La entrevista de hoy

Hoy he salido de casa a las ocho y por primera vez era completamente de noche. Como el solsticio se aproxima, van a ser muy pocos días de oscuridad matutina. Como durante los pasados cinco inviernos salía a las siete y cuarto me tiraba así casi tres meses.

Por supuesto, iba a trabajar. Como ya he dicho, la razón de que no escriba contar mucho del trabajo que allí no ocurre casi nada, pero hoy se ha dado un caso indignante a mi modo de ver. Resulta que mi jefa lleva unas cuantas semanas buscando a una sexta persona para nuestro equipo, y por mucho que el desempleo esté en el 14% y todo lo que se quiera decir, no encuentra apenas candidatos.

Por varias razones: Una de ellas es que busca a alguien que ya tenga experiencia en un puesto similar, lo cual es  una estrategia discutible ya que es un trabajo que humildemente creo que podría hacer cualquiera, pero la compañía paga más salario que la media por puestos parecidos y digamos que ese es su modo estadístico de resolver el problema de la calidad. Otro de los problemas puede ser que interesa alguien que hable ruso, aunque a esto más o menos ya ha renunciado. El principal problema es que el puesto ese para un contrato de seis meses, con opción incierta a renovar, por lo que es casi imposible encontrar a alguien con la cualificación que se requiere y que esté interesado, ya que esos suelen tener trabajos permanentes y no van a cambiar esa seguridad por una mera expectativa. Con suerte sale alguien de una empresa que acabe de quebrar o algún caso parecido.

Total, que de veinte currículos que le manda una agencia por probar a ver si rascan comisión, escoge dos que no dan el perfil que ella busca ni por el forro, pero poco a poco va amoldando sus pretensiones e intenta sacar petróleo de donde se pueda. “No creo que resulte, pero a ver si me convencen en la entrevista” y así en ese plan.

Van los de la agencia y le dicen esta mañana que a las once se va a presentar allí una chica. Empieza a mirar los datos y resulta que no es uno de los dos candidatos que había elegido. Les llama y le dicen que se han equivocado de nombre (no sé yo, una se llamaba Carolina y la otra Clara) y no le ha quedado otra que ir a entrevistar a esa pobre chica a la que le han hecho perder el tiempo. Ella a sabiendas de que no le iba a dar el puesto porque no encajaba con su trayectoria para nada. Por lo menos queda el consuelo de que la boss es muy buena comunicadora y habrá hecho el papelón de modo espectacular y sin que la otra sospeche lo más mínimo. Bastante bien para como podría haber resultado todo.

Luego ha vuelto contando tragedias de cómo la pobre chica había perdido su empleo anterior y tal.  La verdad es que todos los del equipo nos hemos quedado como entre deprimidos e indignados. Lo bueno para la entrevistada es que casi con total seguridad, nunca sabrá cómo han sido las cosas.

Cosas malas:

1- Cuánto poder llega a tener un idiota con unos papeles sobre su escritorio si en uno de ellos está escrito tu nombre.

2- Cuántas veces dará uno lo mejor de sí en una batalla en la que no tiene ninguna posibilidad de ganar, y sin saberlo.

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One Response to La entrevista de hoy

  1. […] un día totalmente anodino que sólo fue levemente empeorado por la entrevista fantasmal, sólo me ocurrió otra cosa digna de mención. Mi autobús no pasó y acabé en el centro de la […]

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