Malahide

Después de un invierno atroz en el que apenas nos aventurábamos a las calles cercanas al hogar hemos decidido salir de Dublín todos los fines de semana que haga buen tiempo o al menos un tiempo decente. El domingo pasado fuimos a Malahide, que está a unos quince kilómetros al norte. Desde la estación de Connolly se llega en trén en unos veinticinco minutos.

Aparte de las veces que en los últimos años hemos ido con el trabajo a un restaurante paquistaní que allí se encuentra, hacía mucho tiempo que no pasaba por Malahide, entendiendo por tal lo de acercarse al castillo. La primera vez que fuí fue en primavera del 2000, cuando fuimos a jugar un torneo de ajedrez. Luego hubo otra ocasión con Jordi, creo que en 2002 ó 2003 y probablemente esa fuera la última y hace más de diez años. Recuerdo que teníamos la intención de entrar al castillo, pero que la entrada costaba 12 euros o algo así. A mí me pareció casi ofensivo que uno vaya a la Alhambra, que es patrimonio de la Humanidad, y le cobren seis y que le quieran cobrar tanto por ver un castillo que a fin de cuentas sólo es el más importante de Malahide. Lo bueno es que andar por los terrenos de la finca es gratis y gratificante. El interior del castillo no sé si lo llegaré a ver algún día.

En su día había un museo de trenes eléctricos en miniatura que creo que ya no existe porque no lo veo anunciado por ningún lado. Los terrenos de los alrededores están casi igual excepción hecha de una especie de centro comercial que han construido detrás del castillo y donde ahora se compran las entradas para el mismo y diferentes recuerdos turísticos, pero que además contiene varias tiendas, supermercado, restaurante y café en su interior.

De hecho fue el primer lugar en el que paramos al poco de llegar. En el vestíbulo había una banda de viento metal que tocó una adapatación curiosa de la tocata y fuga en re menor y un popurrí de bandas sonoras. Salimos a la terraza a echar un café y aparecieron por allí un pavo real y su hembra (estoy dudando de si se debe decir pava real y hay cierta simetría en mi duda, ya que en inglés también me sale más natural decir female peacock que peahen). Tras media hora mareando la perdiz o la pava, el macho se decidió a mostrar el plumaje. Es ciertamente un bicho formidable y también hacía muchísimos años que no veía uno.

Tras el cafecito nos pusimos a pasear y llegamos a una zona llena de columpios y juegos infantiles que me resultó muy interesante. No he seguido la evolución de esta tecnología en los últimos decenios pero me parecen bastante más complejos y entretenidos que los de mi infancia. También es cosa para pensar ese fenómeno de que hoy en día en cada parque infantil por cada niño puedan verse tres adultos.

 

Habíamos decidido ir luego a comer al pueblo de Malahide, que desde el castillo está a unos diez minutos a pie. Es un pueblo bastante de gente bien en el que no se ven algunas de las subclases que habitan el centro de Dublín a causa del fenómeno de discriminación por precio. No es sólo que la vivienda sea mucho más cara que en otras áreas, como suele ocurrir en cualquier otro lugar cuando desde la casa se ve agua de río o de mar, es que todo es caro. Por ejemplo, en el centro de Dublín hay muchos restaurantes en los que se puede comer por diez euros y no pueden pasarse con los precios ya que hay mucha competencia. Aquí en cambio no encontramos nada que nos pareciera a la vez interesante y asequible y tras una vuelta por las cuatro calles del centro del pueblo y el paseo marítimo decidimos volver a comer a lo que hay junto al castillo.

Al fin y al cabo teníamos que volver hacia la estación de tren de todos modos. La comida del Courtyard no era nada especial y también era más cara que en Dublín centro, pero estaba aceptable. Me gustaron mucho las mesas de cristal, debajo de las cuales podían observarse objetos antiguos con un punto nostálgico.

En resumen un rato agradable. Siempre que viene alguien de visita le llevo a Howth, que es un puerto más marinero y que tiene acantilados. Malahide es un puerto recreativo para pijos y la vista del mar no me gusta tanto (para impresionarnos tienen que enseñarnos una pedazo de postal, viniendo de donde venimos), pero ahora creo que está mejor para pasear y sobre todo si uno viene con niños, así que lo tendré en cuenta para mis próximos huéspedes.

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2 Responses to Malahide

  1. […] y cabras de verdad. Todo muy bien cuidado, en conjunto puede ser bastante parecido al parque de Malahide, pero sin el […]

  2. […] por lo que no fue un mes de mucha actividad bloguera. Pusimos las fotos de una excursión a Malahide del mes anterior y comentamos un libro con infografías deportivas, los últimos avances respecto […]

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