Yo estuve allí

Ikea hoy

Finalmente y aunque he mantenido la intención durante años, no ha sido antes que hoy el día en que he conocido un Ikea, lugar mítico que en los últimos años parece ocupar el puesto del país de Jauja en el imaginario colectivo de la clase media-baja. Creo que todos los establecimientos de Ikea por esos mundos siguen un poco el mismo patrón, así que quizá pueda decir que ya estuve allí y allá y acullá y acá también.

El Ikea de Dublín está en un lugar remoto para los que sólo sabemos desenvolvernos por el centro. Una línea de autobús -la trece- atraviesa el remozado barrio chungo de Ballimun y te deja relativamente cerca. Sólo hay que atravesar un descampado y una carretera de circunvalación. Se ve mucha gente deportista, con chándal y eso.

El sitio es enorme: no esperaba menos. Ya desde el principio te ponen baratijas al alcance de la mano. Hemos empezado a buscar nuestro sofá con gran atención e intentando maximizar y encontrar la elección perfecta computando dimensiones, precios, colores, detalles. Las discusiones eran un poco complicadas debido a los nombres difíciles de recordar o pronunciar y al final hemos acabado llamándolos “el que era como el negro, pero en gris” y cosas así.

Los diseñadores del espacio comercial han mostrado un gran talento al poner en práctica la habilidad de desorientar sin que se note. Es muy complicado caminar en línea recta hacia el lugar al que uno quiere. Al final acaba en otra habitación piloto sin salida.

En un momento hemos hecho un alto y nos hemos acercado a la cantina. Curiosos los carritos para las bandejas, pero el sistema falla un poco si la gente en vez de ser sueca es irlandesa y los va dejando por donde le da la gana. Tenía la intención de conocer las famosas albóndigas, que estaban más que decentes pero que no hay color si se comparan con las de mi vieja. Es verdad lo de que se puede almorzar por un precio módico. Como espero no tener que ir muchas veces he arramblado con más de lo que debía y luego lo he regado con diferentes refrescos (se paga por el vaso, y luego rellenarlo las veces que uno quiera sale gratis). El refresco hecho a partir del arándano rojo llamado lingonsylt ha sido la elección exótica que colmaba el vaso.

En la mesa de al lado había una vieja a la que su hija había abandonado “un momento” para irse a comprar y había pasado más de hora y media y no había vuelto, la hijaputa. Hemos pedido que den un aviso por megafonía. Pobre vieja y qué enfermedad la de la peña.

Luego de vuelta a la faena de la cinta métrica y de la visión espacial, pero al final no hemos comprado nada así que algo habremos hecho bien. Al salir me impresionó el lugar en el que la gente recoge las cajas antes de pagarlas y llevarlas a casa a jugar al bricolaje. También un sitio en el que se podían adquirir productos alimenticios suecos a precios muy competitivos. Incluso vi un par de puestos en los que se podían comprar helados y perritos calientes por cincuenta céntimos, precios inéditos en la vieja y sucia ciudad.

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5 respuestas a Yo estuve allí

  1. jviesa dice:

    En Barcelona Ikea funciona como un circuito, entras por un lado y estás obligado a salir por otro. Es imposible intentar salir por el punto de inicio porque la gente te arrastra por el circuito. Fuí sólo una vez. Creo que no iré más, pero sólo lo creo.

    • alfanje dice:

      Exacto. El mismo concepto de circuito. Yo tampoco necesito volver. Una vez visto lo visto, es cosa de encargarlo por internet. Sin embargo, la trampa esta demasiado cerca como para decir que no volveremos a caer.

  2. Roger dice:

    Hola, la verdad es q en IKEA lo q es barato no vale nada, estanterias a 15 euros q se doblan al mes de colocar unos libros encima, mesas sin barnizar de las q puede escoger las patas pero q “bailaran” etermente… Y lo q vale la pena es tan caro com en una tienda de muebles normal. Es un poco com ryanair, es barato, pero la calidad es pésima y no se para de pagar suplementos. Además se va allí para comprar un sofà barato y intentan q salgas con vasos, cubiertos y copas de pésimo gusto.

    Si se compran muebles en el centro de la ciudad en las tiendas afectadas por IKEA acaban por ser más baratas, no cobran por llevar los muebles, t traen lo q has pedido y encima t los montan!

    Si acaba por comprar el sofà sepa q se lo van a traer a una hora q no es la q acordó, q será de un color diferente al q pidió y aunque parezca mentira en un sofá, vendrá desmontado! Cuando le diga al transportista q no es lo q ha pedido le dirá q no es su problema y empezará un Via Crucis q no se lo deseo a nadie.

    • alfanje dice:

      Me temo que tenga razón. De hecho sofás de entre seiscientos y mil euros se pueden encontrar en muchos sitios. Y a mí me gusta hacer puzles, pero con semejantes rompecabezas todavía no me atrevo. La decisión no está tomada aún. Gracias por el consejo.

  3. […] una asociación de ideas, una historia del pasado de mi barrio, una postal, una comparación, toda una experiencia, un buen libro, y una de las pocas entradas que he escrito que vale la pena leer, por lo menos para […]

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