que el origen de la voz “polvo” (en el sentido vulgar de la coyunda) proviene del latín “polutio”. Creo que tiene razón, aunque sería mejor decir “pollutio” (= mancha, pecado). El verbo “polluere” quiere decir humedecer, mojar manchando. Todos recordamos lo de las “poluciones nocturnas”. Está aclarado lo de “polvo”.

Visto en La lengua viva, la columna de Amando de Miguel en Libertad Digital.

Es un blog que leo con agrado, aunque si uno se va fijando el autor se limita a compartir su correspondencia, añadiendo y comprobando poco. La gracia que tiene es que aunque abunde lo académico y ortodoxo, otras muchas veces da cabida a hipótesis interesantes y demasiadas a etimologías peregrinas y totalmente desautorizadas, tanto por la academia como por el sentido común.

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One Response to ¿Por qué echar un polvo?

  1. […] con otros de más enjundia. Por poner un ejemplo de lo más banal, descubrí por qué a “echar un polvo” se le llamaba de esa manera. Estoy contento de haber descubierto también el blog Historias […]

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