Multilingüismo

 

Sin demasiado orden ni concierto quería dejar unas notas sobre multilingüismo con las ideas que me han quedado de un programa de radio de la BBC que he escuchado esta mañana.

Gustavo Pérez, poeta cubano de Miami, dice que es una persona diferente hablando español y hablando inglés. Es posible o al menos parece corresponderse con mis propias vivencias. Creo la mayor parte de los multilingües muestra una personalidad diferente en función de la lengua que hablan. Puede que sólo ofrezca una cara distinta de una personalidad poliédrica, también es posible que incluso siendo estrictamente la misma persona el modo en que esa forma de ser se recoge en una y otra cultura sea diferente. Mi compañera de trabajo mexicana parece muy agresiva cuando habla inglés y cuando habla castellano conmigo es pura dulzura. A mí me resulta mucho más complicado hablar de temas insustanciales en inglés que en español y supongo que pareceré más reservado. Por un lado esto conecta con la pura competencia en la lengua, pero por otro lado también con el dominio de registros sociales. En parte ser más callado y poner cara de póquer es una estrategia de cautela para errar menos. Curiosamente el cubano relacióna el idioma español con la tristeza y el inglés con la alegría, algo que se puede entender de un exiliado aunque me parece que para la mayor parte del mundo la asociación sería precisamente la inversa.

Antonella Sorace, que es una profesora de universidad italiana en Escocia dice que hay diversos mecanismos para adquirir lenguas en la infancia. Algunos son bastante conocidos como el “una persona, una lengua” (que cada persona se dirija al niño en un único idioma) y el utilizar una lengua sistemáticamente dependiendo del entorno (por ejemplo, la lengua minoritaria en casa y lengua dominante en la calle) pero en realidad esto no es tan importante ya que el multilingüismo se puede alcanzar de varias formas. Lo importante es que el niño tenga acceso a suficientes horas de exposición relevante e interacción real en cada una de las lenguas que va a aprender. Interacción real es una parte importante. Yo me considero monolingüe casi puro con la circunstancia de haber acabado siendo poliglota tardío. En este sentido mi infancia se caracterizó por la exposición no a lenguas sino a asignaturas y creo que muchos se identificarán con esto. Ni después de cuarenta años de fracasos los monolingües castellanohablantes del País Vasco que dicen a sus hijos palabras sueltas en vascuence entenderán esto de la exposición relevante y la interacción real.

Ellen Bialystok, profesora de psicología dice que el bilingüismo tiene ventajas para las funciones ejecutivas del cerebro pero que precisamente se manifiestan como desventajas a la hora de abordar tareas lingüísticas. La experiencia que tengo de esto es la misma que el cubano. Tengo la sensación de que ya nunca podré escribir “bien” en ningún idioma porque todo está mezclado en mi mente. A veces el ideal de pureza es tan elevadamente absurdo que me sorprendo de que en España no llamen zánganos a los drones o tomates de cereza a los cherry tomatos. Quizá un ejemplo numérico obvio es el de que un bilingüe puede conocer 50.000 palabras (25.000 en un idioma y 25.000 en otro) pero en cada idioma concreto parece tener menos vocabulario que un monolingüe con un vocabulario de 30.000 palabras. El trabajo de esta mujer está centrado en ver cómo envejece el cerebro y el efecto del multilingüismo contra el alzhéimer, posibilidades interesantes que también he oído mencionar al respecto del juego del ajedrez y otros ejercicios mentales como los crucigramas.

Respecto a los problemas lingüísticos que plantea el bilingüismo, uno muy típico es que la inmersión en una lengua reduzca la capacidad de expresión en la otra aunque sea la materna. Es algo sobre lo que he leído hace poco. Desde que llegué a Dublín me he ido encontrando con personajes hispánicos que me han contado diferentes grados de este caso. Yo nunca lo he sufrido de modo grave, salvo que a veces me cuesta encontrar una palabra que sé que existe en el diccionario mental y en las peores ocasiones desisto hasta verme asaltado por ella en el momento más impredecible. Ha habido personas que me han llegado a decir casi con orgullo que se les estaba olvidando el español. Encuentro francamente difícil admirar a alguien por olvidar su lengua, pero depediendo la consideración social que le merezcan la de origen y la de destino habrá quien vea en esta metamorfosis un camino hacia la belleza como el del gusano que se convierte en mariposa. En muchos contextos sociales el multilingüismo no ha tenido valor y la expectativa de todos era que el recien llegado se despojara de los modos antiguos y se convirtiera en algo nuevo y si el no lo conseguía que al menos la siguiente generación sí. Estoy pensado en los europeos que llegaban a EEUU a finales del XIX y principios del XX.

El resto de las experiencias las gestionamos como podemos. En mi caso con mucho diccionario y la obsesión de construir dos mundos mentales para dos idiomas, a veces es el recurso a cierta forma tolerable de espanglis, como considerar nombres propios los nombres de cosas que podrían ser traducidas y decirlos directamente en inglés en medio de conversaciones en español como se puede decir John sin decir Juan. Así hacemos mi compañera mexicana y yo cuando hablamos de las funciones de los programas informáticos que utilizamos. Si la traducción no es obvia y no hay masa crítica para sostener un estándar no vale la pena hacerla.

Si he oído bien, en el programa de radio ha pasado algo curioso, que es que el cubano ha dicho que en Miami existe la palabra nilingüe para definir al que no habla “ni español, ni inglés”. Luego una de las contertulias ha repetido el concepto, pero me parece que ha dicho “nihilinguism”. Nihilingüismo me parece un término bastante gracioso. Muy salado también el poema que recita y el concepto “Cuba de Rubik”.

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5 Responses to Multilingüismo

  1. Iñaki dice:

    Muy interesante el post

    • alfanje dice:

      Usted, que sabe inglés y lenguas más complicadas aún, debería escuchar el programa y ya de paso contarnos alguna idea o anécdota suya.

  2. Muy interesante; en mi caso al vivir en un lugar bilingüe como es Barcelona (catalán y español) me pasa un fenómeno curioso; cuando escucho una conferencia y si pasan unos días, no me acuerdo en que idioma la escuché; si, por supuesto, los conceptos.

    • alfanje dice:

      Sí. A mí me ocurre igual. Supongo que ese fenómeno muestra que las ideas y las palabras que las expresan no son exactamente la misma cosa.

  3. […] este mes sin vacaciones fueron el que escribí sobre el fenómeno “Podemos” y sobre el multilingüismo, con ideas mitad mías y mitad robadas al igual que todo lo […]

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