El año nuevo chino en Dublín (2016, año del mono)

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Danza típica de la región de Mongolia

El único plan interesante del pasado fin de semana ha sido acercarse al histórico almacén y frustrado centro comercial de Custom House Quay en el que se ha celebrado el año nuevo lunar de los chinos. La mayor parte de este 2016 será el año del mono y venimos del de la oveja.

Las miao y las mongolas

Las miao y las mongolas

El domingo fuimos bastante pronto para que le pintaran cara de tigre a la niña sin tener que hacer cola. La primera actividad del día eranos  bailes regionales. Había un grupito de niñas de unos cinco años haciendo danza del grupo étnico miao (la presentadora china los llamaba “tribu”), que son primos de los hmong de Vietnam que vimos en su día. Los chinos que hacen estas cosas son casi siempre chinos han representando el papel de unas minorías que ni son ni conocen. Recuerdo que esto fue polémico en alguna ceremonia de las de los juegos olímpicos de Pekín. Las chicas mayores eran como de trece años (aquí me arriesgo: no sé ni calcular la edad de los críos europeos) y su danza, aunque también estaba descoordinada impactaba bastante a la vista con esos vuelos de falda rojos similares -salvando las distancias- a los de los derviches sufíes. Me atrevo a decir que esto de las danzas étnicas es mucho más interesante verlo hacer mal que bien. Las chavalitas pequeñas equivocándose estaban graciosísimas.

El artista y su obra maestra

El artista y su obra maestra

Estaba también la mesa que comenté ayer donde el artesano caramelero ejercitaba su maestría en forma de dragones y otros dulces animales. Había otros puestos de comida que eran delegaciones de los supermercados orientales de la ciudad y creo que sólo uno de comida caliente: fideos y dumplings de esos. La cola en ese era enorme. Quizá ese fuera un punto flojo de la celebración. En una fiesta española habría diez puestos de comida y uno cultural y aquí ha sido un poco lo contrario. In medio virtus.

Xiang qi

Xiang qi

Otra de las cosas que se podía hacer era jugar al llamado ajedrez chino. El xiang qi o juego del elefante es primo lejano del ajedrez occidental, descendiente de la misma familia india. En los cinco o seis tableros no he visto más que a chinos jugando y aunque no sé nada de estrategia y sólo qué es cada pieza y cómo se mueve, ni siquiera me parecía que lo hicieran demasiado bien. Estas cosas se saben bien por el modo y la velocidad con que un jugador desplaza las piezas. Creo que, al ser aplanadas, técnicamente éstas sí que podrían llamarse fichas pero a los ajedrecistas nos da mucho reparo. Mi experiencia con este juego ha sido bastante lamentable. La primera vez que jugué me hicieron la de los dos cañones al medio y no he conseguido remontar.

Caligrafía

Caligrafía

En la mesa de la caligrafía lo retaban a uno a escribir, con pincel, palabras más o menos sencillas, como 山Shān (montaña) o 云 Yún (nube). Un muchacho le escribía a la gente su nombre en caracteres chinos. Es una cosa que siempre tendrá éxito ya que conecta con nuestro narcisismo. En esto de asignar ideogramas a nombres en letra latina hay cierta libertad creativa y de hecho le oí al zagal preguntar a una madre si el nombre que le había pedido era masculino o femenino.

Faroles recortables

Faroles recortables

Junto a lo de la caligrafía otro par de chinas ayudaban a los pequeños a hacer faroles recortables. Quizá los faroles fueran el icono sinoide más presente por todas partes. Había más puestos con actividades: en otro me ofrecieron té chino y también había otro sitio que trataba de lo de la medicina tradicional china, en la que como parece natural no confío demasiado. Siempre me ha parecido bastante mema la gente que confía en una supuesta sabiduría oriental de la que no tiene ni idea. El día en que vea que la esperanza de vida en China es mayor que en Europa occidental a lo mejor me lo pienso.

Dragón

Dragón

Una de las cosas más divertidas y con la que más se asocia el año nuevo chino son los dragones. Los que había aquí eran pobres si uno los compara con los que puede haber en otras ciudades con comunidades chinas grandes, tipo San Francisco. Para mover esos quizá haga falta una veintena de personas. Los que sacaron aquí eran dragones biplaza, que todavía estaban bien aunque no sea lo mismo. En el fondo es como esos dos amigos del chiste que se disfrazan de vaca. pero más bonito.

Dos dragones

Dos dragones

Es difícil hacerles una foto buena porque no dejan de moverse de modo convulso, pero también es verdad que a ratos se paraban para que la gente se hiciera sus selfis y sus fotos para el álbum familiar. Había también otro par de personajes. Por allí cerca pululaban otro par de personajes curiosos. Uno barbilargo no sé si era Confucio, Qin Shi Huang o el que partía el bacalao en aquello de Humor Amarillo, pero otro vestido de gualda y con una caña era el hombre mono, muy acorde con el signo del nuevo año lunar. Lo mismo que en Europa hay leyendas del hombre lobo en China las hay del hombre mono.

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Dragones y personajes

En resumen mucha diversión y colorido gracias a esta comunidad a veces dilipendiada y siempre incomprendida, pero que en general no hace más que trabajar. Es una cultura lo suficientemente lejana para que nos dé pereza aprender nada ni adaptarnos a ella, pero esperemos que a base de fideos con gambas y festivales nos llevemos los suficientemente bien para no intentar aniquilarnos en poco inteligente conflicto de civilizaciones.

Tigres asustados

Tigres asustados

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