El libro de Kells

Perdónalos, que no saben lo que hacen

Perdónalos, que no saben lo que hacen

La única vez que estuve en Roma coincidió que era una semana con dos festivos y el resto de los días la cola para entrar en los Museos Vaticanos y ver la Capilla Sixtina llegaba a la plaza de san Pedro. Como la perspectiva era pasar dos horas esperando para luego estar veinte minutos en la famosa sala mirando hacia el techo en una espacio abarrotado de gente con apenas unos centímetros cuadrados de suelo uno mismo y sin poder desplazarse libremente por el lugar ni apreciar los detalles de tan magna obra, decidimos omitir la visita y disfrutar la dolce vita romana, que hoy en día hay maravillosos libros y posibilidades electrónicas para contemplar el dedo de Dios creando al Hombre en altísima definición, en cualquier lugar y a cualquier hora.

Cambiamos el decorado de detrás del escenario. Sale Roma, entra Dublín. Misma historia. Cuando paseo por el campus de Trinity Collage en verano suelo ver una larga fila de individuos entre los que predominan los turistas estadounidenses de mediana edad. Esperan para poder entrar al edificio donde se exhibe un libro: el libro de Kells. En todos los años que llevo aquí aún no lo he visto y en cambio es una de esas cosas que dicen que no hay que perderse a quienes vienen a pasar tres días a la ciudad. Independientemente del valor intrínseco de llibro, que yo creo que está sobrevalorado con respecto a otros códices: ¡sólo es un libro! Además no les van a dejar tocarlo, ya está cubierto por una vitrina de cristal. Tampoco van a ver mucho del volumen, ya que está abierto por una página que va cambiando con los días y la página del día es la única que van ustedes a ver.  Y hay gente que paga diez euros y hace cola para ver eso. (Hago un poco de trampa, también ven la biblioteca que es muy bonita, pero la de la Universidad de Salamanca no lo es menos y sólo les cobran 2€).

Hace años, en una librería, me encontré con que vendían un cedé con las imágenes del libro a un precio prohibitivo. Ya no es así, desde el año pasado pueden ver el libro de Kells completo, página por página en la página del Trinity College en la red de redes. Pueden ampliar las imágenes, ver los detalles, comparar el texto con el de los evangelios en arameo si les da la gana y todo ello desde la comodidad de su hogar. No me pierdan el tiempo haciendo cola.

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13 Responses to El libro de Kells

  1. Manuel Vega dice:

    Cuando estuve en el Trinity College, creo que vi el tal book of Kells, pero si te digo la verdad, no lo recuerdo 😉 Tienes toda la razón, no deja de ser un libro. En Roma sí me hice la cola para ver los Museos Vaticanos, pero, aunque era agosto y hacía calor, tuve suerte y la cola duró media hora o poco más. Peor lo tuve en Florencia para ver la Galería de los Uffizi, ahí sí que me tiré dos horas o más.

    De todas maneras, en tu viaje a Roma viste la Pirámide Cestia y otros monumentos impresionantes (sobre los que has escrito posts muy interesantes) que yo aún no conozco y eso que he estado tres veces. Quién pudiera vivir en Roma unos añitos 🙂

    • alfanje dice:

      Aunque no esté entre mis prioridades, no renuncio a entrar en la biblioteca de Trinity College algún día con alguien que venga a visitarme y que se empeñe.

      De Roma tengo que poner lo de la vía Apia que comentamos en una ocasión. Por cierto, que en Dublín también hay una vía Apia (Appian Way) en el barrio de Ranelagh. Nada que ver, por supuesto, pero homenaje al fin y al cabo.

  2. Manuel Vega dice:

    Oye, pues a ver si escribes un post sobre esa Vía Apia fuera de los límites del Imperio 🙂

  3. Hola Alfanje, también he estado en la gran cola del Trinity College de Dublin y a mí, particularmente, me mereció la pena. Me gustó muchísimo contemplar aunque sea una página en su original. Son los Evangelios y como católica practicante a mi me satisfizo verlo. Me ha encantado lo que apuntas de la Vía Apia de Dublín (Appian Way), pues desconocía este dato. El día de St. Patricks, The Book of Kells se puede ver gratis aunque, las colas son mayores. Gracias, Alfanje.

    • alfanje dice:

      Me alegra que haya disparidad de opiniones. Como ya digo hablo sin conocimiento de causa, exagero y además no renuncio a ir un día a verlo yo mismo, pero el razonamiento encaminaba hacia el libro digitalizado.

      Eso sí, a veces parece que a la gente le gusta hacer cola y pagar y que lo gratis e cambio no se valora como se debe. Por ejemplo, en la Chester Beatty Gallery están expuestos algunos de los fragmentos más antiguos de los evangelios que se conservan (Egipto, siglo III) y cada vez que me acerco, además de no pagar un real ni hacer fila alguna, me paso un buen rato en soledad ante de las palabras de los profetas judeocristianos en un trozo de pergamino con dieciocho siglos de antigüedad.

      Del mismo modo uno puede acercarse al Museo Nacional, que está a cinco minutos de Trinity, y descubrir la historia del interesante libro de salmos de Faddan More, for a song o sea de balde.
      Al final yo, que llevo aquí media vida, tendré que ir a ver alguna vez el libro de Kells pero que se lo vendan en el paquete de cosas imprescindibles que hay que hacer a los pobres que vienen a pasar un fin de semana siempre me ha parecido exagerado.

      La Via Appia Hibernica aunque homenaje es un triste homenaje. Paddy quo vadis?

  4. Adhmad dice:

    Yo tengo el CD y he tenido en las manos un facsímil. También he hecho cola, pero tuve 3 años por delante para hacerla 😉 y eso es trampa. Tu artículo contiene una reflexión que pocas veces se desarrolla: gracias al mundo virtual podemos explorar cosas que, de otra forma, nos quitarían tiempo de disfrutar sus anexos. Y, más importante aún, nos permiten ver, explorar (aunque sea superficialmente, de momento) sitios a los que es carísimo ir en términos “ecológicos”, pues se necesita gasolina en grandes cantidades para llevarnos a husmear por ahí… Mmm.

    • alfanje dice:

      Cierto es. Por falta de tiempo, dinero y voluntad nunca podría ver en el mundo real las cosas a las que me asomo en la red. Soy aficionado a las postales y los libros antiguos y quienquiera que lo digitalice y lo ponga a la libre disposición de quien quiera verlo hace un regalo enorme al genero humano, sobre todo a la parte menos favorecida económicamente.

      A lo mejor nos puedes ilustrar sobre la importancia comparada del libro en cuestión. Yo siempre he sospechado que del mismo modo que la Galería Nacional irlandesa no puede competir con la de Londres, El Prado, el Louvre o el Rijksmuseum, tiene que haber libros a patadas en otros países con la misma enjundia que este de Kells. Quizá me equivoque por completo, pero intuyo que es un éxito mercadotécnico de la famosa universidad privada dublinesa…

  5. Hola de nuevo, Alfanje. ¡Gracias por responderme! Hay que ver lo interesante es tu Blog, por lo que nos enseñas y por los comentarios de tus lectores ya que nos enriquecemos, al menos yo, de todos ellos. Muy de acuerdo contigo en lo que me dices de los museos y sobre la Chester Beatty Gallery, Hay mucho que aprender, ver, disfrutar e interpretar. Dublín me apasiona en cuanto a todo lo que contiene, mucho más de lo que la gente imagina cuando llega allí a visitar lo típico,… Seguro que conoces la Marsh´s Library, podrías escribir sobre esta maravillosa Biblioteca Pública, la primera que existió en Irlanda. El escribir unas letras con una pluma de ave, tal como escribió Jonathan Swift, es precioso. Luego leeré tu nuevo artículo sobre “Bachelor´ Walk”, o Paseo de la Licenciatura. Saludos cordiales y siempre gracias por lo que aprendo aquí.

    • Otzeta dice:

      Hola. Parece ser que el origen del nombre de Bachelors Walk no está claro.

      “The origin of the name Bachelors Walk (or Bachelors Quay as it was also known) is unclear. It has been suggested that it originated from ‘some long deceased capitalist named Batchelor’ or its use as a promenade for unattached males. The latter is unlikely as there was difficulty of access to the area pre-1675 and not long afterwards it became a busy quay (de Courcy, 15). ”

  6. […] el ébola a España (luego he modificado algo mi opinión), recomendé no hacer cola para ver el libro de Kells, me gustó mucho una serie web postyugoslava y recordé otro agosto escocés en Fort Augustus. Me […]

  7. […] por fin y tras haber aconsejado lo contrario, he entrado a ver el libro de Kells y la sala larga, que es la biblioteca antigua de Trinity College. No me he parado demasiado tiempo […]

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