Estos días de febrero

Ayer en el supermercado que hay cerca del trabajo

Voy a continuar con un nuevo artículo de la serie Hibernia e Hispania. Aprovecho para destacar algunas de esas diferencias entre estos dos países, tan supuestamente católicos que no tienen casi nada en común.

Yo nunca he sabido muy bien cómo iba lo de la semana santa. Que solía ser por marzo o abril sí, y que eran unas vacaciones a mitad de camino entre las navidades y el verano, pero cuando me enteré de lo del primer domingo tras la primera luna llena después del equinocio ya tenía unas barbas bastante pobladas.

El caso es que en función de estas fechas se determinan otras (cuaresma, carnaval) que tienen diferente aceptación en los dos países que nos ocupan. Dejo a un lado el Día de los enamorados, del que ya hablé el año pasado, y que también es bastante distinto en un lado y en el otro. Me voy a poner con los últimos tres días.

Los carnavales, por ejemplo, en Irlanda no existen. O apenas existen. O no son lo que son en España. Y no me refiero a Santa Cruz de Tenerife, ni a Cádiz, ni siquiera a Ciudad Rodrigo o a Tolosa. Es que no se pueden comparar con los de ningún pueblucho o aldea de la península Ibérica. Nothing, niente, nada. Se disfraza la gente en el Halloween y algo en Nochevieja, incluso se suelen hacer fiestas de disfraces (fancy dress parties) en cualquier momento, pero carnavales aquí no hay.

Ayer fue el martes de carnaval. En inglés bueno de Inglaterra se conoce como Shrove Tuesday (en inglés antiguo había un verbo shrive), pero en EEUU lo conocen más por la forma francesa de Mardi Gras (martes gordo, mientras que para nosotros el gordo es el jueves anterior) supongo que por la influencia de Nueva Orleans. En Irlanda en cambio se le conoce como Pancake Tuesday, es decir, “el martes de los panqueques”. “Panqueque” me parece una palabra un poco mexicana. Yo a estas cosas siempre las he conocido por el gabachismo crêpe.

Y luego hoy es el miércoles de ceniza. El primero que pasé en Dublín me sorprendió la cantidad de gente que iba con su mancha en la frente por la calle. Tuve que ver a varios para caer en la cuenta de que esto era algo de lo que había oído hablar, pero como una cosa vieja. En lo que yo viví en España nunca vi esto, aunque supiera que existía. Luego hace unos años, comentándolo con un compañero de trabajo español (más bien conservador, de un pueblo pequeño de Extremadura) nos dijo que aquí era exactamente igual que en España.

Como se sabe, hay muchos mundos en este mundo y hay muchas Españas. Yo no me he movido mucho con gentes religiosas y provengo de una región más moderna que la media en ese y otros sentidos. Muchas de mis comparaciones Hibernia-Hispania son en realidad comparaciones del condado de Dublín y la provincia de Guipúzcoa. A la gente le hace gracia cuando le digo que mi town es una mezcla de Ballimun y Swords.

Ya sabéis. Irlanda: los carnavales no existen, el martes comes crêpes y el miércoles puedes salir al trabajo sin lavarte la cara.

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One Response to Estos días de febrero

  1. […] palabra, una película, una asociación de ideas, una historia del pasado de mi barrio, una postal, una comparación, toda una experiencia, un buen libro, y una de las pocas entradas que he escrito que vale la pena […]

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