Choque de estrellas

Esto es más de lo que pedía pedir.  Anoche, alentado por Twitter, di rienda suelta a mi contumaz masoquismo y me conecté a la tele española para ver en directo eso de lo que todo el mundo hablaba y que resulta que era que mis dos estrellas mediáticas de la semana a punto de concluir se enfrentaban en singular duelo: Ada Colau vs. Beatriz Talegón.

El entuerto viene porque ayer hubo diferentes manifestaciones en ciudades españolas (ciudades del Estado, ha dicho la Colau) organizadas por la autodenominada Plataforma de Afectados por la Hipoteca, gente desafortunada a la que sin comerlo ni beberlo les cayó una del cielo. Esto era para pedir la aprobación de la iniciativa legislativa popular con una serie de medidas entre las que la que más me llama la atención, porque es a la que más contrario soy, es a la dación en pago retroactiva de viviendas hipotecadas a los bancos.

En realidad es una oposición muy conceptual en la que apenas tengo interés, porque no pago impuestos en España más que el IVA de lo poco que consumo cuando ando por allí. El que le empluma su ruina a un banco es obvio que sale ganando, y digamos que mi solidaridad es con el contribuyente que manejó sus finanzas con responsabilidad y va a acabar pagando el delirio de esos “afectados” si esto se consiente. Porque la gente en España son unos señores muy ricos que tienen un montón de dinero en  los cajones, cuando no son más que el mediador que ponen en contacto el dinero de los ahorradores y el de los que se endeuda. Hay señores de esos, pero su dinero está muy lejos del alcance de los españoles, así que lo único que se puede hacer aquí es redistribuir el coste de la irresponsabilidad entre los que no se pueden escapar del país. No es o los afectados por hipotecas o los bancos, sino o que firmaron hipotecas o los contribuyentes que tendrán que cubrir el agujero que quede en los bancos.

Otras medidas, como lo de la moratoria a los embargos o la utilización de viviendas de los bancos intervenidos para alquiler social las veo más factibles (aunque lo he flipado cuando la portavoz de la PAH se ha quejado de que las viviendas de las que disponen los bancos son de muy baja calidad, por pedir que no quede). Soy bastante escéptico de que lo de la dación retroactiva pueda salir adelante y tengo la sensación de que el PP le dio luz verde a la tramitación en un delirio populista o en un momento de absoluta confusión porque no saben ni qué hacer con el país pero sí que saben que necesitarán votos. Tengo bastantes dudas con respecto a la legalidad de las leyes retroactivas y si eso va a ser constitucional. Y por desgracia pocas respecto a lo que va a suponer eso en el mercado hipotecario del futuro. -“¿Otra vez pensando en el futuro? Esto es España, no jodas.”, vuelven a decirme quienes hace ocho años me decían “nunca baja”, ” treinta años no es tanto” y “tú lo vas pagando y si no puedes lo vendes”.

En el debate me ha llamado la atención una cosa, que es la aparente unanimidad. Ha faltado por todas partes una llamada a la responsabilidad individual. No digo que les hagan culpables de toda la situación ni que les llamen morosos pero, no sé, ¿que al menos cada cual se corresponsabilice en alguna medida de lo que ha firmado?. Pues no, ni siquiera. Todo el mundo es víctima y prestar dinero, crimen según parece. Ya ni la sociedad es la culpable porque aquí to er mundo e güeno. Nuestros fantasmas son los mismos que invocaba Chávez hace nada, sólo nos falta el imperialismo yanqui y eso es, sin duda, porque no ando leyendo todas las cosas que se escriben.

La falta de sentido individual de la responsabilidad,  esa serie continua de dejaciones, es lo que ha llevado a España adonde está y lo que la va a mantener en ese sitio mucho tiempo. Yo también soy culpable y de pura dejación he dejado  hasta el país, pero los españoles ya pueden ponerse todos de acuerdo en que la culpa es de los capitalistas especuladores, que al final van a necesitar el dinero de esos mismos y no hay nada más tonto que morder la mano que te da de comer, ni nada que le ayude más a un inversor que no sabe dónde colocar su dinero que un país con leyes retroactivas respecto del capital. De hecho, estoy pensando en sacar el poco que tengo allí, antes de que me llamen criminal por haberselo prestado al banco que le prestó a aquel que se ve afectado por una hipoteca y encima al final lo acabe perdiendo. Pero en fin, la dación retroactiva es una nueva versión de “¿qué hay de lo mío?” y si a mí me quitaran de un plumazo mis deudas yo también estaría feliz y luego ya veríamos mañana si el país se iba o no se iba al carajo.

Resulta que en la manifestación de Madrid alguna gente ha empezado a insultar a la nueva estrella mediática de la izquierda española -Beatriz Talegón- porque en España la gente es así. Insultar a alguien es más o menos aceptable. En la práctica la han echado de la manifestación y la ha tenido que ir a escoltar la policía y demás. Esto es el eterno retorno de la tragicomedia del izquierdismo español, en sus ciento cincuenta años en la búsqueda de la pureza impoluta. Hace diez o quince años me maravillaba de lo que había supuesto el anarquismo español en las primeras décadas del siglo XX y cómo eso había quedado en nada, y resulta que sólo estaba agazapado esperando a este momento. Y bueno, pues eso, buscan un movimiento de base amplia y acaban zurrándose entre ellos. A la moza esta le han culpado del GAL y lo mismo le podían haber emplumado la traición de apoyar a la junta de Casado.

En fin, que por otra parte bien merecido, ya que eso es lo que les ocurre a los que se ponen a cabalgar a lomos del tigre del populismo. Luego en el debate la portavoz de la PAH ha venido más o menos a legitimar esa violencia verbal contra alguien por tener filiación política, porque al fin y al cabo los desahucios tamibién son violencia y los políticos son responsables de las políticas públicas que han llevado a esta situación. He tenido un déjà-vu que me ha llevado a tiempos no tan lejanos y me ha parecido que Beatriz Talegón era el PNV y Ada Colau, Batasuna (y a quien le parezca exagerado que mire la carta de la PAH a los grupos parlamentarios). No sólo me lo ha recordado por minimizar la actitud agresiva de quienes se refugian en la masa para increpar a otros y lo de “los desahucios también son violencia”, también porque en un momento dado ha hablado de que están defendiendo derechos humanos, cuando a la vivienda en propiedad y el derecho a retrotraer contratos no los he visto por ningún lado en la Declaración Universal. Al menos el derecho de autodeterminación de los pueblos sí que aparecía, aunque nadie sabía exactamente lo que era y al final le hayan tenido que cambiar de nombre por no vender ni una escoba.

El listón está muy alto y la izquierda española (y si me apuran la derecha, porque al portavoz del PP en el debate lo han acorralado y casi ha acabado diciendo que sí que van a aprobar la dación retroactiva) sólo va a poder seguir el sendero populista, y como en mayo de 2010, las directrices vendrán de fuera.

Observo cierto paralelismo entre la burbuja inmobiliaria (una escalada en la que ningún banco podía quedarse fuera de los beneficios) y la burbuja populista actual (en la que los partidos están haciendo lo mismo por apoyos). Al final va a salir perdiendo el conjunto del sistema, pero el PSOE es el Bankia de los partidos.

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