El catolicismo explicado a las ovejas

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Parecen ovejas negras

He estado leyendo otro libro de Eslava Galán a lo largo de varias semanas y a golpes de quince minutos en el tranvía, que no es manera de leer las cosas. Las notas eran a veces tan jugosas o más que el texto principal y es seguro que no las he léido todas. Puede también que la falta de ritmo me haya hecho perderme innumerables detalles y matices. En general no me ha gustado mucho el tono, aunque en el fondo puede que la mejor actitud para estas cosas sea tomárselas con ironía.

En cambio sí que he quedado satisfecho con la cantidad de datos que he podido incorporar bien a pesar de todos los que se me hayan escapado. Valga como ejemplo que de las ciudades cristianas que Nazaret se fundó después y en beneficio de todo aquello y que Belén o belenes hay dos: la de Judea y la de Galilea. Incluye el volumen una serie de anexos entre los que me ha parecido fascinante el que trata las reliquias de Cristo por la cantidad de elementos arqueológicos del siglo I que habrá quien crea que se conservan por todo el espacio geográfico de la Cristiandad.

También en el ámbito de las palabras, que muchas veces me interesan más que los hechos y las historias propiamente dichas, hubo interesantes hallazgos: descubrí que Getsemaní significa “almazara” o que el extraño término “archimandrita” que empleé un día quiere decir “jefe del redil”. Igualmente me he enterado de que la palabra “sicario” viene de un arma llamada sica y de lo que es un lansquenete.

Ya entrando en materia haré una consideración que seguramente servirá para cualquier religión. Si el catolicismo fuera una película podría batir un récord de gazapos. No es que el protagonista lleva una corbata verde en una toma y una roja en la siguiente de la misma escena, es que es todo así hasta la psicodelia.

Hace años leí una frase de no sé quien que decía que los teólogos sobrestiman con mucho la capacidad del rebaño que tiene que creer sus elucubraciones. Teniendo eso en cuenta uno se plantea la utilidad de un libro como El catolicismo explicado a las ovejas. A quién no crea en la magia no le hace demasiada falta entrar en los detalles de las incoherencias que describe un liro así y, por el otro lado, quien crea en la resurrección de la carne, el zodiaco y los platillos volantes, seguramente se va a quedar igual después de leerlo.

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