Mujeres en la guerra – Svetlana Alexiévich

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Hoy he tenido bastante tiempo libre y me heleído este del tirón. Llevaba dos meses en lista de espera: La guerra no tiene rostro de mujer de la premio Nobel bielorrusa Svetlana Alexiévich. Es una compilación de historias de mujeres soviéticas que participaron en la Segunda Guerra Mundial. Después me he dado cuenta de que hoy coinciden la Fiesta del Trabajo y el Día de la Madre (al menos en España). La conjunción del calendario hace especialmente idónea esta lectura en su fecha.

Creo que he tardado más de lo que quería en empezar el libro porque me habían advertido de unas cuantas imágenes terribles, que es cierto que aparecen y son reconocibles para cualquiera. En parte por eso estaba buscando un momento adecuado de estabilidad. Por desgracia ya tengo leídas cosas peores y aunque uno no elige esas cosas no creo que nada de aquí vaya a remplazarlas en mis pesadillas. Luego ese fenómeno fascinante de la compartimentalización de la mente humana entra en juego y a veces ocurre que una historia de amor traicionado o una lealtad a prueba de lustros acaban resultando más conmovedoras que la peor  de las crueles masacres.

“No escribo sobre la guerra, sino sobre el ser humano en la guerra” se contrapone al clásico “Arma viriumque cano”. El punto de vista femenino es algo necesario y en general ausente en la bibliografía bélica. La comparación más simple que se me ocurre es con la vida cotidiana y doméstica. Esa gran habilidad de la prójima para recordar aspectos de experiencias que yo he vivido en los que ni se me ocurriría pensar. Los varones ¿se acuerdan de qué ropa llevaban ayer sus compañeros de trabajo? Yo al menos, no. En las guerras hay millones de cosas así, si se multiplican por los millones de intervinientes. Mi memoria (poco femenina, creo) es bastante buena para recordar cosas como que en este párrafo en el que las traductoras han puesto cuchara en realidad se refieren a un calzador.

»En otra ocasión, en una sombrerería abandonada, elegimos unos sombreros. Esa noche dormimos sentadas para poder pasar un rato con los sombreros puestos. Nos levantamos por la mañana… Nos miramos al espejo por última vez… Nos lo quitamos todo y nos volvimos a poner nuestras camisas y pantalones de uniforme. No cogíamos nada. En el camino hasta una aguja resulta pesada. Llevábamos la cuchara en la parte de atrás de la caña de la bota, y ya está…»

Por otra parte, la fluidez de la lectura me hace pensar que se trata de una traducción excelente -he aprendido casi una decena de palabras (peal, – si bien me sorprende la elección de tadzhik en lugar de tayiko.

Este libro se conecta con mis intereses a través de varios soviéticos que lucharon en la guerra de España, entre años Vasili Korzh, bielorruso y Héroe de la URSS. También aparece una trabajadora de una de las casas en las que la Unión Soviética acogió a los niños españoles, pero sobre todo a través de la siempre problemática interacción entre Historia y memoria.

Si lo he podido leer de una tacada es en gran medida porque es una especie de reportaje de prensa. Una viñeta y otra y otra. Caleidoscopio de emociones, imposibilidad de abarcar todas las experiencias, casi ninguna conclusión. Creo que es un trabajo necesario y sin embargo esta superación hiperrealista ni es historia, ni es periodismo ni creo que sea literatura del todo, ya que los autores del texto parecen ser los personajes. Sin que entienda yo mucho de estas etiquetas me daría por llamarlo macrorreportaje (o reportaje sin límite de espacio o lo que sea).

3 respuestas a Mujeres en la guerra – Svetlana Alexiévich

  1. Aquello fue irrepetible, el entusiasmo con el que se alistaban para defender a la Madre Rusia. Forma parte del lo que la autora llama el Homo Sovieticus, y que desarrolla en otro libro. Yo ahora estoy con Voces de Chernobil, el mismo estilo de entrevistas cortas, también impresionante.

    • alfanje dice:

      Pues precisamente había seguido escribiendo un poco más contraponiendo un poco aquel entusiasmo inmenso que se produjo (al que llamo patriotismo) con la mundana y miserable realidad que la autora describe, en la que incluso la gloria de la victoria es muy amarga. Si la patria es una ficción, es lógico que se lleva mal con la verdad. A mí también me parece prácticamente irrepetible y creo que al menos identifico unas pocas razones. Si arreglo un poco el texto que tenía escrito lo cuelgo como próxima entrada. Vamos a ver también qué tal lo de Chernobil.

  2. […] otro día mientras estaba con el libro de Svetlana Alexiévich y sus mujeres en guerra se me pasó por la cabeza la contraposición entre el mucho patriotismo que […]

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