El hambre

El libro que tratamos hoy

El libro que tratamos hoy

Me envió un amigo un ladrillo consierable que a golpes y ratos robados he tardado un par de semanas en culminar. “El hambre” del argentino Martín Caparrós. Libro ambicioso donde los haya para explicar de modo holístico un fenómeno inmenso. Ya son ganas de escribir seicientas páginas sobre el hambre y no saber o aceptar que es palabra femenina. A lo mejor en vez de un libro de seicientas podía haber hecho dos de trescientas: uno más humano con los retratos de la gente que pasa hambre y otro más teórico sobre cómo funcionan los mercados de alimentos y ese tipo de cosas.

Hay muchas ideas buenas y frases notables. No veo la forma de conectarlas todas. Falta quizá una narrativa unificadora. A lo mejor el asunto es que “hambre” o “desnutrición” son conceptos demasiado grandes. Probablemente no sean el problema sino las consecuencias del problema y a lo mejor lo que funciona para resolverlo en Níger no vale en Bengala.

Por ejemplo, ahora leo mucho en prensa que en España hay hambre y sobre todo hambre infantil. Ya me cuesta creerlo, pero pongamos que así sea. Para mí está bastante claro que si esto existe es una consecuencia del mercado de trabajo tan disfuncional que tiene el país más que de nada que tenga que ver con el precio y el mercado de los alimentos ni la productividad de la agricultura. Teniendo esto en cuenta las políticas de reparto de alimentos y sopa boba serán -nunca mejor dicho- pan para hoy y hambre para mañana mientras que resolver el problema del mercado de trabajo pondría al país en el lugar en el que debe estar. Al final me parece que intentar resolver el hambre es como intentar resolver la mortalidad. No se puedes ataca a la muerte en sí, sino a diferentes enfermedades que resultan en ella.

A lo peor es que el hambre no es lo excepcional y lo digno de estudio. Quizá lo más próximo a la verdad sea que el hambre es una experiencia consustancial a la humanidad y que lo que merece análisis es el desarrollo por el que cientos de millones de seres humanos han logrado olvidarlo.

Lo mejor del libro es lo que dice James, que atiza a todo y a todos: a los ricos, a los pobres, a los gobiernos, las multinacionales, las oenegés, los buenistas, los pasotas, los que lo ven sencillo, los que lo ven complejo y los que leen y escriben libros como este, que al final no pasamos hambre.

3 respuestas a El hambre

  1. Jejeje, no sé si el autor estaría muy de acuerdo con tu análisis. Básicamente lo que dice el libro es que hay gente muriendo de hambre en un planeta en el que hay alimentos para todos. Por lo tanto, es un problema político que identifica con el modelo de capitalismo que impera.
    El autor pasa lista a las excusas que solemos poner para mirar para otro lado. Una de elllas es pensar que es un problema irresoluble, que siempre ha sido así, que una minoría de ricos siempre vivirá mejor a costa de los más pobres. Yo creo que Caparrós trata, por lo menos, de que seamos conscientes de nuestra posición y de lo que ocasionamos con un hecho tan normal, por ejemplo, como comer carne casi a diario. De remover un poquito las conciencias y tratar de entender que además de la lotería que puede suponer nacer en un país o en otro, hay unos mecanismos y un sistema que se encarga de que unos sigan abajo y otros sigamos arriba.

    Un saludo al autor del blog.

    • alfanje dice:

      Sí, bueno. Hay una gran parte de lo que dice que doy por descontada porque es lo que espero que se diga sobre el hambre. Ya digo que para mí el hambre no sea la mejor categoría de análisis. Quizá es mejor analizar la nutrición y cómo se ha conseguido que el 90% de la población humana haya llegado a olvidar que el hambre existe cuando en etapas anteriores de desarrollo político-económico era una especie de epidemia cotidiana.

      “El capitalismo” en sentido lato es bastante eficiente distribuyendo recursos (como en el semichiste en el que el funcionario soviético pregunta qué departamento es responsable del abastecimiento de pan en Londres) así que tengo dudas de que las soluciones vengan por mover comida de unos sitios a otros. Intuyo que donde haya hambre las mejoras vendrán de una combinaciones de factores como pueden ser el descenso de la natalidad y el aumento de formación. Lo primero por razones semiobvias (que si malthusiano puro no se puede ser el neomalthusianismo no es para descartarlo del todo) y lo segundo porque una razón de fondo es que el valor añadido que producen muchos es menor que el coste de sus necesidades básicas.

      El mundo está mejor que antes pero sigue siendo muy injusto. Sale mañana un árbol que dé las plumpinuts esas y sólo subimos el problema un peldaño de escalera.

  2. […] allá de que reconozco los pasajes inquietantes. Del mismo modo me resulta muy difícil entender el hambre o cómo de difícil es sobrevivir a treinta grados bajo cero con una ración diaria de 250g de […]

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