Dedicarse a lo que a uno le gusta

He encontrado un artículo que expresa bien algo que experimento cotidianamente: la colisión entre los valores de clase obrera del mundo en el que me tocó crecer y los de la empresa tecnológica que paga mi salario. Yo allí soy un camaleón y finjo estar de acuerdo con todo. Ni siquiera es que me cueste, pero creo que el análisis marxista es tan válido como otros para describir muchas de las cosas que acontecen en el mundo que vivo a diario.

Si saben leer en inglés, creo que el artículo de Miya Tokomitsu en Slate vale la pena. Trata de ese lema de “do what you love” que voy a dejar sin traducir porque no se encontrar el punto intermedio preciso que hay por encima de “haz lo que te gusta” y por debajo de “haz lo que amas”.

Do what you love es un apretón de manos secreto entre los privilegiados y una visión del mundo que disfraza su elitismo de noble superación personal. Según este modo de pensar, el trabajo no es algo que uno hace a cambio de dinero sino un acto de amor. Si al final no hay beneficio económico será porque la pasión y la determinación del trabajador fueron insuficientes. El auténtico logro es convencer a los trabajadores de que su trabajo va en su provecho y no en el del mercado.

Tiene reflexiones interesantes sobre lo que está ocurriendo en el mundo académico. Como el lema genera un expectativa contribuye a engañar a los que creen que pueden permitirse seguir su pasión, un grupo que traté en Trabajar de lo mío.

Hay muchos matices y podría estar hablando durante horas. No creo que Tokomitsu tenga toda la razón, pero es un punto de vista que hay que tener en cuenta.

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4 Responses to Dedicarse a lo que a uno le gusta

  1. Es interesante y a tener en cuenta, pero creo que al final no deja de ser un discurso victimista y algo conspirador, pues si bien seguramente a muchas personas podría interesarles convertir la autoayuda o el pensamiento positivo en el nuevo opio del pueblo (y hay muchos que estoy de acuerdo en que así lo intentan con sus conferencias y libros), en realidad es un hecho que muchas veces pensar en positivo y creer que uno puede vivir de lo que le apasiona, funciona (siempre que no se agarre uno a ello con demasiadas expectativas), y que cuando no lo hace, pienso que es preferible haber sido feliz mientras tanto, que amargarse culpando al sistema y resignándose, como hacían los antiguos griegos, a las leyes del destino…

    • alfanje dice:

      “Sí y no” es lo que pienso del artículo (y quizá también de su comentario). Yo es que más que en lo de seguir la propia pasión (quizá porque las mías son tan improductivas) creo más en la ética profesional y el orgullo de hacer bien el propio trabajo, aunque uno sea un mercenario que lo hace por dinero y la actividad no sea especialmente realizadora ni algo que se pueda idealizar.

      Creo además que un empleo se suele poder subdividir en tareas y que cada una se puede analizar individualmente desde cada uno de los prismas (pensamiento positivo de autoayuda o materialismo hiperrealista).También es interesante considerar que el trabajo no es solo lo que uno hace, sino la identidad que eso le ofrece, las personas con las que se relaciona y algunas otras pequeñas satisfacciones que a veces lo hacen más soportable.

  2. migueldelavegapnl dice:

    Reblogueó esto en Inteligencia Emocional & PNL.

  3. […] viejos viajes por Toscana y Egipto. Subí una entrada que tenía pensada hacía años y encontré una idea sobre el trabajo y la vida que este mismo año me ha acabado resultando […]

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