Contratos

La Comisión Europea ha propuesto que España implante un contrato de trabajo único, en lugar de los millones (exagero) de tipos de contratos que existen hasta la fecha. El Gobierno de España, los empresarios y los sindicatos, en contra. Y con ellos la mayoría de los españoles, me imagino. Y yo, más bien a favor y fuera de España. Y así estamos cada uno donde estamos y como estamos, supongo.

El masoquismo no me alcanza para leer en profundidad las propuestas, pero la creación y mantenimiento en España del mercado de trabajo dual fue la consagración del fraude generacional sobre el que he escrito en alguna ocasión. La gente ve muy claro el conflicto de intereses entre la clase social altísima y las demás, ve muy claramente la guerra de sexos en estadísticas agregadas y también la que existe entre la clase dirigente y los gobernados. Son diferencias muy obvias como para pasarlas por alto. En un sistema de clases que aunque viscoso es más líquido es bastante más complicado dejar estos casos del  1 %  contra el 99 % (o del 50 % contra el 50 %, en el caso de las desigualdades entre sexos) y afrontar los que yo considero auténticos retos en la corrección de la desigualdad. Eso sí, como mucho de lo que se hace no genera sino pobreza, es posible que dentro de algun tiempo, cuando empiecen a quebrar más ayuntamientos, el busque las siete diferencias entre funcionarios y trabajadores de ETT puedan resolverlo hasta los parvulitos.

Así que aunque al igual que a la opinión pública mayoritaria a mí también me gustaría que se combatiese el fraude fiscal y que los más ricos (en especial las personas jurídicas) pagasen más, yo señalo la desigualdad generacional, la que se produce entre quien disfruta del empleo público y quien se gana la vida en el privado, y la que hay entre quienes ejercen su derecho al trabajo bajo muy diferentes marcos reguladores, que no tendrian por qué existir. Pero en fin, del mismo modo que quienes están en el segundo percentil de renta ya consideran que no son privilegiados, todo aquel que tenga un algo que defender, derecho o privilegio. lo defiende como puede y es lógico. Yo hago lo mismo en la medida de mis posibilidades. Ahora bien: casi todo lo que se ha hecho en España en materia de mercado laboral está mal hecho y la prueba es el resultado medido en desempleo. Debería hacerse casi cualquier otra cosa, copiada de cualquier otro sitio.

La obsesión de los españoles por tener un empleo fijo es tan enfermiza como la que mostraban por tener una vivienda en propiedad hasta hace muy poco tiempo. Hay veces que no está exenta de racionalidad económica… hasta que deja de estarlo. Ahora ya hay voces que dicen “es mejor estar de alquiler”. Si en esta ciudad existieran alquileres por debajo de 500 euros no me habría comprado un apartamento en la vida. Hay un precio de equilibrio y hay que saberlo y obrar en función de ese precio.

Lo del empleo fijo es lo mismo. La gente lo valora y quien lo tiene lo atesora por la triste y sencilla razón de que no hay empleo y vive en una economía regida por unas normas de mierda que provocan que no se cree empleo. Si hubiera suficiente empleo a la gente le acabaría dando igual si el suyo es fijo o no, porque ellos mismos estarían buscando uno mejor pagado continuamente. Del mismo modo que prefiero vivir de alquiler si hay apartamentos por menos de 500 euros, prefiero cualquier empleo en un país sin desempleo (y ya cambiaré si no me gusta), que uno con indemnización por despido en un país con paro altísimo. Eso es a lo que hay que aspirar y no hacerlo implica asumir un fracaso.

A mi modo de ver la situación de España es tan grave que sería necesaria una liberalización bastante brutal del mercado de trabajo. No engaño a nadie, habría perdedores: probablemente gente de más de cincuenta años que sólo resiste en sus empresas porque es más caro despedirlos que mantenerlos. Tampoco dejo que nadie se engañe: el sistema actual también genera perdedores, en este caso la segunda generación de jóvenes que van a llegar a vieja sin tener ni siquiera la oportunidad de demostrar su valía o su capacidad de trabajar a destajo. Ya me imagino que es más difícil que se rebelen contra sus padres que contra el sistema así en teórico. A este paso su perspectiva de formar patrimonio heredando cada vez es mayor que la de hacerlo trabajando.

Pues nada, sigámonos aferrando a los dias por año trabajado que nos vayan quedando y los que sean temporales que sigan esperando, que ya les tocará que les hagan fijos. Yo ya gané la de que los pisos pueden bajar y esta también me toca verla desde fuera.

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