Hoi An: la inundación

Así que seguimos recorriendo las dos o tres calles que se dejan ver  de Hội An. Cuando llegamos al mercado empieza a llover con más fuerza, pero aún así nos apetece acercarnos a la anchura del río Bon por su puente estrecho, siempre con nuestros impermeables rosados, que no son más que un trozo de plástico.

Puente

Puente

El agua bajaba veloz, con un color que nos parecía bastante aún desconociendo su tono natural. En medio del puente pegaba más el viento y aunque seguía lloviendo tampoco parecia un tiempo horrible, pero al volver al coto turístico del casco urbano vimos que ya las dos primeras calle estaban inundadas, aunque a los vietnamitas nada de esto parecía perturbarles el ánimo y seguían su vida cotidiana, por ejemplo en un mercado que empezaba a parecer un charco gigantesco. Días después, en una revista para turista hecha en inglés, leí que contaban cómo los vietnamitas son gente dura y resistente, y que ante estas adversidades sacan a flote su espíritu emprendedor para obtener unos cuantos dongs adicionales, por ejemplo transportando mercancías en su barquichuela.

Mercado inundado

Mercado inundado

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La calle del espectáculo musical

La calle del espectáculo musical

Según el mapa, la actuación de música tradicional vietnamita se llevaba a cabo en un edificio que se encontraba en la mitad de una calle que ya era totalmente inaccesible. Dimos por perdida esa parte de nuestro pase “visite Hoián” y nos dirigimos hacia tierra firme, con la intención de acercarnos al famoso puente japonés. El puente japonés es una de las estructuras más conocidas de Hoi An y su existencia tiene que ver con la nutrida colonia japonesa que hubo en la Faifo antaño y que se dedicaba al comercio.

Inundaciones

Inundaciones

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Inundación

Inundación

El puente fue construido entre los siglos XVI y XVII y a uno de sus lados contiene una pagoda budista, a la que se accede desde el interior del puente cubierto. Al principio la ciudad estaba se extendía sólo por la margen norte del río Bon y estaba dividida en dos secciones, comunicadas por este puente. El lado más occidental era el sector japonés. Al llegar, marabunta de turistas y sobre todo, mucha agua. Desde histórico puente podía verse otro que había quedado casi completamente cubierto por las aguas. Todavía tuvimos tiempo de ver algún templo chino más y tiendas de faroles.

Puente japonés

Puente japonés

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Faroles

Faroles

Luego fuimos a buscar a nuestro chófer para volver a Da Nang. El tío había echado el día en un café con otros del oficio. Durante el regreso recurrimos al breve glosario de vietnamita de nuestro libro para intentar que nos llevara a la estación de tren de Danang para intentar comprar un billete a Hué para el día siguiente. Creo recordar que tren se decía “ga”, en alguno de los tonos, pero en algún otro tono la palabra era vaca.  Parecía que nos entendía pero que nos decía que no nos llevaba. Luego en recepción nos explicaron que por las lluvias se habían interrumpido los trenes. Parece ser que sí que estaba lloviendo más que de costumbre.

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