Edén Pastora

La historia de América Central abarca episodios tan terribles como el inducido por la viuda del nicaragüense Pánfilo Pastora, que persiguió a los asesinos de su esposo durante diez años, sin piedad ni descanso, hasta el día en que los sicarios pagados para hacer justicia le entregaron la última cabeza. Elsi Gómez, no volvió a ir a misa, ni a comulgar, ni a confesarse, pero murió apaciblemente, convencida de que Dios había entendido su venganza.

Ese es el inicio de un artículo  muy recomendable sobre  Edén Pastora en “El País” del pasado 19 de junio, entrevista incluida.  Por el estilo y la temática podría parecer un párrafo escrito por alguno de los grandes del boom de la literatura latinoamericana. Genio y figura, el Comandante Cero de la revolución sandinista es un personaje fascinante desde la eufonía de su nombre bucólico. Hace algunos meses vi un reportaje de televisión titulado “El viejo camaleón” en el que se narraban sus andanzas actuales a la vez sus historias y leyenda de antaño. Hay mucho de impostura y conveniencia en su mito, como por otra parte él no oculta, y ni siquiera estoy seguro de que algún día se llegue a saber.

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Una respuesta a Edén Pastora

  1. […] una por la que pasé y donde empezó la Gran Guerra un siglo antes de este mes. Un cuadro turco, el comandante Cero, la deprimente Norilsk de Rusia y un antiguo tratado de anatomía made in Spain, fueron los […]

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