Hoi An: la mañana

Mapa de Vietnam

Mapa de Vietnam

Después de las montañas del mármol, el fallido intento a las ruinas champa en My Son y nuestro intersante tránsito por varias carreteras de todo rango, finalmente llegamos a Hội An, ciudad pequeña y muy turística que carece de aeropuerto y por lo cual es totalmente complementaria de Da Nang, que es grande, tiene poco para el visitante y un aeropuerto importante en medio de la ciudad. Al llegar parecía que la lluvia estaba amainando, pero bien cierto es que el río estaba bastante crecido. Diciembre es sinónimo de lluvias torrenciales en el centro de Vietnam.

Ciudad inundada

Ciudad inundada

La ciudad de Hoi An, conocida en tiempos antiguos como Faifo, está en la orilla y cerca de la desembocadura del río Bon. Tiene más de cien mil habitantes que no se ven por ninguna parte, porque adonde llega el turista es a dos o tres calles en la margen norte del río, que son una especie de reliquia de otra época: un decorado de cine de película asiática en el que se conjugan varios estilos arquitectónicos y ornamentales. No es puramente vietnamita, sino que debido a sus antiguos lazos comerciales, también muestra rasgos chinos, japoneses y hoy día, por supuesto, occidentales. Qué parte es resto arquitectónico y qué parte cartón-piedra de decorado ni lo quiero saber. Es bonito y está lleno de restaurantes y tiendas de recuerdos.

Tiendas

Tiendas

Compramos una especie de boleto con el que podías entrar a varios templos, museos, casas de comerciantes de época reconvertidas y a algunas actividades, que si no recuerdo mal eran un conjunto de música tradicional vietnamita y alguna otra cosa escénica. Esto último no pudimos llegar a verlo porque la inundación hizo imposible llegar a la calle en la que se encontraba.

Taller de costura

Taller de costura

Pero por la mañana pasamos un par de horas visitando esos museos de artesanía y los altares de las casas de los ricos de antaño con sus altares y numerosos objetos para el culto de las religiones asiáticas. Algunas tenían un patio hermoso con plantas que para nosotros eran desconocidas. En la ciudad había numerosos talleres de costura y no son pocos los extranjeros que siguen el consejo de quedarse varios días en la ciudad para hacerse un vestuario a medida, ya que el ahorro en comparación con comprarlo en el mundo avanzado puede ser considerable.

Templo chino

Templo chino

Luego llegó el momento en que me fui a comer y la jefa a hacerse una chaqueta. Cuando nos encontramos compramos unos chubasqueros de plástico de un color rosa chicle horroroso, fuimos a ver algún otro templo más, donde me encontré con un poderoso dragón, y caminamos hacia el mercado de abastos, con la intencion de dirigirnos primero al puente sobre el río Bon, el río de verdad (aunque todas las calles se estaban convirtiendo en rios) y luego hacia el famoso puente japonés de la ciudad. Estas cosas, que conseguimos hacer, se volvieron mucho más interesantes por un pequeño detalle con el que no habíamos contado: la inundación.

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One Response to Hoi An: la mañana

  1. […] que seguimos recorriendo las dos o tres calles que se dejan ver  de Hội An. Cuando llegamos al mercado […]

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