Lo de mi primo

Países con los que las empresas de Estados Unidos no pueden trabajar

Mi primo trabajaba para una multinacional estadounidense de los medicamentos. Las farmacéuticas, los malos de la película. De hecho, hace unas semanas lo despidieron. No sé si fue cuando el Gobierno abarató el despido. Me alegro de que haya tenido la suerte de encontrar un trabajo parecido en quince días. Tengo curiosidad por saber si sigue creyendo las cosas que me decía o si alguna vez las creyó.

Porque me dijo varias veces que el medicamento de marca es superior al genérico. Que su empresa los producía siguiendo estrictos controles de calidad, mientras que los medicamentos genéricos se producían en plantas de la India y luego se metían en sacos y que aunque el principio activo fuera en principio el mismo (y válgame la redundancia), la calidad acababa resultando peor. Una de los ejemplos curiosos que dio es que los gobiernos incentivan la denominación de origen en los vinos y los quesos, mientras que buscan ahorrar costes con los medicamentos genéricos. No sé si era idea suya o de la industria, pero me parecía curiosa.

De todos modos nunca me convenció, yo creo que en esto de los medicamentos hay mucha tontería y mucho oligopolio y mucha corrupción por los pasillos y que el ácido acetilsalicílico es ácido acetilsalicilico. Como ya he dicho, para mí las empresas como la anterior empleadora de mi primo son un poco los malos de la película, aunque se trata de un mercado muy complejo y entiendo la necesidad de que sean rentables para que tengan incentivos en la búsqueda de nuevos medicamentos.

Pero lo de mi primo lo entiendo menos. Esa identificación de sus ideas con las de la empresa. Supongo que sería sincera, si hasta las ponía en el Facebook. Sin embargo yo, que también he trabajado para varias multinacionales estadounidenses, siempre he separado mucho mis intereses de los de mis empleadores y mis opiniones personales de la política de la empresa. Nunca creí que los ordenadores de la empresa para la que trabajaba en 2003 fueran los mejores del mundo (y tampoco lo creyeron los consumidores, que de hecho los expulsaron de ese mercado), pero mi lealtad de mercenario hace que yo defienda los intereses de quien me paga incluso aún cuando creo que sus normas son absurdas o contraproducentes o contrarias al propio interés de la empresa.

En mi anterior trabajo, la primera tarea que me dieron fue enviar una serie de ficheros con documentación a unos abogados, para ir judicialmente a por unos clientes. Pronto me di cuenta de que íbamos a perder todos los casos y no por ello dejé de enviarlos, que era mi cometido. Al final fui ralentizando el proceso, pero más que nada porque se incrementaron mis funciones y no tenía tiempo para seguir haciéndolo. Me quedaron bastantes sin enviar y es triste pensar que has ahorrado un montón de dinero a la empresa por falta de tiempo, o incluso por pereza.

A veces puede haber discrepancias políticas entre la empresa y el individuo. Por ejemplo, en la misma empresa nos dieron la tarjeta adjunta, para que bloquearamos cualquier contrato o transacción en el que apareciera alguno de los paíes en ella inscritos. Los más malos del mundo eran Birmania, Cuba, Irán y Sudán. Creo que el primero y el último han mejorado sus relaciones con los EEUU en los últimos dos años, pero seguro que Cuba e Irán siguen en la lista negra, negrísima del eje del mal.

A mí todo esto me parece una tontería, viniendo de compañías que trabajan con la República Popular China, pero mi ética profesional está por delante de mi opinión de que el bloqueo estadounidense a Cuba es una de las razones que han consolidado la dictadura castrista e impedido que los cubanos hayan podido acceder a la democracia y a las mejoras económicas desde hace decenios. Eso sí, ninguna operación que tenga que ver con Cuba va a pasar por mis manos y llegar más lejos. A mí me pagan por hacer eso, y eso es lo que hago. Ellos verán.

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One Response to Lo de mi primo

  1. […] y este a su vez con la nación. En Irlanda seguíamos con los nuevos impuestos y por otro lado hice profesión de fe mercenaria. Tuve nobles intenciones que caducaron y vertí al inglés sendos textos sobre dos ciudades […]

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