Salida, voz y lealtad

Me enteré de que hoy murió Albert Hirschman. Cuántas veces he visto el nombre y ninguna su foto, hasta hoy. Personaje de biografía sorprendente, de la quinta del año 15. Una de tantas historias de vida que me hacen pensar lo que sería hoy Alemania si no se hubiera interpuesto la locura.

Uno no ha leído a Hirschman en profundidad, pero sí se me quedó grabado lo de salida, voz y lealtad cuando estudié políticas. Lo que más me gustaba del tríptico de opciones es que se puede aplicar no sólo a la política sino a cualquier comunidad en la que participa un individuo; a las relaciones amorosas, a la pertenencia a una asociación no política, al trabajo, a la participación en cualquier proyecto.

En la clase obrera las relaciones de los hijos con los padres suelen ser de lealtad hasta el momento de la salida, y hay poca voz para los hijos. Las clases medias y altas forman dinastías en las cuales es importante dar poder, voz, a los siguientes en la sucesión, y por eso se negocian más cosas.

Las relaciones amorosas pueden acabar convirtiéndose en relaciones familiares, pero esto no siempre es así. El enamoramiento y el desengaño tienen tanto que ver con esa negociación de cosas que son aceptables, negociables e inaceptables. No sé si hay mucha voz. Tengo para mí que las parejas exitosas son aquellas en las que la negociación no se explicita, reduciendo al mínimo los costes de transacción.

La pertenencia a partidos políticos o asociaciones de cualquier tipo podría ser el ejemplo paradigmático. Yo intentaría no ser leal a un partido sino a mis ideas. Esto suena muy bien, pero al fin y al cabo ¿las ideas no cambian con el tiempo y las circunstancias?  y si no cambiasen ¿qué tipo de ideas serían? Al final el partido es una estructura que va más allá de lo ideológico y entra en lo sociológico. A mí sin embargo, me gustaría la aureola de purista, esa dignidad de aquel hombre maltratado en el chiste al que su mujer tira por la ventana y según cae va gritando ¡y ahora me voy!

El precio de la voz es elevado. Quise ser wikipedista y me agoté. Es importante que la voz no canse, llevarla al lugar donde puede cambiar las cosas o la visión de las cosas. ¿Dónde está el debate y dónde la manipulación? Es lógico que como emigrante tienda a salir. Es tan fácil no pertenecer a esta sociedad y ser tan sólo uno de sus contribuyentes. Sólo la salida da libertad negativa y sólo la voz libertad positiva. Sólo nos hace humanos la lealtad.

En cambio, la lealtad por los equipos de fútbol, por la nación, por ser del pueblo más bonito y donde se hace mejor vino he preferido no entenderla. Si tenemos que imaginar comunidades imaginémoslas mejores.

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3 Responses to Salida, voz y lealtad

  1. […] otro día mietras escibía sobre “salida, voz y lealtad” se me ocurrió que podía ser una buena idea narrar mi experiencia de wikipedista entre 2004 […]

  2. […] Entre tanto escrito hubo recuerdos a mis tiempos de estudiante de ciencias políticas (1,2,3,4) y como siempre a los viajes de aquellos años (Vietnam central, Dubróvnik, el Cabo), que es […]

  3. […] quienes trabajen de lunes a viernes. Por diversas razones los pequeños comerciantes tienen mucha voz. Es un país que se cree que va a llegar a algo protegiendo a la pequeña y mediana empresa y sin […]

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