Persianas y bidés

La foto de un bidé en la Wikipedia

A lo mejor he contado alguna vez lo de que en Irlanda no acostumbran a usar persianas. Yo puedo dormir perfectamente con luz, pero algunos extranjeros lo pasan mal en verano, cuando empieza a clarear antes de las cinco de la mañana. Es una de las diferencias culturales de las que tardé en darme cuenta ya que por fortuna puedo vivir (y dormir) sin persianas. Tampoco la contraventana es un invento que haya hecho furor en tierras hibérnicas. La solución más habítual para evitar la luminosidad es la cortina translucida y, a lo sumo, pueden encontrarse algunas persianas de estilo veneciano que yo en España sólo había visto en oficinas y negocios pero nunca en domicilios particulares.

También voy a decir que me parece que lo de la persiana española tiene que ver no sólo con que no entre luz sino también con protegerse de las miradas indiscretas. Cuando fui a vivir a Holanda me sorprendió mucho lo de ir paseando por la calle y ver la sala de estar de todos los vecinos. Allí leí que era una consecuencia de la cultura calvinista y una forma de mostrar que en esa casa no pecaban ni tenían nada que ocultar. Si esa fuera la explicación o una parte importante de la misma, la diferencia entre dos países de cultura católica como España e Irlanda podría estar en el mayor grado de desarrollo urbano de la primera, que implica una mayor cantidad de transeuntes de cuya mirada ponerse a salvo.

Dejando a un lado las persianas, voy a decir que más aún tardé en percatarme de lo de los bidés: en Irlanda no hay bidés. La razón de mi omisión debe de ser que también puedo vivir perfectamente sin ellos. Cuando era pequeño solía utilizar el de casa de mis padres para lavarme los pies. Probablemente era muy crío cuando el éxito de  la canción de La Trinca y en aquel momento no llegué a entenderla en toda su intensidad pero sí recuerdo el gag en la película de Cocodrilo Dundee y el buen hombre no me pareció tan primitivo.  Cuando digo que en Irlanda no hay bidés tómenselo con cautela: quiero decir que no lo había en ninguna casa que yo haya habitado ni en ninguna en que yo haya visitado los aseos. Supongo que alguno debe de haber, como también habrá persianas en algún lado. En todo caso no es lo habitual.

Esta es una entrada para mi sección de diferencias culturales. A diferencia de otras en las que comparo Irlanda y España, o en puridad las zonas que conozco de ambas, creo que ésta de los bidés es más bien es una de tantas diferencias que hay entre las islas Británicas y la Europa continental. Me ha lanzado a escribirlo un artículo con estadística que he encontrado en la página de la BBC donde preguntan qué hacen los británicos cuando se encuentran en un lugar en el que hay un bidé. Hay algunos ejemplos creativos (el artículo es secuela de otro en el que la autora inglesa se enamora del invento). Aunque no les guste oírlo, los irlandeses suelen ser iguales en 90% a los británicos, así que harán parecido:

  • 30% lo utilizan para lo que debe ser
  • 12% lo utilizan para alguna otra cosa
  • 58% no lo utilizan

En ese 12% podría estar yo lavándome los pinreles. Ya no lo hago porque en casa no tengo bidé, claro.

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One Response to Persianas y bidés

  1. […] la oficina. Ese mismo día escribí una descripción sobre la ausencia en las islas británicas de persianas y bidés. Escribí en inglés, que creo que era algo que hacía mucho que no hacía. Me escribieron algunos […]

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