Cartas finlandesas

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Seguimos consagrados a la lectura e intentando sacar partido del Kindle, ahora que todavía no nos hemos aburrido del juguete. El libro de hoy ha sido uno que ya toqué hace años: las Cartas finlandesas de Angel Ganivet. Creo que una conexión biográfica con el autor de ayer, Julian Juderías, me ha impulsado a ponerme con este hoy: el hecho de que ambos fueran españoles instruidos, viajados y políglotas en un periodo en que ese patrón escaseaba en el solar patrio, así como la circunstancia de que ambos sufrieran una muerte prematura.

Esta vez el archivo mobi me ha jugado una mala pasada, ya que en él faltaba alguna que otra página y además contiene los típicos errores derivados de la interpretación cibernética más o menos inteligente de un escaneo. Eso ha sido lo peor, aunque no se pueda culpar al aparato sino a los datos. Pero como he podido recurrir a leer en línea cuando ha hecho falta, ha sido un problema menor.

Se supone que la lectura de las cartas debería servir para entender cómo es Finlandia, donde Ganivet pasó dos años como cónsul español concretamente en Helsinki, que por entonces era aún más conocido por su nombre sueco de Helsingfors. Finlandia dependía aún del Imperio ruso y no alcanzó su independencia hasta un par de décadas después de estos textos escritos en el año crítico para España de 1898. En aquel momento estaba como decimos Finlandia ligada al poder ruso y hacía casi un siglo que se había separado del poder sueco. En cambio, la alta cultura del país aún se desarrollaba en lengua sueca. Ganivet aprende sueco para manejarse y apenas unas palabras de finés. Más de un siglo después el país es otro país. He oído decir que los suecos de Finlandia son la minoría étnica más protegida del mundo, pero Finlandia ha evolucionado hacia el modelo de estado-nación con una cultura nacional con una lengua nacional que ha dejado de estar limitada al ámbito rural y ha pasado a absorber funciones que antes estaban reservadas a otras del mismo modo que puede haber pasado en el mundo eslavo con posterioridad a la disolución del Imperio austrohúngaro.

En cualquier caso, aunque el pasado sea un país diferente, debe de haber algunos aspectos que siguen siendo válidas, en especial en lo relativo a la educación, que Ganivet alaba, aunque el modelo que describe es probablemente muy diferente a ese tan admirado que hoy en día obtiene los mejores resultados en los tests Pisa. La emancipación de la mujer, no sólo desde un punto de vista económico sino también cultural, es otro de los factores en los que deben de haberse mantenido diferencias importantes con los países meridionales, aunque es seguro que se han recortado mucho en las últimas décadas. Hay consideraciones prácticas con respecto al frío y muy identificado me he sentido en estos días próximos al solsticio cuando dice el autor que peor que el frío es la falta de luz.

Pero creo que, siendo tan difícil imaginarse lo que era ese frío ducado de Finlandia en el siglo XIXm más que nada el libro sirve para entender cómo era la España de la época a partir de las comparaciones que un español expatriado establece. Interesante es saber que todos los inquilinos del país cambiasen de vivienda el día 1º de junio, o que la comida no resulte especialmente apetitosa para un mediterráneo y que el ajo se venda en farmacias. Estas son curiosidades y cosas previsibles desde nuestros conocimientos actuales. Más interesante me parece que el granadino se sorprenda de que allá todo el mundo dispone de cuentas corrientes, algo inimaginable en la España de entonces y que a nosotros nos cuesta imaginarnos que así fuera. Como hay frases que podrían valer para el ahora, volveremos a ellas en algún momento.

Un amigo decía que un libro no es bueno si uno no aprende ninguna palabra y en este he aprendido unas cuantas no especialmente importantes. Si me ha sorprendido que sport y deporte se alternasen como igualmente válidas y más aún que se usara patinación en lugar de patinaje, como al parecer era usual por entonces.

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2 Responses to Cartas finlandesas

  1. […] en los últimos días me había juntado con Juderías y Ganivet, hoy he vuelto a por otro autor español y viajero y de principios del XX: Julio Camba. A […]

  2. […] leyenda negra” de Juderías, “El sombrero de tres picos” de Alarcón, las “Cartas finlandesas” de Ganivet, “La tía Tula” de Unamuno, “La rana viajera” y “Alemania” de […]

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