Castilla

Hace muchos años, cuando me tocó hacer el COU, tuve un examen de literatura española en el que había que comentar un poema de la generación del 98. No recuerdo cuál, puede que fuera alguno de los “Campos de Castilla” de Antonio Machado. Lo que recuerdo es que se me ocurrió poner que le debía mucho a la influencia de Castilla, de Azorín,  que era un libro de ensayo que yo ni había leído (ni ningún otro del autor) ni sabía de qué trataba y que además estaba en prosa. El caso es que a la profesora le pareció muy bien mi infundada osadía. Debe de ser porque al fin y al cabo, gran parte del género de la crítica literaria es pura pose y soltar como quien no quiere la cosa nombres de autores que uno tampoco ha leído.

Hoy he tenido por fin la oportunidad de conocer la “Castilla” de José Martínez Ruiz, ensayo que se considera regeneracionista y lamento mucho haber olvidado cuál fue la obra que hubo que comentar en el examen aquel, ya que ahora estoy convencido de que poco tenía que ver con este texto. A lo sumo alguna conexión a través del paisaje castellano.

¿Y el libro en cuestión qué tal está? Bueno, pues toca un poco los temas esos del país atrasado y decadente que había sido imperio y se veía reducido a un pedregal, las esperanzas puestas en el progreso y en el desarrollo de los ferrocarriles, y cuadros costumbristas de la España eterna con críticas a algunas tradiciones como la tauromaquia y a otros modos e instituciones de raigambre. Cuando había oído mentar este ensayo en el pasado siempre entendí que había en él algo de manifiesto o de programa político que no he encontrado por ninguna parte.

¿Por qué vale la pena leerlo? Éste que aquí les escribe está emigrado y en cierto modo alejado de su idioma. En parte por eso y en parte por ciertas carencias formativas la riqueza de vocabulario me habrá parecido espectacular. Aprender al menos treinta palabras en un libro ciento cincuenta páginas es una ganancia notable, y  si no hemos aprendido otras tantas más ha sido por la pura pereza de ir a buscarlas al diccionario . Si eramos ignorantes por no conocer estos términos con anterioridad el consuelo es que gran parte de ellos son vocablos propios de un mundo agrario que por suerte en gran medida España ya dejó de ser. La lectura de un libro bien escrito siempre será agradable aunque el valor de sus lecciones quede reducido al tipo arqueológico.

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