La del burka

El múndo árabe y el mundo islámico (wikipedia)

El múndo árabe y el mundo islámico (wikipedia)

Hace unos meses vi bastante en Facebook una recopilación brevísima de vídeos de bromas de un gilipollas que iba disfrazado de jeque árabe. Chilaba blanca. Esto ocurría en un país occidental, pero no sé en cuál. El tipo iba con una mochila y a veces declamaba unas cosas como en árabe de jamalají jamalajá y soltaba la mochila a la vez que salía corriendo. La gente, como es lógico, se acojonaba creyendo que era un terrorista y salía por patas como mejor podía. Hizo bastantes cabronadas. He visto a un nota saltando a un estanque, a otro subir una escalera mecánica en sentido contrario y cosas así. Hay que ser cabrón, pero también es verdad que me reí bastante y en diversas tertulias entre amiguetes estuvimos comentando que los terroristas islámicos de verdad van en vaqueros y no se van a disfrazar de beduíno barbudo para dar pistas. Desde la barrera, por supuesto, todos expertos en lenguas semíticas, explosivos, tácticas de guerrilla urbana y azoras del Corán. De todos modos, se convino en que viéndolo en la pantalla es fácil, pero que si se da el caso uno primero corre y después ya se lo piensa. Esta mañana he comprobado que si a veces no se corre es porque la vergüenza puede más que la paranoia.

Cojo el tranvía para ir a trabajar. Qué bien, el segundo vagón va casi vacío. Y según me apoyo junto a la ventana, enfrente de mí una tipa sentada: en burka y con una mochila bien gorda en las rodillas. Nadie más en esa parte del tren, pero bastantes unos metros más allá a ambos lados. Cara de póquer. No puede ser. No nos pongamos nerviosos. Pero yo creo que la mora sí que está nerviosa y cada diez segundos mira al móvil. Sería de tontos bajarse del tranvía y llegar tarde al trabajo. Desplazarse seis metros por el el vagón tampoco sirve de nada si va a saltar por los aires. La mujer sigue sacando y metiendo el móvil en el bolsillo. Eso no ayuda a que nos calmemos nada. En la siguiente parada entran tres o cuatro más y al menos escénicamente la situación parece más normal. Todavía no he leído ni una página del libro que llevo en la mano. Una mujer con su hijo escolar me pregunta por una parada que no está en esta línea. Le digo dónde se tiene que bajar para coger ese tranvía. Todo mientras sigo mirando de reojo a la otra. Se bajan. El tranvía sigue. Atravesamos O’Connell st, que si es la calle principal también tiene que ser la más idónea para perpetrar atentados, me digo con alivio en cuanto lo dejamos atrás. Una parada más y la del burka se baja en la de los centros comerciales, que es de las más transitadas. Ahí ya respiro tranquilo mientras pienso en las tonterías sin ninguna logica que se nos pasan por la cabeza.

No tengo claro si se debe prohibir el burka por ley, pero por lo menos debería desarrollarse una convención social para que todo el mundo tenga claro que la mochila y el burka conjuntan mucho peor que los tacones y el chándal.

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