Yugonostalgia

Vi recomendada por ahí una serie web hecha en los Balcanes y anoche le estuve echando una ojeada. El formato me parecía ideal, ya que los “webisodios” de entre cinco y diez minutos se adaptan bien a mi periodo máximo de concentración actual. También diré que el serbocroata es la lengua eslava que más me agrada oír, bastante más que el ruso e infinitamente más que el polaco, que quizá sea la que tenga unos sonidos más endiablados. Nno entiendo nada, por lo que supongo que la razón de que me guste oír esa lengua que es en el fondo de mi cerebro se conecta con las ideas de clima mediterráneo y vacaciones. La serie se llama Samo kažem y para mí fortuna está subtitulada en inglés. También algunos de los personajes hablan entre ellos la lengua más o menos universal. A ratos.

Va de una pandilla de amiguetes veinteañeros o por ahí que disfrutan del verano en Belgrado, una ciudad que desconozco y por la que me gustaría pasarme algún día. Son todos de la mitad otomana de Yugoslavia (no hay croatas ni eslovenos, pero sí personajes de Serbia, Montenegro, Macedonia y Kosovo) y parece imposible no querer ver un mensaje en esa convivencia en la variedad. El escenario principal es la capital serbia pero otros puntos del mapa yugoslavo aparecen ocasionalmente. Conozco un par de ellos (Kotor en Montenegro, Sarajevo en Bosnia) y hay otro par que no (Skopje en Macedonia, Prizren en Kosovo).

No tengo ya mucho en común con la juventud, aunque me imagino que siempre es más fácil vender un audiovisual de jóvenes que uno de viejos. La verdad es que las chavalitas son bien monas y me imagino que desde el otro lado de la barrera del heteropatriarcado dirán lo mismo de los mozos. En el fondo es el tipo de pandilla que en teoría le habría gustado tener a uno con esa edad, con su dinamismo y sus experiencias sexuales y de drogas blandas. Pero demos un salto de veinte años y pongámonos en el presente en el que el autor de estas líneas, ya más ajado, se pone a buscar pistas políticas en las cosas.

Es curioso pensar que los kosovares ya no aprenden serbio. Los que tengan más de treinta años lo hablarán y los de menos de veinte se tendrán que comunicar en inglés con sus vecinos exyugoslavos. Lo mismo que ya llevan haciendo valones y flamencos unos cuantos años. Quién sabe si algún día no haremos lo mismo en la península Ibérica. Cuando estuve en Praga por primera vez los más ancianos aún hablaban alemán, un vietnamita de unos sesenta años me indicó una dirección de Saigón en francés y he leído que los letones de menos de veinte años ya no han estudiado ruso, lo cual les plantea un problema en el mercado laboral del mismo país. Creo que en todos los casos hay un abandono de las otras segundas lenguas en dirección al inglés. Le pasará lo mismo a la lengua franca balcánica, que dejará de serlo (al menos en Eslovenia, Macedonia y Kosovo) y no sólo eso sino que además donde aún se habla se ha partido en tres. No sé si se pierde o se gana pero hay un mundo que ya no es el que era y una ocasión para la nostalgia.

En la serie las guerras de los noventa no aparecen explicitamente por ninguna parte, pero a mí me parece que siempre están ahí. No sé cómo de agradable será para un albanés, en especial macedonio o kosovar, hacer turismo por Serbia ni cuál es la probabilidad de que se encuentre a una turba que pretende apalear al šiptar. También es curioso pensar que precisamente en Prizren se han producido episodios de “limpieza étnica” contra serbios tan recientemente como en 2004. En ese sentido el enamoramiento de Maja la convierte de veras en un mariscal Tito cuasiadolescente. El publireportaje turístico del Prizren de Dren es toda una declaración política.

También la ficción muestra cosas que uno aprende en la realidad o en los viajes. Parece ser que en Serbia todavía se fuma en todas partes. Se entera uno de que Viena se llama Bech en aquella parte del mundo. Cuando trabajé para Austrian Airlines era la única aerolínea que tenía un vuelo directo desde Europa Occidental a Pristina. Las tarifas eran carisimas y siempre iba lleno de periodistas y personal de organizaciones internacionales. Tardé años en darme cuenta de cuánto tenía que ver el mapa de destinos con el de la monarquía austrohúngara. No me sorprende que Viena sea la salida natural de Milos.

El personaje que tiene más presente la guerra es el de mayor edad, taxista y padre de Zoran, uno de los muchachos que pasa el año con su madre en Sarajevo y el verano con su padre en Belgrado:

Tienes que saber que yo adoraba Sarajevo… pero lo jodimos todo. Ellos y nosotros. También adoraba a tu madre, pero eso lo jodimos nosotros mismos. Cuando escapamos y vinimos a Belgrado creíamos que habíamos dejado atrás el infierno para siempre. Éramos felices, tú ibas creciendo, era el paraíso. Luego empezo nuestro propio infierno interior y tu madre se volvió, no sé ni cómo. Yo no podía. Sentía vergüenza: de mí mismo, por los vecinos, por los amigos, por la chusma que ya no estaba. Por suerte siempre está el tiempo, el mejor doctor que existe.

Dušan

Esta yugonostalgia es diferente a la de los personajes del libro de Åsne Seierstad. Parece que venga envuelta de futuro aunque el pasado se filtre por todas partes. Tengo curiosidad y si hay episodios nuevos los seguiré viendo.

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8 Responses to Yugonostalgia

  1. Manuel Vega dice:

    Parece muy interesante esta serie, habrá que verla. Y también me encantaría conocer Beograd. Me compré hace poco un libro de Ivo Andric, símbolo de la literatura yugoslava. Se llama ‘Crónica de Travnik’, pero el que yo buscaba era ‘Un puente sobre el Drina’, que se había agotado. Aun así, hay ganas de leerlo y será el siguiente al que estoy leyendo ahora.

    Sobre los idiomas que ya no se hablan, estoy completamente de acuerdo con lo que dices. Según la edad que se tenga, se hablan unos u otros. En Camboya me sorprendió no escuchar para nada el francés cuando fue colonia francesa tanto tiempo. El inglés lo ha barrido casi totalmente. En Laos sí lo oí porque cenamos en un restaurante que regentaba un tipo muy peculiar de padre lao -no recuerdo si es éste el gentilicio- y madre francesa. Y en ese país el inglés está mucho menos difundido. No deja de ser una dictadura, no tan hermética como la de Corea del Norte, pero tampoco tan ‘abierta’ como la de Vietnam. Eso sí, leí un periódico en inglés, el ‘Vientiane Times’, un panfleto de los logros del régimen comunista 😉

    ¿Trabajaste en Austrian Airlines? Yo volé con ellos hace un montón de años, de Viena a Praga.

    • alfanje dice:

      Creo que Julito dijo una vez algo de ir al festival de trompetas de Guča. Montamos una expedición y nos acercamos a Belgrado. Esa sería buena. Hablando de Andric, no sé si habrás leído lo del Andricgrado que están montando los de la República Serbia de Bosnia.

      Acabo de mirarlo y veo que lao es el nombre de la etnia mayoritaria y laosiano el del habitante de país, sea de la etnia que sea. Para hablar de yugoslavos en general el inglés tiene esta distinción (Serb-Serbian, Croat-Croatian, Bosniak-Bosnian) en la cual el primer término se refiere a la etnicidad y el segundo al territorio. Como en Europa occidental casi toda la etnicidad se ha disuelto en la ciudadanía mucha gente no lo entiende bien.

      En fin, el francés agoniza en en Indochina como el español en Filipinas. No creo que haya ningún sitio del mundo en el que el inglés esté en retirada en este momento, aunque en la Historia alguno ha habido. Es un tema interesante.

      No trabajé en Austrian Airlines propiamente dicha, sino en una compañía que daba servicio a varias líneas aéreas, y las 3 del grupo Austrian Airlines eran de las mías. Creo que ahí aprendí bastante geografía de Europa oriental.

  2. Manuel Vega dice:

    Muy interesante lo de la etnia y la ciudadanía. Cierto, explícale eso a un francés, a un italiano, a un inglés, a un español… Precisamente aquí, donde la mayoría de la peña confunde el significado de nacionalismo. No veas los improperios que recibí una vez que hablé de nacionalismo español. El que los profirió era, evidentemente, un nacionalista español, pero el pobre ni lo sabía.

    Sobre el inglés, yo creo que sí hay países donde está en retroceso. Hace poco leí ‘El mundo de hoy’, de Ryszard Kapuscinski, un libro en el que narra gran parte de su experiencia como periodista en los países del Tercer Mundo. Recuerdo una anécdota sobre Sudán. Kapuscinski había viajado allí muchas veces, y volvió a ir cuando ya era viejo. Decía que cuando él era joven, todos los taxistas hablaban inglés, pero al volver muchas décadas más tarde, tenía que buscar taxistas más próximos a su edad porque los jóvenes a no lo aprendían. Me sorprendió muchísimo, pero viniendo de él me lo creo.

    Me apunto a la expedición a Belgrado. Y es muy posible que vea a Julio este fin de semana.

    • alfanje dice:

      Antes que nada, antes se me había olvidado decir que esta webserie en sí misma no debe de ser gran cosa. Si hacen la misma en Hollywood con estadounidenses de allí ni me asomo.Para mí la gracia está en descubrir cosas de otros lugares.

      Y, bueno… el nacionalismo español aunque haya tenido su momento es hoy por hoy poca cosa tanto ideológica como políticamente. Creo que el tipo en el que mejor encaja es el que Michael Billing denominó como “nacionalismo banal”. Las diferencias entre los nacionalismos de Europa occidental y oriental están bien esquematizados en la teoría de los husos horarios de Gellner que habré mencionado en varias entradas antiguas.

      Creo que Nicaragua es otro lugar donde el inglés retrocedió. Pensando en los restos el Imperio británico me imagino que Birmania será otro. Supongo que podrá haber sitios donde se haga más débil como primera lengua y a la vez se refuerce mucho como segunda (por ejemplo esto de Nicaragua con cada vez menos nativos y cada vez más estudiantes o mismamente Quebec que es un caso muy complejo, ¿Hong Kong?, ¿Miami?…)

      Recuerdos a Julio si lo ves. Estuve chateando con él hace tres o cuatro días. Caliéntale la cabeza y dile que nos juntamos en Belgrado a tomar unas cervezas. 😉

  3. Manuel Vega dice:

    Lo del inglés en NIcaragua lo dices por esto? http://es.wikipedia.org/wiki/William_Walker

    Buscaré la teoría de los husos horarios de Gellner porque creo que no leí ese post y suena muy interesante. Evidentemente no hablo de nacionalismo ideológico, sino de una confusión del concepto. Hay gente que cree que nacionalistas son los que se quieren separar de España, no entienden que nacionalista es todo aquel que exalta los valores de su país por encima de todo.

    A Julio no creo que cueste convencerlo. Eso sí, él mejor que se tome zumos o agua de la marca local Vodavoda (Aguaagua, si no me falla la traducción), que el pobre tiene que seguir un régimen y debe cuidar su salud. El cabrón se debió de castigar bastante en la Isla Esmeralda 😉

  4. Manuel Vega dice:

    Pues no conocía lo de la inmigración inglesa en Nicaragua. Gracias por lo de Gellner.

  5. […] mi opinión), recomendé no hacer cola para ver el libro de Kells, me gustó mucho una serie web postyugoslava y recordé otro agosto escocés en Fort Augustus. Me definí como acentista militante (sólo) y […]

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