Historia de los judíos en España de Adolfo de Castro

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A finales del año pasado entré en archive.org y en la página del proyecto Gútemberg para bajar unos cuantos libros de Kindle. Un día que tenía una entrevista de trabajo empecé a leer en el tranvía de regreso a casa la Historia de los judíos en España de Adolfo de Castro, pero la había dejado aparcada hasta hoy al igual que el artilugio de Amazon. Una de las grandes oportunidades que brinda todo esto del Internet es poner en la pantalla de tu casa libros del dominio público que están escondidos en los anaqueles de bibliotecas remotas.

No sé cómo estará considerado académicamente este libro a la luz de los estudios hebráicos de la actualidad. Me da por pensar que en su tiempo sería hasta cierto punto innovador, en un país que extrañamente era antisemita por su historia pero que no tenía judíos. La opinión de Adolfo de Castro tiene que ser bastante liberal para la época, baste pensar cómo cien años después el franquismo volvía a recurrir a temas de la España negra con la que hoy es ya proverbial conjuración judeomasónica y otros rollos antisemíticos en la línea de considerar el sistema político heredero de una España imperial auténtica forjada por los Reyes Católicos mediante la unificación religiosa.

Más allá del episodio de la expulsión en 1492 no creo que se conozca demasiado de los judíos españoles del medievo. Pongamos los datos historiográficos de la expulsión que se manejaban a mediados del siglo XIX:

En el mes de Julio de 1492 salieron de España por Benavente para Braganza de Portugal, tres mil i mas personas: por Zamora para Miranda de Portugal, treinta mil: por Ciudad-Rodrigo para el Villar de Portugal, treinta i cinco mil: por Alcántara para Marban de Portugal, quince mil: por Badajoz para Yelves de Portugal, diez mil: de forma que de Castilla sola salieron para Portugal, noventa mil judíos. De la Rioja para la Navarra, fueron dos mil i aun mas. De las Vizcayas para el puerto de Laredo, trescientas familias, las cuales se embarcaron para Ultramar. De las Andalucías i territorio del maestrazgo de Santiago por Cádiz, ocho mil i mas hebreos. I en fin, así de lo demás de España. Bernaldez afirma que por narracion de un rabino á quien él cristianó supo que pasaban de ciento sesenta mil los judíos espulsos. Zurita aumenta el número hasta cuatrocientos mil: i Juan de Mariana escribe que fueron ochocientos mil. Por último, Pedro de Abarca dice que solas las familias fueron ciento sesenta mil.

Que no es poco quebranto demográfico para un país al que se le calculan cinco millones de habitantes.

Respecto de otros episodios judeoespañoles, había leído con anterioridad de las prédicas de Ferran Martínez de Écija y de las masacres de 1391 aunque no con tanto detalle como en este volumen se encuentra. Cuanto más atrás en el tiempo más difícil encontrar fuentes. En cualquier caso hay datos curiosos si se comparan los siglos pasados con la actualidad como el hecho de que los judíos celebraran y cooperaran con la llegada del Islam a la península dado el maltrato que sufrían por parte de los gobernantes godos.

Ya después de la expulsión No tengo yo muy claro que hubiese tantos judíos ni judaizantes en la España de los siglos XVII y XVIII como en esta obra se hace parecer. Me supongo que este sambenito era un arma de descalificación idónea para librarse de adversarios y que la mayor parte de las acusaciones serían falsas. Según parece el último judaizante condenado en Sevilla lo fue en 1799. Cosas de las que nunca habíamos oído hablar, como el plan del Conde-Duque de Olivares de traer a España judíos de Salónica y consecuencias imprevistas como que el estudio de las lenguas orientales pasara a resultar automáticamente sospechoso, bloqueando el acceso de los saberes de una parte del mundo a la España del siglo XVI… y eso sólo fue el preludio.

Como por fortuna en este siglo cada vez nos cuesta más entender las creencias mágias, los límites de la maldad humana y la sumisión total a un poder organizado resulta muy difícil entender tanto la “contumacia” de los judíos como el fanatismo de los antisemitas. La codicia de los bienes ajenos es una parte importante de la explicación, pero parece mentira que se puedan llenar páginas y páginas con tanto auto de fe y tanta hoguera.

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