Vacaciones en casa o así

El título está en el dialecto local. Parece mentira que ya haya pasado más de medio año desde mis últimas vacaciones en lo que antes llamaba casa. Estas son unas notas que tenía guardadas desde abril o por ahí. Ahora me sorprende más que entonces que el propósito inicial de estas vacaciones fuera dedicarlas a mi afición abandonada del ajedrez. Al menos eso era lo que creía yo a principios de 2014 que quería hacer, aunque según fueron pasando las semanas fui ganando consciencia de lo cansado que resulta y de lo improbable que sería conseguir un resultado que me satisficiera, con lo que al final la decisión de no apuntarse al torneo fue fácil de tomar y después no he tenido ni tiempo de pensar en arrepentirme. Como opté por tirar la mejor oportunidad de la que voy a disponer en años, eso me hace plantearme alguna que otra cosa.

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De Irlanda me da rabia que no haya pastelerías ni quioscos

Lo de las pasiones es un asunto complicado, uno va cambiando con la vida y hay cosas que cree que le gustaban o que recuerda que le gustaban y es probable que ya ni siquiera sea así, pero allí en el pasado ha quedado parte de la identidad de uno. No sé si alguna vez volveré a jugar un torneo de ajedrez. Siempre va a haber otras cosas que me apetezcan más y también creo que habrá otras que, aunque me apetezcan menos o ni siquiera me apetezcan, acabarán siendo prioritarias.

Fresas

Y estas fresas costarían quince euros y no dos

Del mismo modo que las aficiones dejan de ser, el lugar de uno deja de ser y en realidad es por eso que pongo aquí mis fotos junto a cuatro líneas, para escribir cómo el lugar que fue de uno es un lugar extraño. Hace ya cinco o seis años que me di cuenta de que, aunque la vida puede dar muchas vueltas, lo más probable es que nunca vuelva a vivir en España. Lo cual no está bien ni mal, pero es una circunstancia interesante, ya que al afectar el entorno a la identidad uno acaba mirando a su país con ojos forasteros.

Obra de arte de un tierno infante

Obra de arte de un tierno infante

Y mi extranjería se acrecienta debido al hecho de que hace dos años que no pasaba por allí y que la vez anterior a aquella fue también dos años antes. Y como en unos pocos días uno no se entera de casi nada puede ir acumulando el tiempo perdido. Mi primera impresión de esta vez fue similar a la que tuve cuando fui a vivir a Salamanca hará una década: el frío del otoño demográfico. La gente está muy vieja… y se nota. No sé cuánto habrá tenido que ver con el final del terrorismo el envejecimiento, ni se podrá demostrar causalidad, pero es un proceso conocido que los individuos con la edad van adoptando posturas más conservadoras y las sociedades con una edad mediana de 25 años tienen que mostrar características diferentes de aquellas en las que el dato está por encima de 40.

Tiburón

Tiburón

A los tres días de llegar fue el 14 de abril, el día de la República. Es la forma políticamente correcta de que banderas hasta cierto punto españolas ondeen en Rentería. La idealización de la Segunda República es un hechizo al que yo también sucumbí cuando era más joven (e ignorante). Los que quieran traer la tercera harían bastante bien en olvidar la segunda. Lo que me resulta más fascinante es cómo se pueden despreciar los logros del sistema actual (sí, vale, será una mierda pero al menos no hay guerra, sigue habiendo un sistema sanitario bastante decente, nadie muere de hambre y nuestro objetivo vital no son unos cuantos metros de tierra para trabajarla y vivir de lo que produzca). Uno puede pensar que el pasado está tan lejos que para mucha gente es imposible imaginarlo como fue, pero quien crea eso sólo debe juntarse un rato con unos izquierdistas españoles y conversar sobre el paraíso cubano.

Ruina

Ruina

Vi fútbol. Algo que no echo de menos en absoluto. El fútbol tal y como está montado en España es una lacra social acojonante. Es la burbuja que más fervientemente deseo que explote, aunque visto cómo está el mercado elite-plebe el rescate es una vez más inevitable. Vi la final de copa y creo que el gol de Bale será recordado, dentro de lo efímero que hoy por hoy es todo. Como las victorias tienen muchos padres al día siguiente me encontré con una combinación de símbolos inusual.

Fumbol

Combinación inusual

Por lo demás los días se nos pasaron saliendo a tomar café. El café que hacen en Irlanda sigue sin ser medio decente aunque hace años fuera aún peor. Recuperé el abrigo que había dejado en Kiev hacía casi cuatro años. También me pude traer una zapatilla separada de su gemela en las antiguas repúblicas soviéticas del Cáucaso. Fui varias veces hasta el pueblo de al lado. A mi jefa le gusta más que el mío, aunque siendo alemana le incomodan el lauburu y el exceso de banderas. Era la semana anterior al domingo de resurrección que es el día de la patria tanto en Irlanda como en la Vasconia nacionalista.

Un pueblo

Un pueblo

Sólo un día fuimos a San Sebastián. Debo de ser el menos orgulloso de los easonenses de nacimiento. No le niego le belleza, pero no me parece un lugar especialmente amable. No conocía el barrio de las riberas de Loyola y hacía muchos años que no pasaba por el parque de Cristina-Enea. Meses antes estaba contento de haber visto pavos reales después de muchos años y allí los volví a ver. Los estragos causados por los temporales parecían estar cicatrizando. Aunque el día fue lluvioso terminó con un rato de tarde apacible en los columpios.

Los pájaros

Los pájaros

Fuga de agua

Fuga de agua

Otro de los sitios que hacía muchos años que no pisaba era el fuerte del monte San Marcos y en esta visita lo hice en dos ocasiones, una más o menos deportiva y la otra gastronómica.

San Marcos

San Marcos

Una de las cosas que nunca me da tiempo a hacer es reencontrarme con mis objetos “valiosos”, que son una guitarra vieja, cinco o seis cajas grandes con libros que están en un cuarto trastero y alguna que otra tontería más. Idealmente me los traería a mi casa, pero hay dos factores importantes que son que me cuestan espacio en el equipaje o dinero y que probablemente no tendría espacio para almacenarlo todo aquí. El sueño dorado de vil metal de mi vida es tener un lugar donde ordenar estas cosas y que mi trabajo sea ser su archivero. Sí que me traje cinco o seis libros que espero leer cuando tenga algo de tiempo.

Libro curioso

Esto estaba en un libro curioso

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Una respuesta a Vacaciones en casa o así

  1. […] (4): Los primeros días los pasamos en España, por lo que no fue un mes de mucha actividad bloguera. Pusimos las fotos de una excursión a […]

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