Regalos navideños

Por este precio lo podría incluso regalar

Los libros con precios así se podrían incluso regalar

El domingo ha estado apacible. Hemos acudido a una fiesta para quinientos niños en la que además de pintar y jugar con globos hemos caído tan bajo como para hacernos la foto tonta con Papa Noel. Lo bueno es que además nos ha quedado tiempo para descansar y he podido leer uno de los libros que compré ayer: “Scroogenomics: Por qué no debería comprar regalos navideños”.

Vale, la traducción tiene truco (original Scroogenomics: Why You Shouldn’t Buy Presents for the Holidays) porque en inglés mola mucho últimamente no decir christmas (navidad) y cambiarlo por holidays (que casi siempre es vacaciones, aunque en este caso sería más bien algo ambiguo como fiestas o festividades). Es lo que tiene ser la lengua universal y tener que dar satisfacción a todo el universo. Decir happy holidays es como si en español se dijera “felices fiestas”, pero no como suele hacerse sino con la intención de no ofender a musulmanes, judíos, hinduístas, etc. Aquí en Irlanda no se da tanto como en EEUU pero se va viendo en publicidad y tal. Me sigue sonando a bobada yanqui. Lo de Scroogenomics va por Mr Scrooge, el personaje de Dickens que creo que todos conocemos y por -nomics, como en economics: economía.

En realidad lo he podido leer porque son 140 páginas pequeñas. El autor además de profe de economía en la universidad es también bloguero y escribió un par de artículos sobre lo mismo en Slate (1,2) antes de sacar el libro, que más o menos apuntan por dónde va a ir. Edición mínima de Princeton a la que le faltan gráficos y tablas con datos creo yo, pero en fin, por 2 euro casi podría regalarlo sin contravenir sus consejos.

El libro trata de la cantidad de recursos que se desperdician con la manía de regalar cosas y por qué esto supone una asignación ineficiente. Hace unos cálculos comparando los que se consume en diciembre con noviembre y enero. Los datos españoles son bastante altos y me pregunto hasta qué punto influye lo de la paga extra. Más o menos es un fenómeno fuerte en todos los países desarrollados de tradición cristiana. La idea no es tanto que el gasto en regalos sea elevado, como que es ineficiente, ya que mucha gente compra a otros cosas que a éstos no les gustan.

A mí me gusta la idea, porque también soy austero, optimizador y enemigo del derroche. En realidad casi ni hago regalos, porque no tengo ni idea de lo que le gusta a la gente ni me agradan las sorpresas ni espero reciprocidad. No siendo cristiano ni consumista uno tiene pocas razones para hacer grandes despliegues navideños si vive de acuerdo con sus valores. En general me parecen una cultura un poco agobiante, de sobreentendidos y compromisos, por lo que intento escapar de ella. En mi oficina he llegado a oír “¿qué le podría regalar por navidad al novio de mi prima?”. Cuando las obligaciones sociales llegan a ese punto ya no tienes escapatoria. De ahí al potlach hay dos pasos.

Cosas interesantes:

  • Hay algunas ocasiones en las que es interesante regalar algo. El autor las llama de “búsqueda” y “permiso”. Aunque uno es quien mejor conoce sus propios gustos no sabe todo lo que existe y otro podría encontrar un libro antiguo que es toda una sopresa para él. “Permiso” supone comprarle algo a alguien para superar su bloqueo mental (persona que desea tener algo pero no se atreve a adquirirlo por cumplir con sus planes financieros). “Búsqueda” y “permiso” están en los límites de las preferencias y la voluntad.
  • Los patrones de ineficiencia. El tipo de parientes que menos acierta con los regalos es el de los parientes políticos, seguido por el de los parientes lejanos. Los que conviven en una misma vivienda y los amigos suelen acertar bastante bien.
  • La distinción entre las razones para regalar (redistributiva-parternalista-altruísta), que aunque muchas veces se combinan plantean interesantes aspectos sobre que se puede regalar y qué no.
  • En la categorización de bienes (inferiores-necesarios-lujo), el autor indica que las navidades son una necesidad. Aunque entiendo el método que utiliza la conclusión no es adecuada desde lo que en el lenguaje cotidiano entendemos como necesidad.
  • Normas no escritas y generalmente asumidas sobre cuándo es y cuándo no es aceptable regalar dinero.
  • Posibles soluciones: Cupones canjeables y donaciones caritativas
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4 Responses to Regalos navideños

  1. maria carnicero dice:

    Pues si se quiere acertar una GIFT CARD es lo mejor. Y no conozco a nadie que ponga mala cara (familia, amigos, novios). Si el obsequiado recibe varias de la misma tienda queda contentísimo.

    • alfanje dice:

      De hecho es los que defiende el autor. Dice que en EEUU entre 1995 y 2005 su uso se incrementó un 27% de promedio anual, hasta llegar a los 63.000.000.000 de dólares.s También tienen su truco,porque muchas no se llegan a canjear.

  2. Te doy 100 euros si publicas la foto con Papa Noel.

    • alfanje dice:

      No puedo. Es que si admito que he hecho media hora de cola para que un gordo me regale un reno de peluche mi reseña pierde toda su fuerza moral.

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