Trabajar de lo mío

Gene Wilder comprende la realidad española en memegenerator.net

Ojalá me equivoque. Nada me gustaría más en esta ocasión. Desde 2008 vengo oyendo hablar de la crisis. Primero de la crisis de las hipotecas en los Estados Unidos (¿recuerdan las subprime?), luego financiera, luego de crédito, luego de Grecia, de la prima de riesgo, de los rescates, de la eurozona. Son todas piezas del mismo dominó. Por simplificar, mi modo de verlo es que en los años anteriores a 2008 el endeudamiento de las economías avanzadas fue de una magnitud que costará décadas superar. Me pone malo la gente hablando de “la crisis” como si esto fuera el bache de 2001 o lo de 1992. Como si dentro de un par de años las cosas fueran a mejorar y cualquier gañán sin formación fuera a volver a encontrar empleos de peón ganando más de dos mil euros al mes, o si cualquier indocumentado que se presente en una oficina bancaria fuera a volver poder endeudarse por medio millón de euros para comprar un pisito.

Eso se acabó, no va a volver y lo que estamos viviendo ahora no es una crisis sino una nueva realidad en la que los países emergentes son cada vez más competitivos y el otrora primer mundo compite con ellos casi de tú a tú e intenta salvar los muebles. Llamar “crisis” a este nuevo modelo sólo contribuye a que la gente no intente entenderlo bien ni tome las medidas adecuadas. Obviamente esto interesa mucho a bastantes malos políticos, porque cuando surgen dirigentes de altura éstos dicen a un país la verdad, más aún cuando las cosas están crudas.

He empezado con este ejemplo macro de ocultación de la realidad tras una etiqueta y ahora bajo al ejemplo micro que quería comentar. En los últimos tiempos estoy leyendo historias de la generación de los mileuristas. Gentes nacidas en las décadas de 1970, 1980 y 1990 a las que también han llamado los “pre-parados” y últimamente de los nimis, un cruce entre nimileurista y el nombre de los ninis esos que ni estudian ni trabajan. Como a todas las generaciones, nos han tocado tiempos difíciles que vivir. La diferencia puede ser quizá que el mundo haya cambiado más en las últimas dos generaciones que en las diez, quince o veinte anteriores, y que la gente ha perdido capacidad de adaptación. Adaptación al medio y de sus expectativas.

Pirámide de población española 2011

El caso es que mucha gente de esta generación pretende conseguir un trabajo “de lo suyo”. “De lo mío”, “de lo tuyo”, “de lo suyo” es una expresión que yo borraría del idioma de cuajo. Algunos creerán que por ir cuatro o cinco años a estudiar a una universidad pública saturada una carrera que también han estudiado otros cientos de miles de individuos deberían tener automáticamente derecho a un puesto de trabajo en ese sector, independientemente de si la economía los crea o no. Serán víctimas de la burbuja universitaria o de su propia candidez.

Entonces uno se encuentra con el licenciado en pedagogía que no tiene ninguna oportunidad de trabajar en nada de eso porque hay miles y él encima era mal estudiante y tardó ocho años en conseguir su diploma. Y ese licenciado en pedagogía, o psicología, o filosofía está trabajando como camarero en una cafetería y gana setecientos euros al mes y dice que está sobrecualificado y tiene su lógica. Pero la mía es que en realidad es un mal camarero que está infracualificado en relación con otro que lleva en el oficio los ocho años que él anduvo perdiendo en la universidad. Si se diera cuenta de que no es un pedagogo que se ve obligado a trabajar de camarero sino más bien un camarero que una vez hizo estudios de pedagogía, se pondría en el camino correcto.

En España hay una burbuja universitaria impresionante, que ocasiona que alrededor del 30% de los jóvenes de entre 18 y 25 años estudien en la universidad, mientras que en economías más productivas este dato está alrededor del 15%. Esto es debido a varios factores como el hecho de que la universidad pública sea muy barata, el escaso coste de oportunidad a causa de la falta de empleos para jóvenes, factores políticos como la proliferación de universidades sin planificación global en los años ochenta (tristemente cada comunidad autónoma quiso tener al menos una, con la mayor cantidad de facultades posibles, cada ciudad cuantos más centros mejor, cada partido político en el poder estaba feliz de crear puestos de trabajo para afines y en realidad lo último eran los intereses de los estudiantes) y un factor cultural muy importante que es el hecho de que la generación mileurista es hija de otra generación trabajadora que vio que en sus tiempos la universidad era un mecanismo de acceso rápido al bienestar (y como en todas las burbujas, esto dura hasta que no da más de sí).

Y lo que debería hacer la gente es adaptar sus expectativas a la realidad, intentar conseguir el mejor trabajo posible en función de diversas cualificaciones entre las cuales la titulación universitaria es una sola y quizá no la más relevante. Todo lo que tenga que ver con dominar idiomas o aspectos de informática puede ser bastante más útil en estos tiempos que el titulito de una universidad desprestigiada por la masa. La emigración, por supuesto, está ahí como alternativa ya que hay países mucho más interesantes que España para crecer profesionalmente. De hecho, también hay que plantearse bien si acudir o no a la universidad. Si yo volviera a tener dieciocho años probablemente no iría (aunque esto es porque ahora tengo algunas ideas de cosas que podría hacer. El acceso a información a través de internet abre posibilidades que hace veinte años no existían y no son estar todo el día colgados del Facebook), pero sí que iría si no tuviera nada mejor que hacer y el coste de oportunidad es próximo a cero (que es básicamente lo que hice en su día).

Otra forma de pensar es que ya te lo has currado mucho para conseguir el título y ahora puedes mandar currículos y esperar en casa de tus padres a que llegue por fin esa oferta de un trabajo “de lo tuyo”.

Anuncios

8 Responses to Trabajar de lo mío

  1. karamazeva dice:

    Los hay de otra rara especie, como la mía.. que volvemos a la universidad (a distancia: todo un mundo por descubrir) después de los 40 porque ahora queremos estudiar algo que realmente nos guste.. El título de la Facultad de Derecho sigue muerto de risa en el desván.. nunca trabajé “de lo mío” (que en realidad nunca consideré mío) y ésa ha sido la mayor bendición de mi vida.. 🙂

    • alfanje dice:

      Alguna otra bendición mayor te tiene que haber caído. Mira por ejemplo, haber bebido de la fuente de la eterna juventud esa que hace que no aparentes ni 30 o ese don de liderazgo mediático.

      Los vejestorios en la universidad española no son una especie tan rara http://www.ranlhe.dsw.edu.pl/files/Cruz_et-al.pdf

      Tengo ganas de verte. A ver si antes era por la distancia y ahora va a ser por los exámenes y las juergas universitarias… 😉

  2. […]  El otro día cuando comentaba el anhelo existencial y los problemas de adaptación de una generación que desea “trabajar “de lo suyo”, menté varias titulaciones académicas con cierto éxito a priori visto su capacidad para reclutar alumnos, pero con méritos mucho más relativos en lo referente a su empleabilidad. Hablé de filosofía, psicología y pedagogía, más que nada porque esos tres estudios se impartían en un mismo edificio en mi primera universidad. Podía haber metido en el saco sociología, derecho y sin duda, periodismo. […]

  3. […] malo repetido….  En otro orden de cosas, hace unos días escribí un pequeño texto “Trabajar de lo mío“, en el que suelto un par de ideas manidas sobre la situación económica actual. Pues esta […]

  4. […] el pasado escribí algo más sobre esto (1, 2). […]

  5. […] lo de no volver a España a vivir seguramente podría remitirme al mercado de trabajo y al telediario, pero como muchas veces he recomendado hacer más caso a las estadísticas que a […]

  6. […] escribí hace un par de años “Trabajar de lo mío” donde critico esa estupida mentalidad funcionarial española, según la cual por el hecho de […]

  7. […] Tiene reflexiones interesantes sobre lo que está ocurriendo en el mundo académico. Como el lema genera un expectativa contribuye a engañar a los que creen que pueden permitirse seguir su pasión, un grupo que traté en Trabajar de lo mío. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s