La leyenda negra

El otro día me encontré con un gráfico de cómo la opinión pública de varios países veía a otros países y al propio. Entre varios resultados hasta cierto punto sorprendentes hubo uno que no me lo pareció tanto, que es que según la encuesta España era el país con peor opinión de sí mismo. A mí al menos este resultado no me extraña demasiado, ya que tengo desde hace años la idea de que lo que caracteriza lo español son los excesos.

No puedo ser un gran defensor del país del que emigré y por algo será que no tenga la mínima intención de volver, pero es justo decir que a ratos tengo una opinión demasiado buena y demasiado mala de mi propio país y que sólo me parece ajustada considerada en conjunto a lo largo del tiempo al hacer el promedio. Por estereotipar un poco, las dos Españas las componen hoy por hoy el individuo autosatisfecho que dice que cómo en España no se está en ningún lado y que al país no le cambiaría ni una coma y el catastrofista que odia todo y está más interesado en destruir lo que queda que en mejorarlo. A mí me parece que lo más interesante de la encuesta sería ver la desviación estándar de las puntuaciones entre la mínima y la máxima posibles que hayan podido dar los encuestados.

Esa mera estadística me recordó el viejo debate histórico de “la leyenda negra” y que hacía un tiempo había descubierto que el libro epónimo de Julián Juderías es de 1914 y está disponible para su lectura en el Internet Archive, libre de derechos de autor ya que el autor llevó una biografía fascinante aunque por desgraciada breve (1877-1918). Al final, ese debate de la leyenda negra también podría oscilar entre los polos de si España como país es normal o es un desastre. Probablemente sea una tontería, ya que en la Wikipedia hay un artículo sobre el particular bastante mejor que la media, pero se me ha venido a la cabeza la idea de que sería importante leer este libro que tanto h visto citar en el año de su centenario y como ayer empecé con lo del Kindle, ahí me lo he pasado.

Un inciso sobre el Kindle. La segunda experiencia también ha sido buena, aunque me temo que la principal ventaja con respecto al libro tradicional es lo de no tener que pasar páginas y que facilita cualquier acrobacia con la postura en el sofá. Con respecto al ordenador más allá de que este tipo de pantalla canse más o menos la vista si es que lo hace, lo mejor es lo de que no exista la tentación del clic inmediato para entretenerse con otra cosa.

No sé si vale mucho la pena comentar un libro centenario sobre un asunto más que trillado. A mí me parece que el debate central ya no puede ganarse en un sentido u en otro, sino que está totalmente superado. A causa de sus sucesivas derrotas militares, políticas, sociales y muchos episodios que más que ataques de enemigos podrían considerarse autolesiones España fue cayendo en declive desde digamos 1650 hasta 1950 y se llegó a un punto en que a ningún otro país le interesó denigrarla más. Después hubo unas cuantas décadas de convergencia y homologación con los demás países europeos, que creo que desde los ochenta o los noventa ya aceptan a España como un igual, pero sobre todo la causa principal de que utilizar la leyenda negra no interese a nadie es que en el mundo actual hay menos fanatismo chovinista que en el de hace unas cuantas décadas y entre las naciones civilizadas parece que todo el mundo puede entender mejor los intereses de otros y ponerse en su lugar. El menor papel de la religión en asuntos de relaciones internacionales puede ser otro factor a tener en cuenta, así como la reducción del nacionalismo beligerante a la marginalidad política en los países europeos tras las dos guerras mundiales. Entre que son discutibles el hecho de que no se sostienen por sí solos si no se les intenta dar significado, los datos que cuantifican los crímenes y atrocidades  de la historia española nunca van a ser suficientes para decantar el debate. La leyenda negra tiene hoy solamente una proyección interior, como se deduce de la encuesta de actitudes globales de Pew.

La bibliografía que ofrece el libro me parece un rasgo a destacar. Obviamente también será obsoleta, pero de interés para aquellos que quieran beber en las fuentes del problema de España. Un rasgo que parecerá entretenido es el hecho de que hay párrafos enteros que podrían copiarse y serían válidos para la realidad actual de un siglo después.

 

 

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3 respuestas a La leyenda negra

  1. […] en los últimos días me había juntado con Juderías y Ganivet, hoy he vuelto a por otro autor español y viajero y de principios del XX: Julio Camba. A […]

  2. […] En parte gracias al Kindle leí bastantes libros: “Lingua tertii imperii” de Klemperer, “La leyenda negra” de Juderías, “El sombrero de tres picos” de Alarcón, las “Cartas finlandesas” de […]

  3. […] cierto que a pesar de la leyenda negra la caza,, proceso y quema de brujas en España fue históricamente una cosa mínima gracias a […]

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