La caravana avanza

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Un poco de lectura ligera, que estamos en agosto. He encontrado algunas gangas en literatura de viaje y estoy dándoles curso. Por ejemplo, esta historia de viajes y antropología del turco İrfan Orga radicado en el Reino Unido y que vuelve a su país para encontrarse con el grupo etnotribal de los Yürük o Yöruk, nómadas de los montes Tauros y otras partes de Anatolia y los Balcanes (Bulgaria, Macedonia) que hoy en día no se diferencian tanto del resto de la sociedad turca, pero que en el mundo preindustrial mostraban diferencias significativas que no tengo claro hasta qué punto se pueden considerar étnicas, regionales, nacionales o qué. Volvamos a poner la imagen de los charcos de Gellner. Entiendo que la posición de los yürük con respecto a la mayoría de su país a principios del siglo XX podía ser análoga a la de los bereberes en Marruecos y en el fondo no tan distinta a la de los hurdanos cuando Luis Buñuel fue a rodar “Las Hurdes, tierra sin pan”.

The Caravan Moves on (La caravana avanza) es el título de este libro escrito en 1958 y del que no hay traducción al español. No está claro cuándo se produjo el viaje del autor, aunque en un momento hable de treinta y dos años de república y eso lo pondría en 1955, pero según su hijo que escribe el epílogo la fecha es imposible. Otras veces se habla de “cuarto de siglo de modernización”. El viaje comienza en Esmirna y sigue por Afyon, Konya y Meram hasta Karadağ en los montes Tauros, donde se encuentran los yürük.

Orga (1908 – 1970), residente en Londres desde los años cuarenta ofrece una mirada interesante a la vez que infrecuente en los libros antropólogicos y que me es especialmente cara. No es la mirada del extranjero que llega y compara, ni la mirada del erudito del lugar que explica porque conoce, sino la mirada del que regresa. No sólo está la percepción de haber vivido en diferentes espacios geográficos, sino la de haber vivido diferentes sistemas y eras, nacido en los estertores del califato otomano, formado en los albores de la Turquía republicana y emigrado a Occidente después, todas las perspectivas hacen que su modo de escribir, sin sobreentendidos, resulte comprensible al lector que mira la Turquía de los años cincuenta desde esta parte nuestra del mundo. A uno le dan envidia los escritores que se desenvuelven con soltura en una lengua que no es la que aprendieron de niños. Orga no es precisamente Conrad y según se explica en epílogo la prosa está revisada por su esposa, oriunda de Wicklow cerca de Dublín.

Respecto a los yürük de aquel tiempo, que casi nada tendrán que ver con los actuales, nada que sorprenda en demasía: Superstición, curanderismo, atraso, ausencia de ciencia e industria, repetición reiterativa de rituales, carencias materiales, consideración de la mujer como propiedad, importancia desmedida de la vestimenta y los modos de preparación de los alimentos, venganzas tribales, crímenes “de honor” y todas esas cosas que hoy nos horrorizan en partes del mundo islámico, pero que en el fondo en nuestras sociedades occidentales también han prevalecido hasta anteayer y que aunque hoy sólo algunos grupos como los gitanos conservan durante la mayor parte de nuestra historia han sido los valores mayoritarios para casi toda la población.

Más allá del exotismo apreciable en que para intentar curar una herida los chamanes soplen sobre ella cuarenta y una veces y media (sin que nadie conozca la razón del número) o que la forma de que una moza casadera exprese su enamoramiento sea colocar su cuchara apuntando hacia el exterior de la mesa para indicar que ya le corresponde comer en la mesa de otro, en el fondo su cultura está compuesta de trivialidades tribales que el mundo no habrá llorado tras su desaparición. Hay a quien le encanta el mito del buen salvaje y ve en estas comunidades “naturales” un modo de vida sencillo y puro que a mí no me parece más que opresión hacia el individuo. No es que se pueda hacer demasiado por forzar el ritmo de su adaptación al mundo moderno y a valores liberales, pero a diferencia de la mayor parte de la gente que se molesta en leer antropología y estas cosas, la “desaparición” de estas culturas no me parece ningún drama y sí un gran avance que seres humanos que nacen en un entorno específico no se vean condenados a vivir como sus antepasados y tengan acceso al desarrollo económico y la libertad.

Tauros

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One Response to La caravana avanza

  1. […] comentábamos La caravana avanza de İrfan Orga un escritor turco de los años cincuenta del siglo XX que llevaba años viviendo en […]

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