Otra postal de Ciudad del Cabo

Hout Bay (Suráfrica)

La segunda de las postales que he recibido hoy sin fechar. Aquí no he podido descifrar el matasellos. Pero no es otra por eso, es otra porque hace unos días colgué unas postales que yo mismo traje de Ciudad del Cabo allá por mayo de 2001. Técnicamente la postal no es de Ciudad del Cabo, ya que desde esta perspectiva de Hout Bay la ciudad no puede verse: queda tras la altiplanicie de Table Mountain. Si pudieramos continuar la imagen hacia la derecha, llegaríamos a la península del Cabo de Buena Esperanza.

Hola!

Otra vez me ha tocado volver a SA por curro. Joburg no me gusta nada pero pude pasar un fin de semana en CT.

¡Y me quité la espina clavada que tenía con Table Mountain!

Además subí y bajé a pie. Disfruté más que con el cable car.

Este lugar me fascina.

Un abrazo.

Para los que no sepan, SA es Suráfrica (aunque allí usan el ZA de Zuid Afrika), Joburg es Jo’burg, Johannesburg, Johannesburgo y CT es Capetown, que se llama Kaapstad en afrikaans y en español Ciudad del Cabo.

El caso es que antes de que llegara la postal habíamos tenido un intercambio electrónico con testigos  que reproduzco para aquellos que tengan interés en subir al Monte Mesa o Table Mountain.

J: Lo único positivo que he sacado del viaje es el fin de semana en Ciudad del Cabo. Además, conseguí quitarme la espina clavada que tenia hace tiempo. Como dice el refranero popular, ¡a la tercera va la vencida! Conseguí subir a Table Mountain. Y encima lo hice como más me gusta, a pie. Pensaba que mi estado de forma físico era bastante bajo (maldito trabajo sedentario), pero me sorprendí a mi mismo. Supongo que el que tuvo, retuvo… 🙂 La idea era subir a pie y bajar con el teleférico, pero hacia mucho viento y no funcionaba, con lo que me toco bajar a pie también. Eso si, estuve casi una semana con agujetas en las piernas. ¡Sarna con gusto no pica!

a: Yo quise subir desde que llegué a Ciudad del Cabo y no lo hice hasta el quinto o sexto día porque siempre había una nube en todo el medio incluso si hacia bueno en todas las demás direcciones. El día que salió de sol radiante, allí que me planté y aunque quería subir a pata no me arriesgué (el tiempo cambia muy deprisa por las corrientes de agua) y me metí en el teleférico para mis vistas y mis afotos. Luego recorrí toda la meseta y me perdí al volver (me saltó una especie de ciervo cuando andaba en la maleza). Hubo un momento de susto que creía que no llegaba al último teleférico.

J:Yo he necesitado ir 3 fines de semana para poder subir por la misma razón. Bueno, en realidad el primer día del segundo fin de semana había tal cola (más de una hora según las señales) que desistí y fui a Cape Point. Y al día siguiente la nube de marras… 🙂

El fin de semana que fui hacía mucho viento, pero se podía subir bien. El camino que sube es por una garganta que queda a la izq del teleférico (mirando la montaña desde el mar), y no se ve mientras se asciende. Al llegar arriba el viento había aminorado. Llegué hasta el extremo opuesto al teleférico disfrutando del paisaje, la tranquilidad y la soledad (subiendo parecía una romería, pero afortunadamente todos se fueron hacía el bar al llegar arriba…).

De vuelta hacia la zona del bar vi que unas nubes amenazantes se acercaban, al mismo tiempo que el viento volvía a hacerse notar. Apreté el paso, llegué al teleférico, tomé las típicas fotos de CT desde allí arriba y de repente me vi envuelto por la niebla. En cuestión de pocos minutos el viento había traído la nube a su lugar por excelencia, soplando fuerte. Era como las tormentas de arena del desierto en las pelis, solo que en vez de arena dorada era niebla grisácea. Se distinguía perfectamente el límite de la nube, como si fuera una cortina que avanza y gana terreno. La temperatura bajó hasta los 10º, y valiente (mejor dicho tonto) de mí no tenía nada de abrigo. Supongo que es parte de estar “desentrenado” en la montaña, y me deje llevar por el sol radiante y cielo despejado. Pensé que pillaría un buen resfriado, ¡pero afortunadamente no fue el caso! Si lo hubiera pillado me lo merecía por “novato” 🙂

Lo más impresionante fue ver como la lengua de niebla bajaba desde la arista de la montaña hacía la ciudad, empujada por el viento, aunque nunca llegó abajo del todo. Parecía que eran olas del mar, llegaba una racha de niebla desde el interior de la mesa y avanzaba hacia el extremo y luego hacia abajo, hacia la ciudad. De repente desaparecía, para a los pocos minutos empezar otra vez el mismo ritual. ¡Fue todo un espectáculo que no me esperaba!

Como el teleférico estaba cerrado no me quedó más remedio que bajar a pie, con la niebla y el viento soplando fuerte de espalda. El camino es bastante empinado, y tuve que bajar con calma para no despeñarme hacia abajo… A media bajada el sol hizo acto de presencia de nuevo, y ya no me dejó durante todo el fin de semana. Lo mismo que con la nube “clavada” en la montaña… 🙂 Luego me fui a Signal Hill.

Y luego nos mandó unas fotos a todos que estaban muy bien. Por cierto, que esta temática surafricana ha vuelto debido a varias casualidades. Una es que Españoles en el mundo, el programa de RTVE colgó en su página el programa dedicado a Ucrania, donde habíamos estado el año anterior con una de las protagonistas de la capital. Que esperando a que lo subieran, que vi el anterior dedicado a Ciudad del Cabo, que mi gran amigo y compañero en aquel piso que presidía una bandera surafricana estaba por allí. Y luego hablando una cosa llevó a la otra.

Y cierro con el sello, es un sello en tres dimensiones y que aún no he disfrutado en toda su intensidad ya que hacen falta unas gafas 3D de esas que son rojas y azules. Representa el fósil de un afrovenátor, un depredador del cretácico africano cuyos restos se encontraron en Níger y están hoy día en Chicago.

Sello surafricano de 2009: un afrovenátor.

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5 Responses to Otra postal de Ciudad del Cabo

  1. […] alfanje alfileres, alfombras, alfajores… « Otra postal de Ciudad del Cabo […]

  2. J dice:

    La postal la escribí el 2/12/11, en el aeropuerto de Johannesburgo, esperando el vuelo de vuelta a casa…

    • alfanje dice:

      ¡El aeropuerto de Johannesburgo! ¡Con su facturación de armas de fuego y sus cuartos de baño para musulmanes! Dos historias que se vuelven a cruzar 😉

      Gracias, grande. Ocupará un lugar privilegiado en mi hogar, pero aquí queda por si se extraviare en una mudanza de todas las que me quedan.

  3. […] con las postales, que es otro de los grandes pilares en esta casa. El día 15 recibí postales de Ciudad del Cabo, Isfaján y Samarcanda, antes había publicado más postales surafricanas y después me puse con […]

  4. […] Y el cuaderno tiene recorrido. Lo llevé conmigo a Suráfrica, aunque no es donde está el grueso de las notas de aquel viaje, porque recuerdo que las tomaba en otro cuaderno más pequeño. Sin embargo, hay una anotación del día que subí al monte Mesa (del latín Mons Mensa, que es lo mismo que el inglés Table Mountain), experiencia que ya contamos en parte en su día. […]

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